Globos de helio multicolores, bolsas de regalo, peluches, parejas abrazándose, besos, confesiones, frases cursis... eso era lo que rodeaba a Yamile desde el momento en que bajó del transporte que la dejaba en la escuela.
Había pensado que el 14 de Febrero quedaría atrás con el fin de semana. Pero al parecer había parejas empedernidas a las que a pesar de ser 15 de Febrero ya, sentían la necesidad de presumir su amor; o bien que se sentían lo suficientemente culpables con sus novios, como para no regalarles nada aun cuando no se habían visto aquel domingo. Y eso hacía sentir a Yamile un vacío gigantesco en el estomago...
Jamás había sido la típica chica cursi que creía "hermoso" al día de San Valentin. De hecho, aquel día siempre le había parecido una reverenda tontería... no era más que una excusa barata para muchos. ¿Qué el "amor" no se podía expresar cualquier día o todos los días del año? ¿Acaso sólo amabas a alguién hasta que le dabas un absurdo regalo que probablemente no le gustara?
Exhaló. Por un momento deseo que el día 14 de Febrero quedara muy atrás... lejos, donde no pudiera molestarla.
Sin embargo, no eran esas demostraciones de cariño lo que la molestaba y causaba ese vacío... si no que había otra emoción en la que había evitado pensar todo el fin de semana. Esa emoción era un miedo, que se afanaba en ocultar debajo de esa... "repulsión". Pero entre más se acercaba a la puerta de la escuela, le temblaban cada vez más las piernas, recordándole aquello.
Aquel día estaba tan nerviosa y expectante, que sin darse cuenta se había dado demasiada prisa; y ahora estaba afuera de la escuela, una hora antes de lo que debía para entrar a clases. Suspiró, frustrada y asustada.
La verdad es que quería correr lejos y ocultarse, pues ahora, el haber llegado temprano podría hacer que viese a Akita llegar. ¿Y qué si él venía sonriente? ¿Significaría aquello que si había recibido una declaración ayer? ¿Y si venía con un regalo para declararse él. a alguien más?...
Sacudió la cabeza para borrar eso de su mente; no debía preocuparse... entonces, decidió que lo mejor era entrar para no ver el momento en el que él llegara.
Y adentro fue aún peor. Las cosas rebosaban aún más de cursilerísmos..... pero... quizá pudiera sacarle provecho a aquello. Y por un momento se imaginó a si misma aprovechando eso, para acercarse a Akita con la excusa de que era como festejo también del "día de la amistad"... y quizá pudiera confesarse y volverlo "día del amor"... bueno, sólo era un quizá.
― ¿Yamile? ― escuchó a la voz de Kenta, a unos pasos a un lado de ella. Se giró y lo encaró. ― ¿Qué estás haciendo tan temprano aquí?
― Ah... simplemente llegué antes ― dijo ella tratando de ocultar su nerviosismo.
― Pues me alegra verte desde antes ― le respondió él.
― ¿Tú por qué llegaste temprano? ― cambió el tema Yami, fingiendo no haberlo escuchado.
― Pues... tenía la esperanza de ver a alguien a quien quiero mucho. Además, tengo entrenamiento en el gimnasio....― Oh.... pues... pues no suena mal ― ella comenzaba a sentirse incómoda.
― ¿Quisieras acompañarme a ver el entrenamiento? ― parecía entusiasmado con aquello.
Ella lo pensó un par de segundos. Bueno, no tenía nada mejor que hacer... además, quizá ahí encontrara a Akita.... ― Sip, quiero ir ― Y ambos comenzaron a caminar hacía el área del gimnasio.
***
Cuando Yami regresaba al salón, iba sola, pues sus amigos se habían quedado en los vestidores para cambiarse y ducharse. Había sido una clase interesante; sobretodo le había encantado mirar a Akita. Debía admitir que aunque era algo muy sencillo, le gustó ver esa demostración de fuerza de él... y darse cuenta que no nada más se trataba de la fuerza natural de su complexión, si no por los músculos que se iban formando y que comenzaban a notarse.
Se sonrojó pensando en aquello. Aún le era extraño encontrarse pensando en Akita de ese modo... era el primer chico que le causaba atracción física incluso... ¿Era eso extraño?
Iba pensando en aquello, cuando una sonriente chica de cabello rosado, se le acercó corriendo mientras llevaba en brazos un peluche y un globo de helio que se movía al compás de su carrera.
― ¡Feliz día, tontita! Eres mi mejor amiga... ― le dijo Akane ― ... bueno, en ésta escuela ― completó. Y le dio un abrazó demasiado asfixiante, y más considerando que aquel ostentoso peluche fue parte del abrazo.
"I love you, I love you, I love you."... eso fue lo que se escuchó con un ruido chillon, en cuanto aquel perro de tela fue apretujado por el cuerpo de ambas chicas.
― ¿Qué es eso? ― preguntó extrañada Yamile.
― Oh. Son los regalos que me ha dado Yoshiro... ¿No son adorables? ― puso una mueca de felicidad en la cara ― ¿Ya escuchaste? Me dio éste peluche que dice que me ama... es tan bonito. Creo que cada día quiero mucho más a mi novio.
Yamile en cambio, hizo una mueca que bien pudo interpretarse como cuando ves algo chocante. Pensaba que aquello era un gesto que sobrepasaba sus límites.... no podría aceptar un regalo taaaaaan cursi. Y eso que ella era una sentimental.
― Esa mueca debe ser de envidia ― le dijo Akane con una risita ― Porque a ti nadie te ha dado nada como ésto.
― No, créeme que no quisiera que me dieran algo tan.... ugh. Soy cursi, pero no a ese grado ― y miró al peluche con disgusto.
Akane le sacó la lengua como niña pequeña y luego le sonrió. Y ambas comenzaron a avanzar hacía el salón ― ¿Ya has visto a Akita, por cierto? ¿Te has declarado?
― Sí, ya lo vi.... y no, no he podido ni hablar con él.
Y de pronto, alguien separó a las chicas, colocándose entre ellas; y fueron rodeadas de los hombros, cada una por un brazo masculino. Fue como si él hubiera sido invocado y repentinamente hubiese aparecido. Saludo a ambas y las acompañó al aula.
Una vez en el aula, Yamile tomo asiento e inmediatamente Akita se sentó en la banca tras ella. Eso dio inicio a un día de lo más curioso...
Durante el resto del día, no hablaban demasiado, pues al menos Yamile estuvo demasiado nerviosa como para entablar una conversación continua.... y el motivo de su nerviosismo, fue que él estuvo todo el día pegado a ella. No fue como si ella protestara, de hecho le agradaba, pero eso no aminoraba sus nervios.
No pudo prestar atención a las pocas clases que tuvo, ni pudo evitar sonrojarse cada vez que él se acercaba.
Hubo un momento en el día, en que ambos fueron a dar una vuelta por la escuela, caminando juntos hacía la cafetería y de regreso al aula. De hecho, Akita iba abrazando a Yamile, que sentía la cara ardiendo... ¿Esa cercanía significaba que Akita estaba interesado en ella? ¿Estaba él aprovechando también ese día? ¿O sólo significaba una manera de demostrar su cercanía como amigos? Iba ella dándole vueltas a aquello, cuando de pronto miró a Akane y Kenta mirándolos a la distancia; su amiga estaba riendo, y le hizo una seña para que se acercara.
― ¿Me disculpas? ― le dijo a Akita ― Debo ir con... ― hizo una seña en dirección a su amiga.
― Claro. Ve.
Y la pequeña chica avanzó hacía Akane.
― Eeeea, ¡Yamile! Están muy unidos hoy, ¿no? ― sonreía ― ¿Eso quiere decir que finalmente se han declarado y ya son novios?
― No... aún no lo he hecho.
― ¡¿Qué?! Pues deberías hacerlo... se ven muy bonitos juntos. Se les ve a ambos una sonrisa tímida y los ojos brillantes ― aquello hizo que el color subiera de inmediato al rostro de Yami. ¿De verdad podían ser una buena pareja? Pero justo entonces, pudo notar que Kenta (que estaba a un par de metros) la miraba con un gesto de molestia. Misma emoción que se acrecentaba al mirar al sonriente Akita... ¿Le molestaba aquello?
― No te preocupes por Kenta ― le dijo Akane, leyéndole el pensamiento ― Haz lo que a ti te plazca, no pienses por ahora en sus caprichos... ¡Ya dile lo que sientes!
Y la chica lo sabía, ya estaba oscureciendo lentamente y se le estaba acabando el tiempo. Aún así, terminaron las clases, y seguía sin ser directa con Akita. Por ello, cuando finalmente salieron del plantel, las cosas seguían "igual".
― ¿Tienes frío,? ― le pregunto Kenta, al verla temblar.
― S-sí... y eso que traigo chamarra.
Y antes de que él comenzara a quitarse la chamarra, ella sintió que algo le cubría los hombros. Era la chamarra de Akita, que le quedaba tan gigante como una cobija; y acto seguido él la enrrollo con ella, eso impidió que ella pudiera mover los brazos. Y luego la envolvió con sus brazos por detrás ― Tengo un taquito de Yami ― le susurró.
Todo eso fue suficiente para que el frío se le quitara a la chica. No supo si era por la chamarra... aunque adjudicaba más el hecho a qué él estuviera tan cerca; pues también podía sentir a su corazón latir desbocado. Y una risa alegre se escapó entre sus labios.
― ¿Podría hablar contigo... a solas? ― se atrevió finalmente a susurrarle.
― Claro ― dijo él sonriéndole cálidamente.
Ella sacó un brazo por debajo de la chamarra, y lo sujeto de la mano; luego lo llevo lejos, a donde no pudieran escucharlos los demás.
Podía escuchar a su corazón latir con fuerza, ensordeciéndola. Sentía sus piernas temblar y el calor sobre su piel.
Y como si el clima supiera que había que hacer algo, comenzó a caer una lluvia suave, capaz de bajar el calor asfixiante en ella y e infundirle el valor. Los ojos de ambos brillaban...
― T-tal vez... ya te hayas dado cuenta... de lo que sien-siento.... de mis senti-ti-mientos.... ― Tartamudeaba de nervios. Y suspiró, sintiendo como los ojos de Akita la miraban fijamente y que le robaban el aliento ― ... ésto que siento.... por ti. Porque me gustas; porque tú eres esa persona importante para mi ― De pronto su voz se hizo más segura. Finalmente lo había dicho; y luego se quedo callada. Se sentía avergonzada, no de haberse declarado, sino de no haber sido tan clara como hubiera querido.
Pero él se acercó y mirandola aun a los ojos, le dijo ― Yo siento lo mismo por tí ― No hubo falta decir nada más. Luego la rodeo entre sus brazos y le beso la frente. Ella se sentía cómoda, cobijada y feliz; incluso aunque la lluvia los mojaba, sentía que él también estaba ardiendo.
No existía nada para Yami. Sólo sentía los brazos de él, los latidos del corazón de él y su respiración acompasada, que la tranquilizaba. Y cuando inspiró el aroma en la chamarra y cuerpo de él, sintió como se perdía totalmente. Se sentía sumamente feliz.
Jamás olvidaría esa noche.
Y cuando pensaba que ya todo había pasado, y que nada podía salir ya mal.... una luz la cegó. Pudo reconocer a través de la luz, el auto que acababa de llegar; era el coche de su padre, quién miraba la escena fijamente (y parecía que lo hacía, con el ceño fruncido).
― Debo irme ― le dijo, deseando con todas sus fuerzas que Akita no malinterpretara aquello. Ya le explicaría en cuanto pudiera, lo que pasó en ese momento.
― Oh.... de acueeerdo. ― Él se agachó y volvió a besar su frente, y luego su mejilla. Y sin más ella se quitó la chamarra de él y se la entregó.
La chica avanzó con miedo hacía el auto. Su padre se veía molesto, y lo confirmó en cuanto subió y tomo asiento.
― ¿Quién es él? ¿Por qué te abrazaba?
― Es Akita... déjala de molest... ― comenzó a decir la madre, pero él la interrumpió.
― No te pregunté a ti.
― Tenía frío y me prestó su chamarra, y luego me abrazó ― No le dijo toda la verdad, por miedo; pero tampoco le mintió. Le asustaba mucho su padre enojado.
― Mañana traerás doble chamarra si es necesario. No quiero que cualquier tipo te esté abrazando ― Y en el resto del camino, no dijo nada más, ni permitió que ella lo dijera.
Aun así, pese al miedo.... ella sonreía enormemente por dentro. Finalmente lo había hecho; por fin se había declarado y había recibido la respuesta que había deseado escuchar.
Ella quería a Akita, y era algo reciproco.
Ahora, sólo esperaría para poder volver a verlo. Todo saldría bien.
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martes, 11 de marzo de 2014
martes, 18 de febrero de 2014
Capítulo 43: "El primer dibujo".
Yami despertó emocionada. Acaba de soñar con Akita y había dormido lo suficiente; motivo por el cual se sentía contenta esa mañana.
Suspiró y tomó una decisión. Saco unas cuantas hojas de papel, un lápiz y colores de madera; luego se puso a bocetar. Haría un dibujo que le gustara a Akita... uno que fuera una clara indirecta. El primer dibujo que le dedicaría...
Ya eran las 2:00 pm, cuando su madre regresó a casa y entró a la habitación de ella, con la pequeña hermana de Yamile detrás. La chica se sobresaltó al verlas abrir la puerta.
― ¿Qué haces? ― preguntó la mujer, mirando hacía el escritorio; y la pequeña niña también se acercó a ver.
― ¡Ah! Dibujaba un poco... es... es para la escuela ― dijo un poco nerviosa, sin saber si mostrárselo a su madre.
― ¿Puedo ver? ― insistió. Y antes de comprometer más a Yamile, el timbre del departamento sonó ― ¿Quien será? ― preguntó repentinamente.
― ¡Ah! Akane me mandó un mensaje, diciendo que pasaría por mi... debe ser ella ― se puso en pie y guardo sus cosas, con todo y dibujo, en la mochila.
― Entonces, ¿Ya te vas?
Luego salió del departamento y atravesó corriendo el patio para recibir a su amiga.
― ¡Tontita! ― le dijo la chica al verla ― Siempre te tardas mucho, incluso en tu propia casa... ― y rió al decir esto. Luego ambas comenzaron a caminar hacía donde tomarían el camión.
― Ay, es que mamá me entretuvo. Y yo no quería que viera mi dibujo.... por lo que me tardé en evitar ambas cosas ― se excusó.
― ¿Qué dibujaste ahora, que no querías que lo vea tu mami? Eeeea... ¡Pilla! ― dijo con sorna.
― Nada malo... ¡Malpensada! ― dijo Yami riendo. Luego detuvieron al microbus en la parada, subieron y tomaron asiento. Yami abrió su mochila y le tendió el dibujo a su amiga ― Mira. Ésto era lo que dibujé.
Akane miró la hoja que la chica le tendía. Era un dibujo donde se podía apreciar a los mismos corazones caricaturizados, que Akita había dibujado; pero ahora con la técnica de dibujo de la chica y a color. Una mano -que simulaba ser la de Yamile-, sostenía con cuidado al pequeño corazón que simulaba al de Akita (con todo y flequillo). Y había escrito un pequeño texto donde expresaba su agradecimiento, y las ganas y disposición de cuidar dicho corazón como al dueño; todo por el cariño que le tenía. Cualquier chica, habría notado que eso era prácticamente una declaración... no sólo por lo que decía el texto, sino por el esfuerzo implícito que se había tomado para hacer tan cariñosamente el dibujo.
― ¿Le darás esto? ― preguntó. Yami asintió y Akane le sonrió ― ¿También te declararas al dárselo?
Yamile suspiró y se encogió de hombros. ― Podría decirse que si... ese es el plan. Aunque no es como si fuésemos a salir después de ello...
― ¿A qué te refieres?
Bajo de la litera con una amplia sonrisa y miró su celular. Pasaban de las 10 de la mañana, pero no le importó... había descansado muy bien. Entonces notó que tenía un mensaje mandado por Akane: Le decía que estaba ansiosa por verla y que pasaría por ella a su casa aquel día.
Yami sonrió aún más al ver aquello. Quería mucho a Akane y le alegraba que su amiga estuviera tan al pendiente.
Salió de su habitación de buen humor y fue a buscar a su madre; pero como no la encontró por ningún lado, se preocupó y le marcó a su celular.
― Má' ¿Dónde estás? ― preguntó.
― "Ah. Vine a desayunar con una amiga; perdón por no avisarte..." ― le dijo la voz al otro lado de la línea ― "Desayuna tú sola, y apúrate para ir a la escuela".
Yamile suspiró; le respondió afirmativamente a su madre y colgó. Entonces avanzó hasta la cocina y se sirvió cereal en un tazón. Comenzó a desayunar aprisa y en cuanto terminó, se levantó y fue hacía su habitación. No le gustaba sentirse solitaria... por eso mismo, procuraba mantener su mente ocupada para no aburrirse y no pensar en ello. Así que comenzó a hacer su tarea; y cuando terminó ya era mediodía.
Se estiró un poco y decidió darse un baño. Aún estaba de buen humor; y eso mejoró en cuanto sintió el agua caliente recorrer su cuerpo. Cerró los ojos y se sorprendió a si misma pensando en Akita. Era evidente que él se estaba colando constantemente en sus pensamientos, por lo cual se sonrojó.
Cerró la llave de la ducha, se enrolló una toalla en la cabeza y en el cuerpo, y volvió a entrar a su habitación. Cuando terminó de vestirse y arreglarse, avanzó hasta donde se encontraba su mochila y la abrió. Buscaba la nota que Akita le había dado el día anterior... sentía cierto temor de no encontrarla y que todo hubiera sido alguna clase de mal sueño. Pero en cuanto encontró la nota, la desdobló y miro de nuevo el dibujo. Sonrió de oreja a oreja y se llevó el papel al pecho como abrazándolo. De pronto se echó a reír; no solía ser una chica muy expresiva ni romántica, pero Akita estaba haciendo florecer ese aspecto de su ser...
Con la sonrisa aún en los labios, fue hasta el escritorio y encendió la laptop. Mientras esperaba, sacó un pequeño cofresillo que tenía escondido en su closet, y metió en él aquel dibujo. Ahí guardaba sus posesiones de papel que mas apreciaba... tenía cartas y dibujos ñoños que Sayu y Kaiya le habían dado, y ahora Akita pasaba a formar parte de ese pequeño tesoro.
De regreso al monitor, entró al chat para ver con quien conversaba y llenaba las horas libres que tenía. Entonces lo vio; Akita había actualizado su estado, escribiendo: >> ¿Y o F? Waa... qué hago?"
Y el corazón de ella dio un vuelco al leerlo; un sentimiento de emoción y ansiedad... Ambas letras iníciales bailaban ante sus ojos. Sonrió temblorosamente al ver la letra 'Y', en aquella corta publicación; y casi palpó la esperanza firme ante sus ojos -¿Seré yo?- se preguntaba con alegría.... pero claro, también estaba la 'F', y ese fue el aspecto que detuvo su corazón durante un segundo. De estar indeciso ante ambas chicas, debía ser porque verdaderamente ambas eran importantes... ¿Qué tanto lo sería aquella tal F, cómo para no elegir de llano a Yamile? Pero Akita ya le había dado su supuesto corazón a Yami ¿O no?... ¿O sólo sería un juego para Akita? Se sintió frustrada. No quería pensarlo, pero cabía la posibilidad de que Akita fuera de esos chicos capaces de jugar... entonces, recordó sus ojos. ¡No! No hay manera de que sus ojos me mientan. - Se autoconvenció diciendo aquello. Sabía y sentía que Akita no le mentiría a ella.
Cerró la llave de la ducha, se enrolló una toalla en la cabeza y en el cuerpo, y volvió a entrar a su habitación. Cuando terminó de vestirse y arreglarse, avanzó hasta donde se encontraba su mochila y la abrió. Buscaba la nota que Akita le había dado el día anterior... sentía cierto temor de no encontrarla y que todo hubiera sido alguna clase de mal sueño. Pero en cuanto encontró la nota, la desdobló y miro de nuevo el dibujo. Sonrió de oreja a oreja y se llevó el papel al pecho como abrazándolo. De pronto se echó a reír; no solía ser una chica muy expresiva ni romántica, pero Akita estaba haciendo florecer ese aspecto de su ser...
Con la sonrisa aún en los labios, fue hasta el escritorio y encendió la laptop. Mientras esperaba, sacó un pequeño cofresillo que tenía escondido en su closet, y metió en él aquel dibujo. Ahí guardaba sus posesiones de papel que mas apreciaba... tenía cartas y dibujos ñoños que Sayu y Kaiya le habían dado, y ahora Akita pasaba a formar parte de ese pequeño tesoro.
De regreso al monitor, entró al chat para ver con quien conversaba y llenaba las horas libres que tenía. Entonces lo vio; Akita había actualizado su estado, escribiendo: >> ¿Y o F? Waa... qué hago?"
Y el corazón de ella dio un vuelco al leerlo; un sentimiento de emoción y ansiedad... Ambas letras iníciales bailaban ante sus ojos. Sonrió temblorosamente al ver la letra 'Y', en aquella corta publicación; y casi palpó la esperanza firme ante sus ojos -¿Seré yo?- se preguntaba con alegría.... pero claro, también estaba la 'F', y ese fue el aspecto que detuvo su corazón durante un segundo. De estar indeciso ante ambas chicas, debía ser porque verdaderamente ambas eran importantes... ¿Qué tanto lo sería aquella tal F, cómo para no elegir de llano a Yamile? Pero Akita ya le había dado su supuesto corazón a Yami ¿O no?... ¿O sólo sería un juego para Akita? Se sintió frustrada. No quería pensarlo, pero cabía la posibilidad de que Akita fuera de esos chicos capaces de jugar... entonces, recordó sus ojos. ¡No! No hay manera de que sus ojos me mientan. - Se autoconvenció diciendo aquello. Sabía y sentía que Akita no le mentiría a ella.
Suspiró y tomó una decisión. Saco unas cuantas hojas de papel, un lápiz y colores de madera; luego se puso a bocetar. Haría un dibujo que le gustara a Akita... uno que fuera una clara indirecta. El primer dibujo que le dedicaría...
Ya eran las 2:00 pm, cuando su madre regresó a casa y entró a la habitación de ella, con la pequeña hermana de Yamile detrás. La chica se sobresaltó al verlas abrir la puerta.
― ¿Qué haces? ― preguntó la mujer, mirando hacía el escritorio; y la pequeña niña también se acercó a ver.
― ¡Ah! Dibujaba un poco... es... es para la escuela ― dijo un poco nerviosa, sin saber si mostrárselo a su madre.
― ¿Puedo ver? ― insistió. Y antes de comprometer más a Yamile, el timbre del departamento sonó ― ¿Quien será? ― preguntó repentinamente.
― ¡Ah! Akane me mandó un mensaje, diciendo que pasaría por mi... debe ser ella ― se puso en pie y guardo sus cosas, con todo y dibujo, en la mochila.
― Entonces, ¿Ya te vas?
― Ajá.... espero que se cuiden. Adiós ― dijo sin más y le plantó un beso en la mejilla a su madre, a modo de despedida.
Luego salió del departamento y atravesó corriendo el patio para recibir a su amiga.
― ¡Tontita! ― le dijo la chica al verla ― Siempre te tardas mucho, incluso en tu propia casa... ― y rió al decir esto. Luego ambas comenzaron a caminar hacía donde tomarían el camión.
― Ay, es que mamá me entretuvo. Y yo no quería que viera mi dibujo.... por lo que me tardé en evitar ambas cosas ― se excusó.
― ¿Qué dibujaste ahora, que no querías que lo vea tu mami? Eeeea... ¡Pilla! ― dijo con sorna.
― Nada malo... ¡Malpensada! ― dijo Yami riendo. Luego detuvieron al microbus en la parada, subieron y tomaron asiento. Yami abrió su mochila y le tendió el dibujo a su amiga ― Mira. Ésto era lo que dibujé.
Akane miró la hoja que la chica le tendía. Era un dibujo donde se podía apreciar a los mismos corazones caricaturizados, que Akita había dibujado; pero ahora con la técnica de dibujo de la chica y a color. Una mano -que simulaba ser la de Yamile-, sostenía con cuidado al pequeño corazón que simulaba al de Akita (con todo y flequillo). Y había escrito un pequeño texto donde expresaba su agradecimiento, y las ganas y disposición de cuidar dicho corazón como al dueño; todo por el cariño que le tenía. Cualquier chica, habría notado que eso era prácticamente una declaración... no sólo por lo que decía el texto, sino por el esfuerzo implícito que se había tomado para hacer tan cariñosamente el dibujo.
― ¿Le darás esto? ― preguntó. Yami asintió y Akane le sonrió ― ¿También te declararas al dárselo?
Yamile suspiró y se encogió de hombros. ― Podría decirse que si... ese es el plan. Aunque no es como si fuésemos a salir después de ello...
― ¿A qué te refieres?
― No es como
si Akita, al saber mis sentimientos, fuera a elegirme. También tiene a otra
chica; por lo cual no debe elegirme con sólo declararme…
― ¿Sigues con
lo de la otra chica? Pero sí él ayer te dio incluso ese dibujo, y ya te dije
que eso fue una declaración a todas leguas ― habló Akane, con un dejo de
fastidio en la voz.
Yami sonrió
con cierto pesar y le contó sobre el mensaje de Akita y esa tal ‘F’ ―… pero no
importa si él no me elige a mi; no importa si finalmente no soy yo a quien elija.
― Completó Yamile al terminar de contarle.
― ¿No te
molesta? ¿De verdad eres capaz de no elegirlo? Naaah, no te creo…
― Si, me
molesta y me duele no ser yo. Y claro que preferiría saber que me quiere y
prefiere a mí. Pero… ― guardó silencio un rato para pensar, dejando a Akane en
suspenso ― sí me elige a mí y queda fuera de la escuela… ¿No crees que será más
doloroso?
― ¿Eh?
― Trata de
verlo como yo: Akita corre el riesgo de quedar fuera de la escuela. Por eso
quiero declararme; para que al menos sepa cuáles son mis sentimientos.
Entonces, sí me elige y decide querer salir conmigo, llenará mi corazón de
esperanza… me sentiré feliz. Pero debo ser cautelosa y sería muy poco –o
incluso nada- el tiempo que nos veríamos. Será doloroso para mí…
― Ya veo ―
dijo Akane, pensando en aquello ― También sería egoísta para ambos.
― Quizá por eso sea mejor que elija a esa tal… ‘F’,
sin importar quien sea.
Akane pasó el brazo sobre los hombros de su amiga y la abrazó. Le costaba trabajo comprender a Yami; y suponía que incluso a ella misma, le debía costar trabajo...
Yami empujó a su amiga, que la miró extrañada por su comportamiento hosco ― ¡Oh! Es que hemos llegado y ya debemos bajar ― se excuso con una sonrisa, al percatarse de la confusión de su amiga.
Ambas bajaron riendo y avanzaron hacía la puerta de la escuela.
***
El resto del día pasó sin mayor problema. Aunque claro, todo el tiempo Akane no paraba de presionar a Yamile para que finalmente le diera el dibujo a Akita; pero de un modo, la chica encontraba alguna excusa para retrasar aquel momento. O bien Akita estaba lejos de ella, o ambos estaban rodeados de gente; y ella quería que aquello fuera un poco más íntimo... después de todo, pensaba hacer de aquello una declaración.
Y así, finalmente llegó la noche; momento en el cual, todo el grupo de amigos salió de clases y andaba por el patio en dirección a la salida.
Yami tembló un poco y se abrazó el cuerpo; hacía frío.
― ¿Porqué no traes chamarra? ― le preguntó Takeshi, acercándose a ella.
― La olvidé... tuve que salir aprisa. Además en la tarde estaba cálido y pensé que seguiría así...
― Bueno, pues el calor hace que llueva... ― puntualizó, mostrando con un ademán el suelo de piedra del patio, que se veía mojado todavía.
― Ya. ― dijo ella cortante. No quería que además le echara en cara su descuido. Lo cierto es que desde hace un tiempo, el ánimo entre ellos dos estaba un poco brusco y se trataban hasta cierto punto, de mal modo.
Akane de pronto se interpuso salvadoramente y cortó la incomodidad, cuando sujetó a su amiga del brazo y la apartó de él.
― Deja de ser tan mala con Takeshi...
― Yo no soy... él empieza. ― Se justificó, pero Akane ni siquiera dio muestras de oírla.
Cruzaron la puerta y Akane seguía sujetándola del brazo ― ¿Ya te declaraste a Akita, o aún no? ― insistió.
― Todavía no... es que siento cierta pena.
― Deberías hacerlo ya ― aún la sujetaba e iban avanzando hacia donde se encontraba la madre de Akane, bajo un paraguas.
― Ya sé. Lo haré... debo darle el dibujo hoy.
Ambas se detuvieron debajo del paraguas, frente a la señora y la saludaron; y pronto se dieron cuenta de que todos los otros cuatro chicos (Akita, Kenta, Takeshi y Kenichi) estaban detrás de ellas pues las habían seguido. Akane volvió a acercarse al oído de su amiga y le susurró - "Ya debes decirle"
Yami sonrió y la madre de Akane las miró extrañada ― ¿Ahora que se traen entre ustedes?
― Secretos. Ya sabes, de adolescentes locas... ― Respondió únicamente su hija, sonriendo.
En eso, la madre se echó a reír; provocando que el paraguas se moviera y las gotas sobre él resbalaran. Y para buena suerte de Yami -quién era la que estaba más cercana y la más pequeña-, las gotas cayeron en sus hombros, entre su escote y su espalda. Ella soltó un pequeño gritito y sintió como su espalda se arqueaba y su piel se erizaba completamente, por la sensación de frío que se intensificó al no llevar sueter.
Se llevó ambas manos al rostro, sonrojada. Y aprovechó para cubrir su busto con el dorso de los brazos; no quería que nadie mirara aquello. Sentía las miradas confundidas de todos sobre ella, cosa que la hacía sentir abochornada.
Pero lo que más incomoda la hacía sentir era que a pesar de que las gotas de agua estuvieron heladas, sentía calor en su cuerpo.... jamás lo había sentido. Le asombraba encontrar por primera vez la sensibilidad en su cuerpo, ante una situación tan incomoda.
Akane se le acercó y se despidió de manera fugaz, rompiendo el silencio. Luego Kenichi también se despidió y dejo Yamile con los otros tres chicos. Ella, sin decir nada más, dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección a donde sus padres siempre aparcaban el auto. Quería alargar la distancia con ellos, temerosa de que hubieran malinterpretado el reciente suceso y aun avergonzada.
El bolsillo de su pantalón comenzó a destacar en la mente de la chica, recordándole que ahí guardaba lo que le daría a Akita. Pero ahora no tenía ni cara para mirarlo y menos para darle el dibujo apropiadamente.
Los cuatro se detuvieron al mismo tiempo que ella, y ellos tres comenzaron a platicar mientras ella sólo los miraba. ¿Qué debía hacer? Debía darse prisa y también ser discreta ante Kenta y Takeshi.
De pronto, pudo ver de reojo las luces de un auto; y supo que serían sus padres. Se le había agotado el tiempo.
Se acercó a los tres chicos y comenzó a despedirse de ellos, dejando a Akita al último. Cuando estuvo ante él, se puso de puntillas y fue al único al que le planto un beso en la mejilla, al mismo tiempo que sacaba el papel doblado de su bolsillo y lo colocaba en su mano. Sabiendo que estaría confundido, le susurró: "Esto es sólo para que lo mires tú".
Y sin más, se retiró ante la mirada confundida de los tres. Subió al auto y no le dio más vueltas a ello.
No había sido romántico, ni la declaración que había esperado. Pero al menos, lo había hecho... había avanzado un poco más. Y se sentía llena al haberle dado ese dibujo a Akita... un dibujo cargado de sentimiento.
― Hola pequeña ¿Él es Akita? ― le preguntó su madre, sacándola de su ensimismamiento.
― ¿Eh? Sí, él es...
― ¿Quién se supone que es el? ― preguntó secamente su padre.
― Un amigo de tu hija. Ya ves, déjala ― respondió rápidamente la mujer, en complicidad con su hija.
Yami sonrió. Le agradecía a su madre.... ahora, esperaba que Akita comprendiera un poco mejor las cosas.
― ¿Porqué no traes chamarra? ― le preguntó Takeshi, acercándose a ella.
― La olvidé... tuve que salir aprisa. Además en la tarde estaba cálido y pensé que seguiría así...
― Bueno, pues el calor hace que llueva... ― puntualizó, mostrando con un ademán el suelo de piedra del patio, que se veía mojado todavía.
― Ya. ― dijo ella cortante. No quería que además le echara en cara su descuido. Lo cierto es que desde hace un tiempo, el ánimo entre ellos dos estaba un poco brusco y se trataban hasta cierto punto, de mal modo.
Akane de pronto se interpuso salvadoramente y cortó la incomodidad, cuando sujetó a su amiga del brazo y la apartó de él.
― Deja de ser tan mala con Takeshi...
― Yo no soy... él empieza. ― Se justificó, pero Akane ni siquiera dio muestras de oírla.
Cruzaron la puerta y Akane seguía sujetándola del brazo ― ¿Ya te declaraste a Akita, o aún no? ― insistió.
― Todavía no... es que siento cierta pena.
― Deberías hacerlo ya ― aún la sujetaba e iban avanzando hacia donde se encontraba la madre de Akane, bajo un paraguas.
― Ya sé. Lo haré... debo darle el dibujo hoy.
Ambas se detuvieron debajo del paraguas, frente a la señora y la saludaron; y pronto se dieron cuenta de que todos los otros cuatro chicos (Akita, Kenta, Takeshi y Kenichi) estaban detrás de ellas pues las habían seguido. Akane volvió a acercarse al oído de su amiga y le susurró - "Ya debes decirle"
Yami sonrió y la madre de Akane las miró extrañada ― ¿Ahora que se traen entre ustedes?
― Secretos. Ya sabes, de adolescentes locas... ― Respondió únicamente su hija, sonriendo.
En eso, la madre se echó a reír; provocando que el paraguas se moviera y las gotas sobre él resbalaran. Y para buena suerte de Yami -quién era la que estaba más cercana y la más pequeña-, las gotas cayeron en sus hombros, entre su escote y su espalda. Ella soltó un pequeño gritito y sintió como su espalda se arqueaba y su piel se erizaba completamente, por la sensación de frío que se intensificó al no llevar sueter.
Se llevó ambas manos al rostro, sonrojada. Y aprovechó para cubrir su busto con el dorso de los brazos; no quería que nadie mirara aquello. Sentía las miradas confundidas de todos sobre ella, cosa que la hacía sentir abochornada.
Pero lo que más incomoda la hacía sentir era que a pesar de que las gotas de agua estuvieron heladas, sentía calor en su cuerpo.... jamás lo había sentido. Le asombraba encontrar por primera vez la sensibilidad en su cuerpo, ante una situación tan incomoda.
Akane se le acercó y se despidió de manera fugaz, rompiendo el silencio. Luego Kenichi también se despidió y dejo Yamile con los otros tres chicos. Ella, sin decir nada más, dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección a donde sus padres siempre aparcaban el auto. Quería alargar la distancia con ellos, temerosa de que hubieran malinterpretado el reciente suceso y aun avergonzada.
El bolsillo de su pantalón comenzó a destacar en la mente de la chica, recordándole que ahí guardaba lo que le daría a Akita. Pero ahora no tenía ni cara para mirarlo y menos para darle el dibujo apropiadamente.
Los cuatro se detuvieron al mismo tiempo que ella, y ellos tres comenzaron a platicar mientras ella sólo los miraba. ¿Qué debía hacer? Debía darse prisa y también ser discreta ante Kenta y Takeshi.
De pronto, pudo ver de reojo las luces de un auto; y supo que serían sus padres. Se le había agotado el tiempo.
Se acercó a los tres chicos y comenzó a despedirse de ellos, dejando a Akita al último. Cuando estuvo ante él, se puso de puntillas y fue al único al que le planto un beso en la mejilla, al mismo tiempo que sacaba el papel doblado de su bolsillo y lo colocaba en su mano. Sabiendo que estaría confundido, le susurró: "Esto es sólo para que lo mires tú".
Y sin más, se retiró ante la mirada confundida de los tres. Subió al auto y no le dio más vueltas a ello.
No había sido romántico, ni la declaración que había esperado. Pero al menos, lo había hecho... había avanzado un poco más. Y se sentía llena al haberle dado ese dibujo a Akita... un dibujo cargado de sentimiento.
― Hola pequeña ¿Él es Akita? ― le preguntó su madre, sacándola de su ensimismamiento.
― ¿Eh? Sí, él es...
― ¿Quién se supone que es el? ― preguntó secamente su padre.
― Un amigo de tu hija. Ya ves, déjala ― respondió rápidamente la mujer, en complicidad con su hija.
Yami sonrió. Le agradecía a su madre.... ahora, esperaba que Akita comprendiera un poco mejor las cosas.
jueves, 16 de enero de 2014
Capítulo 40: "Entre la espada y la pared".
Yamile entró a su habitación y cerró la puerta tras de si; luego avanzó hasta la cama baja de la litera y se sentó.
Justo hace unos instantes, había tenido una platica muy intensa con su madre. Resulta que últimamente sus padres estaban teniendo demasiados problemas, y la mujer consideró que era apropiado contarle a su hija sobre esas cosas
― Cómo si no tuviera tantas cosas en la cabeza ahora ― Soltó un largo suspiro, subió las piernas a la cama y se abrazó las rodillas.
No le molestaba que su madre tuviera esa confianza con ella, y de hecho procuraba ser de ayuda en todo cuánto pudiese para ella; si implicaba tener que escucharla atentamente mientras manifestaba y desahogaba su malestar por los problemas con su esposo, ella estaría ahí pacientemente. El problema era que su madre siempre trataba de ponerla "entre la espada y la pared", y ella sentía la abrumadora presión que eso implicaba.
A veces, sentía malestar al saber que quizá sus padres se habían casado demasiado jóvenes y aquello no les había permitido conocerse demasiado; por ello sus muchos problemas. Lo peor es que inconscientemente ella sentía que era su culpa... al fin y al cabo, el que su madre hubiera acabado embarazada de ella, había provocado que estuvieran en esa posición finalmente.
Se levantó con pesar de la cama; pensó que era mejor opción mantenerse ocupada y alejar todos esos pensamientos.
***
Yami avanzó por el pasillo. Esperaba entrar al salón y encontrarse con Akane para que eso le sirviera de distracción; o aún mejor, encontrar a Akita y que repentinamente todo el asunto entre ellos se solucionara.
Giró en el umbral de la puerta para entrar al salón, y de pronto lo vio.
Akita estaba de nuevo en el salón. Estaba sentado al fondo del salón, platicando con Kenichi y Kenta. Se le veía contento, incluso sonreía.
Yami sonrió al mirarlo de nuevo; estuvo tentada de ir hacia allá y abrazarlo. Quería que todo ese problema acabara de una buena vez... pero Akita ni siquiera había notado su presencia. Exhaló decepcionada.
De pronto, sintió que alguien la sujetaba del hombro y giró el rostro para ver de quien se trataba. Estuvo a punto de gritar enojada y golpearlo; era Janao quién ahora la miraba fijamente.
― ¿Qué pasa ahora? ― le dijo secamente; ante lo cual él hizo un gesto de molestia.
― No quiero que las cosas vayan así ahora entre nosotros. No quiero que te sientas ofendida ni que... nos llevemos mal. ― Pero no obtuvo respuesta de la chica, quién se limitó a arrojar sus cosas a un asiento vacío ― Mejor... ¿Podríamos hablar frente a frente?
― Ya estamos hablando ¿Qué quieres ahora? ― dijo ella cortante. Luego de como habían resultado la cosas, Janao no iba a tener las cosas fáciles.
― Me refería a... un lugar menos lleno. Por favor. ― Esperó a que ella respondiera, pero ella parecía inmutable; de hecho estaba agobiada y abrumada por ello. Finalmente Janao cerró los ojos y cedió ― De acuerdo, ahora no será. Pero en verdad quisiera que habláramos; esto es importante para mi. Así que por favor, sí, te estoy suplicando a que accedas. Si gustas, n justo ahora porque quizá estás ocupada.... pero más tarde.
― Mmmh. ― Yami sopesó aquello. Sería interesante ver que tenía que decirle, por lo que dio una seca cabezada de asentimiento. Él resopló y se retiró a su asiento ¿Y ahora qué diablos quería Janao?
De pronto volvió a mirar en dirección a dónde estaba Akita y ya no lo vio ahí, así que instintivamente giró el rostro hacía la puerta y coincidió que él estaba saliendo, al mismo tiempo que aquella chica de cabello negro lo esperaba afuera.
Yamile bufó con descontento y se sentó de mala gana en el asiento.
― ¿Qué tienes? ― preguntó la voz de Kenta, detrás de ella.
La aludida giró y miró a su amigo sin decir nada. No se sentía bien para conversar con él.
― Vamos Yami-chan, te conozco lo suficiente ya, confía en mi ― insistió ― Acabas de quejarte de algo y tienes un gesto en el rostro que indica que algo no va bien.
Ella lo miró. Quizá podía sacar algo bueno de esto... entre más información pudiera develar, quizá solucionaría lo más pronto posible las cosas.
― Sólo dilo. ¿Es sobre Akita no? ― tanteó el chico.
― ¿C-cómo sabes? ― tartamudeó nerviosa ¿Era tan obvio? Estaba tratando de no mostrar sus sentimientos hasta que fuera prudente... pero...
― En cierta parte porque relacioné que él se fuera con tu gruñido. Y adiviné sin querer ― sonrió inocentemente.
Ah. Yami suspiró internamente; agradecía que a veces Kenta fuera tan despistado. Pero sonrió antes de hablar ― Así es. Verás, no sé si hayas notado cierta actitud por parte de él, pero...
― Como que se aleja de nosotros, está muy callado y extraño (al menos más de lo normal), y que incluso pareciera que esta enojado ¿No? ― la interrumpió ― Claro que me he dado cuenta ¿Y eso qué tiene que ver?
― Pues que eso me preocupa. Quiero buscar una manera de ayudarlo. ¿Tú sabes algo de eso?
Kenta sopesó durante un rato su pregunta. Asintió y dijo ― Creo que esto tiene masomenos que ver, con algo que pasó hace poco ― guardo silencio un par de segundos, dejándola intrigada ― Ah, pero ¡No debes decir que yo te dije sobre esto! Aparentemente, nadie debía saberlo, pero por ser tú... ― le sonrió complaciente, y Yami por su parte le juró no hablar de ello, con lo que él continuó ― Escuché que está pasando por muchos malos ratos, pero del único que pude enterarme más, fue sobre un par de chicas...
― ¿U-un par de chicas? ― preguntó ella con un nudo en la garganta. Quizá ese fuera el meollo de aquel asunto.
― Ajá. ― Aquel chico seguía sin darse cuenta que clase de emociones estaba provocando en Yamile al revelar aquello. ― No sé si ya te habrás dado cuenta, y no tengo idea de lo que haga, pero al parecer continuamente es el centro de atención de alguna chica.
Yami sonrió con ironía al escuchar aquello. Sí tan solo Kenta supiera... ― Sigo sin comprender. ― Estaba ansiosa por llegar al final de aquello.
― Pueeeees... recuerdo que era algo como que, a pesar de eso, a él le gustaban dos chicas.
Yamile se inclinó inconscientemente hacía adelante en el asiento. Cualquiera habría notado su ansiedad a leguas, pero Kenta no.
"¿Será que era yo seré una de esas dos?... un momento ¡¿Dos?!"
― Una de esas chicas la conoce de aquí, en la escuela; y a la otra, la conoció por otros lados. Al parecer, cada una de esas tipas le estuvo dando a entender que él les gustaba también ― "¿Así que se ha dado cuenta?" Cómo quería que su amigo le dijera todo más aprisa ― Pero una de ellas, ya fue más obvia y fue una declaración directa. O eso yo entendí...
"Yo no me he declarado ¡Diablos! ¿Me han ganado? ¿Por eso me evita?"
― Fue la chica que conoce de fuera; que aunque le gusta suficiente, aún así él no le dio una respuesta clara porque espera poder averiguar sobre los sentimientos de la otra chica, en la que al parecer él está más interesado. Y aquí está el problema real: Akita no sabe que siente en verdad esa chica o si él ha malinterpretado las cosas. Pensó en declararse él, pero al no saber bien que piensa ella no lo hará por temor a arruinar lo que ha logrado con ella hasta ahora... además porque dice que es de sus mejores amigas, quizá mejor la deje ir.
¡No!
― Yo opino que eso está bien. Digo, si yo fuera él y una ya demostró de forma real lo que quiere, mientras que con la otra sólo son suposiciones, pues me iba con la primera. Tengo novia y conservo a mi amiga ¿Es lógico, no?
Yamile había permanecido callada hasta ahora, pero agachó la vista y dijo ― ¿Crees... crees que él haga eso?
― Yo lo haría. Además, con la chica de la escuela... pues lo más probable es que si él no ha pasado sus materias.... bah, optó que se quedará con la chica externa. La otra ya perdió su oportunidad.
Yami apretó uno de los puños con fuerza; sintió cómo sus uñas comenzaban a clavarse en la palma.
― Así que ya ves. Eso tiene... quizá tú como chica puedas darle algunos consejos para que se de cuenta de que chica está más interesada y se decida por una. ― Era mejor que Kenta cerrara la boca de una buena vez ― Así podrás ayudarlo, pero ya te dije, creo que le conviene aquella. Tú diselo, quizá a ti te ponga más atención por ser el lado femenino de ésto.
Yamile se puso en pie bruscamente y le sonrió a Kenta ― Gracias. Me has sido de mucha ayuda... creo que... creo que esto es bueno. ― Él le regresó la sonrisa de la forma más despistada que pudo. Sin saberlo, había dañado a la chica que le gustaba.
Salió del salón echa un bólido. Debía ir con Akita de una buena vez... quizá... quizá...
No importaba si Akita ya había recibido una declaración de la otra chica, porque ahora Yami iba a darle lo que ambos querían. Le diría cuanto lo quería... le confesaría que él en serio le gustaba, y le pediría la oportunidad de hacerlo sonreír y verlo feliz al ser su novia. Su novia.
Su corazón latía con fuerza dentro de ella. Estaba ansiosa.
Y sin más, en su carrera chocó con una chica que iba por el pasillo en dirección contraria. Ambas cayeron y Yami vio fugazmente un color rosa brillante y una melena despeinada.
― ¿Estás bien? ― preguntó la voz conocida ― ¿A dónde ibas con tanta prisa, tontita?
― A... a buscar a Akita ― dijo mientras se sobaba la pierna en donde se había golpeado al caer.
― Ah. Recién lo he visto, estaba en el patio con un par de chicos... reconocí a tu amigo ese, el que habla gracioso por la perforación lingual, Yoshiro. Y también estaba la chica de cabello largo ― le contó Akane ― ¡Ah, por cierto! Yoshiki me ha dicho que conoce a la chica; ya se como se llama... es un nombre más bien... feo: Hina.
Y entonces, toda esa energía que Yamile había reunido; esa determinación por el enojo del malentendido y los celos... todo eso se vino abajo.
Había olvidado por completo a... ¿Cómo dijo Akane?: Hina.
Últimamente ella estaba tan cerca de Akita, que bien podría ser ella de quién Akita estuviera interesado; es más, de hecho pasaba más tiempo con ella, por lo que no había motivo para que fuera Yami quién le gustara a él.
Sonrió con melancolía.
Ahí estaba, de nuevo llenándose de ilusiones vanas y sin sentido. Había creído que lo que le dijo Kenta tenía que ver con ella... ¡Qué egoísta que había sido! Claro que el mundo no giraba en torno a ella, y no esperaba que la vida de Akita estuviera ligada a la de ella tampoco.
De hecho, ahora que lo pensaba, aquello le alegraba. Sí Akita se sentía cómodo con Hina o con cualquier otra chica, ella lo dejaría ser y eso sería lo mejor. Sin importar lo que ella sintiera por él, lo único que quería era verlo feliz y sonriendo... y si eso implicaba saber que ella no era para él, lo aceptaría tan bien como pudiera.
― ¿No ibas a buscarlo? ― preguntó su amiga al verla repentinamente tan callada.
― Oh. Ya he olvidado lo que iba a decirle... en realidad, tenía que ver con Kenta ― dijo casi mintiendo ― Pero ya no importa.
― ¿Estás segura? ― le escrutó el rostro con curiosidad. Si Yami no hacía algo, seguro que ella acabaría molestándola o regañándola al darse cuenta...
― Ah. Kenta quería hablar contigo, será mejor que vayas; ya sabes cuán gruñón se pone. ― volvió a casi mentir ― Yo voy a.... al sanitario.
Akane la miró, y sin más alzó los hombros y la dejo marchar.
Así que Yamile caminó hasta el patio y se sentó en el suelo, de espaldas a una pared. Sonrió tristemente.
― ¿Qué carajos tienes? ― le dijo groseramente una voz grave, a la vez que Takeshi se sentaba en el suelo junto a ella ― Y no me vengas con tus idioteces de que no es nada porque...
― No te interesa. Cállate.
― ¿Qué me dijiste? ― preguntó él sorprendido ― ¿Cómo me hablas así de repente?
Ella lo miró. Por algún motivo, desde que ella había retirado la atención en él, Takeshi había comenzado a hablarle de ese modo, con malas palabras y tratos bruscos. Así que ella lo trataba igual si él hacia lo mismo.
― Ya me oiste ¿No? No quiero hablar de ello justo ahora.
Él se puso en pie y desde arriba la miro ¿Eso era un gesto dolido? Daba igual ― Yo sólo me preocupo por ti de verdad, y me sales con esto. ¡Haz lo que se te dé la fregada gana! ― y se fue molesto.
No le importaba. Su mente y sentimientos estaban muy ocupados como para detenerse a pensar en él de nuevo.
Entonces lo vio a la distancia. Akita caminaba riendo con Hina.
Se sintió extrañamente contenta y celosa; no se trataba de verlo con una chica, si no de verlo con Hina, quien siempre andaba tratándola mal. También se percato de que sin importar lo que pasara... no podía rendirse tan fácilmente con él. No así... no debía. Estaba indecisa... atrapada en sus elecciones.
De pronto una sombra alta la cubrió y vio un par de pies a un lado de ella.
― ¿No te dije que no me molestaras, Takeshi? ― dijo sin mirarlo.
― No soy Takeshi. Por favor, te pedí que hablaramos ― Sí que estaba solicitada ahora...
"Ya saben, compadescance de la chica que está tumbada en el suelo con cara de perrito adolorido ¿No?"
― Ya te había dicho que no. No tengo ganas de hablar ahora contigo ― miró de reojo a Akita, siendo sujeto posesivamente del brazo por aquella chica.
― Por favor. ¿No entiendes que es en serio? ¿Podemos? ― Ahí estaba Yami indefensa ante todos. Sintiendose rídicula, estaba de espaldas a la pared, con el chico que había blandido la última espada para lastimarla de frente a ella...
― De acuerdo, pero hoy no; no me siento bien. Prometo que mañana escucharé todo cuanto tengas que decirme ¿Ok? ― Volteo a verlo a los ojos y él le sonrió. Él se marchó sin decir nada más; la había comprendido...
Pero ella seguía ahi, atrapada. También emocionalmente, estaba siendo atacada por la visión que Hina le proporcionaba a propósito.
¿Cómo iba a salir de ésto?
Justo hace unos instantes, había tenido una platica muy intensa con su madre. Resulta que últimamente sus padres estaban teniendo demasiados problemas, y la mujer consideró que era apropiado contarle a su hija sobre esas cosas
― Cómo si no tuviera tantas cosas en la cabeza ahora ― Soltó un largo suspiro, subió las piernas a la cama y se abrazó las rodillas.
No le molestaba que su madre tuviera esa confianza con ella, y de hecho procuraba ser de ayuda en todo cuánto pudiese para ella; si implicaba tener que escucharla atentamente mientras manifestaba y desahogaba su malestar por los problemas con su esposo, ella estaría ahí pacientemente. El problema era que su madre siempre trataba de ponerla "entre la espada y la pared", y ella sentía la abrumadora presión que eso implicaba.
A veces, sentía malestar al saber que quizá sus padres se habían casado demasiado jóvenes y aquello no les había permitido conocerse demasiado; por ello sus muchos problemas. Lo peor es que inconscientemente ella sentía que era su culpa... al fin y al cabo, el que su madre hubiera acabado embarazada de ella, había provocado que estuvieran en esa posición finalmente.
Se levantó con pesar de la cama; pensó que era mejor opción mantenerse ocupada y alejar todos esos pensamientos.
***
Yami avanzó por el pasillo. Esperaba entrar al salón y encontrarse con Akane para que eso le sirviera de distracción; o aún mejor, encontrar a Akita y que repentinamente todo el asunto entre ellos se solucionara.
Giró en el umbral de la puerta para entrar al salón, y de pronto lo vio.
Akita estaba de nuevo en el salón. Estaba sentado al fondo del salón, platicando con Kenichi y Kenta. Se le veía contento, incluso sonreía.
Yami sonrió al mirarlo de nuevo; estuvo tentada de ir hacia allá y abrazarlo. Quería que todo ese problema acabara de una buena vez... pero Akita ni siquiera había notado su presencia. Exhaló decepcionada.
De pronto, sintió que alguien la sujetaba del hombro y giró el rostro para ver de quien se trataba. Estuvo a punto de gritar enojada y golpearlo; era Janao quién ahora la miraba fijamente.
― ¿Qué pasa ahora? ― le dijo secamente; ante lo cual él hizo un gesto de molestia.
― No quiero que las cosas vayan así ahora entre nosotros. No quiero que te sientas ofendida ni que... nos llevemos mal. ― Pero no obtuvo respuesta de la chica, quién se limitó a arrojar sus cosas a un asiento vacío ― Mejor... ¿Podríamos hablar frente a frente?
― Ya estamos hablando ¿Qué quieres ahora? ― dijo ella cortante. Luego de como habían resultado la cosas, Janao no iba a tener las cosas fáciles.
― Me refería a... un lugar menos lleno. Por favor. ― Esperó a que ella respondiera, pero ella parecía inmutable; de hecho estaba agobiada y abrumada por ello. Finalmente Janao cerró los ojos y cedió ― De acuerdo, ahora no será. Pero en verdad quisiera que habláramos; esto es importante para mi. Así que por favor, sí, te estoy suplicando a que accedas. Si gustas, n justo ahora porque quizá estás ocupada.... pero más tarde.
― Mmmh. ― Yami sopesó aquello. Sería interesante ver que tenía que decirle, por lo que dio una seca cabezada de asentimiento. Él resopló y se retiró a su asiento ¿Y ahora qué diablos quería Janao?
De pronto volvió a mirar en dirección a dónde estaba Akita y ya no lo vio ahí, así que instintivamente giró el rostro hacía la puerta y coincidió que él estaba saliendo, al mismo tiempo que aquella chica de cabello negro lo esperaba afuera.
Yamile bufó con descontento y se sentó de mala gana en el asiento.
― ¿Qué tienes? ― preguntó la voz de Kenta, detrás de ella.
La aludida giró y miró a su amigo sin decir nada. No se sentía bien para conversar con él.
― Vamos Yami-chan, te conozco lo suficiente ya, confía en mi ― insistió ― Acabas de quejarte de algo y tienes un gesto en el rostro que indica que algo no va bien.
Ella lo miró. Quizá podía sacar algo bueno de esto... entre más información pudiera develar, quizá solucionaría lo más pronto posible las cosas.
― Sólo dilo. ¿Es sobre Akita no? ― tanteó el chico.
― ¿C-cómo sabes? ― tartamudeó nerviosa ¿Era tan obvio? Estaba tratando de no mostrar sus sentimientos hasta que fuera prudente... pero...
― En cierta parte porque relacioné que él se fuera con tu gruñido. Y adiviné sin querer ― sonrió inocentemente.
Ah. Yami suspiró internamente; agradecía que a veces Kenta fuera tan despistado. Pero sonrió antes de hablar ― Así es. Verás, no sé si hayas notado cierta actitud por parte de él, pero...
― Como que se aleja de nosotros, está muy callado y extraño (al menos más de lo normal), y que incluso pareciera que esta enojado ¿No? ― la interrumpió ― Claro que me he dado cuenta ¿Y eso qué tiene que ver?
― Pues que eso me preocupa. Quiero buscar una manera de ayudarlo. ¿Tú sabes algo de eso?
Kenta sopesó durante un rato su pregunta. Asintió y dijo ― Creo que esto tiene masomenos que ver, con algo que pasó hace poco ― guardo silencio un par de segundos, dejándola intrigada ― Ah, pero ¡No debes decir que yo te dije sobre esto! Aparentemente, nadie debía saberlo, pero por ser tú... ― le sonrió complaciente, y Yami por su parte le juró no hablar de ello, con lo que él continuó ― Escuché que está pasando por muchos malos ratos, pero del único que pude enterarme más, fue sobre un par de chicas...
― ¿U-un par de chicas? ― preguntó ella con un nudo en la garganta. Quizá ese fuera el meollo de aquel asunto.
― Ajá. ― Aquel chico seguía sin darse cuenta que clase de emociones estaba provocando en Yamile al revelar aquello. ― No sé si ya te habrás dado cuenta, y no tengo idea de lo que haga, pero al parecer continuamente es el centro de atención de alguna chica.
Yami sonrió con ironía al escuchar aquello. Sí tan solo Kenta supiera... ― Sigo sin comprender. ― Estaba ansiosa por llegar al final de aquello.
― Pueeeees... recuerdo que era algo como que, a pesar de eso, a él le gustaban dos chicas.
Yamile se inclinó inconscientemente hacía adelante en el asiento. Cualquiera habría notado su ansiedad a leguas, pero Kenta no.
"¿Será que era yo seré una de esas dos?... un momento ¡¿Dos?!"
― Una de esas chicas la conoce de aquí, en la escuela; y a la otra, la conoció por otros lados. Al parecer, cada una de esas tipas le estuvo dando a entender que él les gustaba también ― "¿Así que se ha dado cuenta?" Cómo quería que su amigo le dijera todo más aprisa ― Pero una de ellas, ya fue más obvia y fue una declaración directa. O eso yo entendí...
"Yo no me he declarado ¡Diablos! ¿Me han ganado? ¿Por eso me evita?"
― Fue la chica que conoce de fuera; que aunque le gusta suficiente, aún así él no le dio una respuesta clara porque espera poder averiguar sobre los sentimientos de la otra chica, en la que al parecer él está más interesado. Y aquí está el problema real: Akita no sabe que siente en verdad esa chica o si él ha malinterpretado las cosas. Pensó en declararse él, pero al no saber bien que piensa ella no lo hará por temor a arruinar lo que ha logrado con ella hasta ahora... además porque dice que es de sus mejores amigas, quizá mejor la deje ir.
¡No!
― Yo opino que eso está bien. Digo, si yo fuera él y una ya demostró de forma real lo que quiere, mientras que con la otra sólo son suposiciones, pues me iba con la primera. Tengo novia y conservo a mi amiga ¿Es lógico, no?
Yamile había permanecido callada hasta ahora, pero agachó la vista y dijo ― ¿Crees... crees que él haga eso?
― Yo lo haría. Además, con la chica de la escuela... pues lo más probable es que si él no ha pasado sus materias.... bah, optó que se quedará con la chica externa. La otra ya perdió su oportunidad.
Yami apretó uno de los puños con fuerza; sintió cómo sus uñas comenzaban a clavarse en la palma.
― Así que ya ves. Eso tiene... quizá tú como chica puedas darle algunos consejos para que se de cuenta de que chica está más interesada y se decida por una. ― Era mejor que Kenta cerrara la boca de una buena vez ― Así podrás ayudarlo, pero ya te dije, creo que le conviene aquella. Tú diselo, quizá a ti te ponga más atención por ser el lado femenino de ésto.
Yamile se puso en pie bruscamente y le sonrió a Kenta ― Gracias. Me has sido de mucha ayuda... creo que... creo que esto es bueno. ― Él le regresó la sonrisa de la forma más despistada que pudo. Sin saberlo, había dañado a la chica que le gustaba.
Salió del salón echa un bólido. Debía ir con Akita de una buena vez... quizá... quizá...
No importaba si Akita ya había recibido una declaración de la otra chica, porque ahora Yami iba a darle lo que ambos querían. Le diría cuanto lo quería... le confesaría que él en serio le gustaba, y le pediría la oportunidad de hacerlo sonreír y verlo feliz al ser su novia. Su novia.
Su corazón latía con fuerza dentro de ella. Estaba ansiosa.
Y sin más, en su carrera chocó con una chica que iba por el pasillo en dirección contraria. Ambas cayeron y Yami vio fugazmente un color rosa brillante y una melena despeinada.
― ¿Estás bien? ― preguntó la voz conocida ― ¿A dónde ibas con tanta prisa, tontita?
― A... a buscar a Akita ― dijo mientras se sobaba la pierna en donde se había golpeado al caer.
― Ah. Recién lo he visto, estaba en el patio con un par de chicos... reconocí a tu amigo ese, el que habla gracioso por la perforación lingual, Yoshiro. Y también estaba la chica de cabello largo ― le contó Akane ― ¡Ah, por cierto! Yoshiki me ha dicho que conoce a la chica; ya se como se llama... es un nombre más bien... feo: Hina.
Y entonces, toda esa energía que Yamile había reunido; esa determinación por el enojo del malentendido y los celos... todo eso se vino abajo.
Había olvidado por completo a... ¿Cómo dijo Akane?: Hina.
Últimamente ella estaba tan cerca de Akita, que bien podría ser ella de quién Akita estuviera interesado; es más, de hecho pasaba más tiempo con ella, por lo que no había motivo para que fuera Yami quién le gustara a él.
Sonrió con melancolía.
Ahí estaba, de nuevo llenándose de ilusiones vanas y sin sentido. Había creído que lo que le dijo Kenta tenía que ver con ella... ¡Qué egoísta que había sido! Claro que el mundo no giraba en torno a ella, y no esperaba que la vida de Akita estuviera ligada a la de ella tampoco.
De hecho, ahora que lo pensaba, aquello le alegraba. Sí Akita se sentía cómodo con Hina o con cualquier otra chica, ella lo dejaría ser y eso sería lo mejor. Sin importar lo que ella sintiera por él, lo único que quería era verlo feliz y sonriendo... y si eso implicaba saber que ella no era para él, lo aceptaría tan bien como pudiera.
― ¿No ibas a buscarlo? ― preguntó su amiga al verla repentinamente tan callada.
― Oh. Ya he olvidado lo que iba a decirle... en realidad, tenía que ver con Kenta ― dijo casi mintiendo ― Pero ya no importa.
― ¿Estás segura? ― le escrutó el rostro con curiosidad. Si Yami no hacía algo, seguro que ella acabaría molestándola o regañándola al darse cuenta...
― Ah. Kenta quería hablar contigo, será mejor que vayas; ya sabes cuán gruñón se pone. ― volvió a casi mentir ― Yo voy a.... al sanitario.
Akane la miró, y sin más alzó los hombros y la dejo marchar.
Así que Yamile caminó hasta el patio y se sentó en el suelo, de espaldas a una pared. Sonrió tristemente.
― ¿Qué carajos tienes? ― le dijo groseramente una voz grave, a la vez que Takeshi se sentaba en el suelo junto a ella ― Y no me vengas con tus idioteces de que no es nada porque...
― No te interesa. Cállate.
― ¿Qué me dijiste? ― preguntó él sorprendido ― ¿Cómo me hablas así de repente?
Ella lo miró. Por algún motivo, desde que ella había retirado la atención en él, Takeshi había comenzado a hablarle de ese modo, con malas palabras y tratos bruscos. Así que ella lo trataba igual si él hacia lo mismo.
― Ya me oiste ¿No? No quiero hablar de ello justo ahora.
Él se puso en pie y desde arriba la miro ¿Eso era un gesto dolido? Daba igual ― Yo sólo me preocupo por ti de verdad, y me sales con esto. ¡Haz lo que se te dé la fregada gana! ― y se fue molesto.
No le importaba. Su mente y sentimientos estaban muy ocupados como para detenerse a pensar en él de nuevo.
Entonces lo vio a la distancia. Akita caminaba riendo con Hina.
Se sintió extrañamente contenta y celosa; no se trataba de verlo con una chica, si no de verlo con Hina, quien siempre andaba tratándola mal. También se percato de que sin importar lo que pasara... no podía rendirse tan fácilmente con él. No así... no debía. Estaba indecisa... atrapada en sus elecciones.
De pronto una sombra alta la cubrió y vio un par de pies a un lado de ella.
― ¿No te dije que no me molestaras, Takeshi? ― dijo sin mirarlo.
― No soy Takeshi. Por favor, te pedí que hablaramos ― Sí que estaba solicitada ahora...
"Ya saben, compadescance de la chica que está tumbada en el suelo con cara de perrito adolorido ¿No?"
― Ya te había dicho que no. No tengo ganas de hablar ahora contigo ― miró de reojo a Akita, siendo sujeto posesivamente del brazo por aquella chica.
― Por favor. ¿No entiendes que es en serio? ¿Podemos? ― Ahí estaba Yami indefensa ante todos. Sintiendose rídicula, estaba de espaldas a la pared, con el chico que había blandido la última espada para lastimarla de frente a ella...
― De acuerdo, pero hoy no; no me siento bien. Prometo que mañana escucharé todo cuanto tengas que decirme ¿Ok? ― Volteo a verlo a los ojos y él le sonrió. Él se marchó sin decir nada más; la había comprendido...
Pero ella seguía ahi, atrapada. También emocionalmente, estaba siendo atacada por la visión que Hina le proporcionaba a propósito.
¿Cómo iba a salir de ésto?
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