Yamile entró a su habitación y cerró la puerta tras de si; luego avanzó hasta la cama baja de la litera y se sentó.
Justo hace unos instantes, había tenido una platica muy intensa con su madre. Resulta que últimamente sus padres estaban teniendo demasiados problemas, y la mujer consideró que era apropiado contarle a su hija sobre esas cosas
― Cómo si no tuviera tantas cosas en la cabeza ahora ― Soltó un largo suspiro, subió las piernas a la cama y se abrazó las rodillas.
No le molestaba que su madre tuviera esa confianza con ella, y de hecho procuraba ser de ayuda en todo cuánto pudiese para ella; si implicaba tener que escucharla atentamente mientras manifestaba y desahogaba su malestar por los problemas con su esposo, ella estaría ahí pacientemente. El problema era que su madre siempre trataba de ponerla "entre la espada y la pared", y ella sentía la abrumadora presión que eso implicaba.
A veces, sentía malestar al saber que quizá sus padres se habían casado demasiado jóvenes y aquello no les había permitido conocerse demasiado; por ello sus muchos problemas. Lo peor es que inconscientemente ella sentía que era su culpa... al fin y al cabo, el que su madre hubiera acabado embarazada de ella, había provocado que estuvieran en esa posición finalmente.
Se levantó con pesar de la cama; pensó que era mejor opción mantenerse ocupada y alejar todos esos pensamientos.
***
Yami avanzó por el pasillo. Esperaba entrar al salón y encontrarse con Akane para que eso le sirviera de distracción; o aún mejor, encontrar a Akita y que repentinamente todo el asunto entre ellos se solucionara.
Giró en el umbral de la puerta para entrar al salón, y de pronto lo vio.
Akita estaba de nuevo en el salón. Estaba sentado al fondo del salón, platicando con Kenichi y Kenta. Se le veía contento, incluso sonreía.
Yami sonrió al mirarlo de nuevo; estuvo tentada de ir hacia allá y abrazarlo. Quería que todo ese problema acabara de una buena vez... pero Akita ni siquiera había notado su presencia. Exhaló decepcionada.
De pronto, sintió que alguien la sujetaba del hombro y giró el rostro para ver de quien se trataba. Estuvo a punto de gritar enojada y golpearlo; era Janao quién ahora la miraba fijamente.
― ¿Qué pasa ahora? ― le dijo secamente; ante lo cual él hizo un gesto de molestia.
― No quiero que las cosas vayan así ahora entre nosotros. No quiero que te sientas ofendida ni que... nos llevemos mal. ― Pero no obtuvo respuesta de la chica, quién se limitó a arrojar sus cosas a un asiento vacío ― Mejor... ¿Podríamos hablar frente a frente?
― Ya estamos hablando ¿Qué quieres ahora? ― dijo ella cortante. Luego de como habían resultado la cosas, Janao no iba a tener las cosas fáciles.
― Me refería a... un lugar menos lleno. Por favor. ― Esperó a que ella respondiera, pero ella parecía inmutable; de hecho estaba agobiada y abrumada por ello. Finalmente Janao cerró los ojos y cedió ― De acuerdo, ahora no será. Pero en verdad quisiera que habláramos; esto es importante para mi. Así que por favor, sí, te estoy suplicando a que accedas. Si gustas, n justo ahora porque quizá estás ocupada.... pero más tarde.
― Mmmh. ― Yami sopesó aquello. Sería interesante ver que tenía que decirle, por lo que dio una seca cabezada de asentimiento. Él resopló y se retiró a su asiento ¿Y ahora qué diablos quería Janao?
De pronto volvió a mirar en dirección a dónde estaba Akita y ya no lo vio ahí, así que instintivamente giró el rostro hacía la puerta y coincidió que él estaba saliendo, al mismo tiempo que aquella chica de cabello negro lo esperaba afuera.
Yamile bufó con descontento y se sentó de mala gana en el asiento.
― ¿Qué tienes? ― preguntó la voz de Kenta, detrás de ella.
La aludida giró y miró a su amigo sin decir nada. No se sentía bien para conversar con él.
― Vamos Yami-chan, te conozco lo suficiente ya, confía en mi ― insistió ― Acabas de quejarte de algo y tienes un gesto en el rostro que indica que algo no va bien.
Ella lo miró. Quizá podía sacar algo bueno de esto... entre más información pudiera develar, quizá solucionaría lo más pronto posible las cosas.
― Sólo dilo. ¿Es sobre Akita no? ― tanteó el chico.
― ¿C-cómo sabes? ― tartamudeó nerviosa ¿Era tan obvio? Estaba tratando de no mostrar sus sentimientos hasta que fuera prudente... pero...
― En cierta parte porque relacioné que él se fuera con tu gruñido. Y adiviné sin querer ― sonrió inocentemente.
Ah. Yami suspiró internamente; agradecía que a veces Kenta fuera tan despistado. Pero sonrió antes de hablar ― Así es. Verás, no sé si hayas notado cierta actitud por parte de él, pero...
― Como que se aleja de nosotros, está muy callado y extraño (al menos más de lo normal), y que incluso pareciera que esta enojado ¿No? ― la interrumpió ― Claro que me he dado cuenta ¿Y eso qué tiene que ver?
― Pues que eso me preocupa. Quiero buscar una manera de ayudarlo. ¿Tú sabes algo de eso?
Kenta sopesó durante un rato su pregunta. Asintió y dijo ― Creo que esto tiene masomenos que ver, con algo que pasó hace poco ― guardo silencio un par de segundos, dejándola intrigada ― Ah, pero ¡No debes decir que yo te dije sobre esto! Aparentemente, nadie debía saberlo, pero por ser tú... ― le sonrió complaciente, y Yami por su parte le juró no hablar de ello, con lo que él continuó ― Escuché que está pasando por muchos malos ratos, pero del único que pude enterarme más, fue sobre un par de chicas...
― ¿U-un par de chicas? ― preguntó ella con un nudo en la garganta. Quizá ese fuera el meollo de aquel asunto.
― Ajá. ― Aquel chico seguía sin darse cuenta que clase de emociones estaba provocando en Yamile al revelar aquello. ― No sé si ya te habrás dado cuenta, y no tengo idea de lo que haga, pero al parecer continuamente es el centro de atención de alguna chica.
Yami sonrió con ironía al escuchar aquello. Sí tan solo Kenta supiera... ― Sigo sin comprender. ― Estaba ansiosa por llegar al final de aquello.
― Pueeeees... recuerdo que era algo como que, a pesar de eso, a él le gustaban dos chicas.
Yamile se inclinó inconscientemente hacía adelante en el asiento. Cualquiera habría notado su ansiedad a leguas, pero Kenta no.
"¿Será que era yo seré una de esas dos?... un momento ¡¿Dos?!"
― Una de esas chicas la conoce de aquí, en la escuela; y a la otra, la conoció por otros lados. Al parecer, cada una de esas tipas le estuvo dando a entender que él les gustaba también ― "¿Así que se ha dado cuenta?" Cómo quería que su amigo le dijera todo más aprisa ― Pero una de ellas, ya fue más obvia y fue una declaración directa. O eso yo entendí...
"Yo no me he declarado ¡Diablos! ¿Me han ganado? ¿Por eso me evita?"
― Fue la chica que conoce de fuera; que aunque le gusta suficiente, aún así él no le dio una respuesta clara porque espera poder averiguar sobre los sentimientos de la otra chica, en la que al parecer él está más interesado. Y aquí está el problema real: Akita no sabe que siente en verdad esa chica o si él ha malinterpretado las cosas. Pensó en declararse él, pero al no saber bien que piensa ella no lo hará por temor a arruinar lo que ha logrado con ella hasta ahora... además porque dice que es de sus mejores amigas, quizá mejor la deje ir.
¡No!
― Yo opino que eso está bien. Digo, si yo fuera él y una ya demostró de forma real lo que quiere, mientras que con la otra sólo son suposiciones, pues me iba con la primera. Tengo novia y conservo a mi amiga ¿Es lógico, no?
Yamile había permanecido callada hasta ahora, pero agachó la vista y dijo ― ¿Crees... crees que él haga eso?
― Yo lo haría. Además, con la chica de la escuela... pues lo más probable es que si él no ha pasado sus materias.... bah, optó que se quedará con la chica externa. La otra ya perdió su oportunidad.
Yami apretó uno de los puños con fuerza; sintió cómo sus uñas comenzaban a clavarse en la palma.
― Así que ya ves. Eso tiene... quizá tú como chica puedas darle algunos consejos para que se de cuenta de que chica está más interesada y se decida por una. ― Era mejor que Kenta cerrara la boca de una buena vez ― Así podrás ayudarlo, pero ya te dije, creo que le conviene aquella. Tú diselo, quizá a ti te ponga más atención por ser el lado femenino de ésto.
Yamile se puso en pie bruscamente y le sonrió a Kenta ― Gracias. Me has sido de mucha ayuda... creo que... creo que esto es bueno. ― Él le regresó la sonrisa de la forma más despistada que pudo. Sin saberlo, había dañado a la chica que le gustaba.
Salió del salón echa un bólido. Debía ir con Akita de una buena vez... quizá... quizá...
No importaba si Akita ya había recibido una declaración de la otra chica, porque ahora Yami iba a darle lo que ambos querían. Le diría cuanto lo quería... le confesaría que él en serio le gustaba, y le pediría la oportunidad de hacerlo sonreír y verlo feliz al ser su novia. Su novia.
Su corazón latía con fuerza dentro de ella. Estaba ansiosa.
Y sin más, en su carrera chocó con una chica que iba por el pasillo en dirección contraria. Ambas cayeron y Yami vio fugazmente un color rosa brillante y una melena despeinada.
― ¿Estás bien? ― preguntó la voz conocida ― ¿A dónde ibas con tanta prisa, tontita?
― A... a buscar a Akita ― dijo mientras se sobaba la pierna en donde se había golpeado al caer.
― Ah. Recién lo he visto, estaba en el patio con un par de chicos... reconocí a tu amigo ese, el que habla gracioso por la perforación lingual, Yoshiro. Y también estaba la chica de cabello largo ― le contó Akane ― ¡Ah, por cierto! Yoshiki me ha dicho que conoce a la chica; ya se como se llama... es un nombre más bien... feo: Hina.
Y entonces, toda esa energía que Yamile había reunido; esa determinación por el enojo del malentendido y los celos... todo eso se vino abajo.
Había olvidado por completo a... ¿Cómo dijo Akane?: Hina.
Últimamente ella estaba tan cerca de Akita, que bien podría ser ella de quién Akita estuviera interesado; es más, de hecho pasaba más tiempo con ella, por lo que no había motivo para que fuera Yami quién le gustara a él.
Sonrió con melancolía.
Ahí estaba, de nuevo llenándose de ilusiones vanas y sin sentido. Había creído que lo que le dijo Kenta tenía que ver con ella... ¡Qué egoísta que había sido! Claro que el mundo no giraba en torno a ella, y no esperaba que la vida de Akita estuviera ligada a la de ella tampoco.
De hecho, ahora que lo pensaba, aquello le alegraba. Sí Akita se sentía cómodo con Hina o con cualquier otra chica, ella lo dejaría ser y eso sería lo mejor. Sin importar lo que ella sintiera por él, lo único que quería era verlo feliz y sonriendo... y si eso implicaba saber que ella no era para él, lo aceptaría tan bien como pudiera.
― ¿No ibas a buscarlo? ― preguntó su amiga al verla repentinamente tan callada.
― Oh. Ya he olvidado lo que iba a decirle... en realidad, tenía que ver con Kenta ― dijo casi mintiendo ― Pero ya no importa.
― ¿Estás segura? ― le escrutó el rostro con curiosidad. Si Yami no hacía algo, seguro que ella acabaría molestándola o regañándola al darse cuenta...
― Ah. Kenta quería hablar contigo, será mejor que vayas; ya sabes cuán gruñón se pone. ― volvió a casi mentir ― Yo voy a.... al sanitario.
Akane la miró, y sin más alzó los hombros y la dejo marchar.
Así que Yamile caminó hasta el patio y se sentó en el suelo, de espaldas a una pared. Sonrió tristemente.
― ¿Qué carajos tienes? ― le dijo groseramente una voz grave, a la vez que Takeshi se sentaba en el suelo junto a ella ― Y no me vengas con tus idioteces de que no es nada porque...
― No te interesa. Cállate.
― ¿Qué me dijiste? ― preguntó él sorprendido ― ¿Cómo me hablas así de repente?
Ella lo miró. Por algún motivo, desde que ella había retirado la atención en él, Takeshi había comenzado a hablarle de ese modo, con malas palabras y tratos bruscos. Así que ella lo trataba igual si él hacia lo mismo.
― Ya me oiste ¿No? No quiero hablar de ello justo ahora.
Él se puso en pie y desde arriba la miro ¿Eso era un gesto dolido? Daba igual ― Yo sólo me preocupo por ti de verdad, y me sales con esto. ¡Haz lo que se te dé la fregada gana! ― y se fue molesto.
No le importaba. Su mente y sentimientos estaban muy ocupados como para detenerse a pensar en él de nuevo.
Entonces lo vio a la distancia. Akita caminaba riendo con Hina.
Se sintió extrañamente contenta y celosa; no se trataba de verlo con una chica, si no de verlo con Hina, quien siempre andaba tratándola mal. También se percato de que sin importar lo que pasara... no podía rendirse tan fácilmente con él. No así... no debía. Estaba indecisa... atrapada en sus elecciones.
De pronto una sombra alta la cubrió y vio un par de pies a un lado de ella.
― ¿No te dije que no me molestaras, Takeshi? ― dijo sin mirarlo.
― No soy Takeshi. Por favor, te pedí que hablaramos ― Sí que estaba solicitada ahora...
"Ya saben, compadescance de la chica que está tumbada en el suelo con cara de perrito adolorido ¿No?"
― Ya te había dicho que no. No tengo ganas de hablar ahora contigo ― miró de reojo a Akita, siendo sujeto posesivamente del brazo por aquella chica.
― Por favor. ¿No entiendes que es en serio? ¿Podemos? ― Ahí estaba Yami indefensa ante todos. Sintiendose rídicula, estaba de espaldas a la pared, con el chico que había blandido la última espada para lastimarla de frente a ella...
― De acuerdo, pero hoy no; no me siento bien. Prometo que mañana escucharé todo cuanto tengas que decirme ¿Ok? ― Volteo a verlo a los ojos y él le sonrió. Él se marchó sin decir nada más; la había comprendido...
Pero ella seguía ahi, atrapada. También emocionalmente, estaba siendo atacada por la visión que Hina le proporcionaba a propósito.
¿Cómo iba a salir de ésto?
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jueves, 16 de enero de 2014
sábado, 28 de diciembre de 2013
Capítulo 38: "Tiempo de espera."
― ¿Chicas, gustan venir a comer? ― les preguntó la madre de Yami a ellas, a través de la puerta cerrada de la habitación.
― Si má', ya vamos ― le contestó su hija.
― Gracias señora ― respondió por su parte Akane.
Ese día era sábado, y Akane había ido a visitar a Yamile; ahora las dos chicas estaban encerradas en la habitación, platicando alegremente.
Sucede que, después de que el día anterior Akita acompañara a Yami a su casa, ésta había olvidado marcarle a su amiga como lo había prometido. Por eso la chica había ido curiosa, a enterarse de las novedades.
― Pensé que después de marcharse juntos, algo iba a pasar entre ustedes ― dijo Akane con desilusión, en cuánto Yami le contó lo sucedido ― Ah, pero claro... ¡Tú eres una tontita!
― Ya... Ya te he explicado por qué lo hice ― dijo la aludida mientras suspiraba ― Es sólo que disfruté tanto de su compañía, que no quise arruinarlo o modificar las cosas aún. Ya llegará su tiempo...
― Ay... bueno, qué se le va hacer. ― dijo Akane, suspirando también. ― ¡Oh! Tu madre ha venido a buscarnos ya hace rato. ¡Vamos, que el olor ha hecho que me dé mucha hambre!
La chica salió precipitadamente de la habitación y se detuvo repentinamente al final del pasillo. Yami que también corrió tras ella, chocó con su amiga ― ¿Qué pasa? ― le preguntó.
Akane se dio media vuelta; parecía estar repentinamente tímida. Entonces le susurró a su anfitriona: ― Tu papá...
― ¿Eh?
― Está en la sala, tontita ― y soltó una risita boba ― Dijiste que había ido a trabajar, incluso hoy. Y ahora me da pena ir a saludarlo.
― Pues habrá regresado temprano. Vamos, no seas boba ― Yami tomó a su amiga de la mano y avanzó hasta la sala ― Hola papá ― dijo quedo.
Él volteó a verla y sonrió de lado. ― Hola ― dijo secamente.
― Oh. Ella es Akane ―. Dijo la chica, sacando a su amiga de detrás de si misma ― Es una amiga de la vocacional.
― B.buenas tarde.s ― dijo con tímidez. Se le veía nerviosa ― Un placer conocerle.
― Sí, te recuerdo. Te he visto junto a ésta mocosa. ― se puso en pie ― Pues, vamos a comer.
Luego de eso, todos se sentaron a comer, tranquilamente.
― ¡Oh! ¡Está delicioso! ― dijo en voz alta la risueña chica de cabello teñido ― No había probado algo tan sabroso. ― Y se llevó otro bocado a la boca.
― Gracias ― respondió halagada la madre de Yamile.
― Pues deberá invitarme a comer más seguido, señora ― daba la impresión de que la chica cada vez se sentía con más confianza.
Luego de la comida, el resto se sentó en el sofá y comenzaron a ver un programa de televisión. De pronto Akane miró asombrada la escena y le susurró a su amiga.
― ¡Mira! Tu padre ha sonreído; jamás pensé que vería esto. ― Y rió por lo bajo también ― Me alegra estar contigo, tontita. Y ver a tu familia tan cómoda.
Yami sonrió. Le agradaba esa cercanía que tenia ahora con Akane.
― Oh, por cierto. Me comentaste que habías hablado con tu madre, acerca de Akita ¿No?
La chica asintió.
― Cuéntame. ¿Qué te ha dicho ella, sobre esto? ― se le notaba un fuerte tono de emoción y curiosidad.
Entonces Yamile le hizo señas para indicarle que fueran a su habitación.
― ¿Y bien? ― insistió su amiga, una vez que estuvieron a solas.
― Debo decir que no fue como lo planee ― Yami suspiró ― No le dije a mamá que él me gustaba; más bien fue cómo decirle que él era un chico al que yo quería mucho y que hasta ahora era mi mejor amigo. Le comenté sobre lo mucho que disfrutaba de su compañía y las platicas con él. Incluso, le dije sobre el actual problema que él presenta con sus materias y el riesgo de quedar fuera de la escuela; así, cómo que eso implicaba que yo... pues que nosotros nos distanciáramos y quizá las cosas cambiaran...
― Supongo que tu madre entendió. ¿Qué te dijo de aquello?
― Me escuchó hasta el final sin rechistar. Y luego, me dijo que le agradaba que hubiera encontrado a un chico así; que lo mejor que yo podía hacer era apoyarlo y mostrarle que estaría a su lado siempre. Que incluso, aunque él saliera de la escuela... que yo solo podía esperar, y que si nuestra amistad era tan buena como yo creía, entonces seguramente podríamos superar el distanciamiento por muy largo o fuerte que fuese... básicamente eso. ― Yami agachó la vista ― Lo mejor que puedo hacer, es esperar: Esperar a saber sobre sus sentimientos hacía mi, esperar a que él dé lo mejor de si, esperar a saber que pasará después... esperaré tanto como pueda.
― T.tanto así... ¿De verdad lo quieres? ― preguntó su amiga, impresionada por aquello ― Tu mamá suena muy sabia; y comprensiva también.
― Me gusta más de lo que me había gustado cualquier otro chico. ― sonrió con melancolía ― Supongo, que lo que ella dijo, me ha dado cierto valor... aunque en realidad, pensar en la perspectiva de que él se aleje de mi... me duele.
― Ay tontita. ¿Y ahora, qué pasará con Takeshi?
― ¿Qué tiene que ver él con esto? Ya te dije cansinamente, que por él ya no siento para nada lo mismo.
― Pero... ― bufó y suspiró ― Supongo que te apoyaré tanto cómo pueda.
― Muchas gracias ― dijo sentimentalmente la chica. Luego Akane la abrazó y la dejo sin aliento.
― Te quiero, aunque seas tontita. Y si quieres a Akita... pues ya sabes; no te rindas. Él no se ve tan malo.
― Eso espero.
Yami estaba a gusto; confundida, dolida y preocupada, también. Pero dejaría que por ahora, las cosas pasaran como debían pasar.... por ahora, sólo le quedaba esperar.
¿Cuánto más?
― Si má', ya vamos ― le contestó su hija.
― Gracias señora ― respondió por su parte Akane.
Ese día era sábado, y Akane había ido a visitar a Yamile; ahora las dos chicas estaban encerradas en la habitación, platicando alegremente.
Sucede que, después de que el día anterior Akita acompañara a Yami a su casa, ésta había olvidado marcarle a su amiga como lo había prometido. Por eso la chica había ido curiosa, a enterarse de las novedades.
― Pensé que después de marcharse juntos, algo iba a pasar entre ustedes ― dijo Akane con desilusión, en cuánto Yami le contó lo sucedido ― Ah, pero claro... ¡Tú eres una tontita!
― Ya... Ya te he explicado por qué lo hice ― dijo la aludida mientras suspiraba ― Es sólo que disfruté tanto de su compañía, que no quise arruinarlo o modificar las cosas aún. Ya llegará su tiempo...
― Ay... bueno, qué se le va hacer. ― dijo Akane, suspirando también. ― ¡Oh! Tu madre ha venido a buscarnos ya hace rato. ¡Vamos, que el olor ha hecho que me dé mucha hambre!
La chica salió precipitadamente de la habitación y se detuvo repentinamente al final del pasillo. Yami que también corrió tras ella, chocó con su amiga ― ¿Qué pasa? ― le preguntó.
Akane se dio media vuelta; parecía estar repentinamente tímida. Entonces le susurró a su anfitriona: ― Tu papá...
― ¿Eh?
― Está en la sala, tontita ― y soltó una risita boba ― Dijiste que había ido a trabajar, incluso hoy. Y ahora me da pena ir a saludarlo.
― Pues habrá regresado temprano. Vamos, no seas boba ― Yami tomó a su amiga de la mano y avanzó hasta la sala ― Hola papá ― dijo quedo.
Él volteó a verla y sonrió de lado. ― Hola ― dijo secamente.
― Oh. Ella es Akane ―. Dijo la chica, sacando a su amiga de detrás de si misma ― Es una amiga de la vocacional.
― B.buenas tarde.s ― dijo con tímidez. Se le veía nerviosa ― Un placer conocerle.
― Sí, te recuerdo. Te he visto junto a ésta mocosa. ― se puso en pie ― Pues, vamos a comer.
Luego de eso, todos se sentaron a comer, tranquilamente.
― ¡Oh! ¡Está delicioso! ― dijo en voz alta la risueña chica de cabello teñido ― No había probado algo tan sabroso. ― Y se llevó otro bocado a la boca.
― Gracias ― respondió halagada la madre de Yamile.
― Pues deberá invitarme a comer más seguido, señora ― daba la impresión de que la chica cada vez se sentía con más confianza.
Luego de la comida, el resto se sentó en el sofá y comenzaron a ver un programa de televisión. De pronto Akane miró asombrada la escena y le susurró a su amiga.
― ¡Mira! Tu padre ha sonreído; jamás pensé que vería esto. ― Y rió por lo bajo también ― Me alegra estar contigo, tontita. Y ver a tu familia tan cómoda.
Yami sonrió. Le agradaba esa cercanía que tenia ahora con Akane.
― Oh, por cierto. Me comentaste que habías hablado con tu madre, acerca de Akita ¿No?
La chica asintió.
― Cuéntame. ¿Qué te ha dicho ella, sobre esto? ― se le notaba un fuerte tono de emoción y curiosidad.
Entonces Yamile le hizo señas para indicarle que fueran a su habitación.
― ¿Y bien? ― insistió su amiga, una vez que estuvieron a solas.
― Debo decir que no fue como lo planee ― Yami suspiró ― No le dije a mamá que él me gustaba; más bien fue cómo decirle que él era un chico al que yo quería mucho y que hasta ahora era mi mejor amigo. Le comenté sobre lo mucho que disfrutaba de su compañía y las platicas con él. Incluso, le dije sobre el actual problema que él presenta con sus materias y el riesgo de quedar fuera de la escuela; así, cómo que eso implicaba que yo... pues que nosotros nos distanciáramos y quizá las cosas cambiaran...
― Supongo que tu madre entendió. ¿Qué te dijo de aquello?
― Me escuchó hasta el final sin rechistar. Y luego, me dijo que le agradaba que hubiera encontrado a un chico así; que lo mejor que yo podía hacer era apoyarlo y mostrarle que estaría a su lado siempre. Que incluso, aunque él saliera de la escuela... que yo solo podía esperar, y que si nuestra amistad era tan buena como yo creía, entonces seguramente podríamos superar el distanciamiento por muy largo o fuerte que fuese... básicamente eso. ― Yami agachó la vista ― Lo mejor que puedo hacer, es esperar: Esperar a saber sobre sus sentimientos hacía mi, esperar a que él dé lo mejor de si, esperar a saber que pasará después... esperaré tanto como pueda.
― T.tanto así... ¿De verdad lo quieres? ― preguntó su amiga, impresionada por aquello ― Tu mamá suena muy sabia; y comprensiva también.
― Me gusta más de lo que me había gustado cualquier otro chico. ― sonrió con melancolía ― Supongo, que lo que ella dijo, me ha dado cierto valor... aunque en realidad, pensar en la perspectiva de que él se aleje de mi... me duele.
― Ay tontita. ¿Y ahora, qué pasará con Takeshi?
― ¿Qué tiene que ver él con esto? Ya te dije cansinamente, que por él ya no siento para nada lo mismo.
― Pero... ― bufó y suspiró ― Supongo que te apoyaré tanto cómo pueda.
― Muchas gracias ― dijo sentimentalmente la chica. Luego Akane la abrazó y la dejo sin aliento.
― Te quiero, aunque seas tontita. Y si quieres a Akita... pues ya sabes; no te rindas. Él no se ve tan malo.
― Eso espero.
Yami estaba a gusto; confundida, dolida y preocupada, también. Pero dejaría que por ahora, las cosas pasaran como debían pasar.... por ahora, sólo le quedaba esperar.
¿Cuánto más?
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