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jueves, 16 de febrero de 2012

Capitulo 19: "En los pies de otro..."

Yami se sentó a un lado de Akane, que la miraba sonriente; se sentía cansada, pero contenta. Era una semana en la que debían presentar sus trabajos finales por medio de exposiciones; y aunque llevaban ya dos días seguidos de exposiciones, aún faltaban unas cuantas;  y en esta ocasión, todos los trabajos estaban relacionados con un mismo tema: "Conocer a las tribus urbanas" ― Esto es muy tedioso ¿No crees? ― Le dijo a su amiga.

― Sí, en serio lo es. Pero vale la pena... ¡Ya hemos exentado varías materias!

― Además me gusta exponer de este tema ― Yami pensaba que era entretenido e interesante conocer más acerca de este tipo de cosas y de este diferente tipo de gente. Además le agradaba porque la mantenía distraída de pensar en otra cosa.... cómo en Takeshi o en la insistencia de Kenta, o en nadie más....

De pronto, Akane se quedó callada; pero no sólo fue ella. Todo el entorno de Yami comenzó a callarse en la mente de ella, y no porque precisamente dejarán de hacer ruido, sino porque ella dejó de prestarles atención.

Sin querer, de pronto se encontró pensando en un tema que la estaba atormentando desde hace un par de días y que había estado evitando...

Hace dos días su madre la habia visto preocupada y le había preguntado el motivo; y Yami decidió contarle acerca de la última conversación interesante que había tenido con Takeshi, en dónde el le había pedido que fuese su mejor amiga. Su madre se había preocupado también y le advirtió que tuviese cuidado con Takeshi, pues si él decía todo eso y por las veces que su madre lo había visto, ella pensaba que entonces podía haberse obsesionado con ella de algún modo... "Deberías cuidarte; sí todas las cosas que te dice son ciertas, sí él piensa de la forma en que dices que hace y si sigue así, quizá él podría lastimarte..." - Yami recordaba las palabras de su madre, y aún resonaban en su mente.... ¿Lastimarla?... el único detalle que había olvidado mencionarle a su madre era que estaba enamorada de él y que ya la había lastimado emocionalmente.... ¿Cómo se supone que debería tomar las palabras de su madre entonces?

"¿Se supone entonces que debería apartarme de Takeshi?" - se preguntaba una y otra vez Yami.

Yami recordó entonces ciertas conversaciones y asuntos sueltos sobre Takeshi....

Era cierto que él era extraño. También que aveces decía que era capaz de ver el aura de las personas y que no le molestaba lastimar a la gente si no lo perjudicaba a él; era verdad que él era muy reservado para charlar sobre sí mismo, y aún así, le hablaba al resto de los chicos con mucha facilidad sobre cualquier tonteria; inclusó, había ciertas cosas de él que a Yami no le gustaban, cómo el hecho de cómo hablaba de ciertas chicas, o el tipo de chicas que le gustaban (de grandes senos y caderas prominentes); o el modo simplista con que se reía de cualquier idiotez...

Y aún así Takeshi le gustaba... ¿Pero qué tanto? ¿Y cuánto estaba ella dispuesta a aceptar?...

En ese momento Akane la saco de sus divagaciones zarandeándola de un hombro; y cómo de golpe, los sonidos a su alrededor regresaron y ensordecieron a Yami por un rato. Cuándo por fin logro escuchar con claridad, notó que Akane la llamaba ― ¡Heeey! ¡Vamonos! La profesora de habilidades del pensamiento, ha llegado y quiere que subamos a una de las aulas digitales.... ¡Vamos Yami!

Yami se levantó y siguió a Akane con un andar torpe y pausado. Se sentía mareada por el sobresalto de hace un momento.

De pronto, Yami cerro los ojos intentando quitarse el mareo y siguió caminando; pero cuándo iba a atravesar la puerta, chocó con Janao, quién en el acto la sujetó y le preguntó ― ¿Estás bien? ― Yami abrió los ojos. Él la miraba de frente, justo a los ojos; ella parpadeó y le respondió ― Sí, no te preocupes... Gracias, pero estoy bien ― Y sin inmutarse más, continuo avanzando; dejando a Janao mirándola cómo atontado, quizá preocupado por ella o por algo que había vislumbrado en los ojos de ella... Ella suspiró y sonrió con un dejo de ironía. Siempre había pensado que los ojos eran una especie de portal o cristal que eran capaces de mostrarte el alma de una persona. Como dos cuencas en las que podías ver los gustos, deseos, sueños, personalidad e incluso los pensamientos de quién estuvieses viendo... Por ese motivo Yami detestaba sus ojos: porque mostraban tanto en los momentos menos oportunos...

Luego de un rato, ella se percató de que ya estaba en el piso de arriba detrás de Akane, frente a la puerta del aula digital; y cayó en cuenta de que ni siquiera había notado el subir las escaleras. Sólo se movía cuál si fuese un zombie... otra vez...

Dentro del aula Yami siguió a Akane, que a su vez seguía Takeshi, y se sentaron al fondo de esa aula. Intentaron prestar atención a lo que les decía la profesora, hasta que fue el turno de ellas y el resto de su equipo, para exponer frente a todo el grupo. Una vez pasada la vergüenza de hablar frente a todos, Yami se bajo del pequeño estrado que tenía esa aula y Akane le dijo  ― ¿Ya has visto la hora? Debemos ir a cambiarnos esta ropa. ― luego se alejó y fue a charlar con la profesora, para solicitarle permiso para salir del aula. En cuánto obtuvo una afirmación, se acercó a Yami, tomaron sus cosas y salieron de ahí.

Se suponía que para la clase siguiente debían exponer acerca de las tribus urbanas y caracterizarse dependiendo de la tribu que debían exponer. Hasta ahora, ambas llevaban ropa formal, con pantalón y blusas de vestir, para estar presentables para cada exposición; pero ahora Yami debía vestirse cómo si fuese una chica Punk y Akane cual si fuese una chica Nazi "Cabeza rapada".

Ambas avanzaron hasta el baño, cerraron la puerta y comenzaron a desvestirse al tiempo que se cambiaban de ropa. Yami sentía cierto recelo al mostrar su cuerpo así como así; pero aún así no se sentía del todo avergonzada y deseó que Akane tampoco se sintiera así; después de todo, Yami la quería como si fuese su hermana.

Una vez que terminaron de vestirse, Yami se miró al espejo, se súper esponjo el cabello y comenzó a maquillarse. Y aún así, al terminar, no le agradaba la imagen que vio en el reflejo. Se vistiera cómo fuera, seguía viéndose igual y no le agradaba su imagen; pero sobre todo le molestaba no poder ocultar su cadera ancha, que no le desagradaba por su forma, si no por cómo la miraban los chicos y sabía que deseaban tocarla, y le molestaba cómo la miraban las chicas con envidia.

Akane le interrumpió el hilo de pensamientos y dijo ― ¡Dios mio! ¡Soy demasiado llenita!

Yami giró el rostro y le dijo ― ¡¿Quéeee!? Estas muy delgada... ― Akane se limitó a mirarla y evitó el tema diciendo ― Baaah.... Tú te ves bien. Sólo te falta el peinado Punk.

― No pienso raparme media cabeza y pintarme el cabello de colores esotéricos. Me gusta mi cabello tal y cómo es; no estoy taaaan loca. Además, tú tampoco puedes peinarte y raparte cómo debes...

Akane sonrió y una vez que ambas se cercioraron de que lucían bien, que tenían el maquillaje y ropa correcta, regresaron al salón.

Mientras tanto, Takeshi había estado esperándolas, y al verlas, sonrió ― ¡¡Yeeeah!! esas son mis hermanas. Ambas se ven bien... ― luego, alagó la hazaña de Akane al usar aquellas zapatillas de tacón, que seguramente medían más de 10 cm.

― Me gustan cómo lucen los pies de las chicas con zapatos altos. ― dijo Takeshi mirando los pies de Akane. Luego alzó la vista hacía Yamile y le dijo ― ¿Me preguntó cómo se verían tus pies en esos zapatos? ¿Podías prestárselos para ver que tan bien le lucen? ― le dijo a Akane y ésta accedió.

Yami nunca antes había utilizado tacones tan altos y por un momento temió caerse. Pero una vez que se los calzó, se sintió cómoda.

― Woa.... te lucen perfectos. ― dijo él sonriendo. ― Debes usar más zapatos de este tipo ― concluyó.

― Sí, quizá... pero no me acostumbro. ― y diciendo esto se los quitó. 

-"¿En serio podría este chico que me habla de este modo, que me cuida y que me gusta, lastimarme?"- una pregunta que hizo eco en la mente de ella...

***

Terminada la clase en el aula dígital, regresaron al aula base que correspondía a su grupo y esperaron a que la profesora llegara, mientras el resto del grupo se preparaba para igualmente exponer.

Yami miraba alrededor a todos maquillándose y algunos ya usando su caracterización. Incluso Takeshi estaba vestido diferente y había dejado de lado sus usuales pantalones holgados, para ahora usar un par de jeans justos y desgarrados, y se había pintado las uñas de color negro -interpretaba a un chico rockero-; Kenta vestía totalmente formal, imitando a los chicos fresas; mientras Akita sólo vestía de colores oscuros cómo siempre y se había acomodado su flequillo más exageradamente, como los chicos emo que estaban de moda -cosa que a ella no le agradó. Le gustaba tal y como era normalmente-; pero definitivamente el más diferente de todos era Kenichi, quién vestia de negro, con una chamarra al estilo gótico y se había maquillado la cara de blanco, los ojos delineados de color negro y la boca del mismo color, en un intento de ser un rudo chico metalero. Sin duda todos vestían extravagante y diferente a lo acostumbrado.

***

El tiempo pasó y las exposiciones, caracterizaciones e imitaciones acerca de las tribus fue algo muy curioso. Algunos hacían el ridículo y otros simplemente actuaban con naturalidad.

Durante todo el proceso, Yami rió bastante. Pero quién definitivamente le gustó más por cómo se veía, fue Janao, quién lucía su habitual look gótico, pero por algún motivo, la naturalidad con que actuó lo hizo interesante...

Luego de aquello, los amigos de Yami decidieron tomarse una fotografía dónde salieran todos, vestidos y maquillados tal cómo estaban.

Ella se sentía contenta. Le agradaban esos cursis detallitos con sus amigos.

Lamentablemente, quién sufrió peor después de todo aquello, fue Kenichi, quién tuvo que desmaquillarse todo el rostro.

Pero Yami estaba feliz pese a todo. Feliz de poder tener momentos graciosos con todos ellos.

Feliz, de tener amigos.

lunes, 17 de octubre de 2011

Capitulo 1: "El primer encuentro"

— Hey Yami… ¿Acaso estas escuchando?... ¡YAMI! — mientras decía esto, sacudió a Yami del hombro derecho, y la hizo que regresara de sus divagaciones…
— Eeee…. Sí, disculpa mamá… yo… yo estaba…  — aquella chica parpadeo un par de veces, y giro el rostro con expresión desorientada. Evidentemente se notaba que hasta ahora, en realidad no había prestado atención.
— Eres demasiado descuidada. Justo te decía que no fueras así de distraída y aprendieras bien el camino para que  tú puedas venir sola sin que haya necesidad de que yo te acompañe…  — dijo irónicamente  aquella mujer, que lucía demasiado joven para tener una hija adolescente.
— Claro, si me he dado cuenta… estamos en…. aaaam… 

Yami volvió a mirar a su alrededor. Realmente daba la impresión de que no sabía ni dónde estaba. La mujer la miro y tras algunos segundos, comenzo a reirse de su expresión —  Bueno, levántate ya, que aquí bajamos…

Entonces, ambas bajaron del camión y cruzaron la avenida. No era un sitio para nada feo; de hecho, Yamile se habría mostrado encantada con ese ambiente, pero su cabeza, como siempre estaba hecha un caos. — ... y aquí esperas otro camión que te dejara justo enfrente de tu escuela; solo tardas un par de minutos más…. — prosiguió su madre. Ante lo cual Yami trato de rescatar el sentido de lo que ella le estaba diciendo, pero en realidad no estaba concentrandose, pues estaba divagando en cosas sin sentido, sobre lo que estarían haciendo sus amigas en ese justo momento…. “Demoniooos… en verdad las extraño…”  

— Oye Yami…. ¡ya has visto la hora!!! — la apresuro repentinamente su madre — Llegaras tarde…
—Ya lo sé… No lo digas…  — dijo con voz hastiada la chica mientras fruncia el ceño levemente, cómo sí le fastidiara oír de nuevo esa frase.
* * *
— Supongo que uno de estos debe ser mi salón — se dijo a sí misma Yami, mientras iba caminando por uno de los pasillos de la escuela que le habían indicado. Lo cierto es que estaba un poco perdida, y no era la única, pues había un par de chicos que aún estaban en el pasillo con expresión aburrida o extraviada, y que lucían demasiado jovenes como para ser de otro grado que no fuera el primero. Entonces, ella fue caminando de salón en salón,  deteniendose frente a cada uno de ellos para ver los números de cada salón.. De pronto vió el número del salón correspondiente y se detuvo para mirar por la ventanilla de la puerta. — ¡Aquí es!.... — dijo — Muy bien… prepárate para entrar y llamar la atención de todos como siempre, y todo por llegar tarde… Y yo que deseaba pasar desapercibida.
Entonces, toco la puerta, y la abrio un poco — Disculpe profesora, ¿Puedo pasar?
— Oooh claro, adelante… — contesto con voz suave la profesora. Yami entró y miro en torno, buscando un asiento desocupado y que no fuese llamativo; pero el salón estaba casi lleno, no había muchos lugares vacios y no había nadie que llamase su atención cómo para desear sentarse junto a esa persona.
— Espera señorita, íbamos a presentarnos, pero por haber llegado tarde tú serás la primera ¿Cómo te llamas? Dinos algo acerca de ti… que te gusta, que no te gusta, ¡resúmete!... — dijo con tono alegre y jovial la profesora.
“Eeh demonios, ¡¡Si lo que no quiero es llamar la atención desde el primer momento!!” pero en vez de quejarse abiertamente, suspiro y avanzo hacía el frente, para que todos pudieran mirarla y escucharla.
— De acuerdo. Yo soy Yamile Genji… y… — en ese momento, Yami se vio interrumpida por un golpe en la puerta…
— Disculpen, ¿puedo pasar?.... — Ella giro el rostro para ver mejor a quien la había interrumpido. Y ahí, de pie bajo el arco de la puerta, estaba un chico que se le figuró sumamente intimidante. Era un tipo muy alto de complexion fuerte, que se notaba sobretodo en los hombros y los brazos, y los rasgos en su rostro eran muy marcados para ser un chico adolescente como el resto, por lo que ella supuso al menos tendria 18 años. Y en cuanto él entró al salón, lo primero que vio, fue a Yami…
“Que curioso, otro que me mir…” pensó Yami en un primer momento, pero detuvo esa linea de sus pensamientos al mirar atentamente a sus ojos. Porque lo que vio, le atrajo…. “Esos ojos son distintos a todos los que he visto”. No la miraban como todos; y eso que había visto muchas miradas de chicos hacia ella. La habían mirado con amistad, cariño, deseo, lujuria, decepción, tristeza… pero nunca así... Esos ojos le parecieron tan hermosos, que bien pudo haberlos mirado para siempre sin cansarse. Hasta que alguno de los dos retiro la vista.
Tras eso, Yami suspiró. Se sentía como una niña pequeña frente a todos, y temblaba un poco ante el reciente suceso, pero siguió con su presentación diciendo todo lo que le gustaba… hablo sobre su hobbie y pasión por dibujar, hablo un poco sobre el tipo de música que escuchaba y algunos otros detalles que considero relevantes... y una vez que termino, avanzo hacia un asiento.

Entonces, la profesora hablo: — Oye, ¿por qué no pasas bien? — dijo aquello refiriéndose a  aquel chico, quien miraba como ensimismado hacia enfrente y que seguía de pie en la puerta, sin haber entrado aún. — Vamos pasa y preséntate ahora tú…
Aquel chico se colocó dónde antes había estado ella y comenzó  a hablar  — Bueno… eem yo me llamo Akita Usui… — pero entonces, Yami dejo de prestarle atención, pues estaba  concentrada, intentando ver esos ojos…. “¿Acaso fué mi imaginación?... ya no son iguales…”

Los ojos de Akita ahora lucían distintos a los de hace un momento. Esos ojos alegres que habían llamado la atención de Yami, ya no estaban y en su lugar solo había un par de ojos oscuros. Tan negros, que habían perdido el brillo, y que se hayaban contrastados por la aparente sonrisa de Akita. Esa era  la misma expresión que Yami sabía, estaba en su rostro. Ambos de aparente rostro sonriente, pero con unos ojos que reflejaban el vacio del alma de una persona…