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viernes, 31 de enero de 2014

Capítulo 42: "El mejor regalo..."

Yami sonreía. El cielo estaba despejado, no había ni una ventisca fría y el sol incluso calentaba levemente el cuerpo; era un buen día. Se sentía a gusto mientras esperaba pacientemente a su amiga, fuera del plantel. Miró de nuevo el reloj de su celular; aunque Akane había dicho que llegaría a las 2 de la tarde y ya había pasado media hora, la chica no reprochó la tardanza. Desde que había llegado a la escuela, sentía extrañamente la sensación de que quizá ese sería un buen día y eso le animaba. 

Aunque no todo había comenzado bien:

Esa misma mañana había vuelto a tener una "discusión" con su madre, que insistía en hacer de Yami un pilar para desahogarse, sin tener idea de cuanto afectaba eso a la joven...

Eso sin contar que había amanecido un poco deprimida... y todo gracias a una pesadilla que había involucrado verse a si misma, persiguiendo a Akita sin lograr alcanzarlo o siquiera hacer que él girara el rostro para verla. No había duda que esa distancia y dudas de él, habían afectado mucho a Yamile; aunque algo bueno había salido de aquello...: 
Yami había decidido escribir una entrada sobre su tristeza y confusión en su fotoblog, provocando que Akita la leyera. Y aunque probablemente no sirvió para que el chico se diera cuenta de las indirectas, si hizo que él al menos le diera una imagen de un corazón; alegando que era en representación al de él, porque siempre procuraría cuidarla.

Sonrió al recordar aquello. Quizá no significara mucho ni fuera para siempre o el tipo de relación que ella quería, pero se sentía contenta de que Akita hubiera tenido ese detalle.

Sacó su reproductor mp3 y se colocó los audífonos. Miró de nuevo su celular. Ya sólo faltaban 20 minutos para que las manecillas marcaran una nueva hora... ¿Dónde estaba Akane? Su amiga había sido quién le marcó y concordó la cita antes de clases, pero ahora ni siquiera aparecía.... suspiró.... ya llegaría.

Una pequeña sonrisa melancólica se formó en su rostro, en cuanto de pronto una canción comenzó a sonar; se trataba de Be your girl. Era una canción japonesa que precisamente había conocido bajo recomendación de Akita, pero era irónico que justo la letra le hiciera pensar en él y los sentimientos que ella tenía; básicamente la cantante había tratado de expresar el amor que sentía por un chico, pero también las dudas y sufrimiento que le causaba no saber si era correspondida, y el conflicto de aceptación y negación al creerlo en brazos de otra chica... 

Yami cerró los ojos casi a punto de llorar. Akita la estaba volviendo más chillona de lo normal...  

De pronto sintió un suave tirón de uno de sus mechones de cabello y giró el rostro de inmediato. A la gente le gustaba eso de encontrarla desprevenida...

― ¡Tardaste mucho! ― reclamó de inmediato a su amiga.

― Nah, no seas gruñona ― le respondió con una sonrisa ― además, tú siempre me haces esperar; siempre llegas tarde.

Yami giró el rostro e hizo un puchero. No podía refutar eso.

― ¡Además yo venía enojada contigo! ― le soltó de repente Akane, con voz siseante. Quizá si estaba muy molesta...

― ¿P-por qué? ― titubeó Yami.

― Ash.... ¡¿Qué hay con eso que subiste al fotoblog?! No puedes ser tan obvia... ― le dijo ― y él no puede ser tan estúpido - completó e un susurrro.

― ¿Eh? ― Yami estaba confundida. Francamente, no entendía a su amiga en ocasiones y sus constantes cambios de parecer.

― ¡Has sido muy obvia! Y eso me molesta.... no deberías; él debe luchar por ti, no ir tú arrastrándote tras él....
  
― No me parece que lo haya hecho... y tampoco le veo lo malo. Si se entera, no hay ningún problema, porque no me avergüenzo de lo que siento por él. 

Akane bufó, pero tan rápido como inició esa conversación, la terminó. ― ¿Qué llevas puesto en el cabello? ― preguntó cambiando su ceño fruncido por una sonrisa.

― ¿Ésto? ― Yami tomó un manojo de su cabello ― Ah... aproveché éste fin de semana para hacerme un cambio; sólo es una pequeña porción... ― le mostró el pequeño mechón a Akane ― ¿Se ve bien?

― ¡Ah! ― su amiga sonreía de oreja a oreja ― ¡Se ve precioso! El color morado te favorece mucho... ― Yami le ofreció una sonrisa ― Y sí algún día te pintamos el cabello cómo yo ¿Qué te parece?

― Así estoy bien... ― respondió un poco incomoda ― ¡Ah! ¿Porqué me has citado antes?

― Oh, eso... ― suspiró ― Pues quería comprarte un helado y platicar un poco.... 

― ¿Para qué o por qué me ibas a comprar un helado? ― preguntó extrañada. No había un motivo aparente... y le era extraño que la gente le diera ese tipo de detalles sin motivo; le costaba mucho aceptarlos.

― Simplemente para sacarte una sonrisa. Sé que te encanta el helado ― la abrazó ― Pero creo que ya es tarde; prometo que lo haré otro día... Mejor entremos a la escuela ¿Ok?

Yami alzó los hombros, y a su vez Akane la sujeto del brazo y la llevó hacia adentro. Ambas chicas comenzaron a caminar hacia el salón mientras iban conversando. 

Así las clases comenzaron a pasar una seguida de otra. Y aunque Yami disfrutaba del aprendizaje que obtenía, anhelaba más tiempo libre para poder descanzar todo lo que no había podido dormir por culpa de las pesadillas... y  de paso anhelaba pasar más tiempo con Akita. Por eso, cuando aquel día repentinamente anunciaron que saldrían temprano, Yami no protestó.

Y así fue exactamente; Akita se reunió con ellos a la salida. Simplemente fue a platicar con ellos durante un momento. Yami incluso disfrutó mucho conversando con él... pero repetinamente Akane la interrumpió.

― ¿Y si vamos ahora mismo por el helado que te prometí? ― Yamile sonrió y asintió. Apreciaba mucho a su amiga y esos pequeños detalles.

De pronto, Akita la sorprendió diciéndole ― Tienes la mochila abierta... déjame cerrarla. ― se tomo su tiempo y luego le sonrió, recibiendo el mismo gesto por parte de ella.

Takeshi la miró y con una sonrisa maliciosa le dijo ― Ha guardado algo en tu mochila, sólo fue una excusa... ― Akita no dijo nada... de hecho se quedó muy quieto; y más cuando ella se entretuvo en mirar dentro de su mochila. Y ahí estaba... una hoja doblada ¿Qué sería?

― Oye, ¿Qué e.... ― se giró para mirarlo, pero detuvo su pregunta. Akita ya iba caminando lejos de ella, y ni siquiera se despidió.... sonrió y se dispuso a alcanzarlo cuando Akane la sujeto y le dijo:

― Tontita... dijiste que iríamos por el helado. No vayas tras él; ya decidió irse... además si te quedas, podrás  ver con calma eso ― luego le sonrió desvergozadamente ― Y podrás mostrarme también.

Yamile rió. Su amiga estaba suficientemente enterada en esto... 

Ambas fueron a una heladería cercana y luego regresaron frente a la escuela, donde se sentaron en una banca.

― Abre el papel ― la insto Akane, y la chica volvió a sacar la especie de carta y la desdobló. De inmediato se le formo una sonrisa gigante en el rostro.

Akita había dibujado un par de corazones caricaturizados: Uno de ellos simulaba ser ella, escondida detrás del otro corazón; que a su vez llevaba el típico flequillo de Akita y estaba con los brazos extendidos, protegiéndola. Además había adjuntado una nota: "Mi regalo siempre te protegerá."


Y extrañamente al leerlo, se sintió segura. Estaba totalmente a gusto.... le gustaba saber que Akita estaba tan al pendiente de ella. Le agradaba saber que aunque era algo retórico, Akita le había dado aquello.

Akane que estuvo viendo lo mismo que Yami, se atragantó con el helado. ― E-eso... ― tosió un par de veces y se aclaró la garganta ― ¡Eso es una declaración!

Yamile la volteó a ver, ansiosa. ― ¿De verdad? ¿C-crees que esa era su intención?

― ¡Claro! ― su amiga se puso de pie, emocionada ― Eso muestra indirectamente que le gustas, por eso tanto interés en defenderte ¡Es grandioso!

Ambas sonrieron; se les veía incluso a la distancia, que estaban alegres. Akane se sentía bien por su amiga; por que él, mostrara ese interés, y verla a ella feliz. Y Yamile estaba que rebosaba de felicidad por aquello; le brindaba más esperanza...

― Creo que ahora sí, ha llegado el momento que seas más obvia ― le indujo con confianza ― Lo suficiente para qué ya no tenga excusas.

Yamile se comió lentamente el helado, pensando en lo que haría ahora.  Ella también estaba segura; esa era la señal que estaba esperando.

__________________________

La canción que escucha Yamile se muestra en la sección "Extras..." de la parte superior; por si gustan verla,  para comprender mejor lo que sentía ella. 

viernes, 24 de enero de 2014

Capítulo 41: "En espera de una señal."

― Y entonces... ¿Qué sucede ahora? ― preguntó Yamile.

 Janao estaba de frente a ella, mirándola fijamente. 

Ya había pasado un día completo desde que ella accedió a escuchar lo que él tenía que decirle; por eso, luego de haber tratado de evitarlo un par de veces, finalmente él la había interceptado y ahora estaban escondidos en un pequeño pasillo oculto de la escuela. Era de noche y estaban detrás de una reja que aparentemente estaba prohibido cruzar y entre los árboles de aquel pequeño "jardín". 

― Perdona, es que... estoy nervioso ― tartamudeó él ― No sé como empezar esto... me siento patético. 

Ella esperó, tan paciente como podía. No sabía que quería su ex-novio, pero era cierto que estaba tratando de mantenerse calmada y no faltarle al respeto.

― Supongo que primero debo pedirte perdón. ― dijo con timidez él. Ella se quedó atónita ¿Había escuchado bien? ― Primero tengo que suplicar para que me perdones; te pido una verdadera disculpa por lo que pasó. ― Suspiró ― Todo fue un error. Sé que te dije que todo había sido una apuesta, y lo fue, pero... por otro lado sí acepté eso, fue porque me gustabas. ― Yamile estaba sorprendida, escuchando sin interrumpirle. ― Lo cierto es que estos días he tratado de tomarme ésto con calma... sé que me has visto; perdóname por haberme reído incluso frente... a ti. Espero comprendas que lo hice para complacer a esos tipos, aunque sé que fue idiota. Pero ahora... ― se pasó la lengua por los labios; estaba nervioso ― ... no me burlé a propósito, de hecho me sentí mal al hacerlo, y me doy cuenta de que me gustas más de lo que creí. Mientras fuiste mi novia y al verte siempre... me gustas cada vez más.

― ¿Eso que significa? ― preguntó ella finalmente. Estaba alterada.

― Que... quisiera que de ser posible me dieras una segunda oportunidad.

― No. ― Dijo de inmediato ella ― Escúchame. Cuando me dijiste lo de la apuesta.... si, me dolió ¿Qué esperabas que sintiera? Con una chica no se juega... fue como si una barrera se alzara y ya no puedo dejarte atrave...

― ¡Piénsalo! ― la interrumpió ― Ya sé que te lastime, y en verdad lo lamento, fui un estúpido. Pero en verdad te quiero... mírame a los ojos, puedes darte cuenta. Por eso no me respondas ahora; sólo piénsalo y dime después. ¿De acuerdo?

Yami estuvo a punto de volver a abrir la boca, pero él dio un paso al frente y le puso un dedo sobre los labios. 

― Por favor ― suplicó el mientras se agachaba para mirarla a los ojos; ella no apartó la vista de esos oscuros ojos marrones, incluso aprovechó para recorrer con la mirada aquel rostro ancho de blanca piel. ― Créeme que no me hace sentir orgulloso lo que he hecho; pero esto va en serio ― dio otro paso al frente y ésta vez la rodeo con sus brazos y le planto un beso en la frente. ― De verdad te quiero Yamile, me gustas mucho... por eso esperaré un poco más. Y si finalmente decides que es imposible... ― se agachó, le besó la mejilla y se separó para mirarla de nuevo a los ojos. Sonrió. ― Piénsalo. ― Dio media vuelta y salió por dónde habían entrado. Ella se quedó ahí paralizada, viéndolo caminar. ¿Por qué repentinamente Janao hacía esto?

Ella suspiró y también salió de aquel lugar. Avanzó hasta el edificio de aulas y fue por el pasillo hasta el salón, en dónde Akane la esperaba ya.

Su amiga sonrió emocionada en cuánto la vio en la puerta del aula y de inmediato se puso en pie; corrió hasta dónde estaba Yamile, la sujetó del brazo y la "arrastró" hacia afuera del salón y al fondo del pasillo.

― ¡¿Qué te ha dicho Janao?! ― preguntó extasiada y ansiosa.

― Calmate ― le dijo Yamile ― No quiero que nos escuchen.

― Pero entonces, ya cuéntame.

Yami suspiró y le dijo sobre lo que Janao quería, sobre el fingir quererla de nuevo y querer regresar con ella ― ... así que opino que puede agarrar sus sentimientos y guardárselos en el... que yo no le voy a creer de nuevo. ― Terminó de decir ella, resuelta con aquello.

De pronto, escucharon a la voz grave de Janao, precisamente en el pasillo. Al parecer estaba alterado:

― ¡Ya te dije que me vale m****a lo que tú creas! ― gritó, mientras aún estaba de pie en la puerta. Yami se encogió un poco ante aquellas palabras ¿La habría oído? ― ¡Yo ya tome mi decisión! ¡Estoy totalmente seguro de lo que siento, y esas pen******s que dices no me harán cambiarlo! ― Salió del salón y comenzó a caminar con un andar furioso. Detrás de él salió uno de sus amigos y lo tomó del brazo...

― ¡No seas imbécil! ― le dijo aquel tipo ― Haciendo esto sólo te haces quedar mal. 

― ¿Y? Sólo yo sé lo que siento ― se zafó del agarré ― Dependerá de esa elección...

Siguió caminando y esta vez no se detuvo. Su amigo en cuestión dio media vuelta para regresar al salón, y en cuanto vio a Yamile sonrió avergonzado y se apresuró a entrar.

― Pues al parecer ésto no es una mentira ¡Él va en serio! ― dijo Akane con emoción.

― ¿Lo crees? ― dudó por un segundo ― ¡No! Ya tuvo su oportunidad y me lastimó; ya sabes a quién le corresponde ésta nueva oportunidad.

― ¿Incluso aunque no te haga caso? ― le insinuó Akane.

Yami estuvo por soltarle también un comentario sagaz, pero se detuvo. Akane tenía razón... realmente no sabía si Akita le estaba poniendo atención o no. 

De pronto Yoshiki salió del salón y abrazó a su novia por detrás, sorprendiendo a ambas chicas. 

― ¿Me acompañas a dar una vuelta? ― le preguntó, ante lo cual Akane miró a Yami con un gesto que implicaba la pregunta de "¿Puedo dejarte sola un momento?". Yami asintió y vio como ambos se alejaban por el pasillo. Mientras, como aún  tenía media hora libre sin nada que hacer, se sentó en ese mismo sitio del pasillo.

Pensó en lo que su amiga acababa de decirle. Era cierto, Akita ya no estaba con ella y aunque quizá entre ellos nunca habían sido de esos amigos que permanecían juntos todo el tiempo, la cercanía que habían tenido durante las vacaciones, había sido importante para ella.

Suspiró y se abrazó las rodillas. No quería sentirse mal por esto...

Aun así, lo extrañaba. Quería mirarlo sonreír, quería mirar sus ojos, quería saber cuales eran sus sentimientos; quería incluso saber que se sentiría besarlo... 

Abrió los ojos desmesuradamente al percatarse de sus pensamientos y se sonrojó. Akita era sin duda el primer chico que le gustaba de ese modo... Pero ella al parecer, ni siquiera era suficiente para él. Akita tenía tantas chicas detrás de él, que no importaba no aclarar sus sentimientos... no importaba que estuviera indeciso entre 2 chicas, pues al parecer las dos se desvivirían por él. No importaba aclarar si al menos esa chica importante, era Yamile...

Se apretó las rodillas con más fuerza al sentir que las lágrimas comenzaban a correr desde sus ojos. No quería llorar por ésto, pero le dolía mucho. 

No sabía si algún día sería correspondida, o si acaso al menos era considerada... no sabía como demostrar sus emociones a aquel chico, y temía que al hacerlo sólo fuera motivo de burla por estar equivocada en sus especulaciones. No sabía en que parte de su corazón debía guardar unos sentimientos de tal magnitud.

― ¡Yami! ― escuchó que la llamaba la voz de su mejor amiga, desde la distancia en el pasillo ― Ya viene la profesora, será mejor que te levantes ― pero no obtuvo respuesta ― No te habrás dormido ¿O sí, tontita? ― se puso de pie frente al ovillo de chica que se negaba a alzar la vista y se agachó para quedar a su altura. ― ¿Qué sucede? ― insistió.

De pronto Akane escuchó un sorbo proveniente de la nariz de la pequeña aludida y la miró con preocupación ― ¿Estás llorando? ― metió la mano entre el enredo de brazos y piernas para sujetarla del mentón y obligarla a alzar el rostro. De inmediato sintió el rostro húmedo de la chica ― ¿Qué ha pasado? ― preguntó pacientemente.

Yamile alzó el rostro finalmente y la miró con los ojos abnegados en lágrimas ― T-tengo mie-do ― respondió con la voz quebrada ― Es-estan pasando tantas cosas aquí y allá, que... ― sollozó de nuevo y no pudo continuar.

Akane la abrazó como pudo y no dijo nada más. Suponía como debía sentirse: Su mejor amiga estaba soportando el no hablar sobre los problemas que ella suponía debía tener en su casa; además aguantaba tanto como podía el permanecer con sus sentimientos ocultos... pero seguramente debía querer mucho a Akita y la tristeza y preocupación sobre todas esas cosas se le estaban viniendo encima... Sí tan solo Akita la animara  ¿Por qué él seguía haciendo tantas idioteces, en vez de ver a la chica que incluso lloraba por él?

― Tranquila pequeña ― dijo la chica de cabello teñido ― De algún modo todo va mejorar... sólo se paciente ― trató de consolarla. Le alzó el rostro y le secó las lagrimas con la punta de los dedos ― Siempre me dijiste que debía sonreír; ahora te toca hacerlo a ti. Ahora mismo preocúpate por lo que tienes frente a ti... el resto ya vendrá de a poco.

Yami asintió, sorbió por la nariz; se puso en pie y sonrió pesadamente― Está bien vayamos a clases ― Aún se le notaba la fragilidad en el rostro.

Entraron a la clase. La profesora decidió ponerlos a trabajar en equipo y de inmediato Kenta, Kenichi y Takeshi decidieron integrarse con ellas. Comenzaron a  trabajar los cinco juntos, pero al cabo  de unos minutos Akita ingresó al salón y también se acercó a ellos.

Por un momento las defensas de Yami volvieron a venirse abajo. Mirarlo de ese modo, sin  saber discernir cómo se sentía él, hizo que sus ojos comenzaran a humedecerse de nuevo... ¡Dios! ¡Era una chillona! Así que trató de evitar que el resto la mirara a los ojos. Aún así, pronto recibió un toque en el hombro  y se giró; Takeshi la miraba atentamente, sin pestañear. ¿Cómo era posible que ese chico tuviera una mirada tan fría? Eso no la consolaba en lo absoluto.

― Toma  ― le dijo él, tendiéndole algo que tenía sujeto entre la palma de su mano. Ella extendió su mano y recibió lo que él le daba: se trataba de un trozo doblado de una hoja de papel. Disimulada y lentamente ella extendió el papel y miró lo que él había escrito:

"¿Qué te sucede ahora? Hace días te he notado distante... y sé por  tu  mirada que algo te pasa y tienes ganas de llorar. Incluso es como si tu aura... hubiera cambiado: Se está apagando tu esencia. Supongo que sabes que puedes confiar en mi... dime que te está pasando."

Yami dudó unos segundos. No sabía que tan prudente era confiar en Takeshi... pero quizá él pudiera ayudarle. Y escribió en el papel, un poco de lo que sucedía. Le escribió sobre que estaba enamorada desde hace un tiempo, de un chico que era bastante cercano a ella pero que a veces se comportaba bastante distante y frío con ella. Que estaba insegura de los sentimientos de él, pero que al menos estaba totalmente segura de los propios...

Takeshi leyó lentamente aquello. Sonrió torcidamente y escribió:

 "¿De quién se trata?".

Ella se negó a revelarle a través del papel, esa información, alegando que él lo conocía bastante bien. Takeshi no quedó satisfecho y solicitó... o más bien demandó hablar con ella de frente, en cuánto se acabara la clase.

Así que cuando finalmente finalizó aquella última clase, Takeshi ya estaba esperándola recargado en una de las columnas del patio. Yami caminó lentamente y se abrazó a si misma; en esas horas de clase había lloviznado un poco y la temperatura había bajado.

― Dime ― ordenó en cuanto ella estaba frente a él, sin inmutarse por el temblor en el cuerpo de la chica.

― ¿Para que quieres saberlo? ¿Por qué tanto interés?

― Me llamó  la atención la forma en la que lo describiste  y el como dices quererlo tanto. Quiero saber... de quién se trata. ― Apartó la vista al ir diciendo ésto... incluso a ella le pareció como si sonriera ¿Eso era un gesto de suficiencia? Yamile estuvo a punto de soltarse a reír ante aquello ¿No estaría pensando Takeshi que se refería de algún modo a él, o sí? Aquello era irónico. Así que antes de que él malinterpretara todo, le reveló el nombre del chico que le gustaba.

La reacción de Takeshi fue inmediata. Giró el rostro y la miro extrañado.

― ¿Es en serio?

― ¿Por qué no lo haría? Si, Akita me gusta mucho.

Takeshi no le quitaba los ojos de encima ― No te conviene; ya no vayas tras él ― sentenció ― No quiero verte con él.

― ¡¿Qué?! ― se alteró ella ― ¿Cómo puedes decirme eso de pronto?

― Escúchame Yamile. Yo lo conozco de un modo que tú no...

― ¡Seguro que yo también lo conozco de un modo que tú no! ― cada vez sentía como le subía el enojo. ¿Cómo Takeshi se atrevía a decirle eso?

― Yamile... él es extraño. Créeme que en verdad lo conozco bastante... ― suspiró ― No soy nadie para decirlo pero... él ha salido con muchas chicas, bastantes. 

― Eso ya lo sé; lo he supuesto. ¿Qué tiene eso que ver?

― Sabe como manipularlas, sabe jugar con los sentimientos de ellas... ― Yami tragó, tratando de deshacerse del nudo que se le había formado en la garganta ― No sé que ha pasado entre ustedes, pero lo que sea... quizá te haya engañado. Finalmente te botará...

― Yo estoy segura de lo que siento. No necesito que me des tu opinión respecto a esto. Ya he tomado mi decisión y sea lo que sea que pase, estoy dispuesta a aceptarlo de buen modo.

― Pero.... quizá hay algo que debo decirte... ― de pronto se vio interrumpido por alguien  que le sujeto los hombros por detrás. Akita se había acercado a ellos sin que se dieran cuenta.

― ¿Qué se traen ustedes dos? ― preguntó él, con una sonrisa en el rostro. Yami estuvo a punto de hablar, pero Takeshi la interrumpió.

― Sólo le contaba a mi hermana, algo sobre ti ― dijo con sorna ― Oye Yamile... sabías qué... ― pero como si Akita se diera cuenta de que quizá era algo peligroso, le soltó un golpe con la palma abierta a la nuca de Takeshi, quién sonriendo con malicia no se detuvo y se acercó al oído de la chica para intentar susurrarle.

Akita de nuevo cargó contra él. En un segundo, lo siguiente que Yami vio fue a Takeshi corriendo por la explanada del patio y a Akita detrás de él; ella comenzó a reír al ver aquello... Akita iba sonriendo, aunque se le veía preocupado realmente por lo que sea que Takehi iba a revelarle, de otro modo creía conocerlo lo suficiente para suponer que no correría tras él.

Y en un instante, la escena se transformó. Sólo bastó un segundo de descuido por parte de Akita y de Yamile, para que lo siguiente que ella viera fuera a él tumbado boca abajo en el suelo; al parecer había resbalado con la superficie mojada y cayó.

Ella estuvo tentada de correr a ayudarlo, pero en cambio, dejo que él se levantara solo. Pensó que así era mejor... además ¿Debía acercarse a él?

― ¿Qué ha pasado? ― preguntó Akane al mirar también la escena. Venía tomada de la mano de Yoshiki y ahora ambos reían por lo bajo.

― No es gracioso. No deberían burlare de él... ha sido un accidente ― trató de defenderlo.

― Oh vamos. Tú también puedes reirte ― le dijo su amiga con una sonrisita ― Lo que sientes por él, no indica que no debes reirte ― Yoshiki asintió sonriendo, y Yami sintió que su amiga estaba diciendo lo correcto.

Entonces, se vio interrumpida por una llamada a su celular. 

"¿Yami? ¿Sigues adentro de la escuela?" ― preguntó la voz de su madre al otro lado de la linea.

― Ajá. ¿Dónde estás tú?

"Estoy esperándote afuera, pero como no te veo...." ―  guardo silencio un segundo "Tu padre y yo, ya llegamos por ti. Será mejor que salgas; yo he salido del auto para esperarte, pero él sigue ahí... y no está muy contento que digamos" ― bufó "¿Tardaras mucho?"

― Nop. Ya estoy fuera de clases... de hecho estoy en el patio con mis amigos. Voy... voy para allá. ―Su madre hizo un ruido en señal de asentimiento y la chica colgó.

― Era mi madre ― le explicó a Akane ― Así que ya debo irme. Al parecer mi papá no está muy a gusto...

― Ou. Está bien pequeña tontita ― le respondió. ― Cuídate. ― Se acercó y la abrazó. Luego le susurró al oído ― Espero que todo mejore pronto en tu casa; y cualquier cosa, ya sabes que me tienes a mí ― Yami se alegró, pues su amiga la conocía ya bastante bien.

Luego recorrió el patió en dirección a la entrada, y antes de salir escuchó a Akita llamándola.

― ¿Ya te vas tan pronto? ― le preguntó él. Y sin esperar respuesta se agachó y le besó la mejilla ― Pues cuídate. Espero verte mañana.

Ella sonrió. Estaba contenta de que él le hablara ― También espero verte mañana ― le respondió. Y se dió media vuelta para marcharse. Akita le alegraba la existencia.

De pronto recordó que Takeshi iba a decirle algo ¿Dónde se había metido él? Bah, seguramente ya se había marchado. Así que salió y decidió preguntarle otro día por aquello.

― Ya, sube al auto ― le dijo su madre en cuanto salió. 

Ella obedeció de mala gana; comenzaban a desagradarle más los malos ratos que pasaba en su casa, que esos momentos incómodos o tristes en la escuela. 

Suspiró. Quizá todo mejoraría pronto. Y con Akita... quizá lo único que ya estaba esperando, era una señal que demostrara el interes en ella; así que estaría al pendiente.

Sonrió. Tal vez la cosas no fueran tan tristes después de todo... 

viernes, 27 de diciembre de 2013

Capítulo 36: "¿Qué se supone que deba sentir? Todo por ti..."

Yamile iba conversando con Akane; ambas iban caminando por el patio en dirección a la salida.

Como eran los primeros días del segundo semestre, no tenían demasiadas cosas que hacer; por ello podían desperdiciar la mayoría de tiempo, paseando por ahí. E iban solas, porque el resto de sus amigos  ahora preferían pasar el tiempo en el gimnasio, entrenando. (Takeshi, Kenichi y Kenta también se habían unido al equipo de artes marciales, con Akita)

Lo cierto es que Yami se las había apañado para convencer a su amiga de dejar a Yoshiki a solas un rato, disfrutando de sus amigos; lo que le dio a ambas, la oportunidad de platicar en confidencia también.

Y aunque al principio Akane accedió, al cabo de un par de horas comenzó a mostrarse ansiosa por ver a su novio: por eso, ahora ambas buscaban al grupo de amigos de Yoshiki. Y aunque Yami no lo admitiera, quería ver a Akita, ya que de algún modo, ella también había visto que él solía pasar algo de tiempo con Yoshiki.

― ¡Mira!  ― dijo Akane con un dejo de alegría en la voz ― ¡Allá está! ― y señaló en dirección a un chico delgado y de cabello en puntas, que aún se encontraba muy lejos.

― ¿Estás segura? ― preguntó Yamile, que no alcanzaba a ver muy bien ― ¿Cómo has podido verle desde acá?

― Lo conozco; además es mi novio y ya quiero verlo.

Yami sonrió a medias. Y repentinamente fue jalada del brazo por una ansiosa Akane que caminaba a grandes zancadas.

― ¡Hola! ― le dijo Akane a Yoshiki, rodeandole los hombros con los brazos. El chico sonrió y le susurró algo; luego la beso. Todo eso provocó que Yamile comenzara a sentirse un poco incomoda en medio de esa escena cursi.

― Oh, por cierto. ― dijo Akane al separarse de su novio ― ¿Has visto a Akita?

― ¿Akita? Pues no, no lo he visto en un buen rato. No ha estado conmigo.

― Pensé que estaría... es que Yamile lo buscaba. ― En eso, se acercó y le susurró algo al oído. Lo que provocó cierto desconcierto en Yami, ya que Yoshiki la vio con cierta sonrisilla pícara.

― No. Tiene algo de tiempo que ya no lo tengo pegado a mis talones. ― dijo él ― Espero lo encuentres.

Luego, la pareja se despidió y ellas volvieron a su caminata.

― ¿Q.qué le has dicho? ― preguntó algo insegura Yamile, pues no sabía si era correcto preguntar.

― Eso ya no importa ― le dijo entre risas.

― Yo no quería buscarlo... le mentiste. ― dijo Yami, a  sabiendas de que eso no era del todo cierto.

― No fue mentira, yo sé que si. Además, el ver tu cara toda sonrojada, valió la pena.

De pronto, Akane se detuvo de golpe. Miraba anonadada una escena que sucedía un par de metros adelante: Akita iba con una gran sonrisa en el rostro, mientras caminaba acompañado de una chica delgada, pequeña, de largo cabello, y a la que no le pudieron ver la cara porque iba de espaldas a ellas.

Yami miró lo mismo que Akane, quién de inmediato la tomo de la mano y la alejó de aquel sitio.

― ¡Hey!.... ¡Hey! ― dijo Yami entre jadeos, tratando de mantener el ritmo de su amiga ― ¡¿Qué diablos... estás... haciendo?! ― finalmente Akane se detuvo, cuándo ya estaban bastante alejadas del edificio de aulas.

― Eso... eso no fue... bueno. ― le respondió su amiga, también hiperventilando.

― ¿Por qué me arrastraste hasta acá? ― le preguntó Yami, una vez que recuperó el aliento.

― ¿Qué no viste eso?

― ¿El qué? ― preguntó Yami algo confundida ― ¿A Akita?

― Si. Pensé que eso no era bueno para ti ― Akane la miró aún más confundida ― ¿O qué no estás celosa?

― Oh, eso. Pues, no es la primera vez que lo veo con alguna chica. ― le dijo Yamile ― Además, no tengo ningún motivo para sentirme celosa de eso; no es como si él y yo fuésemos algo.

― ¿Qué? ¿No sientes nada al verlo así? Yo conozco a esa chica, y no....

― No. ― dijo Yami interrumpiendola ― No me siento celosa... ya te dije que no veo porque estarlo. Él es libre de hacer lo que quiera, ya que no es nada mio.

― Pero... ― Akane parecía desconcertada.

Yami se sentó en una de las jardineras cercanas. ― Además, ni siquiera estoy segura de lo que él siente por mi. ¿Por qué armar toda esta pantomima y alejarme de ahí, solo por eso?

Lo cierto es que aunque no sentía celos, si se sentía extraña:

En primera, aunque no le había visto la cara, con solo ver caminar a la chica, la había reconocido. Ella también conocía a esa chica: era ella quién le hacía desaires con la mirada a Yami; quién al verla caminar, la barría con la mirada, y quién al pasar a su lado la empujaba. No conocía a la chica, pero le caía mal que la tratara mal, sin siquiera conocerla. Y le exasperaba verla a un lado de Akita, y que él le sonriera tan abiertamente.

Además, también extrañaba a Akita, porque ultimamente no había pasado demasiado tiempo con él; y aunque entendía que era debido a los exámenes y que él debía presentar para aprobar las materias, quería poder pasar más tiempo a su lado. Porque también temía que hubiera otro motivo para alejarse de ella...

Pero si todo eso era por el bien de él.

Akane la miró y suspiró ― Eres taaaan tontita. Pero supongo que sí está bien para ti.... regresemos al salón.

Fue al entrar, cuándo Yamile tuvo en verdad ganas de llorar: Akita parecía volver a estar decaído. Estaba sentado de nuevo al fondo del salón, sentado en una banca con la cabeza sobre la mesilla, y cubierto por su chamarra.

― ¿Qué ha pasado? ― preguntó en cuanto Kenta se acercó a ella.

Él chico que al parecer sólo iba a saludarla, pareció que se molestó por que alguien más le robaba la atención de la chica; aún así le respondió. ― No lo sé. Hace un instante estaba bien y platiqué con él; pero al entrar aquí... supongo que es todo el estrés de la escuela y las clases de judo y... ― pero Yami no lo siguió escuchando. Estaba preocupada, mirando a ese chico.

¿Sería verdad que era la escuela? ¿Las clases de judo? ¿Los exámenes?.... ¿Cómo podía ayudarlo?

― No creo que sea buena idea que tú vayas. ― le dijo la voz de Kenichi a sus espaldas.

― ¿Eh?  ― preguntó ella sobresaltada ― ¿Por qué lo dices?

― Aaaaaam... recuerdas qué... tú me dijiste que averiguara de él ¿No? ― le dijo pausadamente su amigo.

― Ajá.

― Pues. ― Suspiró. ― Tú eres el motivo.

Yami lo escuchó atentamente: ¿Yo? La idea no acaba de entrarle a la cabeza. ¿Cómo era posible que ella le provocara aquello?

En ese caso... ¿No era mejor que ella se retirara, para que él dejara de sentir eso?

Ella suspiró. Ciertamente se sentía mucho más frustrada que antes....

martes, 17 de diciembre de 2013

Capitulo 35: "No te alejes."

Yamile iba avanzando por el pasillo en compañía de Akane: Era el primer día del nuevo ciclo, por eso ellas se habían vuelto a poner de acuerdo para verse antes de ingresar a la escuela, porque afortunadamente habían vuelto a quedar juntas otro semestre. Y ahora iban caminando hacia su salón.

Ambas iban platicando, contentas por las cosas. Ambas esperaban entrar y encontrarse con algunas personas en aquel salón. Akane, con Yoshiki... y por algun motivo, ella ansiaba ver los ojos de Akita.

Pero al entrar a aquel salón, ellos no estaban. Aunque si que había alguien que le incumbía a Yami:

― ¿Cómo mierdas, pudiste andar con ella? ― El amigo de Janao no reparó en bajar la voz, o en dejar de señalarla cuándo ella entró. Yami simplemente hizo lo posible por ignorarlo.

Janao en cambio, no decía nada... simplemente se limitaba a reír. Y cuándo Yami lo miró, una parte de ella se alegró de comprobar que tenía el brazo enyesado. Se lo merecía.

― Al menos gané. ― Dijo cinicamente él. Eso fue suficiente para hacerla explotar.

― ¡Basta Yamile! ¡Sal del salón ahora! ― se interpuso Akane al ver como ella comenzaba a temblar de ira.

― ¡No pienso obedecerte!

― ¡Dije que salgas! ― La tomó de la muñeca y la arrastró hasta el pasillo.

En cuanto la chica enfurecida estuvo fuera de la vista de Janao, golpeo la pared con fuerza. Estaba descargando todo su enojo en ese golpe.

― ¿Quién se cree él para andar hablando tan cinicamente?

― Es un patán.

― Eso no le da derecho... y menos el haber sido mi novio. Aaaaagh... estoy tan furiosa que quiero ir a golpearlo justo ahora.

― Relájate, no le des el placer de verte así... disfruta y así será peor para él. Ya verás. ― Akane le tomo la manó y le sonrió. ― Mejor vamos a la ceremonia de inauguración de semestre ¿Te parece?

― Suena aburrido...

― Probablemente, pero allá no lo verás.

Así que ambas comenzaron a caminar hacía el patio, y se toparon con Takeshi. Aquello fue sorpresivo para Yamile; no esperaba encontrarlo tan rápido.

Él le sonrió. Fue la sonrisa más sincera que haya visto, y aún así, a ella no le importó.

Fue un sentimiento extraño. Porque aunque agradecía el gesto, no le dio la misma importancia que antes de las vacaciones. Su punto de vista de Takeshi había cambiado.

Y ahí, a lo lejos estaba el motivo: Akita iba caminando por el patio, dándole la espalda a ella. Él era el motivo de que ella perdiera el interés en Takeshi; los roles entre ellos habían cambiado. Ahora tenía más prioridad Akita...

¿Qué tanto podría llegar a quererlo?

Ella lo miraba caminar, alejándose de ella. Y no pudo evitar sentir ansiedad... él la atraía y no lo quería lejos. Eso sólo podía significar una sola cosa: Akita le gustaba

― Akane, si. Si me gusta en serio.

― ¡¿Eh?! ¿Pero qué has dicho? En verdad.... ¿Lo has visto bien? ¿Cómo te gusta él?

― Tú lo dijiste alguna vez: Ese chiquillo es genial... es algo que veo en su mirada.

― ¿Y qué hay de Takeshi? ― Akane la miraba como si se hubiera vuelto loca.

― Ya no. Ya desde antes me había cansado de él... ¿Porque la insistencía en reavivar el interés por Takeshí? ― Yami la miró, tratando de descifrar algo en su rostro.

― No es nada en particular.

― Pues de ser así, ya lo he dicho... Akita me gusta y necesito que me ayudes.

― ¿Ayudarte? ¿En qué?

― Escuché por boca de él (o mejor dicho, leí entre letras) que reprobó sus materias. Necesito que me ayudes a buscar, que sucederá con él a partir de ahora.

― Eso está bien. Aunque si aún las debe... sabes qué es lo que sucedera ¿No?

Lo sabía y eso la ponía ansiosa. Porque no quería que él se alejara.... no ahora.

¿Qué tanto más tendría que esperar?

jueves, 15 de marzo de 2012

Capitulo 24: "Lluvia"

Yami tomo el celular que hasta hace un momento estaba sonando y contesto sin conocer el número en pantalla ― ¿Hola?

¡Bonjour mademoiselle! ― dijo la voz de Janao al otro lado de la linea. Eso si que era sorpresivo. ― ¿Cómo va tu mañana?

― Hola niño. ― rió extrañada ― Va bien, gracias por preguntar. Aaaaam.... ¿Por qué y cómo me has llamado? ¿Sucede algo?

― Bueno, estaba pensando en que hoy va a ser una convención de cómic y manga; y ya que a ti te gusta eso... ¿Te gustaría ir conmigo? ― se le escuchaba animado.

― ¿Contigo? ¿Hoy? ― respondió ella, en un tono de sorpresa.

― Claro, si gustas podemos ir. No te preocupes, yo pagaría tu boleto de entrada y lo que gustes. Podemos vernos en algún lugar y de ahí ir; o vernos directamente en el sitio de la convención. No estaríamos solos, ya que acabo de localizar a Takeshi, Akane y Kenta, y ellos irán; y pues ya he quedado de verlos a las 10. Y pensé también que te gustaría ir... además de que si te incomoda, no estarás solo conmigo. ¿Qué dices? ¿Irás?

― Es que... es que... bueno, faltan sólo un par de horas para ir y no creo estar lista;  además, no creo que me dejen ir.... ― pero en el fondo, el verdadero motivo de negar la invitación era porque de aceptarla, estaría aceptando un poco más su relación. Y aunque ya se hubieran besado, aceptar una invitación de él y verse en un asunto extraescolar.... era algo que aún no estaba lista para hacer.

― Está bien. Supongo que entonces no te dejaran... Pero, ¿Iras al menos a la escuela hoy? ― Yami sonrió con ironía al escucharlo. ¿Acaso se le oía decepcionado?

― Sip. Es el último día... además, quede antes con Akane de que nos veríamos hoy allá.

― De acuerdo, nos vemos allá entonces. ― Y sin más, él colgó.

***

Yami cruzó la puerta de la escuela y avanzó por el patio. De pronto miró a sus amigos platicando a la distancia y se acercó a ellos. Recibió el saludo de Akane y Kenta primero, y notó que Janao no estaba -Akane le dijo que él se había ido a resolver un asunto-.

Entonces a lo lejos vio a Akita y Takeshi, este último, al verla se acercó y la abrazó ― Hola hermana. ― Yami se separo de él y lo miro fijamente ― ¿Te has cortado el cabello? ¡Pensé que te gustaba usarlo largo!

― Sí. Pero circunstancias de hoy, me hicieron cortarlo...

Yami permaneció hablando con él un rato. Él sonreía, y se veía bien... así que ella también estuvo riendo y sintiéndose feliz de estar con él. ― Hoy pareces estar más alegre de lo usual; lo cual realmente no es usual. ― comentó ella intrigada.

― Bueno, es que hoy... ha sucedido algo que me ha puesto muy feliz.

― Me alegro por ti ― dijo ella sonriéndole

En ese momento Takeshi de alejó de ella y Akane aprovecho para alejarla aún más de él.

― ¿Qué sucede? ― le preguntó Yami confundida por la brusca manera en que su amiga la había jalado del brazo, sólo para apartarla del resto y tener su exclusiva atención.

― Yo... bueno hay algo que deberías saber; aunque la verdad no sé que tan buena idea sea... ― contestó Akane con vacilación ― Es que...― cerró los ojos y suspiro. Algo no iba bien. ― Baaah... pienso que es importante que sepas; deberías saberlo. Se trata de Takeshi y su alegre animo el día de hoy... ¿Lo has notado?

― ¿De qué se trata? ― preguntó Yamile con ansiedad.

― Bueno, hace rato estábamos en la convención y noté la forma curiosa que tiene hoy de actuar: esa alegría. E incluso él me contó lo que lo tenía tan... contento. Y pienso, que tú realmente debes saber el motivo de porque está feliz. Esto no es fácil; Takeshi ha conseguido una novia... ― su amiga  escrutó el rostro de Yami, esperando ver que reacción tendría.

Yamile no podía creer lo que Akane acababa de decirle, tardó un momento en asimilar lo que su amiga le había dicho...  ¿Novia?...  Le resultaba difícil digerir aquella información; ¿Era eso posible?... Lo miró. Sonreía y parecía feliz. Debía ser cierto; pero ¿Una simple  chica, sería capaz de cambiar su actitud? Sí. Era posible sí él realmente la quería.― No lo entiendo; pensé que él no... dejo en claro que... dijo... nadie..... ― balbuceaba Yami, cada vez más con la garganta seca.

Akane la miró con melancolía, y justo cuándo iba a tomar la mano de Yami, ella la apartó de un empujón y comenzó a caminar para apartarse de ahí poco a poco. Luego, se hecho a correr para alejarse de la visión del sonriente Takeshi. Se sentía defraudada... decepcionada... ¡No podía creerlo!

― ¡Espera! ― le gritó su amiga intentando alcanzarla. Pero Yamile no hizo caso. No quería saber nada de nadie; todo le parecía irreal en ese momento.

Llegó al extremo de otro de los patios de la escuela; entonces fue cuando sus rodillas falsearon y casi se vino abajo. ― ¡Pensé que no te detendrías! ― le dijo Akane exhausta, corriendo detrás de ella.

Yami se giró y encaró a su amiga. Pero al tenerla cerca, lo primero que hizo fue acercarse a ella y abrazarla. ― Sabes... me había hecho a la idea de dejar a Takeshi a un lado, porque... porque creí que todo estaría bien. Pensé que... él no me elegiría nunca y al final me hice a la idea. Porque además pensé que él no podría elegir a nadie, ni andar con nadie por su forma de ser y todo lo que decía. Esos pensamientos me consolaron y por eso acepté el dejarlo de lado...― su voz, comenzó a escucharse pastosa; casi a punto de llorar ― Sentí que... si no era mio, ni de nadie, todo estaría bien... pero... p.pero... ― por fin las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos lentamente y su voz se fue apagando poco a poco. ― ¿Te dijo por qué a ella sí la aceptó?

― Yo.... ― Akane tenía una expresión de confusión. Sopesaba si debía continuar diciendole aquello o si debía parar. ― Al parecer, dijo que era una amiga suya, de su anterior escuela; y que al verla de nuevo, ella le gustó tanto que él le preguntó sobre si quería salir con él.... y ella aceptó. ― dijo Akane, todavía dudando de que eso fuera correcto para Yami. Poco a poco gotitas leves de lluvia comenzaron a caer....

― Así que fue él quien eligió... ― sonrió cansinamente. ― Entonces... sí él pudo elegir a alguien, y ese alguien no fui yo, es porque... ― su voz fue ahogada en ese momento por el sonido de un relámpago, y la lluvia comenzó a caer al mismo tiempo que se le desbordaban las lágrimas.

Ella pensó, que todo esto era culpa suya. Había sido tonta al creer que podía gustarle a él... o tonta al creer, que él no la elegía porque no podía querer a nadie. Pero lo cierto es que sentía que no la había elegido porque al fin y al cabo, ella había sido insuficiente para él. Insuficiente para que él la viera como una mujer, insuficiente para llamar su atención, insuficiente para que él la viera como algo más que una amiga. Pero aún así, esa chica, con sólo verla una vez lo había llenado y había hecho que él se fijara en ella. Se sintió furiosa, por que por más esfuerzos que Yami hizo, nunca lo logro. Ella simplemente, era insuficiente...

Yami escuchó pasos a la distancia y liberó del abrazo a Akane. Al separarse, la lluvia le refrescó el rostro y se combinó con las lágrimas.  Intentó limpiarse un poco el rostro y se dio media vuelta para ver quién se había acercado a ellas.

Akita estaba empapado y la miraba fijamente. ― Her-hermanita... ¿Te encuentras bien? ― preguntó él, al verle la expresión en su rostro.

― Sí ― contesto secamente.

― ¿Segura? Parece qué...

― Solamente me siento mal; me duele la cabeza. ― respondió ella, mirándolo a los ojos.

― Pero... ―  Él tenía cierta mirada en sus ojos, que hizo que ella quisiera abrazarlo; y al mismo tiempo deseaba alejarse lo más que pudiese de él. ¿Qué estaba sucediéndole a Akita en sus ojos? ¿Es que, acaso Yami estaba condenada a no ver de nuevo esos ojos brillantes? Es que, ¿Tan mal aspecto tenía ella y tan mal hacía sentir a Akita, que él tenía que verla con tanta lastima y tristeza?

― No es nada... ― dijo ella al cabo de un rato, y se giró hacía Akane sonriéndole. ― Regresemos con todos los demás ¿De acuerdo? Ya se me pasara el dolor. ― entonces caminó con ella a su lado, y Akita siguiéndolas de cerca.

Fue curioso para ella, fingir que nada le pasaba; sonreír y divertirse con sus amigos bajo la lluvia. Pero durante todo ese tiempo, ella no se apartó de la lluvia pues le refrescaba los ojos y evitaba que se notaran demasiado las lágrimas que derramaba por el dolor que sentía. Así que intentaba, distraerse una y otra vez al mirarlos a ellos...

El día siguió pasando, sin clases ni nada que hacer. Y ella evitó también en todo momento quedarse a solas con Takeshi; pues el simple hecho de verlo así, sonriente mientras ella se sentía terrible, la hacía sentirse aún peor.

Pero no fue, sino hasta que Janao llegó ese día, que ella deseo largarse de una buena vez de ahí. No deseaba tener que mirarlo y sonreírle; no deseaba abrazarlo... no deseaba que la viesen ese día con él. Pero en vez de eso, se quedó a su lado, pues tampoco deseaba lastimar a Janao solamente porque la habían lastimado ese día.

Sí que estaba comportándose como una estúpida...

Al cabo de un rato, ya sin poder soportarlo más, ella decidió que ya podía irse a su casa sin llamar la atención. Entonces comenzó a despedirse de todos, evitando un poco a Takeshi e incluso a Janao; pero justo cuando se iba a ir, Takeshi la llamó desde detrás. Y cuando iba a girar para verlo, Janao la tomó en brazos y la levantó del suelo para besarla.

― Debo... irme... ―  balbuceo ella como pudo, aún con los labios pegados a los de él.

―  Lo siento... ―  dijo él soltándola ― Es que, después de éste día puede que no nos veamos durante todas las vacaciones... y quise hacer esto antes...

―  No importa. ―  En ese momento, Yami recordó a Takeshi y se giro para mirarlo; pero él ya se había apartado de ella. En vez, se topo con Akita y esa miradilla de ojos apagados; y al cabo de un rato, él también se dio la vuelta y se apartó de ella.

Una estúpida...

Entonces sintiéndose repentinamente preocupada, e inútil por aún no poder hacer nada con Akita y esa mirada que persistía; y así, dejo a Janao solo- Avanzó hacía la única persona que pensó podría ayudarla...

―  Heeey... Kenichi.― dijo una vez teniéndolo enfrente. ―  Necesito que me hagas un favor...

Kenichi era hasta ahora, un buen amigo. Era en muchos sentidos alguien neutral; alguien a quién todos hablaban y no tomaba partido con nadie a menos que lo considerara necesario. Confiable, amable y por lo visto un cómplice de ayuda... Además, había notado que él y Akita comenzaban a hablar más, y decidió que podía usar eso a su favor...

―  ¿Qué sucede? ―  preguntó él.

―  Es sobre Akita. Sé que eres un buen amigo de él; se llevan bien. Pues, por favor, me gustaría usar esa ventaja... por qué... necesito que averigües que le sucede a Akita. Quisiera que me ayudes a averiguar por qué tiene esa mirada; a saber que lo ha estado atormentando... por favor, necesito saberlo; quiero ayudarlo, y por eso lo necesito.

Kenichi permaneció mirando hacía la nada un momento, y luego respondió: ― Suena lógico, y quizá sea buena idea de tu parte. Algo complicado, por su forma de ser. Pero creo que podré hacerlo por tí... ―  y dicho eso, volteo a verla y sonrió.

―  ¡Gracias!

Yami sentía que era una medida desesperada, pero ya que Akita e incluso Akane - quién también parecía saber aquello-, se negaban a hablarle de ello, no le quedaba más remedio que mandar una especie de "espía" que pudiese averiguarlo y comentarle después sobre eso...

***

Salieron de la escuela, y poco a poco comenzaron a despedirse. Takeshi sonrió, alegando que tenía un nuevo asunto que atender a partir de esos días, y se fue, seguido de Janao, quién se despidió repentinamente seco de Yamile - ella en cambio, ni siquiera se inmutó por aquello; pero sí le extraño que dejara de lado su romanticismo...

― Yami... ― la llamó tímidamente su amiga ― Por favor cuídate. ― le dijo Akane, mientras se acercaba a abrazarla a modo de despedida. ― No quiero que hagas nada.... estúpido...

― No te preocupes....― suspiró ― creo que estaré bien...

― Ya verás, que él dolor pasará... te ayudaré. ― su amiga camino hacía el camión que tomaría, y una vez arriba, se giró para hacer un ademán de despedida hacía ella y obsequiarle una sonrisa de apoyo.

Yamile sonrió, aunque lo cierto es que ella sentía que ya nada podía salírle peor ese día. Le dolía todo y se sentía horrible. ¿Tan poca cosa había sido para él? ¿Qué se supone que debía hacer ahora?

Volteo alrededor, estaba confundida. Justo entonces, su mirada se juntó con la de Akita, quién le sonrió tristemente.  ― ¿Te irás sola a casa? ― le preguntó él, acercándose a ella. Entonces, ella se percató de que escuchaba una canción familiar.....

― Sí. Aún es temprano como para que mi papá venga...

― ¿Te acompaño?... sí, te duele la cabeza...  alguien debería cuidarte. ― la canción distraía a Yamile. Le incitaba a cantarla, pues estaba segura de conocerla... al menos, sabía que había crecido escuchándola; y que le gustaba. Pero no recordaba su nombre.... y por algún motivo, la canción la inquietaba.... *

― No te preocupes; estaré bien.

La miró. Su expresión de desconcierto embonaba perfectamente con la canción que él escuchaba. ― Sí así lo prefieres...

― Gracias. ― le sonrió. ¿Acaso le daba lástima a Akita? o... ¿Solo se preocupaba por ella? ― Mira. Ya viene el camión que tomaré...

― Cuídate. Te quiero hermanita.

― Gracias. Tú también cuídate. Estaremos en contacto estás vacaciones ¿Cierto?

― Por supuesto. ― se acercó y le dió un beso en la mejilla, antes de que ella subiera al camión. ― Adiós.

Ella subió y se desipidió con un gesto de la mano, de Akita y Takeshi... ellos se quedaban a conversar.

Ahora debía olvidar la nueva noticia sobre Takeshi; tenía otros asuntos importantes que atender...

Esperaba que su nuevo plan, funcionara....

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NOTAS:
*Para conocer el motivo de esta canción, deberías seguir leyendo la historia entre ellos. Más adelante publicare la relación de esa canción, con el resto de la historia, y su importancia.
Por si lo deseas saber ahora, la canción es una de las que se encuentran en el apartado "
Extras" en las pestañas superiores. :)  Aún así, sé paciente y aguarda. porque de  ver la  canción ahora, seguro te arruinarías la emoción gradual de la historia... ;)