Mostrando entradas con la etiqueta Arween. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arween. Mostrar todas las entradas

sábado, 14 de diciembre de 2013

Capitulo 33: "Esto no es amor."

― Ya deberías ir a dormir. ― dijo por decima vez la madre de Yamile.

― No aún no. Mañana quedé de ir disfrazada y quiero que el disfraz esté bien… sólo déjame terminar. ― Contestó ella sonriente y con un dejo de emoción en la voz.

― Pues si no duermes, ni siquiera te levantarás y no iras…

― Ya, ya… vale pues: Me iré a dormir. ― Dijo ella soltando los holanes de aquel pequeño vestidito negro que era su disfraz. ― Hasta mañana mamá; y gracias por ayudarme con esto.

― Ya, ve a dormir. ― Y diciendo esto, se dio media vuelta y salió de la habitación de su hija, cerrando tras de sí la puerta.

Ella se cambio rápidamente la ropa y se colocó un camisón. Luego, subió a la cama superior de la litera, abrió las cobijas y se tumbó dentro mientras se cubría. Entonces, sonrió.

Se sentía alegre y entusiasmada, ya que al día siguiente volvería a ver a sus mejores amigas luego de llevar ya más de un mes sin verlas.

Hace un par de días Kaiya le había hablado por teléfono, comunicándole que se había encontrado con Arween y que ambas habían decidido que ya era momento de poder verse un rato. Y le dijo, que esperaba verla para ir a la convención de anime y disfraces; fue obvio que Yami aceptó... realmente las extrañaba y había mucho por contar.

Suspiró, ansiosa porque amaneciera y se quedó dormida.

***
Su padre estacionó el auto y de inmediato ella miró en todas direcciones. Ya había llegado al sitio dónde ellas habían dicho que se verían; ahora sólo restaba esperarlas.

― ¿Estás segura de qué vendrán? ― Le preguntó su padre entre bostezos. ― Yo tengo sueño y me obligaron a traerte.

― Déjala... ― le dijo la madre de ella.

Pero Yami no contestó y se limitó a mirar por la ventana, expectante por verlas. Y pronto sucedió. A lo lejos vio la silueta de dos chicas ataviadas en sendos vestidos blancos, como parte del disfraz que ellas llevaban y que al parecer, se habían organizado para ir coordinadas.

Ella bajó del auto y corrió a abrazarlas. Todas estaban felices y entusiasmadas por el reencuentro.

Yami dió vuelta, regresó al coche de su padre y se despidió; él arrancó el coche con una mueca y se fue. Siempre tenía un humor extraño.

Luego, todas avanzaron hasta el sitio donde tomarían el camión para llegar al sitio de la convención. Y durante todo el camino, fue evidente que Yami llamaba mucho la atención.

― ¿De que va su disfraz? ― Les preguntó ella.

― Se supone, que somos algo así como diosas griegas ¿Lo notas?

― Supooongo. ― les dijo ella riéndo.

― Ja. Y ¿De qué o quién se supone que es tu disfraz? ― le preguntó Kaiya, mientras observaba atenta el vestido negro, las medias, su peinado en coletas y los accesorios góticos.

― ¡Oh! Esto... es mi adaptación de un personaje que pertenece a una serie que recién he visto en las vacaciones: Akita me la recomendó y me pareció buena. Sé que te gustaría... aunque es algo violenta.

― Debo verla. ― le dijo su amiga. ― Me da curiosidad saber, de algo que al parecer te ha gustado mucho. ― Sonreía con picardía. ― Así que cuéntame de ese tal Akita también.

― ¿Eh? ¿A qué te refieres?

― Oh vamos. Se nota en la cara y por ese brillo, que ese chico te gusta... y mucho. ― terció Arween.

― Ah, ustedes...

― Te conocemos bien. Cuéntanos. ― Kaiya sonreía al decirle aquello, y Yami estaba contenta. Lo sabía: que no había nadie que la conociera tan bien como ella lo hacía.

― Supongo que debo decir que Akita ya era un tipo que desde el principio me atraía... me llamaba la atención que fuese tan enigmático. Y ya les había dicho sobre él, sobre sus ojos ¿Lo recuerdan? ― sus amigas asintieron ― Ajá, se trata de él. ― Suspiró y sonrió. ― Desde que salimos de vacaciones, entre nosotros se ha entablado una amistad a través del chat: hablamos todos los días.

Sus amigas sonreían; se notaba que disfrutaban de aquello.

― Supongo que eso en parte tiene culpa a que Janao se hartara de mi, o a que eso no me doliera tanto como uno esperaba...

― ¡Es cierto! Tú estabas saliendo con ese tal Janao. ― le dijo Kaiya sorprendida.

― ¿Qué pasa con él? ― Se veía a leguas que Arween estaba curiosa.

Yami les contó todo lo que paso: el distanciamiento que hubo con Janao y la cercanía de Akita, el como había terminado enterándose de la apuesta de Janao, la compañía y confianza que recibió de Akita. Y que repentinamente se había dado cuenta de los sentimientos hacía Akita; pero que tenía miedo de no ser ella esa chica especial para él. Lo único omitido, fue aquel sueño extraño y la desesperación que sintió el día que lo tuvo...

Y sus amigas -al igual que hizó Sayu- comenzaron a despotricar en contra de Janao, durante todo el camino.

Luego, incluso Kaiya les contó sobre aquel novio que ella había tenido; porque aquel chico la había humillado, cambiado y se había burlado de ella.

― Lo que hace peor esto, es que... ― Suspiró con frustración ― Iba a ser tan estúpida como para... tener relaciones con él.

― ¿¡Eh?!

― Sí; días antes de que esto pasara, él y yo estuvimos a punto de eso. Me hace sentir aún más frustrada de que estaba casi segura de que hacía lo correcto... aún así, algo me daba mala espina. Y me detuve porque sentí que aún no era el momento. Quizá el imbécil por eso me dejo, y me alegro por ello.

Yami suspiró. Aunque no podía entender a Kaiya, porque jamás había pensado sexualmente en alguién o siguiera intentado algo, estaba molesta por ello: por el golpe bajo que debía suponerse la frustración de saber que solo había sido fingir quererla por sexo.

Kaiya debía sentirse pisoteada. Lo que ese chico sintió por ella, no era para nada algo acercado al amor.

Eso era algo de lo que ella quería estar segura: De que no se precipitaría y esperaría al menos a ser mayor de edad para comenzar a pensar en el sexo; y finalmente, cuándo llegara la oportunidad debía ser con alguien a quién realmente quisiera.... alguien que quizá no se quedara, pero que la quisiera lo suficiente para respetarla.

***

Finalmente, cuándo llegaron al lugar, entraron y comenzaron con las compras, las fotografías tomadas y que les tomaron.... y en medio de todo aquello, decidieron hacer una apuesta sobre un reto. Besarían al menos a un chico que les llamara la atención. No se limitarían ese día e incluso se desquitarían por los recientes fracasos con sus novios. No se trataba de amor... sólo sería una distracción.

Repentinamente, Yami recibió una llamada. Se trataba de Kenta, quién decía estar en esa misma convención y que le marcaba porque estaba seguro de que ella estaría ahí; por lo que quería verla.

Al escuchar aquello, Yami sonrió... ahí estaba de nuevo Kenta, tratando de hacer las cosas para agradarle a ella, cosa que no lograba al hacer aqullo; y no porque le desagradara el detalle, si no porque no le gustaban los chicos con tal sumisión.... y ella no sabía como explicarle aquello.

Sus amigas accedieron a encontrarse con él. Y una vez que Kenta vio a Yamile, trató por todos los medios de complacerla; le ofreció comida, ropa, objetos y demás tonterías...incluso trataba de agradarle a sus amigas. Habría que hacerle entender que ella no estaba interesada más que en su amistad.

Y así llegó el momento de cumplir aquel reto. Ella iba caminando, cuándo a lo lejos vió un chico alto, de piel pálida y cabello negro y lacio; incluso llevaba un disfraz llamativo. Vistiendose como uno de los personajes de una famosa serie de aprendices ninja, y con el torso totalmente descubierto.

― ¿Ey, disculpa?.... ― Se acercó y llamó la atención de él. ― ¿Podría tomarme una foto contigo?

El chico la miro unos segundos y sonrió. ― Por supuesto, guapa.

Yami sonrió, se colocó a un lado del chico y sus amigas los fotografiaron. Mientras Kenta tenía una obvia expresión de enfado en su rostro... pero tenía que hacerle entender.

― Me gusta tu disfraz. ― Le dijo aquel chico. ― No a cualquiera le queda llevar un vestido tan corto.

Ahí estaba, otro chico fijadose solamente en su físico... aún así, ella se sonrojó. ― Digo lo mismo. Me gusta, porque tampoco a cualquiera le va bien ir mostrando el torso.

Ambos rieron.

― ¿Podría... podría tomarme una foto, dándote un beso? ― se envalentonó a decirle ella.

― ¡Ah! Claro, dónde quieras... soy todo tuyo. ― El chico abrió los brazos, dándole a entender que iba totalmente en serio. Ella podía hacer lo que quisiera... pero sólo se limitó a pararse de puntillas y besarle la comisura de los labios; eso sería suficiente para cubrir el reto y desanimar a Kenta.

― ¿No sería mejor, así? ― Aquel apuesto chico le sujeto la barbilla con delicadeza y movió su rostro, de tal forma que le dio un pronunciado beso.

Yami se quedó pasmada por la sorpresa, y porque por un instante, sintió que traicionaba algo y a alguien: Estaba traicionando sus sentimientos.

Aquel chico se separó y le sonrió. ― Ha sido una buena foto. ¿Te ha gustado?  ― No la dejo responder; ella seguía mirandolo embobada. ― Toma. ― Y le dio un pequeño papelito con un número de celular escrito. Le sonrió con picardía y se marchó.

Yami se giró a mirar a sus amigos.

Arween y Kaiya estaban fuera de si ― Mis respetos... eres sin duda la más atrevida.

― Naah. Kaiya me quita el puesto.

― No. En verdad eres muy coqueta; eso le quita puntos a Kaiya. ― le dijo Arween.

Pero Kenta, se veía irritado y celoso. Quizá bastara para darse cuenta de que ella no estaba interesada...

Aunque lo cierto es que, ella también estaba molesta. Estaba enfadada consigo misma, porque se sentía traicionada por si misma. Sentía que había traicionado incluso a Akita, aunque ellos no fueran nada todavía. Porque sentía, que no quería volver a besar a ningún otro chico... que no debía hacerlo.

Todo eso... la traición y lo que estaba sintiendo por él. ¿Qué significaba?

No había besado a ese chico por cariño o amor... pero ¿Y si se tratara de Akita?

Eso no era amor ¿O sí?

viernes, 18 de mayo de 2012

Capitulo 28:" Necesito verte."

Aburrida.

Así se sentia Yamile luego de llevar dos días en casa, sin poder salir y sin hacer nada interesante por las vacaciones.

― ¿Qué te sucede? ― preguntó la madre de Yamile, tras verla tumbada en el sillón con cara de pocos amigos.

― Pueees... estoy aburrida... y me siento mal por ello.

― Ah, eso... creí que se trataba de algo más sustancial. A quién podría importarle ahora tus estados "emo-cionales" ― Dijo su madre sonriendo, cargando la última palabra con un tono burlón. ― Entonces, busca algo que puedas hacer.

Yami se levanto frustrada, avanzó hacia el teléfono y marco un número. Si ahora contactaba a Kaiya, quizá podría visitarla y ninguna se aburriera. Espero un rato a que el aparato sonara con el habitual tono de espera, pero en vez de eso un mensaje con voz monótona le contestó "Lo sentimos, pero el número que usted marcó, no existe o se encuentra fuera de servicio. Gracias." Yami colocó el auricular en su sitio y lo miro extrañada durante unos segundos. Esto indicaba que Kaiya ya no estaba en su casa... un vuelco en el estomago la atacó, pues se sintió extraña de que su mejor amiga no le hubiera avisado aquello. Suspiró, quizá sólo había estado muy ocupada con todas esas presiones...

Volvió a tomarlo y esta vez marcó a casa de Sayu. Contestó su tía, diciendo que su amiga había ido a casa de Junjou. Esos dos, siempre juntos.

Por último recordó a Arween, y sonrió. Pero luego desistió, pues recordó que ella no tenía ningún número al que pudiera marcar.

Y así, recurrió a su último escape: su Laptop.
Ya estaba comenzando a odiar eso de no hacer otra cosa y recurrir al aparato, pero ya que sus padres no la dejaban salir y no tenía nadie con quién hacerlo, no tenía otra opción.

Entró a una de las redes sociales, miró un par de imágenes, y repentinamente mejor se decidió por otra cosa: Tomó un lápiz y una hoja de papel; prefería dibujar de nuevo. Aún así, dejo su sesión abierta para estar pendiente por si alguien se conectaba y poder charlar.

Al cabo de un rato boceteando, el sonido de un nuevo mensaje la distrajo y abandono su concentración para atender al ordenador: Se trataba de Sayu.

>> Hola, mi mamá me ha dicho que llamaste hace rato para buscarme. ¿Qué pasa? ― había escrito.

>> ¡¡¡Hola!!! Sólo quería saber si hoy estabas ocupada, porque estoy en mi casa sin hacer nada y pensé que podríamos reunirnos. ― respondió Yami.

>> Ups. Lo siento justo en este momento estaba terminando de empacar. No creo poder verte hoy.

>> Empacar??

>> Sip. Recuerdas que mi mamá tiene una casa fuera de la ciudad??? Bueno, nos iremos a pasar el resto de las vacaciones allá. ― ese hecho le cayo a Yami como una piedra.

>> Ya veo... Entonces no te veré por el resto de las vacaciones.............

>> Lo siento...

>> No importa. Oye, al menos has sabido algo de Kaiya o Arween?

>> Me temo que no. Intente contactar a Kaiya, pero no hay forma....

>> Está bien, ya las buscare en otro momento.

>> De acuerdo debo irme. Debemos estar en la estación a tiempo para tomar el autobús. Adiós.

Sayu se desconecto enseguida, pero Yami se quedó con aquella sensación.

No podía olvidarse del hecho de que no podría estar con sus hermanas el resto de aquellas vacaciones... aún así, hizo lo posible por apartar ese pesar de su mente.

De pronto, se dio cuenta de que Akita estaba conectado y decidió saludarlo. Hacía mucho que no hablaba con él.

Mientras esperaba a que él le contestara, de pronto recibió un mensaje de Janao.

>> Ola. ― escribió él, provocando que ella se riese por la falta de ortografía, pero igualmente lo saludó.

>> Cómo estás? ― preguntó ella.

>> mal...

>> Por qué? Qué pasa????

>> Yo... me rompí el brazo.... soy estupido

>> Qué ha pasado?

>> es vergonzoso decirte como, pero me lastime... estaba penzando en varias cosas y sucedio....

Yami sentia curiosidad y estaba preocupada por él, por lo que escribió: >> Quiero saber que pasó... Ibas distraído?? 

>> Es vergonzoso... y sí... penzaba en ti y lo nuestro... crees q podamos salir 1 de estos días? Nesesito hablar con tigo.

Al leer esto, ella hizo un mohin con la boca >> No creo... ― Escribió. En primera, todavía no deseaba salir con él, y tampoco creía que sus padres la dejaran. Jamás la dejaban salir con chicos, aparte de que sus padres no conocían su relación.

>> entonses supongo q nos vemos luego... puedo hacerte 1 pregunta aunq suene rara??

>> Sip, aunque ya has hecho una pregunta XD

>> mmmm..... aun somos novios???? saldrias con otra persona????

>> Hiciste dos preguntas. ― puso, tratando de ser graciosa ― Y tengo entendido que si, todavía somos novios. En cuanto a lo segundo, no... lo harías tú??

>> mmmm... ya veo... esta bien debo irme.

Yami se despidió. ¿Todo iba bien con Janao? ¿Seguía dudando de ella? Aquello, de algún modo, no le agradaba...

De pronto, la respuesta de Akita la saco de sus cavilaciones. >> Hola hermanita.

Al ver aquel saludo Yami sonrió; había temido que Akita estuviese enojado con ella y por eso no hubiese respondido aún, pero se alegro al ver eso y le respondió.

Así fue como el resto de la tarde, Yami olvidó que había estado aburrida; pues la paso escribiéndose con Akita. Y aunque su conversación solo eran trivialidades, ella se sintió contenta de conversar a "solas" con él.

Hacía mucho que anhelaba aquella posibilidad.... quizá ahora, pudiera conocerlo un poco más.

martes, 15 de mayo de 2012

Capitulo 27: "Almas nocturnas: Un posible adiós."

― Se ve graciosa cuándo duerme ― dijo una voz de chica.

― Es... divertido ― completó otra.

Yamile abrió los ojos lentamente; y parpadeo un par de veces para espabilarse y aclarar la vista. Tardó unos cuantos segundos más en darse cuenta del motivo de las risas de sus amigas, que miraban entretenidas a la chica que dormía a pierna suelta a un lado suyo, roncando y babeando un poco. Al ver eso, Yami no pudo evitar reír también; era realmente gracioso.

Esa noche ella estaba en casa de Kaiya. Todas habían decidido hacer una pijamada y varias chicas se habían quedado a dormir: Arween, Sayu, Misako, Yami, y por supuesto Kaiya y su pequeña hermana Ilia.

Ese hecho la hacía sentir un mar de emociones, pues era la primera vez que Yami dormía fuera de su casa o de algún familiar; y la idea le agradaba tanto que la hacia sentir relajada, además de que por ello, esa noche no sufría de insomnio ni pesadillas, y tampoco se sentía cansada pese a que eran las 3 de la madrugada y apenas había dormido un par de horas. Pensó que se trataba por la confianza que le tenía a estas chicas y por el agrado que sentía porque sus padres la hubiesen liberado tan solo un poco.

― ¿Qué hacen despiertas tan tarde? ― preguntó Yami a Kaiya y Arween.

― Kaiya no podía dormir, y yo le hago compañía ― respondió Arween.

Yami miró a Kaiya y preguntó ― ¿Otra vez insomnio?

La interrogada asintió y contesto ― Siempre lo tengo......

Yami se levantó de la colchoneta del suelo y se estiró un poco ― Entonces, yo me quedo con ustedes.

― De acuerdo... ― dijo Arwen, quien luego miro a Misako y volvió a reír ― Es gracioso...

― Todos dormimos gracioso... ― dijo Yamile ― por cierto, ¿Yo no ronque, di patadas o hice algo raro?

― Babeaste. ― afirmo Kaiya.

― Jejeje. Siempre lo hago... al menos espero no haber babeado a alguien.

Luego las tres chicas abandonaron la sala en donde estaban, y avanzaron hasta el comedor para no despertar a las otras.

― ¿Qué quieren hacer ahora? ― preguntó Kaiya.

― Mmm... en primera, yo quiero agua. ― dijo Arween.

Kaiya avanzó hacía la cocina, y regreso trayendo algunos vasos y una jarra de agua.

De pronto se escucharon movimientos en la sala: alguien bostezo y gruño, y al cabo de unos segundos Sayu también se había unido a ellas. ― ¿Qué hacen despiertas? ― dijo tallándose los ojos.

― Kaiya: Insomnio. ― fue todo lo que dijo Yami.

― .... Otra vez... ¿Puedo hacerles compañía?

Las tres asintieron y ella se sentó con ellas. Permanecieron un rato calladas y pudieron escuchar ruidos provenientes de una de las habitaciones, en donde descansaba el resto de la familia de Kaiya. De pronto una puerta se abrió y vieron a Ilia salir de su habitación y avanzar por el pasillo en dirección al baño.

― ¿Tu familia o papás no se molestan por qué estemos aquí? ― pregunto Yami mirando en la dirección de la habitación de los padres.

― Nop. Lo único que mis padres piden es que nos comportemos, que no salgamos de la casa o la incendiemos... o que no nos embriaguemos mucho ― dijo Kaiya sonriendo.

― Suena razonable. ― coincidió Arween ― Y teniendo eso en cuenta, ¿Qué desean hacer?

― Creo que tengo frío, y que el hecho de que este descalza y toque el suelo helado pueda influir; así que iré por mis pantuflas para cubrirme los pies. ― dijo Yamile, y se encaminó a la sala por ellas.

Una vez en ella, vio a Misako tumbada con los brazos y piernas abiertos cubriendo todas las colchonetas, incluso tenía la boca abierta y salivaba. Yami rió lo más bajo que pudo y aun así el sonido provocó que Misako abriera los ojos y se incorporara lentamente.

― ¿Eh?.... ¿"Je pa....sa"? ― pregunto entre bostezos, limpiándose el rostro ― mmm.... ¿Dondé están todas? ¿Qué haces despierta en la noche?

― Aaaam... pues no tenemos ganas de dormir. ¿Gustas venir al comedor con nosotras?

Y sin decir nada más, Misako se levantó y avanzo detrás de Yami.

Una vez juntas las cinco chicas, se pusieron a conversar entretenidas hasta que de nuevo escucharon ruidos en la habitación contigua.

Kaiya miro con expresión preocupada hacía la habitación de sus padres, y Yami al notar aquello le pregunto ― ¿Te pasa algo?

Kaiya suspiró, dudo un momento y respondió con pesar en la voz ― Se trata de mis padres...

― ¿Qué sucede?

― Es... complicado. ― Arween y Yami se acercaron a ella un poco más y al parecer eso le dio el valor de continuar de forma abrupta. ― Ellos están en planes de separarse. Hace ya mucho tiempo que lo han estado charlando y yo me doy cuenta de las cosas...

― ¿Es seguro?

― Sí. Y el problema con ello es que nos ponen en problemas a mí y mi hermana, porque nosotras podríamos y tendríamos que elegir entre ellos. Es como si estuviésemos en medio de ambos, sin saber que es lo que debemos hacer... yo no podría. Además, es más difícil porque han estado aparentando que nada sucede, y hace complicado actuar fingiendo que tú tampoco lo sabes... me resulta horrible el mirarlos a la cara y estar junto a ellos.

Yami se acerco más y la miro a los ojos; Kaiya continuó.

― Además... se que cuando ellos se separen, nosotras podríamos hacerlo; ya no podría verlas de nuevo. ― Suspiró ― Mi mamá podría querer que nos vayamos con ella al menos hasta que sea mayor de edad, y no se a donde iríamos en ese caso. Y si fuésemos con mi papá... bueno, él ha dejado en claro desde hace mucho tiempo, que de pasar algo así, se iría lejos.

― ¿Te iras? ― pregunto Misako, respondiendo la curiosidad de Yamile también.

― Sí mis papás lo quieren, lo tendré que hacer al menos hasta que sea mayor de edad.

― No es gran tiempo... sólo un par de años. ― dijo Arween.

― Suficiente tiempo para no verlas; para que llegue a sentirme lejos del mundo que amo... ¡De ustedes!

― No te preocupes, todo saldrá bien. ― dijo Yamile intentando darle ánimos ― Todos llegamos a sufrir por problemas de ese tipo, pero al final todo se solucionara... No nos alejaremos de ti.

De pronto Arween interrumpió y con cara sombría confirmo ― Sí, a todos podría sucederles, incluso a mí... Y debo decirles algo también. ― Arween tomo aliento y prosiguio ― Quizá sí nos tengamos que separar un tiempo...

― ¿Por qué lo dices tú?

― Mi padre está enfermo. Necesita cuidados especiales, más espacio para cuidarlo y que este cómodo, con tal de que su situación no sea peor de lo que ya está. Por ello toda mi familia debemos irnos. Quizá nos mudemos cerca... o vayamos fuera de la ciudad, a donde nací y crecí y donde el ambiente sería mejor para él...

Yami recordó que Arween siempre había dicho que creció en las afueras de la ciudad, en un pequeño pueblo que ella jamás había visto. Sonrió con ironía mientras oía atenta aquello, negándose a seguir...

― Kaiya y yo podríamos mudarnos cerca... o lejos... pero sea como sea, es seguro que quizá debemos separarnos un tiempo.

Yami miró atenta a sus amigas y las abrazó. ― Sea como sea estaremos juntas ¿No? Siempre nos apoyaremos.

― Sí...

― Siempre juntas, aunque pasase el tiempo que deba pasar... ― dijeron Arween y Kaiya respectivamente.

Sayu sonrió y Yamile le hizo coro; pero a pesar de su sonrisa, Yami sentía un pesar en su interior. Definitivamente se negaba a aceptar esa posible realidad...

Desde hace años que estaba con ellas; eran las únicas personas a las que tenía. Durante toda la secundaria había estado a su lado, y  eso realmente la ayudaba, pero ahora... con todo lo que estaba sucediendo... supuso que tendría que apañárselas sola. ¿Cómo lo haría?

Suspiró. Trató de alegrar aquello y siguió conversando con ellas durante horas; lo mejor era seguir fingiendo tanto como pudiera y alegrarlas a ellas. Además, ya no podría dormir.

Amaneció, incluso desayunaron. Todo siguió marchando bien; hasta que los padres de Yami le llamaron al celular y ella tuvo que despedirse de ellas.

Las abrazó con más emoción de lo normal; ya no sabría cuándo podría volver a verlas. Pero, todo estaría bien... ¿O no?

lunes, 14 de mayo de 2012

Capitulo 26: "Es solo, un día más"

― ¿Sí tanto te gusta, por que no lo haces? ― se escuchó decir a la voz de Arween a unos pasos más atrás.

― Me da miedo... ¿Y si hago algo mal y me lastimo? ― respondió Yamile.

― Quizá ese chico lindo se fije en ti y te ayude. Y si no, pues te levantaras y seguirás. ― terció Kaiya. ― Mira. Todo mundo lo hace sin miedo aunque saben que podrían terminar lastimados.

― Quizá todo mundo tiene mucha confianza... ― debatió Yamile insegura ― o son tontos...

― O simplemente se atreven a hacerlo...

Hasta ahora, Yamile estaba mirando embobada aquella pista de hielo durante demasiado tiempo. Estaba sentada en una gradas con sus amigas, mientras miraban al resto de la gente hacer acrobacias y aprender a moverse sobre la capa fría; tenía muchas ganas de tomar unos patines y aventurarse en el hielo, pero también tenía mucho más miedo.

― Sólo hazlo. ― volvió a intentar animarla Kaiya.

― Me caeré. Seguro me animaré y lo haré; pero en otra ocasión con más confianza, o con alguien que me guíe y que sepa hacerlo, para no terminar yo con el trasero estampado contra el frío. Sí ya, cuando simplemente me encuentro de pie sobre el pavimento me caigo, no quiero imaginar que sucederá sobre el resbaloso hielo y con esas tiras delgadas de metal en mis pies.

Y es que, en serio moría de ganas de estar en la pista, pues era una de las cosas que figuraba en su lista de "cosas que realmente deseo hacer"; pero era un asco sobre patines. Hace mucho tiempo, había aprendido a patinar sobre el pavimento, pero por descuidada había obtenido una fractura en la muñeca. Tras eso, sus padres habían insistido en que abandonara los patines antes de que se deshiciera otro hueso, y así lo hizo; ahora, desconocía totalmente lo que era tener ruedas en los píes. Prefería quedarse sobre el duro pavimento, y animarse a entrar en ella algún día que alguien tuviera la paciencia de enseñarle y cuidarla dentro de la pista.

― No les parece que ya está haciendo más frío ― dijo de pronto Arween, mientras se envolvía más entre su chamarra.

― Sip. Mejor vayámonos ya de aquí; caminando se nos quitara el frío. ― dijo Yamile y se levanto de las gradas para irse.

― Me parece buena idea.

Salieron de aquel sitio, y miraron alrededor.

― ¿A donde gustan ir ahora? ― pregunto ella luego de un rato.

― mmm... que les parecería que caminemos y veamos que se nos ocurre hacer. ¿Les gusta la idea? ― dijo Kaiya.

Entonces comenzaron a caminar por las calles de la ciudad sin un rumbo aparente. Al cabo de más o menos media hora, llegaron a una plazuela y se sentaron en una pequeña banca que había por ahí.

― Heeeey chicas ― dijo de pronto Kaiya ― ¿No hay demasiados chicos guapos, este día?

― Sí, me parece que sí. Mejor aún que no son solo chicos de por aquí; ese de allá parece ser extranjero. ― respondió Arween

― Es lindo... se ve bien. ― dijo Yami sonriendo.

― Lastima que tú tienes novio y no puedes salir con nadie mas. ― dijo burlonamente Arween.

Ella sonrió. Desde que les había dicho a sus dos amigas acerca de Janao, ellas no paraban de recordárselo.

― ¿Y qué? No tiene nada de malo que mire a algún chico guapo; no hago nada que no deba hacer. Malo que comience a salir con alguien más aparte de Janao; y aun así, de cualquier modo no habría nada malo en ello porque no es como si estuviera casada (ni lo estaría nunca) con él, por lo que podría salir con quien yo quisiese ― respondio Yami ante aquello.

― Apoyo la opinión de Yami. No tiene nada de malo ver, besar, o abrazar a alguien más; y menos si es así de linda. Los chicos la siguen sin que ella realmente quiera y puede conseguir a cualquiera.

― No soy linda... solo les llamo la atención por... bah. Ustedes si lo son.

― Claro que eres linda. ¿Por qué crees que el tal Janao se habrá fijado en ti, si no eres linda?

― Quizá porque nadie más se fijaba en él y yo fui su última opción. O bien, quizá también pudo haber sido que no se fijara en mi rostro...

― Eso último suena lógico. Lamentablemente, a estas alturas todo chico se fija en el físico de la chica, aunque suene horrible. Y claro que eres linda... te demostraré ― dijo Arween, quien acto seguido se le quedo mirando a un chico como de veintitantos años que iba pasando distraído. No parecía mala persona, por lo que ella alzó la mano y lo saludo.

Yami trató de detenerla. Estaba mal que simplemente le hablaran así a un tipo que ni conocían...

Pero aquel chico, ya las había mirado extrañado  durante un momento, y se acercó. Entonces las saludó a todas. ― Disculpen, pero ¿Las conozco? ― preguntó.

― Nop...

― ¡Demonios! Soy tonto. Pensé que las conocía y por eso ustedes me habían saludado; fue por ello que me acerque a saludarlas para no ser maleducado y ver si las reconocía. No piensen mal, es solo que conozco a tanta gente, que después olvido algunas caras y ya no las reconozco...

― Bueeenooo... no está mal que no nos conozcas. Puedes conseguir nuevas amigas.

Aquel chico sonrió un poco incomodo y dijo ― En ese caso, me llamo Ryota. Gusto en conocerlas.

Las chicas saludaron y se presentaron; entonces se quedaron a conversar los cuatro.

[...]

― Heeey ustedes son muy divertidas ― dijo él entre risas al cabo de un rato ― Me caen bien.

En ese momento Arween sonrió y le dijo ― ¿Podría preguntarte algo?

― Aaaam ya lo haz hecho... pero claro; supongo que está bien.

― En ese caso; míranos bien y dime ¿Quién se ve más joven de las tres?

Ryota miro a las tres un momento, y al cabo de unos segundos dijo ― Creo que la más joven es Yamile; le calculo unos 16 años, mientras que ustedes se ven de prácticamente de 18 o hasta 19 años.

Arween y Kaiya sonrieron. Siempre la gente apostaba por Yamile.

― ¿Crees que es linda a pesar de que se vea pequeña?

― ¡Claro! Es muy linda. De hecho... si no fuera tan pequeña.... ― sonrió pícaramente y dejo la frase sin terminar, flotando en el aire.

Yamile se sonrojó y agacho la vista confundida: Se sentía halagada por ello; pero también le molestaba que un chico la llamase linda, pues  la hacia sentir incomoda y tenía malas experiencias con ello...

De pronto, Yamile se vio interrumpida antes de poder decir nada. Pues Ryota, dijo tener asuntos pendientes y debía irse,

Las chicas se despidieron y entonces se marchó.

― ¡Hey chicas! ¿Qué les parece si vamos por algo de comida? Estoy hambrienta. ― dijo de pronto Kaiya animosamente, con una sonrisa.

― Sí vamos, quiero unas hamburguesas. ― coincidió Yami.

Pese a todo, amaba los días en que podía pasarlos con sus hermanas... aunque ellas hicieran ese tipo de tonterías....

jueves, 19 de abril de 2012

Capitulo 25: "Disfruta cada uno de tus días."

Yami salió de la ducha, temblando de frio. Aún era muy temprano por la mañana, pero estaba emocionada porque después de mucho tiempo de no ver a sus amigas, hoy se reuniría con ellas dentro de un par de horas. Salió del baño y corrió a su habitación con la toalla enrollada alrededor del cuerpo; se desnudó, se seco el cuerpo y se puso ropa interior entre temblores.

Entonces, pasó frente al espejo de su habitación y se detuvo ante a él para mirarse. Suspiro y al cabo de un rato, se retiró. No importaba cuantas veces se viese en el espejo, nunca le terminaba de agradar lo que veía; ya fuese que se viese sin absolutamente nada de ropa, o hasta vestida y maquillada: el reflejo de ella no le gustaba. Sabía que no se agradaba a si misma por aquella expresión de hastío en su rostro, que sin importar si sonreía, permanecía en sus ojos. Además, estaba su cuerpo... y aunque ella sabía cuán atractiva era, detestaba que los chicos se fijaran en ella por eso; por eso hacía lo posible por cubrirlo, para que no se fijaran en ello a simple vista.

Suspiró y finalmente se vistió. Luego volvió a acercarse al espejo, y minuciosamente se maquilló levemente el rostro; poniendo énfasis, especialmente los ojos. Trataba de ocultar su permanente expresión y cuidaba de cubrir los pequeños detalles que la hacían sentirse más a disgusto con ella.

Una vez que termino de arreglarse, tomo una bolsa de mano y guardó lo necesario: Dinero, celular, audifonos, etc.

Salió de su habitación con cuidado y se encamino a la cocina, en donde tomo una taza y se preparo un poco de café para quitarse el sueño y frío. Se llevo la taza a los labios... justo en ese momento recordó la sonrisa de Takeshi tal y como si lo estuviese mirando.... de pronto, sus ojos se humedecieron y Yami no supo distinguir si se debía a la nostalgia que le producía pensar en él, o si era por el dolor de haberse quemado la lengua con la bebida caliente. Pero sonrió, por la ironía de aquello.

De pronto, sintió una mano posarse sobre su hombro y giro el cuerpo sobresaltada. Su madre la miraba fijamente. ― ¡Ma'...! Me has asustado... casi me derramo el café encima.

― Lo siento, sólo quería que voltearas para saludarte.

― Buenos días mamá ― dijo Yamile y se acerco a ella, para besarle la mejilla.

― Buenos días. ― respondió y la miró ―Ya te has bañado y arreglado ¿Saldrás con tus amigas?

― Sí, y quizá deberías decir "Saldremos". Pensé que papá y tú deseaban ir también. ― dijo Yami tomando un plato en el que se sirvió leche y cereal.

― Iremos. Aunque simplemente te llevaríamos a donde se verán porque no sabes llegar; pero quizá luego te separes de nosotros y ustedes vayan a otro lugar... o simplemente no notes nuestra presencia.

Sonrió. ― Bueno, de cualquier modo irán. Lo mejor sería que papá ya despertara y ambos se quitaran sus pijamas para ir; se supone que quedamos de vernos en hora y media allá, y no sé cuanto tardemos en llegar.

***

Yami bajo del metro -seguida de sus padres- y comenzó a caminar, mientras miraba a su alrededor. Nunca había estado en ese sitio.

El día anterior Kaiya la había contactado para invitarla a salir con Arween, Tenshu, Sayu y Junjou. Habían planeado dar una vuelta y curiosear en un tianguis en el que vendían toda clase de artículos referentes a cualquier moda excéntrica: desde rockeros, metaleros, darks, etc., etc..

Ahora debía buscarlos en una biblioteca cercana a su destino, que habían denominado como el punto de encuentro.

― ¡Yami-chan! ― escuchó que alguien gritaba y giro el rostro en todas direcciones, buscando el origen de aquello. A unos cuantos metros alcanzo a ver a Kaiya, quien la había llamado y ahora la saludaba con la mano. Entonces, notó que alrededor de Kaiya ya se encontraban Tenshu, Sayu y Junjou; y avanzó para saludar a todos.

 Al tener de frente a Kaiya le dio un efusivo abrazo y le dijo― ¡Hola! Ya los extrañaba ― refiriéndose también al otro par.

― Sí ya tenía muchote tiempo que nos nos veíamos ― respondió Kaiya ― En noviembre me parece... ¡Y ya ha pasado más de un mes!

― ¿Oh? Han venido tus padres. ― dijo Junjou, mirándolos a lo lejos, mientras se detenían a examinar alguna cosa.

― Sip... yo no sabía llegar y me guiaron. Además, ya los conoces; ambos tuvieron un cercano pasado, genial y oscurillo como nosotros, y querían venir a ver un poco de lo que hay por aquí. ― dijo Yamile sonriendo.

― Sí... eso los hace geniales. Mucho. ― tercio Kaiya. ― Por cierto, Arween no podrá venir, así que sera mejor que nosotros continuemos.

Todos asintieron y comenzaron a caminar guiados por Kaiya, quien parecía ser la que conocía mejor la zona.

Al cabo de un rato, parecía que Kaiya y Yami se habían quedado solas, pues Tenshu se había perdido, Junjou y Sayu se detenían a ratos para mirar ciertas cosas, o simplemente para permanecer enlazados en un beso, y los padres de Yami ya habían quedado muy atrás.

― ¿Ha pasado algo interesante en tu vida? ― pregunto Kaiya a ella, luego de un momento de divagar.

― No sé que sería algo "interesante". A mi, por ejemplo, lo más sustancial e interesante que me ha pasado por ahora, es que he venido a pasear un rato con una de mis mejores amigas -la más loca y posesa que me encontré-, a un sitio que es bastante curioso, loco y esotérico; en el que estoy segura que nos miran raro, y podríamos salir drogadas si no tenemos cuidado. ― dijo Yami sonriendo a la vez que rechazaba a un chico que le ofrecía alguna bebida que se veía bastante curiosa. Luego la miro a los ojos. ― Creo que aparte de eso, nada me importa más por ahora.

― Bueno sí, suena interesante y raro cuando lo dices así. Pero yo me refería a algo como: sí has salido a tomar a algún lugar, o a dar una vuelta... o sí has hecho nuevos amigos por los que me iras a cambiar... o si has conseguido algún cuñado para mi. Al menos, algo que yo no sepa. ¡Cuéntame alguna anécdota nueva de la que me haya perdido!

― Sabes que no tomo, más que para brindis especiales; no salgo mucho porque no me dejan y no te cambiaría...― su amiga le sonrió ― Pero bueno... veamos, algo nuevo... mmm...  Bueno, hay mucho por lo que contar. Tengo una amiga, que me gustaría que conocieses y que me dieses tu opinión de ella... mmm... y sí, ya tengo un novio.

Kaiya había estado mirando la ropa de un puesto distraídamente, pero cuando escuchó aquello se giro bruscamente ante Yami y la sujetó por los hombros. ― ¿¡¡Novio nuevo!!? ¡Genial! Hace años que no tenías ningún interés en tener novio... creo que desde que nos conocimos.

― ¿¡Novio nuevo!? ¿Yami? ― pregunto Sayu, quien había aparecido detrás de Yami repentinamente; Kaiya asintió.

― Eaaaa... Yamile tiene novio, y ¿Al menos es guapo? ― preguntó Junjou.

― Espero, que por lo menos sea más guapo que tú Junjou. ― dijo Kaiya en tono burlón. ― ¿Qué tal es el tipo?

― Es un buen chico, mas alto que yo y no es feo; aunque sí quizá chistoso. Yo no planeaba salir con él ni nada, pero las cosas así se dieron. Por eso no estoy muy segura, de que realmente me guste.

― ¿Sales con él sin que te guste? Espera, ¿No es el chico que dijiste la última vez que nos vimos, que te gustaba? ― pregunto extrañada Kaiya.

― No, no lo es... aunque ese chico me siga gustando.

― Entonces ¿Porque mejor no salias con el chico que en serio te gusta?

― Aaaaam... es una larga historia. ― continuaron avanzando por entre los locales y puestos, y mientras Yami iba contando la historia lo más resumida posible, sin dejar ningún detalle importante suelto.

― Ya veo... ― dijo al fin Kaiya ― Maldito tonto: no merecía que una chica tan linda, buena, amable y sexy como tú se fijase en él...

Yami rió por los comentarios de Kaiya ― Creo que me sobrestimas... Independientemente, de cualquier forma no creo que haya sido culpa de Takeshi. Me ha pasado lo mismo que con Tenshu. Yo no me he confesado por que son mis amigos, y al final ellos han escogido a otra chica; con lo que yo he salido lastimada por mi propia idiotez.

― Siempre me pregunté porque nunca te atreviste a besar a Tenshu al menos para quitarte la curiosidad. ― interrumpió de pronto Junjou.

― Emmmm... porque nunca sentí la necesidad de hacerlo y porque...

― Yo no lo hubiese permitido de haberlo intentado. ― completó Tenshu, quien se encontraba oculto detrás del alto Junjou y de pronto apareció ― Porque no es eso lo que Yamile se merecía.

― aaaam... yo... ― Yami balbuceo un poco, sintiéndose avergonzada hasta que Sayu prosiguió

― No sé... Yo siento que todo esto ha pasado porque Yami no merecia estar con ellos. Quizá sea, que haya alguien que en algún momento va a ser el que realmente deba ser querido por ella. Ese alguien sera bueno, la cuidara, respetara, ayudara, admirara y la amara; ella también lo querrá y entonces estarán juntos. ― dijo románticamente Sayu.

― Ja. Dime donde está ese alguien y ahora mismo lo beso sin importarme que eso de los besos me de un poco de nervios. ― exclamó Yamile.

― Quizá todavía esté escondido en algún lugar y un buen día aparecerá. O puede ser el novio que ahora mismo tienes.

―  Prefiero la primera opción. ― afirmo Yami.

― Por el momento, disfruta el novio que tienes ahora, y aprovéchalo. ― dijo sonriente Kaiya ― Yo igual disfrutare mi actual y reciente novio.

― ¡Genial que tengas a alguien con quien salir! Ojala te quiera y respete adecuadamente. ― le deseo Yami.

― Lo mismo para tí.

Luego de eso, continuaron avanzando por la calle, hasta que llegaron a un sitio en donde una banda de rock estaba comenzando una especie de pequeño concierto. Los padres de Yami se encontraban ahí, y decidieron quedarse un rato a escuchar la música.

― Eeeeey... Cuéntame que mas has hecho. ― le dijo Kaiya, de forma casi inaudible, debido al ruido de la batería y guitarra.

Como pudo, Yami continuó contándole casi todo lo que había vivido con el resto de sus amigos en todo ese tiempo. Kaiya permaneció atenta y le dio ciertos consejos sobre ello, logrando hacer que Yami viese las cosas un poco diferentes y sonriera por ahora.

No importaba que Yami aún se sintiera mal por lo que había pasado con Takeshi; o que estuviese preocupada por Akita.... o que extrañara un poco a Akane. Por ahora, se encontraba disfrutando un buen día con la persona a la que más quería: Kaiya.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Capitulo 8: "Reencontrarse con los recuerdos..."


Yamile se encontraba de pie frente a esa casa, en espera de que alguien escuchara el sonar del timbre, se  abriera la puerta y salieran a recibirla. Ciertamente se le veía feliz. Sonreía.

De pronto, la puerta se abrió de golpe, una silueta salió corriendo y se abalanzó sobre ella. Al siguiente instante, tenía una maraña de cabello tapándole el rostro, unos brazos rodeando sus hombros y una voz femenina que con alegría le dijo: ― ¡Qué suerte que hayas podido venir! ― y se reconoció la voz suave pero firme de Kaiya, quien abrazó a Yamile durante varios segundos, hasta casi asfixiarla.

― Sí.. t.tenía ya mucho tiempo desde que... nos vimos la última vez.... ― dijo Yami con dificultad para hablar, pues aún sentía la presión de los brazos de su mejor amiga ― Las extrañe tanto... ― Yami miró por encima del hombro de Kaiya, y vio otras dos siluetas femeninas mirando la escena desde la puerta. Entonces, como pudo alzo el brazo y extendió su mano, en forma de seña para invitar a Sayu y Arween a que se unieran al abrazo también.

Sí, se sentía un poco asfixiada por todo aquello, pero estaba contenta. Feliz de tener de nuevo a sus tres amigas cerca.

Sucede que esas chicas eran definitivamente las mejores amigas de Yamile. Y sin importar que hubiera conocido a Akane o que llegara a conocer a más chicas, nadie reemplazaría el sitio que tenían ellas. Porque su amistad ya llevaba forjándose desde hace tres años; desde el momento en que se conocieron al entrar a la secundaria. Y durante el pasar de esos años. había vivido tantas cosas con ellas: Crecieron juntas y de alguna forma, una se parecía a otra en algunos aspectos; porque de algún modo ellas eran  como verdaderas hermanas. Y nada, ni siquiera el tiempo o el cambio de escuela, harían que ese sentimiento se fuera.

Estuvieron entrelazadas en el abrazo solamente un par de segundos; y al soltarse, todas entraron en la casa que había detrás de ellas. Entonces, cuando Yami cruzó el umbral, comprobó que aún sentía la casa de Arween como un lugar seguro. Seguía siendo el refugio que había sido en muchas otras ocasiones...

― ¿Cómo has estado Yami? ― preguntó Kaiya al fin― Tiene tanto que no sabemos nada de ti, que hasta pensé que te escondías de nosotras...

― ¡Jamás lo haría!... ― dijo Yami exagerando el tono de voz a propósito ― Es sólo que, como ya no vamos en la misma escuela y nuestros horarios tampoco no coinciden...Y ni había encontrado la oportunidad de contactarlas o me había topado con Sayu, ¡Y eso que las dos vamos a la misma escuela! Lamentablemente su horario de clases es en la mañana...  Esto de ir en un turno durante la tarde me descompensa mucho. Yo... lo siento... debí haberlas buscado con más ganas ― se disculpó Yamile, y como respuesta, las otras chicas, la abrazaron.

Entonces, todas comenzaron a hablar de las novedades no contadas y de los recuerdos ya vividos, haciendo del "Recuerdas aquella vez, cuando..." o del "Cuéntame más..." sus frases favoritas; sumergiendo a Yami en un mundo ya conocido. Estaba contenta, en confianza y con gente que amaba...

Definitivamente ellas eran amigas verdaderas. Su verdadera familia... sus tres queridas hermanas...

***

― Y bien Yami ¿Ya tienes amigos nuevos?  ― preguntó Arwen, mientras se maquillaba para el Halloween al que asistirían esa noche.

― ¿Qué me dices de conseguirte algún chico? ― completó Kaiya.

― Pues sí tengo algunos amigos... y también hay chicos... de hecho, son demasiados chicos en la escuela... en mi grupo por ejemplo, solo somos 5 chicas.

― ¿Y, qué tal son tus amigos?  ― terció Sayu.

― Bueno... aaam.... Akane es con quien más convivo en la escuela. Es una chica curiosa... porque es buena persona y amable, pero eso no le quita lo terca, orgullosa y enojona...; también está Kenta, quien es un chico tímido, educado... bueno al menos es educado conmigo, porque he notado que con los demás puede ser muy grosero...; está Takeshi... y él... es muy reservado y frío, pero me quiere y no me trata mal... y.... y también esta él: Akita... ― Yami se detuvo, y dudó, pues no sabía cómo debía describirlo ― él... sólo es... Akita ― concluyó, pues no encontró otra forma de decir las cosas, y hacerle justicia a su extraña y atrayente forma de ser.

― Uuuuy.... has dicho su nombre de forma curiosa y hasta podría jurar que he visto algo raro en tus ojos en ese momento ¿Te gusta ese chico? ― preguntó Kaiya.

― No... ― Yami lo negó, pero recordó entonces sus ojos y se corrigió ― Bueno, no exactamente....

― ¿A qué te refieres?

― Él es raro... "misterioso" es la palabra correcta. Porque desde la primera vez que lo vi, me dio la sensación de que lo he visto antes, pero sé que no lo conozco. Tampoco sé mucho acerca de él porque no se deja conocer. Pero por lo poco que hemos conversado, ha sido amable y amistoso.... Puedo decir que él tiene un halo de misterio que me repele y atrae mucho.... y sus ojos. Oh, definitivamente lo que más me gusta de él son sus ojos: son lindos, cálidos y raros también... creo que al verlos, siento que puedo llegar a conocerlo mucho a través de ellos...  ― Yami se detuvo un momento para pensar como debía continuar, y sonrió al decir: ― Sí, ahora que lo pienso, es definitivo que Akita me gusta. Pero, temo decepcionarte al decir, que no me gusta de la forma que insinúas; si no más bien, me gusta como persona.... mmm... no sé si me entiendan. Me gusta ese misterio, esa amabilidad, su carisma... y al menos lo poco que conozco y que he podido ver en él me gusta. Pero, repito, no me gusta como chico, si no como amigo. Y me intimida en cierto grado.... ― ella ya no supo como continuar, por lo que se detuvo.

Sus tres amigas la miraron un rato, y Kaiya comenzó a reír abiertamente.

― ¿Qué? ¿Tiene algo de gracioso lo que dije?

― No, pero ese tal Akita me provoca curiosidad....

― Debería conocerlo para poder comprenderte mejor ― interrumpió Arween ― Y saber por qué pareces confundida y encandilada a la vez, al hablar de él ―  eso provoco que Yamile se sonrojara. "¿Encandilada? ¿Realmente lo estoy?"- pensó

 ― Y entonces, si no te gusta él... ¿Hay algún otro chico interesante?

― Takeshi también es interesante; y sí todo va bien y tengo suerte con él, entonces yo tendré un chico y ustedes un cuñado ― dijo Yami sonriendo....

Estaba feliz y cómoda. Realmente le sentaba bien estar con ellas.

― Eso suena bien ― dijo Kaiya, interrumpiendo por un momento el arreglo de su maquillaje ― Cuéntanos sobre él...

― Él es un tanto frío y muy callado. También debería admitir que es algo arrogante. Y sí,  está definitivamente loco, es tan distante de todos... Pero, es por eso que quiero salir con él; porque quiero comprobar que quizá sea un poco sensible.... Y últimamente él me atrae....

― Sabes, suena a que los tipos que conoces están locos... y tú aún más por fijarte en alguno de ellos... ― dijó Arwen.

― Sí Yami, definitivamente....  ― sonrió burlona Kaiya ― Antes te gustaba Tenshu, y ahora, otro tipo raro.

―  ¡No deberías quejarte! Porque tú no te quedas muy atrás. A ti también te gustaba Tenshu...; lo cual indica que no estoy tan mal, o en un caso más probable, que ambas estamos chifladas ― bromeó Yamile. E intentó sonreír con el fin de ocultar la emoción y dolor que había sentido al escuchar mencionar a ese chico. Un chico que aún quería; un chico que no olvidaba todavía. Ese chico, que se había encargado de lastimarla tanto al rechazarla... Él era el culpable de que ella siguiera desconfiada de los chicos...

***

Miró el reloj, y se dio cuenta que aún era temprano, pero que todavía tenían una larga noche por delante....

― La música del lugar estuvo bastante bien ― dijo Sayu, mientras salían de la convención de Anime.

― Sí. Supongo que esto no está tan mal, mientras esté con ustedes. ¡Y lo mejor es que aún lucimos bien para ir al Halloween! ― continuó Kaiya, mirando los respectivos disfraces de las otras 3 chicas ―Todas lucimos, a su modo, encantadoras y raras.

― Lastima que no pueda ir con ustedes ― afirmó triste Sayu ― Me gustaría divertirme y ver más disfraces...

― Sí, lastima... sólo he podido verte un ratito ― dijo Yamile, decepcionada de que su amiga tuviera que irse.

― Bueno, al menos diviértete con Junjou...  y alegralo esta noche. ― dijo Kaiya de forma atrevida, cargando la expresión de doble sentido.

― Yo... yo... ― Sayu se sonrojo, comenzó a balbucear y opto por despedirse de ellas ― Por favor, cuídense. Las quiero... ― entonces, dio media vuelta, y se fue.

― No deberías decir eso así Kaiya, podrías incomodarla. ― dijo Yami, mientras miraba en la dirección en que Sayu se marchó.

― No puedo evitarlo. Yo soy así de atrevida, y no me gusta tragarme las cosas que pienso. ― Yami sonrió ante ese comentario. Kaiya tenía razón, ya que en los años que llevaba conociéndola, siempre había sido tan directa; y eso era precisamente lo que más le agradaba de ella.

― Lo sé ― dijo Yami, y la abrazó ― A mí no me incomoda. Así te adoro niña...

Yami miró a sus amigas y supo que pese a no verlas durante mucho tiempo, sus locuras y ocurrencias siempre la harían sonreír. Estaba segura, que siempre contaría con ellas; siempre serían hermanas. Y esa certeza la hizo extrañar aquellos días en donde podía estar con ellas a diario, sonriéndole a la vida juntas, superando cualquier problema entre todas y sabiendo que sí algo iba mal, tendrías tres personas que te apoyarían incondicionalmente.

Pero ahora, todo era tan distinto con todas lejos, luchando individualmente por un futuro... un futuro, que de alguna manera, todas compartirían y siempre estarían juntas.

― Las quiero niñas.... y realmente mucho ― dijo Yami, parándose en puntillas, para poder alcanzar la mejilla de ambas y poder darles un beso a cada una ― Prometo, que nunca las dejare.

Kaiya le dio un golpe en el hombro y le dijo ― Ya deja las cursilerias... eso es asunto de Sayu. ¡ Larguémonos a asustar a los pequeños niños y a robarles dulces!

Yami sonrió. Hace tanto que no estaba tan contenta...