Yami iba enfadada, caminando por la acera. Su madre la había acompañado aquel día la mitad del camino hasta la escuela, y no había parado de regañarla por cosas vanas. Sobretodo porque llegaría tarde.
Así que cuando cruzó el umbral hacía el patio, estaba molesta, a pesar de que era viernes y eso significaba la entrada al fin de semana.
Pero de inmediato ese ánimo se desvaneció; pues a unos cuantos pasos de la entrada estaban Akita y Kenta. Fue obvio el por qué Yami se alegró... ― ¿Qué hacen aquí? ― les preguntó ― ¿No se supone que deberían entrar a clases?
― ¿Has visto la hora? ― inquirió el chico bajito.
― Si ya sé... es tarde....
― Entonces, ya no podemos entrar a clase. Ya sabes que la maestra se pone pesada si llegamos tarde... ― expuso Kenta.
― Además, no entrar a clases de vez en cuando, es divertido ― terció Akita, acercándose más a Yamile con una sonrisa.
Aquello dejó a la chica sin aliento durante un par de segundos. Aún tener a Akita tan cerca, era algo que la desconcertaba; porque en cuanto sentía la presencia del chico frente a ella, tenía el fuerte impulso de arrojarse sobre él, abrazarlo... y sí, de paso besarlo. Así que agachó la vista, sonrojada.
Cada vez le era más difícil ocultar lo que sentía....
De pronto recordó algo y alzó la vista de golpe para mirarlo; anoche le había dado el dibujo a Akita... ¿Lo habría visto ya? ¿Habría entendido lo que eso significaba? ¿Qué pasaría ahora? Y estuvo a punto de decirlo... sin tapujos, sin trabas ni indirectas... quizá eso era lo que Akita quería; lo que ella necesitaba. Confesándose así, frente a frente, podrían dejar las cosas en claro...
― ¿Qué pasa? ― preguntó Kenta, mirándolos. Cortando sin querer -o muy probablemente, a propósito- ese momento entre ellos.
― No... nada ― dijo ella, bajando de nuevo el rostro y sacudiendo la cabeza. Ya habría tiempo después...
Los tres comenzaron a caminar, mientras conversaban... aunque a la distancia cualquiera habría notado que ahí había una nota discordante... esa nota era Kenta. Los otros dos jovenes andaban y casi sin querer, mostraban más atención el uno por el otro, al grado de que básicamente ella sólo iba acompañando a Akita; pero claro, aquel chico de rasgos graciosos y pequeño, no iba a dejar que la chica a la que quería, estuviera muy cerca de alguien más.
― ¿Entonces Yamile? ¿Qué dices de eso? ― preguntó Kenta, tratando de llamar su atención a como fuera.
― ¿Ehh? ¿Sobre qué? ― Se vio obligada a preguntar ella, desconcertada y avergonzada; admitiendo con ésto, que tan poca atención le había prestado a su amigo ante la presencia del chico que le gustaba.
Kenta sonrió, un poco incómodo. No esperaba que ella lo ingorara... sin embargo, fue peor en cuando Akita la llamó y de inmediato ella acudió a él... debía ser doloroso para aquel chico ver ese tipo de situaciones, pero al parecer, a ellos no les importaba mucho.
― ¿Qué pasa? ― preguntó ella, en cuanto estuvo con la atención de vuelta en Akita.
― Me he torcido el tobillo... ¿Podría recargarme en ti? ― le dijo él.
Yami estuvo a punto de soltar una risa incrédula. Podía darse cuenta que Akita no era de esos chicos que se quejaban demasiado por una simple torcedura, que por demás, no debía ser grande porque lo había visto caminar como si nada.... por ello, no necesitaba usarla a ella como una especie de muleta. Sin embargo, le sonrió gustosa y accedió.
Entonces, él la dejo muda por un par de segundos. Pues en vez de utilizarla como recargadera, simplemente le dio un abrazo. Yami sintió como su cuerpo reaccionaba ante aquello... como sus mejillas se sonrojaban y como su piel hervía donde estaban los brazos de él. Pudo haber girado el rostro y haberlo besado... pero no se atrevió. No pensaba que un beso en esas circunstancias, fuera la mejor opción...
De pronto, Akita se separó sin quitarle uno de los brazos del hombro, y le hizo un ademán para que empezaran a caminar. Los tres avanzaron por la escuela, hasta llegar al patio trasero de la escuela, en donde se encontraron con varios amigos de Akita. El único chico al que ella reconoció fue a Yoshiro (aquel chico curioso de cabello semilargo y con el piercing en la lengua), pero de algún modo, pronto todos comenzaron a entablarle conversación.
Akita poco a poco se integró al grupo, y de algún modo, como ella llegó ahí por él, decidió que era mejor acoplarse y comenzó a hablar con un chico que llevaba una guitarra y que comenzó a tocar un par de canciones que a ella le gustaban. Era un chico alto, robusto y de cabello un poco claro. Ambos comenzaron a hablar bien, pero de algún modo, la mala memoria de Yamile hizo que no recordara su nombre. Aún así, eso no evitó que él si recordara el de ella y que se despidiera de ella... a veces ella misma pensaba, que era muy despistada con la gente; pero si que recordaría como él tocaba la guitarra...
***
Cuando Yamile regresaba al salón -únicamente seguida por Kenta, ya que Akita se había quedado con el resto de chicos-, Akane la esperaba en el pasillo con los brazos cruzados sobre el pecho, mirándola tal como una madre miraría a sus hijos al pillarlos en alguna travesura.
― ¿Qué pasa? ― le preguntó la chica a su amiga, al mirarla en tal estado.
― Te saltaste la clase ― le dijo acusadoramente.
― Ah... ― estuvo a punto de reír ante tal comentario ― Llegué tarde, además me encontré con Akita y con Kenta... y conocí a.... ― pero Akane la interrumpió.
― Yamile Genji, usted no debería hacer eso...
Yami pasó de largo frente a ella, entró al salón y se sentó en su lugar habitual. Akane solía ser muy pesada y no quería que eso afectara su actual ánimo alegre. Quizá era algo muy egoísta, pues sólo estaba pensando en lo que ella quería... pero le molestaba mucho que su amiga se tomara esa actitud.
Así que el resto del día, Akane se mostró enojada con la chica... incluso Kenta parecía molesto, y no lo culpaba, pues todo el tiempo había sido "ignorado". Así que ese día ambos permanecieron sin prestarle atención a la chica.
***
Cuando Yamile salió, como su amiga seguía "enfadada" (aunque quizá el término correcto era "haciendo berrinche" por no poder aplacar a Yami), se quedó sola esperando a que pasaran por ella. De pronto, sintió cuando Takeshi le posó la mano en el hombro para hacerla voltear a verlo; pero cuando ella giró, su atención se centró de inmediato en el chico que venía caminando unos pasos por detrás de él.
Era irónico, que hace tan sólo unos meses habría prestado más atención al mismo Takeshi, sólo por el "encaprichamiento" que sintió por él...; pero que en ese instante, parecía que todo se hubiera invertido; e incluso involuntariamente, alguien como Akita llamaba aún más su atención.... ¿Sería ésto otro encaprichamiento?
Takeshi abrió y cerró la boca, en un ademán que indicaba claramente que quería decirle algo, pero no estaba muy seguro. Sin embargo, fue interrumpido por Akita, quien al estar a la misma distancia que ellos, le dijo a Yamile.
― Esteee... ¿Podría hablar contigo, sobre algo? ― Y le brindó una sonrisa cálida, desarmándola de cualquier posibilidad de rechazar aquello.
― Por supuesto. ― Entonces él le puso un brazo alrededor de los hombros y la apartó de Takeshi, que aún los miraba desconcertado.
Cuando ambos estuvieron suficientemente alejados, se detuvieron y ella agachó la vista "¿Ha llegado el momentó? - pensó - "¿Debo confesarme ahora, o esperar a que él hable?"
Sintió como sus manos comenzaban a temblar de nerviosismo. Y dio un respingo cuando su celular comenzó a vibrar, tras un mensaje.
― ¿Qué pasa? ― le preguntó Akita, al percatarse del sobresalto.
― No, nada... simplemente mi mamá, que me ha avisado que mi padre no ha regresado de trabajar. Y que pasara por mi en el auto de mi tío.
― Oh... ya veo ― dijo simplemente él. Suspiró y la miró fijamente a la cara. Luego se hizo un silencio un poco corto...
― Hermanita... ― Comenzó a decirle él. ― Sé que últimamente has estado... triste... y he leído en internet, que hay alguien que te gusta. ― Ella sintió miedo... el momento se acercaba ― Pero.... yo me preguntaba.... ¿Podrías decirme quién es esa persona? ― hizo una pausa ― ¿Quién te gusta? ¿A quién quieres tanto, hermanita?
Yamile tragó saliva, escuchando aquello atentamente; sintiendo el remolino de pensamientos en su cabeza.... ¿Realmente él quería saber? ¿Era buena idea decirle?..... Y a pesar de que ella había hecho aquel dibujo tan claro, a pesar de toda la atención que ponía en él... si Akita le preguntaba, era porque no se daba cuenta de que él era a quien ella quería; y si no se daba cuenta, debía ser porque ni siquiera podía imaginarse con ella ¿No?.... además... "Hermanita". La palabra resonaba en sus oídos... en su momento le había agradado ser llamada así por él. Le había agradado ser tomada en cuenta por él y que esa palabra significara su amistad... incluso ahora le agradaba, pues de alguna manera, la hacía sentir importante. Pero le daba miedo que esa misma palabra significara un muro... una montaña, que le impidiera ser algo más para el.... temía que con esa frase, él le estuviera dando a entender el único lugar que ocupaba para él.
Quizá, después de todo, no era buena idea confesarse así... no en ese momento, no bajo esa pregunta... no ante la incertidumbre y dudas de ambos.
― ¿Para qué quieres saber? ― dijo ella, escapando a las preguntas.
― mmmm... ― él pareció pensarlo durante un par de segundos ― ... si tú me dices, te diré... no tiene caso decirlo antes. Por favor dime ¿Quién es él?
Su corazón latía con demasiada fuerza, sentía algo oprimiendo su torso y un enorme nudo en la garganta ― No sé que tan buena idea sea decirte... ― volvió a irse por la tangente.
― Prometo que no te juzgaré.... ni le diré a él. Anda, dímelo ya, por favor ― casi suplicó, Akita.
Y en eso, él se puso de pie frente a ella, mirándola fijamente a los ojos. Fue un momento que le hizo querer gritarle que lo quería... que amaba su mirada... que esa misma mirada que le estaba brindando en ese momento, la derretía y que provocaba que ella quisiera abrazarlo para siempre, ocultarlo y cuidarlo ante la vulnerabilidad que esa cálida mirada le mostraba. Que quería mirar para siempre esos ojos... ese mar de emociones y cosas que ella veía en ese par de cristales. Pero todo eso lo mantuvo oculto... perdiéndose a cada segundo en los ojos castaños.
Ella abrió los labios, trémulos; exhalando su miedo... Probablemente no habría otro momento.
De pronto, las luces de un auto que se estacionaba frente a la acera donde estaban ellos, la hizo sentir vulnerable y expuesta. Quiso cobijarse y ocultar esa sensación entre los brazos de él y volver a ser abrazada.
Pero todo momento íntimo entre ellos, fue interrumpido por el sonar del claxon de ese mismo auto, provocando que ella girara el rostro en esa dirección.
Y palideció. Porque su tío el menor, la miraba fijamente al otro lado del parabrisas; esperándola. Y ahí estaba ella, expuesta... mostrándo esos sentimientos, ese acercamiento con Akita... cosas que ellos en el auto, aún desconocían.
― D-debo ir-me ― tartamudeó Yami, dejándolo desconcertado unos segundos. ― Han llegado por mi... ― e hizo una seña con la cabeza, en dirección a la camioneta.
― Oh... ya veo ― parecía que había comprendido la repentina incomodidad de la chica... ― Entonces... supongo que nos veremos el lunes ¿O no?
― Ajá...
― Y ya me dirás lo que te he preguntado ― insistió él. Luego se agachó para darle un beso en la mejilla ― Cuídate. Adiós.
― Adiós... tam-también cuídate.
Y sin más ella avanzó hacía la puerta ya abierta, de la camioneta. Luego subió.
Aún sentía el corazón en la garganta, provocándole un nudo y sus oídos ensordecidos por los latidos. Pero fue más vergonzoso al darse cuenta de que dentro de la camioneta, no solo estaba su tío menor y su madre; sino que también estaban otros miembros de su familia.
― Eeeeey, Yaaaami ― le dijo su tía Kaorumi, la hermana menor inmediata de su madre. ― ¿Quién era ese chico? ¿Tu novio?
― No. Me parece que eso sería si Hide (quién manejaba), no la hubiera interrumpido ― puntualizó Shinya, su otro tío ― Yo te habría dejado continuar, hasta hubiera mirado discretamente hasta que tú te dieras cuenta... o habría ido a dar una vuelta hasta que eso se solucionara. Era más que evidente, que estabas a mitad de algo... importante... y...
Yami se cubrió el rostro, demasiado avergonzada. No sabía ni como ocultarse.
― ¡Ya! ¿Podrían dejar de molestarla? ― cortó su madre ― No les incumbe lo que haya pasado.
― Pero no es tan guapo como para andar con él ― le dijo Kaorumi.
― ¿Qué no entendiste, que no te incumbe? ― repitió la mujer.
La joven suspiró, agradecida de que su madre la rescatara en esos momentos. Sin embargo, sentía un gran pesar en su ser.
***
Cuando luego de ese largo e incómodo viaje llegó a su casa, comió calladamente y agradeció que su madre no mencionara nada sobre lo sucedido. Ni siquiera se lo mencionó a su padre... esa mujer sonriente, era una buena cómplice. Esa debía ser la retribución por escuchar sus quejas de su matrimonio....
Así que tras eso, sonrió un poco; estaba más tranquila y animada. Ya había dado -casi- el avance necesario, para confesarse a Akita; pero no lo había hecho. Ahora ambos estaban lejos... aún así, se sentía más confiada... sin importar lo que hubiera pasado o lo que él creyera de ella, sentía que debía hacerlo. Y ya lo haría después; sin duda se confesaría el lunes.
Fue a su habitación y se tumbó en la cama, un poco nerviosa; tratando de confiar aún, en que todo iría bien. Pero, súbitamente cayó en cuenta de algo muy importante. Ese día era viernes, 12 de Febrero; lo que indicaba que el día domingo, sería 14. Sería San Valentin... y ella no vería a Akita en esa fecha.
Jamás le había dado importancia a ese día. Pero ahora...
Y también sintió ansiedad, porque sabía que Akita tenía otra chica; alguien a quien podía ver los fines de semana. A quien probablemente vería el domingo... ¿Que pasaría entonces, si ella aprovechaba la fecha? ¿O si se declaraba él?
Se cubrió el rostro con la almohada. La sola idea de que alguien más aprovechara la oportunidad que tuvo ella... la aterraba. Le dolía imaginar que llegaría el lunes y que Akita ya tendría novia...
Ahogó su grito con la almohada a la vez que lágrimas de desesperación corrían por su rostro.
Ya no podía hacer nada más.... tan sólo esperaría a que el lunes llegara. Y ese fin de semana, marcaría todo....
Mostrando entradas con la etiqueta hermanos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hermanos. Mostrar todas las entradas
viernes, 7 de marzo de 2014
martes, 18 de febrero de 2014
Capítulo 43: "El primer dibujo".
Yami despertó emocionada. Acaba de soñar con Akita y había dormido lo suficiente; motivo por el cual se sentía contenta esa mañana.
Suspiró y tomó una decisión. Saco unas cuantas hojas de papel, un lápiz y colores de madera; luego se puso a bocetar. Haría un dibujo que le gustara a Akita... uno que fuera una clara indirecta. El primer dibujo que le dedicaría...
Ya eran las 2:00 pm, cuando su madre regresó a casa y entró a la habitación de ella, con la pequeña hermana de Yamile detrás. La chica se sobresaltó al verlas abrir la puerta.
― ¿Qué haces? ― preguntó la mujer, mirando hacía el escritorio; y la pequeña niña también se acercó a ver.
― ¡Ah! Dibujaba un poco... es... es para la escuela ― dijo un poco nerviosa, sin saber si mostrárselo a su madre.
― ¿Puedo ver? ― insistió. Y antes de comprometer más a Yamile, el timbre del departamento sonó ― ¿Quien será? ― preguntó repentinamente.
― ¡Ah! Akane me mandó un mensaje, diciendo que pasaría por mi... debe ser ella ― se puso en pie y guardo sus cosas, con todo y dibujo, en la mochila.
― Entonces, ¿Ya te vas?
Luego salió del departamento y atravesó corriendo el patio para recibir a su amiga.
― ¡Tontita! ― le dijo la chica al verla ― Siempre te tardas mucho, incluso en tu propia casa... ― y rió al decir esto. Luego ambas comenzaron a caminar hacía donde tomarían el camión.
― Ay, es que mamá me entretuvo. Y yo no quería que viera mi dibujo.... por lo que me tardé en evitar ambas cosas ― se excusó.
― ¿Qué dibujaste ahora, que no querías que lo vea tu mami? Eeeea... ¡Pilla! ― dijo con sorna.
― Nada malo... ¡Malpensada! ― dijo Yami riendo. Luego detuvieron al microbus en la parada, subieron y tomaron asiento. Yami abrió su mochila y le tendió el dibujo a su amiga ― Mira. Ésto era lo que dibujé.
Akane miró la hoja que la chica le tendía. Era un dibujo donde se podía apreciar a los mismos corazones caricaturizados, que Akita había dibujado; pero ahora con la técnica de dibujo de la chica y a color. Una mano -que simulaba ser la de Yamile-, sostenía con cuidado al pequeño corazón que simulaba al de Akita (con todo y flequillo). Y había escrito un pequeño texto donde expresaba su agradecimiento, y las ganas y disposición de cuidar dicho corazón como al dueño; todo por el cariño que le tenía. Cualquier chica, habría notado que eso era prácticamente una declaración... no sólo por lo que decía el texto, sino por el esfuerzo implícito que se había tomado para hacer tan cariñosamente el dibujo.
― ¿Le darás esto? ― preguntó. Yami asintió y Akane le sonrió ― ¿También te declararas al dárselo?
Yamile suspiró y se encogió de hombros. ― Podría decirse que si... ese es el plan. Aunque no es como si fuésemos a salir después de ello...
― ¿A qué te refieres?
Bajo de la litera con una amplia sonrisa y miró su celular. Pasaban de las 10 de la mañana, pero no le importó... había descansado muy bien. Entonces notó que tenía un mensaje mandado por Akane: Le decía que estaba ansiosa por verla y que pasaría por ella a su casa aquel día.
Yami sonrió aún más al ver aquello. Quería mucho a Akane y le alegraba que su amiga estuviera tan al pendiente.
Salió de su habitación de buen humor y fue a buscar a su madre; pero como no la encontró por ningún lado, se preocupó y le marcó a su celular.
― Má' ¿Dónde estás? ― preguntó.
― "Ah. Vine a desayunar con una amiga; perdón por no avisarte..." ― le dijo la voz al otro lado de la línea ― "Desayuna tú sola, y apúrate para ir a la escuela".
Yamile suspiró; le respondió afirmativamente a su madre y colgó. Entonces avanzó hasta la cocina y se sirvió cereal en un tazón. Comenzó a desayunar aprisa y en cuanto terminó, se levantó y fue hacía su habitación. No le gustaba sentirse solitaria... por eso mismo, procuraba mantener su mente ocupada para no aburrirse y no pensar en ello. Así que comenzó a hacer su tarea; y cuando terminó ya era mediodía.
Se estiró un poco y decidió darse un baño. Aún estaba de buen humor; y eso mejoró en cuanto sintió el agua caliente recorrer su cuerpo. Cerró los ojos y se sorprendió a si misma pensando en Akita. Era evidente que él se estaba colando constantemente en sus pensamientos, por lo cual se sonrojó.
Cerró la llave de la ducha, se enrolló una toalla en la cabeza y en el cuerpo, y volvió a entrar a su habitación. Cuando terminó de vestirse y arreglarse, avanzó hasta donde se encontraba su mochila y la abrió. Buscaba la nota que Akita le había dado el día anterior... sentía cierto temor de no encontrarla y que todo hubiera sido alguna clase de mal sueño. Pero en cuanto encontró la nota, la desdobló y miro de nuevo el dibujo. Sonrió de oreja a oreja y se llevó el papel al pecho como abrazándolo. De pronto se echó a reír; no solía ser una chica muy expresiva ni romántica, pero Akita estaba haciendo florecer ese aspecto de su ser...
Con la sonrisa aún en los labios, fue hasta el escritorio y encendió la laptop. Mientras esperaba, sacó un pequeño cofresillo que tenía escondido en su closet, y metió en él aquel dibujo. Ahí guardaba sus posesiones de papel que mas apreciaba... tenía cartas y dibujos ñoños que Sayu y Kaiya le habían dado, y ahora Akita pasaba a formar parte de ese pequeño tesoro.
De regreso al monitor, entró al chat para ver con quien conversaba y llenaba las horas libres que tenía. Entonces lo vio; Akita había actualizado su estado, escribiendo: >> ¿Y o F? Waa... qué hago?"
Y el corazón de ella dio un vuelco al leerlo; un sentimiento de emoción y ansiedad... Ambas letras iníciales bailaban ante sus ojos. Sonrió temblorosamente al ver la letra 'Y', en aquella corta publicación; y casi palpó la esperanza firme ante sus ojos -¿Seré yo?- se preguntaba con alegría.... pero claro, también estaba la 'F', y ese fue el aspecto que detuvo su corazón durante un segundo. De estar indeciso ante ambas chicas, debía ser porque verdaderamente ambas eran importantes... ¿Qué tanto lo sería aquella tal F, cómo para no elegir de llano a Yamile? Pero Akita ya le había dado su supuesto corazón a Yami ¿O no?... ¿O sólo sería un juego para Akita? Se sintió frustrada. No quería pensarlo, pero cabía la posibilidad de que Akita fuera de esos chicos capaces de jugar... entonces, recordó sus ojos. ¡No! No hay manera de que sus ojos me mientan. - Se autoconvenció diciendo aquello. Sabía y sentía que Akita no le mentiría a ella.
Cerró la llave de la ducha, se enrolló una toalla en la cabeza y en el cuerpo, y volvió a entrar a su habitación. Cuando terminó de vestirse y arreglarse, avanzó hasta donde se encontraba su mochila y la abrió. Buscaba la nota que Akita le había dado el día anterior... sentía cierto temor de no encontrarla y que todo hubiera sido alguna clase de mal sueño. Pero en cuanto encontró la nota, la desdobló y miro de nuevo el dibujo. Sonrió de oreja a oreja y se llevó el papel al pecho como abrazándolo. De pronto se echó a reír; no solía ser una chica muy expresiva ni romántica, pero Akita estaba haciendo florecer ese aspecto de su ser...
Con la sonrisa aún en los labios, fue hasta el escritorio y encendió la laptop. Mientras esperaba, sacó un pequeño cofresillo que tenía escondido en su closet, y metió en él aquel dibujo. Ahí guardaba sus posesiones de papel que mas apreciaba... tenía cartas y dibujos ñoños que Sayu y Kaiya le habían dado, y ahora Akita pasaba a formar parte de ese pequeño tesoro.
De regreso al monitor, entró al chat para ver con quien conversaba y llenaba las horas libres que tenía. Entonces lo vio; Akita había actualizado su estado, escribiendo: >> ¿Y o F? Waa... qué hago?"
Y el corazón de ella dio un vuelco al leerlo; un sentimiento de emoción y ansiedad... Ambas letras iníciales bailaban ante sus ojos. Sonrió temblorosamente al ver la letra 'Y', en aquella corta publicación; y casi palpó la esperanza firme ante sus ojos -¿Seré yo?- se preguntaba con alegría.... pero claro, también estaba la 'F', y ese fue el aspecto que detuvo su corazón durante un segundo. De estar indeciso ante ambas chicas, debía ser porque verdaderamente ambas eran importantes... ¿Qué tanto lo sería aquella tal F, cómo para no elegir de llano a Yamile? Pero Akita ya le había dado su supuesto corazón a Yami ¿O no?... ¿O sólo sería un juego para Akita? Se sintió frustrada. No quería pensarlo, pero cabía la posibilidad de que Akita fuera de esos chicos capaces de jugar... entonces, recordó sus ojos. ¡No! No hay manera de que sus ojos me mientan. - Se autoconvenció diciendo aquello. Sabía y sentía que Akita no le mentiría a ella.
Suspiró y tomó una decisión. Saco unas cuantas hojas de papel, un lápiz y colores de madera; luego se puso a bocetar. Haría un dibujo que le gustara a Akita... uno que fuera una clara indirecta. El primer dibujo que le dedicaría...
Ya eran las 2:00 pm, cuando su madre regresó a casa y entró a la habitación de ella, con la pequeña hermana de Yamile detrás. La chica se sobresaltó al verlas abrir la puerta.
― ¿Qué haces? ― preguntó la mujer, mirando hacía el escritorio; y la pequeña niña también se acercó a ver.
― ¡Ah! Dibujaba un poco... es... es para la escuela ― dijo un poco nerviosa, sin saber si mostrárselo a su madre.
― ¿Puedo ver? ― insistió. Y antes de comprometer más a Yamile, el timbre del departamento sonó ― ¿Quien será? ― preguntó repentinamente.
― ¡Ah! Akane me mandó un mensaje, diciendo que pasaría por mi... debe ser ella ― se puso en pie y guardo sus cosas, con todo y dibujo, en la mochila.
― Entonces, ¿Ya te vas?
― Ajá.... espero que se cuiden. Adiós ― dijo sin más y le plantó un beso en la mejilla a su madre, a modo de despedida.
Luego salió del departamento y atravesó corriendo el patio para recibir a su amiga.
― ¡Tontita! ― le dijo la chica al verla ― Siempre te tardas mucho, incluso en tu propia casa... ― y rió al decir esto. Luego ambas comenzaron a caminar hacía donde tomarían el camión.
― Ay, es que mamá me entretuvo. Y yo no quería que viera mi dibujo.... por lo que me tardé en evitar ambas cosas ― se excusó.
― ¿Qué dibujaste ahora, que no querías que lo vea tu mami? Eeeea... ¡Pilla! ― dijo con sorna.
― Nada malo... ¡Malpensada! ― dijo Yami riendo. Luego detuvieron al microbus en la parada, subieron y tomaron asiento. Yami abrió su mochila y le tendió el dibujo a su amiga ― Mira. Ésto era lo que dibujé.
Akane miró la hoja que la chica le tendía. Era un dibujo donde se podía apreciar a los mismos corazones caricaturizados, que Akita había dibujado; pero ahora con la técnica de dibujo de la chica y a color. Una mano -que simulaba ser la de Yamile-, sostenía con cuidado al pequeño corazón que simulaba al de Akita (con todo y flequillo). Y había escrito un pequeño texto donde expresaba su agradecimiento, y las ganas y disposición de cuidar dicho corazón como al dueño; todo por el cariño que le tenía. Cualquier chica, habría notado que eso era prácticamente una declaración... no sólo por lo que decía el texto, sino por el esfuerzo implícito que se había tomado para hacer tan cariñosamente el dibujo.
― ¿Le darás esto? ― preguntó. Yami asintió y Akane le sonrió ― ¿También te declararas al dárselo?
Yamile suspiró y se encogió de hombros. ― Podría decirse que si... ese es el plan. Aunque no es como si fuésemos a salir después de ello...
― ¿A qué te refieres?
― No es como
si Akita, al saber mis sentimientos, fuera a elegirme. También tiene a otra
chica; por lo cual no debe elegirme con sólo declararme…
― ¿Sigues con
lo de la otra chica? Pero sí él ayer te dio incluso ese dibujo, y ya te dije
que eso fue una declaración a todas leguas ― habló Akane, con un dejo de
fastidio en la voz.
Yami sonrió
con cierto pesar y le contó sobre el mensaje de Akita y esa tal ‘F’ ―… pero no
importa si él no me elige a mi; no importa si finalmente no soy yo a quien elija.
― Completó Yamile al terminar de contarle.
― ¿No te
molesta? ¿De verdad eres capaz de no elegirlo? Naaah, no te creo…
― Si, me
molesta y me duele no ser yo. Y claro que preferiría saber que me quiere y
prefiere a mí. Pero… ― guardó silencio un rato para pensar, dejando a Akane en
suspenso ― sí me elige a mí y queda fuera de la escuela… ¿No crees que será más
doloroso?
― ¿Eh?
― Trata de
verlo como yo: Akita corre el riesgo de quedar fuera de la escuela. Por eso
quiero declararme; para que al menos sepa cuáles son mis sentimientos.
Entonces, sí me elige y decide querer salir conmigo, llenará mi corazón de
esperanza… me sentiré feliz. Pero debo ser cautelosa y sería muy poco –o
incluso nada- el tiempo que nos veríamos. Será doloroso para mí…
― Ya veo ―
dijo Akane, pensando en aquello ― También sería egoísta para ambos.
― Quizá por eso sea mejor que elija a esa tal… ‘F’,
sin importar quien sea.
Akane pasó el brazo sobre los hombros de su amiga y la abrazó. Le costaba trabajo comprender a Yami; y suponía que incluso a ella misma, le debía costar trabajo...
Yami empujó a su amiga, que la miró extrañada por su comportamiento hosco ― ¡Oh! Es que hemos llegado y ya debemos bajar ― se excuso con una sonrisa, al percatarse de la confusión de su amiga.
Ambas bajaron riendo y avanzaron hacía la puerta de la escuela.
***
El resto del día pasó sin mayor problema. Aunque claro, todo el tiempo Akane no paraba de presionar a Yamile para que finalmente le diera el dibujo a Akita; pero de un modo, la chica encontraba alguna excusa para retrasar aquel momento. O bien Akita estaba lejos de ella, o ambos estaban rodeados de gente; y ella quería que aquello fuera un poco más íntimo... después de todo, pensaba hacer de aquello una declaración.
Y así, finalmente llegó la noche; momento en el cual, todo el grupo de amigos salió de clases y andaba por el patio en dirección a la salida.
Yami tembló un poco y se abrazó el cuerpo; hacía frío.
― ¿Porqué no traes chamarra? ― le preguntó Takeshi, acercándose a ella.
― La olvidé... tuve que salir aprisa. Además en la tarde estaba cálido y pensé que seguiría así...
― Bueno, pues el calor hace que llueva... ― puntualizó, mostrando con un ademán el suelo de piedra del patio, que se veía mojado todavía.
― Ya. ― dijo ella cortante. No quería que además le echara en cara su descuido. Lo cierto es que desde hace un tiempo, el ánimo entre ellos dos estaba un poco brusco y se trataban hasta cierto punto, de mal modo.
Akane de pronto se interpuso salvadoramente y cortó la incomodidad, cuando sujetó a su amiga del brazo y la apartó de él.
― Deja de ser tan mala con Takeshi...
― Yo no soy... él empieza. ― Se justificó, pero Akane ni siquiera dio muestras de oírla.
Cruzaron la puerta y Akane seguía sujetándola del brazo ― ¿Ya te declaraste a Akita, o aún no? ― insistió.
― Todavía no... es que siento cierta pena.
― Deberías hacerlo ya ― aún la sujetaba e iban avanzando hacia donde se encontraba la madre de Akane, bajo un paraguas.
― Ya sé. Lo haré... debo darle el dibujo hoy.
Ambas se detuvieron debajo del paraguas, frente a la señora y la saludaron; y pronto se dieron cuenta de que todos los otros cuatro chicos (Akita, Kenta, Takeshi y Kenichi) estaban detrás de ellas pues las habían seguido. Akane volvió a acercarse al oído de su amiga y le susurró - "Ya debes decirle"
Yami sonrió y la madre de Akane las miró extrañada ― ¿Ahora que se traen entre ustedes?
― Secretos. Ya sabes, de adolescentes locas... ― Respondió únicamente su hija, sonriendo.
En eso, la madre se echó a reír; provocando que el paraguas se moviera y las gotas sobre él resbalaran. Y para buena suerte de Yami -quién era la que estaba más cercana y la más pequeña-, las gotas cayeron en sus hombros, entre su escote y su espalda. Ella soltó un pequeño gritito y sintió como su espalda se arqueaba y su piel se erizaba completamente, por la sensación de frío que se intensificó al no llevar sueter.
Se llevó ambas manos al rostro, sonrojada. Y aprovechó para cubrir su busto con el dorso de los brazos; no quería que nadie mirara aquello. Sentía las miradas confundidas de todos sobre ella, cosa que la hacía sentir abochornada.
Pero lo que más incomoda la hacía sentir era que a pesar de que las gotas de agua estuvieron heladas, sentía calor en su cuerpo.... jamás lo había sentido. Le asombraba encontrar por primera vez la sensibilidad en su cuerpo, ante una situación tan incomoda.
Akane se le acercó y se despidió de manera fugaz, rompiendo el silencio. Luego Kenichi también se despidió y dejo Yamile con los otros tres chicos. Ella, sin decir nada más, dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección a donde sus padres siempre aparcaban el auto. Quería alargar la distancia con ellos, temerosa de que hubieran malinterpretado el reciente suceso y aun avergonzada.
El bolsillo de su pantalón comenzó a destacar en la mente de la chica, recordándole que ahí guardaba lo que le daría a Akita. Pero ahora no tenía ni cara para mirarlo y menos para darle el dibujo apropiadamente.
Los cuatro se detuvieron al mismo tiempo que ella, y ellos tres comenzaron a platicar mientras ella sólo los miraba. ¿Qué debía hacer? Debía darse prisa y también ser discreta ante Kenta y Takeshi.
De pronto, pudo ver de reojo las luces de un auto; y supo que serían sus padres. Se le había agotado el tiempo.
Se acercó a los tres chicos y comenzó a despedirse de ellos, dejando a Akita al último. Cuando estuvo ante él, se puso de puntillas y fue al único al que le planto un beso en la mejilla, al mismo tiempo que sacaba el papel doblado de su bolsillo y lo colocaba en su mano. Sabiendo que estaría confundido, le susurró: "Esto es sólo para que lo mires tú".
Y sin más, se retiró ante la mirada confundida de los tres. Subió al auto y no le dio más vueltas a ello.
No había sido romántico, ni la declaración que había esperado. Pero al menos, lo había hecho... había avanzado un poco más. Y se sentía llena al haberle dado ese dibujo a Akita... un dibujo cargado de sentimiento.
― Hola pequeña ¿Él es Akita? ― le preguntó su madre, sacándola de su ensimismamiento.
― ¿Eh? Sí, él es...
― ¿Quién se supone que es el? ― preguntó secamente su padre.
― Un amigo de tu hija. Ya ves, déjala ― respondió rápidamente la mujer, en complicidad con su hija.
Yami sonrió. Le agradecía a su madre.... ahora, esperaba que Akita comprendiera un poco mejor las cosas.
― ¿Porqué no traes chamarra? ― le preguntó Takeshi, acercándose a ella.
― La olvidé... tuve que salir aprisa. Además en la tarde estaba cálido y pensé que seguiría así...
― Bueno, pues el calor hace que llueva... ― puntualizó, mostrando con un ademán el suelo de piedra del patio, que se veía mojado todavía.
― Ya. ― dijo ella cortante. No quería que además le echara en cara su descuido. Lo cierto es que desde hace un tiempo, el ánimo entre ellos dos estaba un poco brusco y se trataban hasta cierto punto, de mal modo.
Akane de pronto se interpuso salvadoramente y cortó la incomodidad, cuando sujetó a su amiga del brazo y la apartó de él.
― Deja de ser tan mala con Takeshi...
― Yo no soy... él empieza. ― Se justificó, pero Akane ni siquiera dio muestras de oírla.
Cruzaron la puerta y Akane seguía sujetándola del brazo ― ¿Ya te declaraste a Akita, o aún no? ― insistió.
― Todavía no... es que siento cierta pena.
― Deberías hacerlo ya ― aún la sujetaba e iban avanzando hacia donde se encontraba la madre de Akane, bajo un paraguas.
― Ya sé. Lo haré... debo darle el dibujo hoy.
Ambas se detuvieron debajo del paraguas, frente a la señora y la saludaron; y pronto se dieron cuenta de que todos los otros cuatro chicos (Akita, Kenta, Takeshi y Kenichi) estaban detrás de ellas pues las habían seguido. Akane volvió a acercarse al oído de su amiga y le susurró - "Ya debes decirle"
Yami sonrió y la madre de Akane las miró extrañada ― ¿Ahora que se traen entre ustedes?
― Secretos. Ya sabes, de adolescentes locas... ― Respondió únicamente su hija, sonriendo.
En eso, la madre se echó a reír; provocando que el paraguas se moviera y las gotas sobre él resbalaran. Y para buena suerte de Yami -quién era la que estaba más cercana y la más pequeña-, las gotas cayeron en sus hombros, entre su escote y su espalda. Ella soltó un pequeño gritito y sintió como su espalda se arqueaba y su piel se erizaba completamente, por la sensación de frío que se intensificó al no llevar sueter.
Se llevó ambas manos al rostro, sonrojada. Y aprovechó para cubrir su busto con el dorso de los brazos; no quería que nadie mirara aquello. Sentía las miradas confundidas de todos sobre ella, cosa que la hacía sentir abochornada.
Pero lo que más incomoda la hacía sentir era que a pesar de que las gotas de agua estuvieron heladas, sentía calor en su cuerpo.... jamás lo había sentido. Le asombraba encontrar por primera vez la sensibilidad en su cuerpo, ante una situación tan incomoda.
Akane se le acercó y se despidió de manera fugaz, rompiendo el silencio. Luego Kenichi también se despidió y dejo Yamile con los otros tres chicos. Ella, sin decir nada más, dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección a donde sus padres siempre aparcaban el auto. Quería alargar la distancia con ellos, temerosa de que hubieran malinterpretado el reciente suceso y aun avergonzada.
El bolsillo de su pantalón comenzó a destacar en la mente de la chica, recordándole que ahí guardaba lo que le daría a Akita. Pero ahora no tenía ni cara para mirarlo y menos para darle el dibujo apropiadamente.
Los cuatro se detuvieron al mismo tiempo que ella, y ellos tres comenzaron a platicar mientras ella sólo los miraba. ¿Qué debía hacer? Debía darse prisa y también ser discreta ante Kenta y Takeshi.
De pronto, pudo ver de reojo las luces de un auto; y supo que serían sus padres. Se le había agotado el tiempo.
Se acercó a los tres chicos y comenzó a despedirse de ellos, dejando a Akita al último. Cuando estuvo ante él, se puso de puntillas y fue al único al que le planto un beso en la mejilla, al mismo tiempo que sacaba el papel doblado de su bolsillo y lo colocaba en su mano. Sabiendo que estaría confundido, le susurró: "Esto es sólo para que lo mires tú".
Y sin más, se retiró ante la mirada confundida de los tres. Subió al auto y no le dio más vueltas a ello.
No había sido romántico, ni la declaración que había esperado. Pero al menos, lo había hecho... había avanzado un poco más. Y se sentía llena al haberle dado ese dibujo a Akita... un dibujo cargado de sentimiento.
― Hola pequeña ¿Él es Akita? ― le preguntó su madre, sacándola de su ensimismamiento.
― ¿Eh? Sí, él es...
― ¿Quién se supone que es el? ― preguntó secamente su padre.
― Un amigo de tu hija. Ya ves, déjala ― respondió rápidamente la mujer, en complicidad con su hija.
Yami sonrió. Le agradecía a su madre.... ahora, esperaba que Akita comprendiera un poco mejor las cosas.
sábado, 14 de diciembre de 2013
Capitulo 33: "Esto no es amor."
― Ya deberías ir a dormir. ― dijo por decima vez la madre de Yamile.
― No aún no. Mañana quedé de ir disfrazada y quiero que el disfraz esté bien… sólo déjame terminar. ― Contestó ella sonriente y con un dejo de emoción en la voz.
― Pues si no duermes, ni siquiera te levantarás y no iras…
― Ya, ya… vale pues: Me iré a dormir. ― Dijo ella soltando los holanes de aquel pequeño vestidito negro que era su disfraz. ― Hasta mañana mamá; y gracias por ayudarme con esto.
― Ya, ve a dormir. ― Y diciendo esto, se dio media vuelta y salió de la habitación de su hija, cerrando tras de sí la puerta.
Ella se cambio rápidamente la ropa y se colocó un camisón. Luego, subió a la cama superior de la litera, abrió las cobijas y se tumbó dentro mientras se cubría. Entonces, sonrió.
Se sentía alegre y entusiasmada, ya que al día siguiente volvería a ver a sus mejores amigas luego de llevar ya más de un mes sin verlas.
Hace un par de días Kaiya le había hablado por teléfono, comunicándole que se había encontrado con Arween y que ambas habían decidido que ya era momento de poder verse un rato. Y le dijo, que esperaba verla para ir a la convención de anime y disfraces; fue obvio que Yami aceptó... realmente las extrañaba y había mucho por contar.
Suspiró, ansiosa porque amaneciera y se quedó dormida.
― ¿Estás segura de qué vendrán? ― Le preguntó su padre entre bostezos. ― Yo tengo sueño y me obligaron a traerte.
― Déjala... ― le dijo la madre de ella.
Pero Yami no contestó y se limitó a mirar por la ventana, expectante por verlas. Y pronto sucedió. A lo lejos vio la silueta de dos chicas ataviadas en sendos vestidos blancos, como parte del disfraz que ellas llevaban y que al parecer, se habían organizado para ir coordinadas.
Ella bajó del auto y corrió a abrazarlas. Todas estaban felices y entusiasmadas por el reencuentro.
Yami dió vuelta, regresó al coche de su padre y se despidió; él arrancó el coche con una mueca y se fue. Siempre tenía un humor extraño.
Luego, todas avanzaron hasta el sitio donde tomarían el camión para llegar al sitio de la convención. Y durante todo el camino, fue evidente que Yami llamaba mucho la atención.
― ¿De que va su disfraz? ― Les preguntó ella.
― Se supone, que somos algo así como diosas griegas ¿Lo notas?
― Supooongo. ― les dijo ella riéndo.
― Ja. Y ¿De qué o quién se supone que es tu disfraz? ― le preguntó Kaiya, mientras observaba atenta el vestido negro, las medias, su peinado en coletas y los accesorios góticos.
― ¡Oh! Esto... es mi adaptación de un personaje que pertenece a una serie que recién he visto en las vacaciones: Akita me la recomendó y me pareció buena. Sé que te gustaría... aunque es algo violenta.
― Debo verla. ― le dijo su amiga. ― Me da curiosidad saber, de algo que al parecer te ha gustado mucho. ― Sonreía con picardía. ― Así que cuéntame de ese tal Akita también.
― ¿Eh? ¿A qué te refieres?
― Oh vamos. Se nota en la cara y por ese brillo, que ese chico te gusta... y mucho. ― terció Arween.
― Ah, ustedes...
― Te conocemos bien. Cuéntanos. ― Kaiya sonreía al decirle aquello, y Yami estaba contenta. Lo sabía: que no había nadie que la conociera tan bien como ella lo hacía.
― Supongo que debo decir que Akita ya era un tipo que desde el principio me atraía... me llamaba la atención que fuese tan enigmático. Y ya les había dicho sobre él, sobre sus ojos ¿Lo recuerdan? ― sus amigas asintieron ― Ajá, se trata de él. ― Suspiró y sonrió. ― Desde que salimos de vacaciones, entre nosotros se ha entablado una amistad a través del chat: hablamos todos los días.
Sus amigas sonreían; se notaba que disfrutaban de aquello.
― Supongo que eso en parte tiene culpa a que Janao se hartara de mi, o a que eso no me doliera tanto como uno esperaba...
― ¡Es cierto! Tú estabas saliendo con ese tal Janao. ― le dijo Kaiya sorprendida.
― ¿Qué pasa con él? ― Se veía a leguas que Arween estaba curiosa.
Yami les contó todo lo que paso: el distanciamiento que hubo con Janao y la cercanía de Akita, el como había terminado enterándose de la apuesta de Janao, la compañía y confianza que recibió de Akita. Y que repentinamente se había dado cuenta de los sentimientos hacía Akita; pero que tenía miedo de no ser ella esa chica especial para él. Lo único omitido, fue aquel sueño extraño y la desesperación que sintió el día que lo tuvo...
Y sus amigas -al igual que hizó Sayu- comenzaron a despotricar en contra de Janao, durante todo el camino.
Luego, incluso Kaiya les contó sobre aquel novio que ella había tenido; porque aquel chico la había humillado, cambiado y se había burlado de ella.
― Lo que hace peor esto, es que... ― Suspiró con frustración ― Iba a ser tan estúpida como para... tener relaciones con él.
― ¿¡Eh?!
― Sí; días antes de que esto pasara, él y yo estuvimos a punto de eso. Me hace sentir aún más frustrada de que estaba casi segura de que hacía lo correcto... aún así, algo me daba mala espina. Y me detuve porque sentí que aún no era el momento. Quizá el imbécil por eso me dejo, y me alegro por ello.
Yami suspiró. Aunque no podía entender a Kaiya, porque jamás había pensado sexualmente en alguién o siguiera intentado algo, estaba molesta por ello: por el golpe bajo que debía suponerse la frustración de saber que solo había sido fingir quererla por sexo.
Kaiya debía sentirse pisoteada. Lo que ese chico sintió por ella, no era para nada algo acercado al amor.
Eso era algo de lo que ella quería estar segura: De que no se precipitaría y esperaría al menos a ser mayor de edad para comenzar a pensar en el sexo; y finalmente, cuándo llegara la oportunidad debía ser con alguien a quién realmente quisiera.... alguien que quizá no se quedara, pero que la quisiera lo suficiente para respetarla.
Finalmente, cuándo llegaron al lugar, entraron y comenzaron con las compras, las fotografías tomadas y que les tomaron.... y en medio de todo aquello, decidieron hacer una apuesta sobre un reto. Besarían al menos a un chico que les llamara la atención. No se limitarían ese día e incluso se desquitarían por los recientes fracasos con sus novios. No se trataba de amor... sólo sería una distracción.
Repentinamente, Yami recibió una llamada. Se trataba de Kenta, quién decía estar en esa misma convención y que le marcaba porque estaba seguro de que ella estaría ahí; por lo que quería verla.
Al escuchar aquello, Yami sonrió... ahí estaba de nuevo Kenta, tratando de hacer las cosas para agradarle a ella, cosa que no lograba al hacer aqullo; y no porque le desagradara el detalle, si no porque no le gustaban los chicos con tal sumisión.... y ella no sabía como explicarle aquello.
Sus amigas accedieron a encontrarse con él. Y una vez que Kenta vio a Yamile, trató por todos los medios de complacerla; le ofreció comida, ropa, objetos y demás tonterías...incluso trataba de agradarle a sus amigas. Habría que hacerle entender que ella no estaba interesada más que en su amistad.
Y así llegó el momento de cumplir aquel reto. Ella iba caminando, cuándo a lo lejos vió un chico alto, de piel pálida y cabello negro y lacio; incluso llevaba un disfraz llamativo. Vistiendose como uno de los personajes de una famosa serie de aprendices ninja, y con el torso totalmente descubierto.
― ¿Ey, disculpa?.... ― Se acercó y llamó la atención de él. ― ¿Podría tomarme una foto contigo?
El chico la miro unos segundos y sonrió. ― Por supuesto, guapa.
Yami sonrió, se colocó a un lado del chico y sus amigas los fotografiaron. Mientras Kenta tenía una obvia expresión de enfado en su rostro... pero tenía que hacerle entender.
― Me gusta tu disfraz. ― Le dijo aquel chico. ― No a cualquiera le queda llevar un vestido tan corto.
Ahí estaba, otro chico fijadose solamente en su físico... aún así, ella se sonrojó. ― Digo lo mismo. Me gusta, porque tampoco a cualquiera le va bien ir mostrando el torso.
Ambos rieron.
― ¿Podría... podría tomarme una foto, dándote un beso? ― se envalentonó a decirle ella.
― ¡Ah! Claro, dónde quieras... soy todo tuyo. ― El chico abrió los brazos, dándole a entender que iba totalmente en serio. Ella podía hacer lo que quisiera... pero sólo se limitó a pararse de puntillas y besarle la comisura de los labios; eso sería suficiente para cubrir el reto y desanimar a Kenta.
― ¿No sería mejor, así? ― Aquel apuesto chico le sujeto la barbilla con delicadeza y movió su rostro, de tal forma que le dio un pronunciado beso.
Yami se quedó pasmada por la sorpresa, y porque por un instante, sintió que traicionaba algo y a alguien: Estaba traicionando sus sentimientos.
Aquel chico se separó y le sonrió. ― Ha sido una buena foto. ¿Te ha gustado? ― No la dejo responder; ella seguía mirandolo embobada. ― Toma. ― Y le dio un pequeño papelito con un número de celular escrito. Le sonrió con picardía y se marchó.
Yami se giró a mirar a sus amigos.
Arween y Kaiya estaban fuera de si ― Mis respetos... eres sin duda la más atrevida.
― Naah. Kaiya me quita el puesto.
― No. En verdad eres muy coqueta; eso le quita puntos a Kaiya. ― le dijo Arween.
Pero Kenta, se veía irritado y celoso. Quizá bastara para darse cuenta de que ella no estaba interesada...
Aunque lo cierto es que, ella también estaba molesta. Estaba enfadada consigo misma, porque se sentía traicionada por si misma. Sentía que había traicionado incluso a Akita, aunque ellos no fueran nada todavía. Porque sentía, que no quería volver a besar a ningún otro chico... que no debía hacerlo.
Todo eso... la traición y lo que estaba sintiendo por él. ¿Qué significaba?
No había besado a ese chico por cariño o amor... pero ¿Y si se tratara de Akita?
Eso no era amor ¿O sí?
― No aún no. Mañana quedé de ir disfrazada y quiero que el disfraz esté bien… sólo déjame terminar. ― Contestó ella sonriente y con un dejo de emoción en la voz.
― Pues si no duermes, ni siquiera te levantarás y no iras…
― Ya, ya… vale pues: Me iré a dormir. ― Dijo ella soltando los holanes de aquel pequeño vestidito negro que era su disfraz. ― Hasta mañana mamá; y gracias por ayudarme con esto.
― Ya, ve a dormir. ― Y diciendo esto, se dio media vuelta y salió de la habitación de su hija, cerrando tras de sí la puerta.
Ella se cambio rápidamente la ropa y se colocó un camisón. Luego, subió a la cama superior de la litera, abrió las cobijas y se tumbó dentro mientras se cubría. Entonces, sonrió.
Se sentía alegre y entusiasmada, ya que al día siguiente volvería a ver a sus mejores amigas luego de llevar ya más de un mes sin verlas.
Hace un par de días Kaiya le había hablado por teléfono, comunicándole que se había encontrado con Arween y que ambas habían decidido que ya era momento de poder verse un rato. Y le dijo, que esperaba verla para ir a la convención de anime y disfraces; fue obvio que Yami aceptó... realmente las extrañaba y había mucho por contar.
Suspiró, ansiosa porque amaneciera y se quedó dormida.
***
Su padre estacionó el auto y de inmediato ella miró en todas direcciones. Ya había llegado al sitio dónde ellas habían dicho que se verían; ahora sólo restaba esperarlas.― ¿Estás segura de qué vendrán? ― Le preguntó su padre entre bostezos. ― Yo tengo sueño y me obligaron a traerte.
― Déjala... ― le dijo la madre de ella.
Pero Yami no contestó y se limitó a mirar por la ventana, expectante por verlas. Y pronto sucedió. A lo lejos vio la silueta de dos chicas ataviadas en sendos vestidos blancos, como parte del disfraz que ellas llevaban y que al parecer, se habían organizado para ir coordinadas.
Ella bajó del auto y corrió a abrazarlas. Todas estaban felices y entusiasmadas por el reencuentro.
Yami dió vuelta, regresó al coche de su padre y se despidió; él arrancó el coche con una mueca y se fue. Siempre tenía un humor extraño.
Luego, todas avanzaron hasta el sitio donde tomarían el camión para llegar al sitio de la convención. Y durante todo el camino, fue evidente que Yami llamaba mucho la atención.
― ¿De que va su disfraz? ― Les preguntó ella.
― Se supone, que somos algo así como diosas griegas ¿Lo notas?
― Supooongo. ― les dijo ella riéndo.
― Ja. Y ¿De qué o quién se supone que es tu disfraz? ― le preguntó Kaiya, mientras observaba atenta el vestido negro, las medias, su peinado en coletas y los accesorios góticos.
― ¡Oh! Esto... es mi adaptación de un personaje que pertenece a una serie que recién he visto en las vacaciones: Akita me la recomendó y me pareció buena. Sé que te gustaría... aunque es algo violenta.
― Debo verla. ― le dijo su amiga. ― Me da curiosidad saber, de algo que al parecer te ha gustado mucho. ― Sonreía con picardía. ― Así que cuéntame de ese tal Akita también.
― ¿Eh? ¿A qué te refieres?
― Oh vamos. Se nota en la cara y por ese brillo, que ese chico te gusta... y mucho. ― terció Arween.
― Ah, ustedes...
― Te conocemos bien. Cuéntanos. ― Kaiya sonreía al decirle aquello, y Yami estaba contenta. Lo sabía: que no había nadie que la conociera tan bien como ella lo hacía.
― Supongo que debo decir que Akita ya era un tipo que desde el principio me atraía... me llamaba la atención que fuese tan enigmático. Y ya les había dicho sobre él, sobre sus ojos ¿Lo recuerdan? ― sus amigas asintieron ― Ajá, se trata de él. ― Suspiró y sonrió. ― Desde que salimos de vacaciones, entre nosotros se ha entablado una amistad a través del chat: hablamos todos los días.
Sus amigas sonreían; se notaba que disfrutaban de aquello.
― Supongo que eso en parte tiene culpa a que Janao se hartara de mi, o a que eso no me doliera tanto como uno esperaba...
― ¡Es cierto! Tú estabas saliendo con ese tal Janao. ― le dijo Kaiya sorprendida.
― ¿Qué pasa con él? ― Se veía a leguas que Arween estaba curiosa.
Yami les contó todo lo que paso: el distanciamiento que hubo con Janao y la cercanía de Akita, el como había terminado enterándose de la apuesta de Janao, la compañía y confianza que recibió de Akita. Y que repentinamente se había dado cuenta de los sentimientos hacía Akita; pero que tenía miedo de no ser ella esa chica especial para él. Lo único omitido, fue aquel sueño extraño y la desesperación que sintió el día que lo tuvo...
Y sus amigas -al igual que hizó Sayu- comenzaron a despotricar en contra de Janao, durante todo el camino.
Luego, incluso Kaiya les contó sobre aquel novio que ella había tenido; porque aquel chico la había humillado, cambiado y se había burlado de ella.
― Lo que hace peor esto, es que... ― Suspiró con frustración ― Iba a ser tan estúpida como para... tener relaciones con él.
― ¿¡Eh?!
― Sí; días antes de que esto pasara, él y yo estuvimos a punto de eso. Me hace sentir aún más frustrada de que estaba casi segura de que hacía lo correcto... aún así, algo me daba mala espina. Y me detuve porque sentí que aún no era el momento. Quizá el imbécil por eso me dejo, y me alegro por ello.
Yami suspiró. Aunque no podía entender a Kaiya, porque jamás había pensado sexualmente en alguién o siguiera intentado algo, estaba molesta por ello: por el golpe bajo que debía suponerse la frustración de saber que solo había sido fingir quererla por sexo.
Kaiya debía sentirse pisoteada. Lo que ese chico sintió por ella, no era para nada algo acercado al amor.
Eso era algo de lo que ella quería estar segura: De que no se precipitaría y esperaría al menos a ser mayor de edad para comenzar a pensar en el sexo; y finalmente, cuándo llegara la oportunidad debía ser con alguien a quién realmente quisiera.... alguien que quizá no se quedara, pero que la quisiera lo suficiente para respetarla.
***
Finalmente, cuándo llegaron al lugar, entraron y comenzaron con las compras, las fotografías tomadas y que les tomaron.... y en medio de todo aquello, decidieron hacer una apuesta sobre un reto. Besarían al menos a un chico que les llamara la atención. No se limitarían ese día e incluso se desquitarían por los recientes fracasos con sus novios. No se trataba de amor... sólo sería una distracción.
Repentinamente, Yami recibió una llamada. Se trataba de Kenta, quién decía estar en esa misma convención y que le marcaba porque estaba seguro de que ella estaría ahí; por lo que quería verla.
Al escuchar aquello, Yami sonrió... ahí estaba de nuevo Kenta, tratando de hacer las cosas para agradarle a ella, cosa que no lograba al hacer aqullo; y no porque le desagradara el detalle, si no porque no le gustaban los chicos con tal sumisión.... y ella no sabía como explicarle aquello.
Sus amigas accedieron a encontrarse con él. Y una vez que Kenta vio a Yamile, trató por todos los medios de complacerla; le ofreció comida, ropa, objetos y demás tonterías...incluso trataba de agradarle a sus amigas. Habría que hacerle entender que ella no estaba interesada más que en su amistad.
Y así llegó el momento de cumplir aquel reto. Ella iba caminando, cuándo a lo lejos vió un chico alto, de piel pálida y cabello negro y lacio; incluso llevaba un disfraz llamativo. Vistiendose como uno de los personajes de una famosa serie de aprendices ninja, y con el torso totalmente descubierto.
― ¿Ey, disculpa?.... ― Se acercó y llamó la atención de él. ― ¿Podría tomarme una foto contigo?
El chico la miro unos segundos y sonrió. ― Por supuesto, guapa.
Yami sonrió, se colocó a un lado del chico y sus amigas los fotografiaron. Mientras Kenta tenía una obvia expresión de enfado en su rostro... pero tenía que hacerle entender.
― Me gusta tu disfraz. ― Le dijo aquel chico. ― No a cualquiera le queda llevar un vestido tan corto.
Ahí estaba, otro chico fijadose solamente en su físico... aún así, ella se sonrojó. ― Digo lo mismo. Me gusta, porque tampoco a cualquiera le va bien ir mostrando el torso.
Ambos rieron.
― ¿Podría... podría tomarme una foto, dándote un beso? ― se envalentonó a decirle ella.
― ¡Ah! Claro, dónde quieras... soy todo tuyo. ― El chico abrió los brazos, dándole a entender que iba totalmente en serio. Ella podía hacer lo que quisiera... pero sólo se limitó a pararse de puntillas y besarle la comisura de los labios; eso sería suficiente para cubrir el reto y desanimar a Kenta.
― ¿No sería mejor, así? ― Aquel apuesto chico le sujeto la barbilla con delicadeza y movió su rostro, de tal forma que le dio un pronunciado beso.
Yami se quedó pasmada por la sorpresa, y porque por un instante, sintió que traicionaba algo y a alguien: Estaba traicionando sus sentimientos.
Aquel chico se separó y le sonrió. ― Ha sido una buena foto. ¿Te ha gustado? ― No la dejo responder; ella seguía mirandolo embobada. ― Toma. ― Y le dio un pequeño papelito con un número de celular escrito. Le sonrió con picardía y se marchó.
Yami se giró a mirar a sus amigos.
Arween y Kaiya estaban fuera de si ― Mis respetos... eres sin duda la más atrevida.
― Naah. Kaiya me quita el puesto.
― No. En verdad eres muy coqueta; eso le quita puntos a Kaiya. ― le dijo Arween.
Pero Kenta, se veía irritado y celoso. Quizá bastara para darse cuenta de que ella no estaba interesada...
Aunque lo cierto es que, ella también estaba molesta. Estaba enfadada consigo misma, porque se sentía traicionada por si misma. Sentía que había traicionado incluso a Akita, aunque ellos no fueran nada todavía. Porque sentía, que no quería volver a besar a ningún otro chico... que no debía hacerlo.
Todo eso... la traición y lo que estaba sintiendo por él. ¿Qué significaba?
No había besado a ese chico por cariño o amor... pero ¿Y si se tratara de Akita?
Eso no era amor ¿O sí?
viernes, 14 de septiembre de 2012
Capitulo 32: "¿Confusión y problemas?"
Yamile se levantó del escritorio, subió a su cama y permaneció tumbada un rato. Pronto, se dio cuenta de que su rostro estaba empapado en lágrimas y que estaba mojando la cobija también.
Hasta hace un momento había estado vagando en el fotoblog de Akita, y había algo en lo que publicaba que le hacía sentir de aquel modo en que había terminado llorando:
Akita se sentía mal....
Y ella se sentía mal por ello... Dentro de su ser sentía ansiedad; una ansiedad que se veía provocada por un malestar hacia la situación de Akita y hacía la confusión de sentimientos que esto le causaba.
Él parecía estar deprimido, lo que hacía que ella quisiera solucionar todo. Quería ir y encarar a Akita, golpearlo y decirle "¡¡Heey olvidala a ella y a todos tus problemas!!"... Aunque por otra parte, también deseaba estar frente a él y preguntarle de una buena vez: "¿Quién se supone que es esa chica que te trae así? ¿Por qué demonios si soy yo, no simplemente lo aclaras?"; pero incluso así, realmente no quería que sucediesen ninguna de las dos situaciones, pues implicaban en primera ver a Akita de frente (algo que por la confusión de sentimientos, se sentía algo incapaz de hacer); y en segunda, porque no quería oír una respuesta o alegato de Akita en cualquier caso... ¿Qué haría si todo esto, no era por ella? ¿Qué pasaría de nuevo con sus sentimientos?
De pronto, el sonido de un 'bip' que venía desde su laptop la espabiló. Reconocía ese sonido, pues durante lo que llevaba de vacaciones lo había escuchado tantas veces que ya se había familiarizado con ello: Se trataba del mismo Akita, quién acababa de mandarle un mensaje por chat.
Yami se alegró al ver aquella ventana parpadeante en la pantalla; de justo en quién había estado pensando.
De pronto, la puerta de su habitación se abrió y su madre asomó la cabeza. ― Yamile, ya es hora de comer, ven a la mesa con noso...tros.... oh por dios... ¡Estás sonriendo!
― ¿¿Eeeeeh?? ― Ella giró el rostro en todas direcciones y se llevó ambas manos al rostro, confundida por el comentario. No se había percatado hasta entonces de la sonrisa. ― ¿Qué quieres decir, con ese tonito de sorpresa en la voz mamá?
― Es qué... hace tanto que no te veía sonreír así. ― Su madre entró en la habitación y comenzó a acercarse a ella.
― ¿Así cómo?
― Con esa mueca natural en tus labios y cierto brillo en los ojos; hace tanto que estabas en tu etapa de adolescente disconforme, que ya me había acostumbrado. ¿Qué es lo que estás viendo para sonreír así? ― dijo y se acerco para intentar mirar la pantalla de la laptop.
― Ahh... eso. Pues estaba hablando con Akita, y... ha escrito algo que me... ha causado gracia. ― Inventó de pronto Yamile.
― Akita... que recuerde, te has pasado muchos días platicando con alguien ¿Es con él?... ¿Es él quien te pone tan alegre?
― Alegre... Esteeee... pues sí, he hablado mucho ultimamente con él. Nos hemos comenzado a llevar mejor, y creo que al igual que yo, me considera de sus mejores amistades. Eso me pone alegre.
― De tus mejores amigos... ¡Con un chico! Eso es algo poco común actualmente... digo, mi mejor amigo era un chico, pero por tu personalidad tímida no creí que sucediera eso en tu caso. Aunque, por otro lado me alegro que se lleven bien. ― Su madre sonrió un poco y murmuró cosas ininteligibles para Yamile, luego añadió: ― Bueno deja ya esa maquina y ven a comer, que no te voy a estar esperando toda la vida y si no te apresuras le daré tu comida a tu hermano.
― Ya voy... ― diciendo esto, Yami se excuso con Akita, cerró la laptop y siguió a su madre hacía la mesa.
Al cabo de algo de tiempo, Yami regresó a su habitación y esperó poder seguir conversando con Akita.
Y realmente se sintió bien de ver que Akita estaba aún conectado y que había mandado unos cuantos mensajes en su ausencia. Pero de inmediato ese sentimiento, se convirtió en preocupación y miedo al ver la índole de los mensajes y pensar que algo pudo pasarle a él, pues los mensajes que había mandado tenían cierto toque de alerta y miedo que él sentía:
>> -"Yamile... hermanita, necesito ayuda!!"
-"Por favor ayúdame!!"
-"Las cosas no van muy bien por aquí... mi padre..."
-"Háblame hermanita!!... Necesito que me ayudes..."
Así como estos mensajes que habían sido escritos con rapidez en un corto intervalo de segundos, había otros tantos en los que Akita solicitaba la ayuda de ella, quien al irlos leyendo comenzó a temblar. Y sintiendo nervios, escribió una respuesta a Akita.
>> "Lo siento, no estuve aquí un rato.... ¿Qué es lo que está pasando por allá?
Akita tardó un rato en responder, pero al final, escribió:
>> "Es que mi papá está enojado... y las cosas se pusieron raras. Se molesto conmigo y como yo no le hice mucho caso, terminó enojándose con mi hermano pequeño. Me encerró en mi habitación y como el seguro es por fuera, no puedo salir... escuche algunos ruidos y mi hermano lloraba. No sé que hacer... quiero salir y saber que pasa para hacer algo...
Yami leyó aquello y deseo ir hacia allá ahora mismo y poder ayudar. Pero por una parte no sabía donde vivía Akita; y por otra, de estar ahí sólo sería un estorbo, pues quisiera ella o no, eso era un asunto familiar.
>> "Puedo ayudarte en algo?" ― terminó por escribir ella, deseando poder ser útil para él, y que esto se solucionara pronto.
>> "Sólo quédate un rato platicando conmigo... distraeme"
Y tal cómo él quiso, ella permaneció con él tanto como pudo.
Estuvieron escribiéndose durante horas, pese a que sólo hablaban de trivialidades... comentándose sobre cosas sin sentido o sobre alguna banda musical. Compartiendo música y gustos.
Pronto aquello dejó de ser una distracción y se convirtió en algo divertido que le agradaba... le encantaba hablar con Akita, incluso sobre temas triviales.
Casi al terminar el día, Yami comenzó a despedirse de Akita, y preguntó:
>>"Cómo esta todo ahora por allá?"
>>"Bien... gracias. Todo se calmó; y en realidad hace unos momentos hable con mi hermano. Mi papá lo castigó por la escuela... pero ya todo está bien... "
Ella sonreía. De algún modo, era agradable saber que él confiaba un poco más en ella como para contarle aquello.
>> "Está bien. Me alegró que todo esté mejor. Me voy; cuídate... Te quiero mucho hermanito."
Con eso último, Yami se despidió, sin terminar de aclararse cuan grande era ese "Te quiero"... Estaba contenta y segura de que Akita le gustaba.
Hasta hace un momento había estado vagando en el fotoblog de Akita, y había algo en lo que publicaba que le hacía sentir de aquel modo en que había terminado llorando:
Akita se sentía mal....
Y ella se sentía mal por ello... Dentro de su ser sentía ansiedad; una ansiedad que se veía provocada por un malestar hacia la situación de Akita y hacía la confusión de sentimientos que esto le causaba.
Él parecía estar deprimido, lo que hacía que ella quisiera solucionar todo. Quería ir y encarar a Akita, golpearlo y decirle "¡¡Heey olvidala a ella y a todos tus problemas!!"... Aunque por otra parte, también deseaba estar frente a él y preguntarle de una buena vez: "¿Quién se supone que es esa chica que te trae así? ¿Por qué demonios si soy yo, no simplemente lo aclaras?"; pero incluso así, realmente no quería que sucediesen ninguna de las dos situaciones, pues implicaban en primera ver a Akita de frente (algo que por la confusión de sentimientos, se sentía algo incapaz de hacer); y en segunda, porque no quería oír una respuesta o alegato de Akita en cualquier caso... ¿Qué haría si todo esto, no era por ella? ¿Qué pasaría de nuevo con sus sentimientos?
De pronto, el sonido de un 'bip' que venía desde su laptop la espabiló. Reconocía ese sonido, pues durante lo que llevaba de vacaciones lo había escuchado tantas veces que ya se había familiarizado con ello: Se trataba del mismo Akita, quién acababa de mandarle un mensaje por chat.
Yami se alegró al ver aquella ventana parpadeante en la pantalla; de justo en quién había estado pensando.
De pronto, la puerta de su habitación se abrió y su madre asomó la cabeza. ― Yamile, ya es hora de comer, ven a la mesa con noso...tros.... oh por dios... ¡Estás sonriendo!
― ¿¿Eeeeeh?? ― Ella giró el rostro en todas direcciones y se llevó ambas manos al rostro, confundida por el comentario. No se había percatado hasta entonces de la sonrisa. ― ¿Qué quieres decir, con ese tonito de sorpresa en la voz mamá?
― Es qué... hace tanto que no te veía sonreír así. ― Su madre entró en la habitación y comenzó a acercarse a ella.
― ¿Así cómo?
― Con esa mueca natural en tus labios y cierto brillo en los ojos; hace tanto que estabas en tu etapa de adolescente disconforme, que ya me había acostumbrado. ¿Qué es lo que estás viendo para sonreír así? ― dijo y se acerco para intentar mirar la pantalla de la laptop.
― Ahh... eso. Pues estaba hablando con Akita, y... ha escrito algo que me... ha causado gracia. ― Inventó de pronto Yamile.
― Akita... que recuerde, te has pasado muchos días platicando con alguien ¿Es con él?... ¿Es él quien te pone tan alegre?
― Alegre... Esteeee... pues sí, he hablado mucho ultimamente con él. Nos hemos comenzado a llevar mejor, y creo que al igual que yo, me considera de sus mejores amistades. Eso me pone alegre.
― De tus mejores amigos... ¡Con un chico! Eso es algo poco común actualmente... digo, mi mejor amigo era un chico, pero por tu personalidad tímida no creí que sucediera eso en tu caso. Aunque, por otro lado me alegro que se lleven bien. ― Su madre sonrió un poco y murmuró cosas ininteligibles para Yamile, luego añadió: ― Bueno deja ya esa maquina y ven a comer, que no te voy a estar esperando toda la vida y si no te apresuras le daré tu comida a tu hermano.
― Ya voy... ― diciendo esto, Yami se excuso con Akita, cerró la laptop y siguió a su madre hacía la mesa.
***
Al cabo de algo de tiempo, Yami regresó a su habitación y esperó poder seguir conversando con Akita.
Y realmente se sintió bien de ver que Akita estaba aún conectado y que había mandado unos cuantos mensajes en su ausencia. Pero de inmediato ese sentimiento, se convirtió en preocupación y miedo al ver la índole de los mensajes y pensar que algo pudo pasarle a él, pues los mensajes que había mandado tenían cierto toque de alerta y miedo que él sentía:
>> -"Yamile... hermanita, necesito ayuda!!"
-"Por favor ayúdame!!"
-"Las cosas no van muy bien por aquí... mi padre..."
-"Háblame hermanita!!... Necesito que me ayudes..."
Así como estos mensajes que habían sido escritos con rapidez en un corto intervalo de segundos, había otros tantos en los que Akita solicitaba la ayuda de ella, quien al irlos leyendo comenzó a temblar. Y sintiendo nervios, escribió una respuesta a Akita.
>> "Lo siento, no estuve aquí un rato.... ¿Qué es lo que está pasando por allá?
Akita tardó un rato en responder, pero al final, escribió:
>> "Es que mi papá está enojado... y las cosas se pusieron raras. Se molesto conmigo y como yo no le hice mucho caso, terminó enojándose con mi hermano pequeño. Me encerró en mi habitación y como el seguro es por fuera, no puedo salir... escuche algunos ruidos y mi hermano lloraba. No sé que hacer... quiero salir y saber que pasa para hacer algo...
Yami leyó aquello y deseo ir hacia allá ahora mismo y poder ayudar. Pero por una parte no sabía donde vivía Akita; y por otra, de estar ahí sólo sería un estorbo, pues quisiera ella o no, eso era un asunto familiar.
>> "Puedo ayudarte en algo?" ― terminó por escribir ella, deseando poder ser útil para él, y que esto se solucionara pronto.
>> "Sólo quédate un rato platicando conmigo... distraeme"
Y tal cómo él quiso, ella permaneció con él tanto como pudo.
Estuvieron escribiéndose durante horas, pese a que sólo hablaban de trivialidades... comentándose sobre cosas sin sentido o sobre alguna banda musical. Compartiendo música y gustos.
Pronto aquello dejó de ser una distracción y se convirtió en algo divertido que le agradaba... le encantaba hablar con Akita, incluso sobre temas triviales.
Casi al terminar el día, Yami comenzó a despedirse de Akita, y preguntó:
>>"Cómo esta todo ahora por allá?"
>>"Bien... gracias. Todo se calmó; y en realidad hace unos momentos hable con mi hermano. Mi papá lo castigó por la escuela... pero ya todo está bien... "
Ella sonreía. De algún modo, era agradable saber que él confiaba un poco más en ella como para contarle aquello.
>> "Está bien. Me alegró que todo esté mejor. Me voy; cuídate... Te quiero mucho hermanito."
Con eso último, Yami se despidió, sin terminar de aclararse cuan grande era ese "Te quiero"... Estaba contenta y segura de que Akita le gustaba.
viernes, 18 de mayo de 2012
Capitulo 28:" Necesito verte."
Aburrida.
Así se sentia Yamile luego de llevar dos días en casa, sin poder salir y sin hacer nada interesante por las vacaciones.
― ¿Qué te sucede? ― preguntó la madre de Yamile, tras verla tumbada en el sillón con cara de pocos amigos.
― Pueees... estoy aburrida... y me siento mal por ello.
― Ah, eso... creí que se trataba de algo más sustancial. A quién podría importarle ahora tus estados "emo-cionales" ― Dijo su madre sonriendo, cargando la última palabra con un tono burlón. ― Entonces, busca algo que puedas hacer.
Yami se levanto frustrada, avanzó hacia el teléfono y marco un número. Si ahora contactaba a Kaiya, quizá podría visitarla y ninguna se aburriera. Espero un rato a que el aparato sonara con el habitual tono de espera, pero en vez de eso un mensaje con voz monótona le contestó "Lo sentimos, pero el número que usted marcó, no existe o se encuentra fuera de servicio. Gracias." Yami colocó el auricular en su sitio y lo miro extrañada durante unos segundos. Esto indicaba que Kaiya ya no estaba en su casa... un vuelco en el estomago la atacó, pues se sintió extraña de que su mejor amiga no le hubiera avisado aquello. Suspiró, quizá sólo había estado muy ocupada con todas esas presiones...
Volvió a tomarlo y esta vez marcó a casa de Sayu. Contestó su tía, diciendo que su amiga había ido a casa de Junjou. Esos dos, siempre juntos.
Por último recordó a Arween, y sonrió. Pero luego desistió, pues recordó que ella no tenía ningún número al que pudiera marcar.
Y así, recurrió a su último escape: su Laptop.
Ya estaba comenzando a odiar eso de no hacer otra cosa y recurrir al aparato, pero ya que sus padres no la dejaban salir y no tenía nadie con quién hacerlo, no tenía otra opción.
Entró a una de las redes sociales, miró un par de imágenes, y repentinamente mejor se decidió por otra cosa: Tomó un lápiz y una hoja de papel; prefería dibujar de nuevo. Aún así, dejo su sesión abierta para estar pendiente por si alguien se conectaba y poder charlar.
Al cabo de un rato boceteando, el sonido de un nuevo mensaje la distrajo y abandono su concentración para atender al ordenador: Se trataba de Sayu.
>> Hola, mi mamá me ha dicho que llamaste hace rato para buscarme. ¿Qué pasa? ― había escrito.
>> ¡¡¡Hola!!! Sólo quería saber si hoy estabas ocupada, porque estoy en mi casa sin hacer nada y pensé que podríamos reunirnos. ― respondió Yami.
>> Ups. Lo siento justo en este momento estaba terminando de empacar. No creo poder verte hoy.
>> Empacar??
>> Sip. Recuerdas que mi mamá tiene una casa fuera de la ciudad??? Bueno, nos iremos a pasar el resto de las vacaciones allá. ― ese hecho le cayo a Yami como una piedra.
>> Ya veo... Entonces no te veré por el resto de las vacaciones.............
>> Lo siento...
>> No importa. Oye, al menos has sabido algo de Kaiya o Arween?
>> Me temo que no. Intente contactar a Kaiya, pero no hay forma....
>> Está bien, ya las buscare en otro momento.
>> De acuerdo debo irme. Debemos estar en la estación a tiempo para tomar el autobús. Adiós.
Sayu se desconecto enseguida, pero Yami se quedó con aquella sensación.
No podía olvidarse del hecho de que no podría estar con sus hermanas el resto de aquellas vacaciones... aún así, hizo lo posible por apartar ese pesar de su mente.
De pronto, se dio cuenta de que Akita estaba conectado y decidió saludarlo. Hacía mucho que no hablaba con él.
Mientras esperaba a que él le contestara, de pronto recibió un mensaje de Janao.
>> Ola. ― escribió él, provocando que ella se riese por la falta de ortografía, pero igualmente lo saludó.
>> Cómo estás? ― preguntó ella.
>> mal...
>> Por qué? Qué pasa????
>> Yo... me rompí el brazo.... soy estupido
>> Qué ha pasado?
>> es vergonzoso decirte como, pero me lastime... estaba penzando en varias cosas y sucedio....
Yami sentia curiosidad y estaba preocupada por él, por lo que escribió: >> Quiero saber que pasó... Ibas distraído??
>> Es vergonzoso... y sí... penzaba en ti y lo nuestro... crees q podamos salir 1 de estos días? Nesesito hablar con tigo.
Al leer esto, ella hizo un mohin con la boca >> No creo... ― Escribió. En primera, todavía no deseaba salir con él, y tampoco creía que sus padres la dejaran. Jamás la dejaban salir con chicos, aparte de que sus padres no conocían su relación.
>> entonses supongo q nos vemos luego... puedo hacerte 1 pregunta aunq suene rara??
>> Sip, aunque ya has hecho una pregunta XD
>> mmmm..... aun somos novios???? saldrias con otra persona????
>> Hiciste dos preguntas. ― puso, tratando de ser graciosa ― Y tengo entendido que si, todavía somos novios. En cuanto a lo segundo, no... lo harías tú??
>> mmmm... ya veo... esta bien debo irme.
Yami se despidió. ¿Todo iba bien con Janao? ¿Seguía dudando de ella? Aquello, de algún modo, no le agradaba...
De pronto, la respuesta de Akita la saco de sus cavilaciones. >> Hola hermanita.
Al ver aquel saludo Yami sonrió; había temido que Akita estuviese enojado con ella y por eso no hubiese respondido aún, pero se alegro al ver eso y le respondió.
Así fue como el resto de la tarde, Yami olvidó que había estado aburrida; pues la paso escribiéndose con Akita. Y aunque su conversación solo eran trivialidades, ella se sintió contenta de conversar a "solas" con él.
Hacía mucho que anhelaba aquella posibilidad.... quizá ahora, pudiera conocerlo un poco más.
Así se sentia Yamile luego de llevar dos días en casa, sin poder salir y sin hacer nada interesante por las vacaciones.
― ¿Qué te sucede? ― preguntó la madre de Yamile, tras verla tumbada en el sillón con cara de pocos amigos.
― Pueees... estoy aburrida... y me siento mal por ello.
― Ah, eso... creí que se trataba de algo más sustancial. A quién podría importarle ahora tus estados "emo-cionales" ― Dijo su madre sonriendo, cargando la última palabra con un tono burlón. ― Entonces, busca algo que puedas hacer.
Yami se levanto frustrada, avanzó hacia el teléfono y marco un número. Si ahora contactaba a Kaiya, quizá podría visitarla y ninguna se aburriera. Espero un rato a que el aparato sonara con el habitual tono de espera, pero en vez de eso un mensaje con voz monótona le contestó "Lo sentimos, pero el número que usted marcó, no existe o se encuentra fuera de servicio. Gracias." Yami colocó el auricular en su sitio y lo miro extrañada durante unos segundos. Esto indicaba que Kaiya ya no estaba en su casa... un vuelco en el estomago la atacó, pues se sintió extraña de que su mejor amiga no le hubiera avisado aquello. Suspiró, quizá sólo había estado muy ocupada con todas esas presiones...
Volvió a tomarlo y esta vez marcó a casa de Sayu. Contestó su tía, diciendo que su amiga había ido a casa de Junjou. Esos dos, siempre juntos.
Por último recordó a Arween, y sonrió. Pero luego desistió, pues recordó que ella no tenía ningún número al que pudiera marcar.
Y así, recurrió a su último escape: su Laptop.
Ya estaba comenzando a odiar eso de no hacer otra cosa y recurrir al aparato, pero ya que sus padres no la dejaban salir y no tenía nadie con quién hacerlo, no tenía otra opción.
Entró a una de las redes sociales, miró un par de imágenes, y repentinamente mejor se decidió por otra cosa: Tomó un lápiz y una hoja de papel; prefería dibujar de nuevo. Aún así, dejo su sesión abierta para estar pendiente por si alguien se conectaba y poder charlar.
Al cabo de un rato boceteando, el sonido de un nuevo mensaje la distrajo y abandono su concentración para atender al ordenador: Se trataba de Sayu.
>> Hola, mi mamá me ha dicho que llamaste hace rato para buscarme. ¿Qué pasa? ― había escrito.
>> ¡¡¡Hola!!! Sólo quería saber si hoy estabas ocupada, porque estoy en mi casa sin hacer nada y pensé que podríamos reunirnos. ― respondió Yami.
>> Ups. Lo siento justo en este momento estaba terminando de empacar. No creo poder verte hoy.
>> Empacar??
>> Sip. Recuerdas que mi mamá tiene una casa fuera de la ciudad??? Bueno, nos iremos a pasar el resto de las vacaciones allá. ― ese hecho le cayo a Yami como una piedra.
>> Ya veo... Entonces no te veré por el resto de las vacaciones.............
>> Lo siento...
>> No importa. Oye, al menos has sabido algo de Kaiya o Arween?
>> Me temo que no. Intente contactar a Kaiya, pero no hay forma....
>> Está bien, ya las buscare en otro momento.
>> De acuerdo debo irme. Debemos estar en la estación a tiempo para tomar el autobús. Adiós.
Sayu se desconecto enseguida, pero Yami se quedó con aquella sensación.
No podía olvidarse del hecho de que no podría estar con sus hermanas el resto de aquellas vacaciones... aún así, hizo lo posible por apartar ese pesar de su mente.
De pronto, se dio cuenta de que Akita estaba conectado y decidió saludarlo. Hacía mucho que no hablaba con él.
Mientras esperaba a que él le contestara, de pronto recibió un mensaje de Janao.
>> Ola. ― escribió él, provocando que ella se riese por la falta de ortografía, pero igualmente lo saludó.
>> Cómo estás? ― preguntó ella.
>> mal...
>> Por qué? Qué pasa????
>> Yo... me rompí el brazo.... soy estupido
>> Qué ha pasado?
>> es vergonzoso decirte como, pero me lastime... estaba penzando en varias cosas y sucedio....
Yami sentia curiosidad y estaba preocupada por él, por lo que escribió: >> Quiero saber que pasó... Ibas distraído??
>> Es vergonzoso... y sí... penzaba en ti y lo nuestro... crees q podamos salir 1 de estos días? Nesesito hablar con tigo.
Al leer esto, ella hizo un mohin con la boca >> No creo... ― Escribió. En primera, todavía no deseaba salir con él, y tampoco creía que sus padres la dejaran. Jamás la dejaban salir con chicos, aparte de que sus padres no conocían su relación.
>> entonses supongo q nos vemos luego... puedo hacerte 1 pregunta aunq suene rara??
>> Sip, aunque ya has hecho una pregunta XD
>> mmmm..... aun somos novios???? saldrias con otra persona????
>> Hiciste dos preguntas. ― puso, tratando de ser graciosa ― Y tengo entendido que si, todavía somos novios. En cuanto a lo segundo, no... lo harías tú??
>> mmmm... ya veo... esta bien debo irme.
Yami se despidió. ¿Todo iba bien con Janao? ¿Seguía dudando de ella? Aquello, de algún modo, no le agradaba...
De pronto, la respuesta de Akita la saco de sus cavilaciones. >> Hola hermanita.
Al ver aquel saludo Yami sonrió; había temido que Akita estuviese enojado con ella y por eso no hubiese respondido aún, pero se alegro al ver eso y le respondió.
Así fue como el resto de la tarde, Yami olvidó que había estado aburrida; pues la paso escribiéndose con Akita. Y aunque su conversación solo eran trivialidades, ella se sintió contenta de conversar a "solas" con él.
Hacía mucho que anhelaba aquella posibilidad.... quizá ahora, pudiera conocerlo un poco más.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)