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viernes, 7 de marzo de 2014

Capítulo 44: "Avanzando un poco más".

Yami iba enfadada, caminando por la acera. Su madre la había acompañado aquel día la mitad del camino hasta la escuela, y no había parado de regañarla por cosas vanas. Sobretodo porque llegaría tarde. 

Así que cuando cruzó el umbral hacía el patio, estaba molesta, a pesar de que era viernes y eso significaba la entrada al fin de semana.

Pero de inmediato ese ánimo se desvaneció; pues a unos cuantos pasos de la entrada estaban Akita y Kenta. Fue obvio el por qué Yami se alegró... ― ¿Qué hacen aquí? ― les preguntó ― ¿No se supone que deberían entrar a clases?

― ¿Has visto la hora? ― inquirió el chico bajito.

― Si ya sé... es tarde....

― Entonces, ya no podemos entrar a clase. Ya sabes que la maestra se pone pesada si llegamos tarde... ― expuso Kenta.

― Además, no entrar a clases de vez en cuando, es divertido ― terció Akita, acercándose más a Yamile con una sonrisa. 

Aquello dejó a la chica sin aliento durante un par de segundos. Aún tener a Akita tan cerca, era algo que la desconcertaba; porque en cuanto sentía la presencia del chico frente a ella, tenía el fuerte impulso de arrojarse sobre él, abrazarlo... y sí, de paso besarlo. Así que agachó la vista, sonrojada. 

Cada vez le era más difícil ocultar lo que sentía.... 

De pronto recordó algo y alzó la vista de golpe para mirarlo; anoche le había dado el dibujo a Akita... ¿Lo habría visto ya? ¿Habría entendido lo que eso significaba? ¿Qué pasaría ahora? Y estuvo a punto de decirlo... sin tapujos, sin trabas ni indirectas... quizá eso era lo que Akita quería; lo que ella necesitaba. Confesándose así, frente a frente, podrían dejar las cosas en claro...

― ¿Qué pasa? ― preguntó Kenta, mirándolos. Cortando sin querer -o muy probablemente, a propósito- ese momento entre ellos.

― No... nada ― dijo ella, bajando de nuevo el rostro y sacudiendo la cabeza. Ya habría tiempo después...

Los tres comenzaron a caminar, mientras conversaban... aunque a la distancia cualquiera habría notado que ahí había una nota discordante... esa nota era Kenta. Los otros dos jovenes andaban y casi sin querer, mostraban más atención el uno por el otro, al grado de que básicamente ella sólo iba acompañando a Akita; pero claro, aquel chico de rasgos graciosos y pequeño, no iba a dejar que la chica a la que quería, estuviera muy cerca de alguien más.

― ¿Entonces Yamile? ¿Qué dices de eso? ― preguntó Kenta, tratando de llamar su atención a como fuera.

― ¿Ehh? ¿Sobre qué? ― Se vio obligada a preguntar ella, desconcertada y avergonzada; admitiendo con ésto, que tan poca atención le había prestado a su amigo ante la presencia del chico que le gustaba. 

Kenta sonrió, un poco incómodo. No esperaba que ella lo ingorara... sin embargo, fue peor en cuando Akita la llamó y de inmediato ella acudió a él... debía ser doloroso para aquel chico ver ese tipo de situaciones, pero al parecer, a ellos no les importaba mucho.

― ¿Qué pasa? ― preguntó ella, en cuanto estuvo con la atención de vuelta en Akita.

― Me he torcido el tobillo... ¿Podría recargarme en ti? ― le dijo él.

Yami estuvo a punto de soltar una risa incrédula. Podía darse cuenta que Akita no era de esos chicos que se quejaban demasiado por una simple torcedura, que por demás, no debía ser grande porque lo había visto caminar como si nada.... por ello, no necesitaba usarla a ella como una especie de muleta. Sin embargo, le sonrió gustosa y accedió. 

Entonces, él la dejo muda por un par de segundos. Pues en vez de utilizarla como recargadera, simplemente le dio un abrazo. Yami sintió como su cuerpo reaccionaba ante aquello... como sus mejillas se sonrojaban y como su piel hervía donde estaban los brazos de él. Pudo haber girado el rostro y haberlo besado... pero no se atrevió. No pensaba que un beso en esas circunstancias, fuera la mejor opción...

De pronto, Akita se separó sin quitarle uno de los brazos del hombro, y le hizo un ademán para que empezaran a caminar. Los tres avanzaron por la escuela, hasta llegar al patio trasero de la escuela, en donde se encontraron con varios amigos de Akita. El único chico al que ella reconoció fue a Yoshiro (aquel chico curioso de cabello semilargo y con el piercing en la lengua), pero de algún modo, pronto todos comenzaron a entablarle conversación.


Akita poco a poco se integró al grupo, y de algún modo, como ella llegó ahí por él, decidió que era mejor acoplarse y comenzó a hablar con un chico que llevaba una guitarra y que comenzó a tocar un par de canciones que a ella le gustaban. Era un chico alto, robusto y de cabello un poco claro. Ambos comenzaron a hablar bien, pero de algún modo, la mala memoria de Yamile hizo que no recordara su nombre. Aún así, eso no evitó que él si recordara el de ella y que se despidiera de ella... a veces ella misma pensaba, que era muy despistada con la gente; pero si que recordaría como él tocaba la guitarra... 

***

Cuando Yamile regresaba al salón -únicamente seguida por Kenta, ya que Akita se había quedado con el resto de chicos-, Akane la esperaba en el pasillo con los brazos cruzados sobre el pecho, mirándola tal como una madre miraría a sus hijos al pillarlos en alguna travesura. 

― ¿Qué pasa? ― le preguntó la chica a su amiga, al mirarla en tal estado.

― Te saltaste la clase ― le dijo acusadoramente.

― Ah... ― estuvo a punto de reír ante tal comentario ― Llegué tarde, además me encontré con Akita y con Kenta... y conocí a.... ― pero Akane la interrumpió.

― Yamile Genji, usted no debería hacer eso... 

Yami pasó de largo frente a ella, entró al salón y se sentó en su lugar habitual. Akane solía ser muy pesada y no quería que eso afectara su actual ánimo alegre. Quizá era algo muy egoísta, pues sólo estaba pensando en lo que ella quería... pero le molestaba mucho que su amiga se tomara esa actitud. 

Así que el resto del día, Akane se mostró enojada con la chica... incluso Kenta parecía molesto, y no lo culpaba, pues todo el tiempo había sido "ignorado". Así que ese día ambos permanecieron sin prestarle atención a la chica.

***

Cuando Yamile salió, como su amiga seguía "enfadada" (aunque quizá el término correcto era "haciendo berrinche" por no poder aplacar a Yami), se quedó sola esperando a que pasaran por ella. De pronto, sintió cuando Takeshi le posó la mano en el hombro para hacerla voltear a verlo; pero cuando ella giró, su atención se centró de inmediato en el chico que venía caminando unos pasos por detrás de él.

Era irónico, que hace tan sólo unos meses habría prestado más atención al mismo Takeshi, sólo por el "encaprichamiento" que sintió por él...; pero que en ese instante, parecía que todo se hubiera invertido; e incluso involuntariamente, alguien como Akita llamaba aún más su atención.... ¿Sería ésto otro encaprichamiento?


Takeshi abrió y cerró la boca, en un ademán que indicaba claramente que quería decirle algo, pero no estaba muy seguro. Sin embargo, fue interrumpido por Akita, quien al estar a la misma distancia que ellos, le dijo a Yamile.

― Esteee... ¿Podría hablar contigo, sobre algo? ― Y le brindó una sonrisa cálida, desarmándola de cualquier posibilidad de rechazar aquello.

― Por supuesto. ― Entonces él le puso un brazo alrededor de los hombros y la apartó de Takeshi, que aún los miraba desconcertado.

Cuando ambos estuvieron suficientemente alejados, se detuvieron y ella agachó la vista "¿Ha llegado el momentó? - pensó - "¿Debo confesarme ahora, o esperar a que él hable?"

Sintió como sus manos comenzaban a temblar de nerviosismo. Y dio un respingo cuando su celular comenzó a vibrar, tras un mensaje. 

― ¿Qué pasa? ― le preguntó Akita, al percatarse del sobresalto.

― No, nada... simplemente mi mamá, que me ha avisado que mi padre no ha regresado de trabajar. Y que pasara por mi en el auto de mi tío.

― Oh... ya veo ― dijo simplemente él. Suspiró y la miró fijamente a la cara. Luego se hizo un silencio un poco corto...
― Hermanita... ― Comenzó a decirle él. ― Sé que últimamente has estado... triste... y he leído en internet, que hay alguien que te gusta. ― Ella sintió miedo... el momento se acercaba ―  Pero.... yo me preguntaba.... ¿Podrías decirme quién es esa persona? ― hizo una pausa ― ¿Quién te gusta? ¿A quién quieres tanto, hermanita?

Yamile tragó saliva, escuchando aquello atentamente; sintiendo el remolino de pensamientos en su cabeza.... ¿Realmente él quería saber? ¿Era buena idea decirle?..... Y a pesar de que ella había hecho aquel dibujo tan claro, a pesar de toda la atención que ponía en él... si Akita le preguntaba, era porque no se daba cuenta de que él era a quien ella quería; y si no se daba cuenta, debía ser porque ni siquiera podía imaginarse con ella ¿No?.... además... "Hermanita". La palabra resonaba en sus oídos... en su momento le había agradado ser llamada así por él. Le había agradado ser tomada en cuenta por él y que esa palabra significara su amistad... incluso ahora le agradaba, pues de alguna manera, la hacía sentir importante. Pero le daba miedo que esa misma palabra significara un muro... una montaña, que le impidiera ser algo más para el.... temía que con esa frase, él le estuviera dando a entender el único lugar que ocupaba para él. 

Quizá, después de todo, no era buena idea confesarse así... no en ese momento, no bajo esa pregunta... no ante la incertidumbre y dudas de ambos.

― ¿Para qué quieres saber? ― dijo ella, escapando a las preguntas.

― mmmm... ― él pareció pensarlo durante un par de segundos ― ... si tú me dices, te diré... no tiene caso decirlo antes. Por favor dime ¿Quién es él?

Su corazón latía con demasiada fuerza, sentía algo oprimiendo su torso y un enorme nudo en la garganta ― No sé que tan buena idea sea decirte... ― volvió a irse por la tangente.

― Prometo que no te juzgaré.... ni le diré a él. Anda, dímelo ya, por favor ― casi suplicó, Akita.

Y en eso, él se puso de pie frente a ella, mirándola fijamente a los ojos. Fue un momento que le hizo querer gritarle que lo quería... que amaba su mirada... que esa misma mirada que le estaba brindando en ese momento, la derretía y que provocaba que ella quisiera abrazarlo para siempre, ocultarlo y cuidarlo ante la vulnerabilidad que esa cálida mirada le mostraba. Que quería mirar para siempre esos ojos... ese mar de emociones y cosas que ella veía en ese par de cristales. Pero todo eso lo mantuvo oculto... perdiéndose a cada segundo en los ojos castaños. 

Ella abrió los labios, trémulos; exhalando su miedo... Probablemente no habría otro momento.

De pronto, las luces de un auto que se estacionaba frente a la acera donde estaban ellos, la hizo sentir vulnerable y expuesta. Quiso cobijarse y ocultar esa sensación entre los brazos de él y volver a ser abrazada.


Pero todo momento íntimo entre ellos, fue interrumpido por el sonar del claxon de ese mismo auto, provocando que ella girara el rostro en esa dirección.

Y palideció. Porque su tío el menor, la miraba fijamente al otro lado del parabrisas; esperándola. Y ahí estaba ella, expuesta... mostrándo esos sentimientos, ese acercamiento con Akita... cosas que ellos en el auto, aún desconocían.

― D-debo ir-me ― tartamudeó Yami, dejándolo desconcertado unos segundos. ― Han llegado por mi... ― e hizo una seña con la cabeza, en dirección a la camioneta. 

― Oh... ya veo ― parecía que había comprendido la repentina incomodidad de la chica... ― Entonces... supongo que nos veremos el lunes ¿O no?

― Ajá...

― Y ya me dirás lo que te he preguntado ― insistió él. Luego se agachó para darle un beso en la mejilla ― Cuídate. Adiós.

― Adiós... tam-también cuídate.

Y sin más ella avanzó hacía la puerta ya abierta, de la camioneta. Luego subió.

Aún sentía el corazón en la garganta, provocándole un nudo y sus oídos ensordecidos por los latidos. Pero fue más vergonzoso al darse cuenta de que dentro de la camioneta, no solo estaba su tío menor y su madre; sino que también estaban otros miembros de su familia.

― Eeeeey, Yaaaami ― le dijo su tía Kaorumi, la hermana menor inmediata de su madre. ― ¿Quién era ese chico? ¿Tu novio?

― No. Me parece que eso sería si Hide (quién manejaba), no la hubiera interrumpido ― puntualizó Shinya, su otro tío ― Yo te habría dejado continuar, hasta hubiera mirado discretamente hasta que tú te dieras cuenta... o habría ido a dar una vuelta hasta que eso se solucionara. Era más que evidente, que estabas a mitad de algo... importante... y...

Yami se cubrió el rostro, demasiado avergonzada. No sabía ni como ocultarse.

― ¡Ya! ¿Podrían dejar de molestarla? ― cortó su madre ― No les incumbe lo que haya pasado.

― Pero no es tan guapo como para andar con él ― le dijo Kaorumi.

― ¿Qué no entendiste, que no te incumbe? ― repitió la mujer.

La joven suspiró, agradecida de que su madre la rescatara en esos momentos. Sin embargo, sentía un gran pesar en su ser.

***  Cuando luego de ese largo e incómodo viaje llegó a su casa, comió calladamente y agradeció que su madre no mencionara nada sobre lo sucedido. Ni siquiera se lo mencionó a su padre... esa mujer sonriente, era una buena cómplice. Esa debía ser la retribución por escuchar sus quejas de su matrimonio....

Así que tras eso, sonrió un poco; estaba más tranquila y animada. Ya había dado -casi- el avance necesario, para confesarse a Akita; pero no lo había hecho. Ahora ambos estaban lejos... aún así, se sentía más confiada... sin importar lo que hubiera pasado o lo que él creyera de ella, sentía que debía hacerlo. Y ya lo haría después; sin duda se confesaría el lunes.

Fue a su habitación y se tumbó en la cama, un poco nerviosa; tratando de confiar aún, en que todo iría bien. Pero, súbitamente cayó en cuenta de algo muy importante. Ese día era viernes, 12 de Febrero; lo que indicaba que el día domingo, sería 14. Sería San Valentin... y ella no vería a Akita en esa fecha.  

Jamás le había dado importancia a ese día. Pero ahora... 

Y también sintió ansiedad, porque sabía que Akita tenía otra chica; alguien a quien podía ver los fines de semana. A quien probablemente vería el domingo... ¿Que pasaría entonces, si ella aprovechaba la fecha? ¿O si se declaraba él?

Se cubrió el rostro con la almohada. La sola idea de que alguien más aprovechara la oportunidad que tuvo ella... la aterraba. Le dolía imaginar que llegaría el lunes y que Akita ya tendría novia...

Ahogó su grito con la almohada a la vez que lágrimas de desesperación corrían por su rostro. 

Ya no podía hacer nada más.... tan sólo esperaría a que el lunes llegara. Y ese fin de semana, marcaría todo.... 

jueves, 16 de enero de 2014

Capítulo 40: "Entre la espada y la pared".

Yamile entró a su habitación y cerró la puerta tras de si; luego avanzó hasta la cama baja de la litera y se sentó.

Justo hace unos instantes, había tenido una platica muy intensa con su madre. Resulta que últimamente sus padres estaban teniendo demasiados problemas, y la mujer consideró que era apropiado contarle a su hija sobre esas cosas

― Cómo si no tuviera tantas cosas en la cabeza ahora  Soltó un largo suspiro, subió las piernas a la cama y se abrazó las rodillas. 

No le molestaba que su madre tuviera esa confianza con ella, y de hecho procuraba ser de ayuda en todo cuánto pudiese para ella; si implicaba tener que escucharla atentamente mientras manifestaba y desahogaba su malestar por los problemas con su esposo, ella estaría ahí pacientemente. El problema era que su madre siempre trataba de ponerla "entre la espada y la pared", y ella sentía la abrumadora presión que eso implicaba.

A veces, sentía malestar al saber que quizá sus padres se habían casado demasiado jóvenes y aquello no les había permitido conocerse demasiado; por ello sus muchos problemas. Lo peor es que inconscientemente ella sentía que era su culpa... al fin y al cabo, el que su madre hubiera acabado embarazada de ella, había provocado que estuvieran en esa posición finalmente. 

Se levantó con pesar de la cama; pensó que era mejor opción mantenerse ocupada y alejar todos esos pensamientos.

***


Yami avanzó por el pasillo. Esperaba entrar al salón y encontrarse con Akane para que eso le sirviera de distracción; o aún mejor, encontrar a Akita y que repentinamente todo el asunto entre ellos se solucionara.

Giró en el umbral de la puerta para entrar al salón, y de pronto lo vio. 

Akita estaba de nuevo en el salón. Estaba sentado al fondo del salón, platicando con Kenichi y Kenta. Se le veía contento, incluso sonreía. 

Yami sonrió al mirarlo de nuevo; estuvo tentada de ir hacia allá y abrazarlo. Quería que todo ese problema acabara de una buena vez... pero Akita ni siquiera había notado su presencia. Exhaló decepcionada.

De pronto, sintió que alguien la sujetaba del hombro y giró el rostro para ver de quien se trataba. Estuvo a punto de gritar enojada y golpearlo; era Janao quién ahora la miraba fijamente.

― ¿Qué pasa ahora? ― le dijo secamente; ante lo cual él hizo un gesto de molestia.

― No quiero que las cosas vayan así ahora entre nosotros. No quiero que te sientas ofendida ni que... nos llevemos mal. ― Pero no obtuvo respuesta de la chica, quién se limitó a arrojar sus cosas a un asiento vacío ―  Mejor... ¿Podríamos hablar frente a frente?

― Ya estamos hablando ¿Qué quieres ahora? ― dijo ella cortante. Luego de como habían resultado la cosas, Janao no iba a tener las cosas fáciles.

― Me refería a... un lugar menos lleno. Por favor. ― Esperó a que ella respondiera, pero ella parecía inmutable; de hecho estaba agobiada y abrumada por ello. Finalmente Janao cerró los ojos y cedió ― De acuerdo, ahora no será. Pero en verdad quisiera que habláramos; esto es importante para mi. Así que por favor, sí, te estoy suplicando a que accedas. Si gustas, n justo ahora porque quizá estás ocupada.... pero más tarde.

― Mmmh. ― Yami sopesó aquello. Sería interesante ver que tenía que decirle, por lo que dio una seca cabezada de asentimiento. Él resopló y se retiró a su asiento ¿Y ahora qué diablos quería Janao?

De pronto volvió a mirar en dirección a dónde estaba Akita y ya no lo vio ahí, así que instintivamente giró el rostro hacía la puerta y coincidió que él estaba saliendo, al mismo tiempo que aquella chica de cabello negro lo esperaba afuera.

Yamile bufó con descontento y se sentó de mala gana en el asiento.

― ¿Qué tienes? ― preguntó la voz de Kenta, detrás de ella. 

La aludida giró y miró a su amigo sin decir nada. No se sentía bien para conversar con él.

― Vamos Yami-chan, te conozco lo suficiente ya, confía en mi ― insistió ― Acabas de quejarte de algo y tienes un gesto en el rostro que indica que algo no va bien.

Ella lo miró. Quizá podía sacar algo bueno de esto... entre más información pudiera develar, quizá solucionaría lo más pronto posible las cosas.

― Sólo dilo. ¿Es sobre Akita no? ― tanteó el chico.

― ¿C-cómo sabes? ― tartamudeó nerviosa ¿Era tan obvio? Estaba tratando de no mostrar sus sentimientos hasta que fuera prudente... pero...

― En cierta parte porque relacioné que él se fuera con tu gruñido. Y adiviné sin querer ― sonrió inocentemente.

Ah. Yami suspiró internamente; agradecía que a veces Kenta fuera tan despistado. Pero sonrió antes de hablar ― Así es. Verás, no sé si hayas notado cierta actitud por parte de él, pero...

― Como que se aleja de nosotros, está muy callado y extraño (al menos más de lo normal), y que incluso pareciera que esta enojado ¿No? ― la interrumpió  Claro que me he dado cuenta ¿Y eso qué tiene que ver?

― Pues que eso me preocupa. Quiero buscar una manera de ayudarlo. ¿Tú sabes algo de eso?

Kenta sopesó durante un rato su pregunta. Asintió y dijo ― Creo que esto tiene masomenos que ver, con algo que pasó hace poco ― guardo silencio un par de segundos, dejándola intrigada ― Ah, pero ¡No debes decir que yo te dije sobre esto! Aparentemente, nadie debía saberlo, pero por ser tú... ― le sonrió complaciente, y Yami por su parte le juró no hablar de ello, con lo que él continuó  Escuché que está pasando por muchos malos ratos, pero del único que pude enterarme más, fue sobre un par de chicas...

― ¿U-un par de chicas? ― preguntó ella con un nudo en la garganta. Quizá ese fuera el meollo de aquel asunto.

― Ajá. ― Aquel chico seguía sin darse cuenta que clase de emociones estaba provocando en Yamile al revelar aquello. ― No sé si ya te habrás dado cuenta, y no tengo idea de lo que haga, pero al parecer continuamente es el centro de atención de alguna chica.

Yami sonrió con ironía al escuchar aquello. Sí tan solo Kenta supiera... ― Sigo sin comprender. ― Estaba ansiosa por llegar al final de aquello.

― Pueeeees... recuerdo que era algo como que, a pesar de eso, a él le gustaban dos chicas. 

Yamile se inclinó inconscientemente hacía adelante en el asiento. Cualquiera habría notado su ansiedad a leguas, pero Kenta no. 

"¿Será que era yo seré una de esas dos?... un momento ¡¿Dos?!" 

― Una de esas chicas la conoce de aquí, en la escuela; y a la otra, la conoció por otros lados. Al parecer, cada una de esas tipas le estuvo dando a entender que él les gustaba también "¿Así que se ha dado cuenta?"  Cómo quería que su amigo le dijera todo más aprisa ― Pero una de ellas, ya fue más obvia y fue una declaración directa. O eso yo entendí...

"Yo no me he declarado ¡Diablos! ¿Me han ganado? ¿Por eso me evita?"

― Fue la chica que conoce de fuera; que aunque le gusta suficiente, aún así él no le dio una respuesta clara porque espera poder averiguar sobre los sentimientos de la otra chica, en la que al parecer él está más interesado. Y aquí está el problema real: Akita no sabe que siente en verdad esa chica o si él ha malinterpretado las cosas. Pensó en declararse él, pero al no saber bien que piensa ella no lo hará por temor a arruinar lo que ha logrado con ella hasta ahora... además porque dice que es de sus mejores amigas, quizá mejor la deje ir.

¡No! 

― Yo opino que eso está bien. Digo, si yo fuera él y una ya demostró de forma real lo que quiere, mientras que con la otra sólo son suposiciones, pues me iba con la primera. Tengo novia y conservo a mi amiga ¿Es lógico, no?

Yamile había permanecido callada hasta ahora, pero agachó la vista y dijo ― ¿Crees... crees que él haga eso?

― Yo lo haría. Además, con la chica de la escuela... pues lo más probable es que si él no ha pasado sus materias.... bah, optó que se quedará con la chica externa. La otra ya perdió su oportunidad.

Yami apretó uno de los puños con fuerza; sintió cómo sus uñas comenzaban a clavarse en la palma.

― Así que ya ves. Eso tiene... quizá tú como chica puedas darle algunos consejos para que se de cuenta de que chica está más interesada y se decida por una. ― Era mejor que Kenta cerrara la boca de una buena vez ― Así podrás ayudarlo, pero ya te dije, creo que le conviene aquella. Tú diselo, quizá a ti te ponga más atención por ser el lado femenino de ésto.

Yamile se puso en pie bruscamente y le sonrió a Kenta ― Gracias. Me has sido de mucha ayuda... creo que... creo que esto es bueno. ― Él le regresó la sonrisa de la forma más despistada que pudo. Sin saberlo, había dañado a la chica que le gustaba.

Salió del salón echa un bólido. Debía ir con Akita de una buena vez... quizá... quizá...

No importaba si Akita ya había recibido una declaración de la otra chica, porque ahora Yami iba a darle lo que ambos querían. Le diría cuanto lo quería... le confesaría que él en serio le gustaba, y le pediría la oportunidad de hacerlo sonreír y verlo feliz al ser su novia. Su novia.

Su corazón latía con fuerza dentro de ella. Estaba ansiosa. 

Y sin más, en su carrera chocó con una chica que iba por el pasillo en dirección contraria. Ambas cayeron y Yami vio fugazmente un color rosa brillante y una melena despeinada.

― ¿Estás bien? ― preguntó la voz conocida ― ¿A dónde ibas con tanta prisa, tontita?

― A... a buscar a Akita ― dijo mientras se sobaba la pierna en donde se había golpeado al caer.

― Ah. Recién lo he visto, estaba en el patio con un par de chicos... reconocí a tu amigo ese, el que habla gracioso por la perforación lingual, Yoshiro. Y también estaba la chica de cabello largo ― le contó Akane ― ¡Ah, por cierto! Yoshiki me ha dicho que conoce a la chica; ya se como se llama... es un nombre más bien... feo: Hina.

Y entonces, toda esa energía que Yamile había reunido; esa determinación por el enojo del malentendido y los celos... todo eso se vino abajo. 

Había olvidado por completo a... ¿Cómo dijo Akane?: Hina.

Últimamente ella estaba tan cerca de Akita, que bien podría ser ella de quién Akita estuviera interesado; es más, de hecho pasaba más tiempo con ella, por lo que no había motivo para que fuera Yami quién le gustara a él.

Sonrió con melancolía. 

Ahí estaba, de nuevo llenándose de ilusiones vanas y sin sentido. Había creído que lo que le dijo Kenta tenía que ver con ella... ¡Qué egoísta que había sido! Claro que el mundo no giraba en torno a ella, y no esperaba que la vida de Akita estuviera ligada a la de ella tampoco. 

De hecho, ahora que lo pensaba, aquello le alegraba. Sí Akita se sentía cómodo con Hina o con cualquier otra chica, ella lo dejaría ser y eso sería lo mejor. Sin importar lo que ella sintiera por él, lo único que quería era verlo feliz y sonriendo... y si eso implicaba saber que ella no era para él, lo aceptaría tan bien como pudiera.

― ¿No ibas a buscarlo? ― preguntó su amiga al verla repentinamente tan callada.

― Oh. Ya he olvidado lo que iba a decirle... en realidad, tenía que ver con Kenta ― dijo casi mintiendo ― Pero ya no importa.

― ¿Estás segura? ― le escrutó el rostro con curiosidad. Si Yami no hacía algo, seguro que ella acabaría molestándola o regañándola al darse cuenta... 

― Ah. Kenta quería hablar contigo, será mejor que vayas; ya sabes cuán gruñón se pone. ― volvió a casi mentir ― Yo voy a.... al sanitario.

Akane la miró, y sin más alzó los hombros y la dejo marchar.

Así que Yamile caminó hasta el patio y se sentó en el suelo, de espaldas a una pared. Sonrió tristemente.

― ¿Qué carajos tienes? ― le dijo groseramente una voz grave, a la vez que Takeshi se sentaba en el suelo junto a ella ― Y no me vengas con tus idioteces de que no es nada porque...

― No te interesa. Cállate.

― ¿Qué me dijiste? ― preguntó él sorprendido ― ¿Cómo me hablas así de repente?

Ella lo miró. Por algún motivo, desde que ella había retirado la atención en él, Takeshi había comenzado a hablarle de ese modo, con malas palabras y tratos bruscos. Así que ella lo trataba igual si él hacia lo mismo.

― Ya me oiste ¿No? No quiero hablar de ello justo ahora.

Él se puso en pie y desde arriba la miro ¿Eso era un gesto dolido? Daba igual ― Yo sólo me preocupo por ti de verdad, y me sales con esto. ¡Haz lo que se te dé la fregada gana! ― y se fue molesto.

No le importaba. Su mente y sentimientos estaban muy ocupados como para detenerse a pensar en él de nuevo.

Entonces lo vio a la distancia. Akita caminaba riendo con Hina. 

Se sintió extrañamente contenta y celosa; no se trataba de verlo con una chica, si no de verlo con Hina, quien siempre andaba tratándola mal. También se percato de que sin importar lo que pasara... no podía rendirse tan fácilmente con él. No así... no debía. Estaba indecisa... atrapada en sus elecciones.

De pronto una sombra alta la cubrió y vio un par de pies a un lado de ella.

― ¿No te dije que no me molestaras, Takeshi? ― dijo sin mirarlo.

― No soy Takeshi. Por favor, te pedí que hablaramos ― Sí que estaba solicitada ahora... 

"Ya saben, compadescance de la chica que está tumbada en el suelo con cara de perrito adolorido ¿No?"

― Ya te había dicho que no. No tengo ganas de hablar ahora contigo ― miró de reojo a Akita, siendo sujeto posesivamente del brazo por aquella chica.

― Por favor. ¿No entiendes que es en serio? ¿Podemos? ― Ahí estaba Yami indefensa ante todos. Sintiendose rídicula, estaba de espaldas a la pared, con el chico que había blandido la última espada para lastimarla de frente a ella... 

― De acuerdo, pero hoy no; no me siento bien. Prometo que mañana escucharé todo cuanto tengas que decirme ¿Ok? ― Volteo a verlo a los ojos y él le sonrió. Él se marchó sin decir nada más; la había comprendido...

Pero ella seguía ahi, atrapada. También emocionalmente, estaba siendo atacada por la visión que Hina le proporcionaba a propósito.

¿Cómo iba a salir de ésto?