― ¿Chicas, gustan venir a comer? ― les preguntó la madre de Yami a ellas, a través de la puerta cerrada de la habitación.
― Si má', ya vamos ― le contestó su hija.
― Gracias señora ― respondió por su parte Akane.
Ese día era sábado, y Akane había ido a visitar a Yamile; ahora las dos chicas estaban encerradas en la habitación, platicando alegremente.
Sucede que, después de que el día anterior Akita acompañara a Yami a su casa, ésta había olvidado marcarle a su amiga como lo había prometido. Por eso la chica había ido curiosa, a enterarse de las novedades.
― Pensé que después de marcharse juntos, algo iba a pasar entre ustedes ― dijo Akane con desilusión, en cuánto Yami le contó lo sucedido ― Ah, pero claro... ¡Tú eres una tontita!
― Ya... Ya te he explicado por qué lo hice ― dijo la aludida mientras suspiraba ― Es sólo que disfruté tanto de su compañía, que no quise arruinarlo o modificar las cosas aún. Ya llegará su tiempo...
― Ay... bueno, qué se le va hacer. ― dijo Akane, suspirando también. ― ¡Oh! Tu madre ha venido a buscarnos ya hace rato. ¡Vamos, que el olor ha hecho que me dé mucha hambre!
La chica salió precipitadamente de la habitación y se detuvo repentinamente al final del pasillo. Yami que también corrió tras ella, chocó con su amiga ― ¿Qué pasa? ― le preguntó.
Akane se dio media vuelta; parecía estar repentinamente tímida. Entonces le susurró a su anfitriona: ― Tu papá...
― ¿Eh?
― Está en la sala, tontita ― y soltó una risita boba ― Dijiste que había ido a trabajar, incluso hoy. Y ahora me da pena ir a saludarlo.
― Pues habrá regresado temprano. Vamos, no seas boba ― Yami tomó a su amiga de la mano y avanzó hasta la sala ― Hola papá ― dijo quedo.
Él volteó a verla y sonrió de lado. ― Hola ― dijo secamente.
― Oh. Ella es Akane ―. Dijo la chica, sacando a su amiga de detrás de si misma ― Es una amiga de la vocacional.
― B.buenas tarde.s ― dijo con tímidez. Se le veía nerviosa ― Un placer conocerle.
― Sí, te recuerdo. Te he visto junto a ésta mocosa. ― se puso en pie ― Pues, vamos a comer.
Luego de eso, todos se sentaron a comer, tranquilamente.
― ¡Oh! ¡Está delicioso! ― dijo en voz alta la risueña chica de cabello teñido ― No había probado algo tan sabroso. ― Y se llevó otro bocado a la boca.
― Gracias ― respondió halagada la madre de Yamile.
― Pues deberá invitarme a comer más seguido, señora ― daba la impresión de que la chica cada vez se sentía con más confianza.
Luego de la comida, el resto se sentó en el sofá y comenzaron a ver un programa de televisión. De pronto Akane miró asombrada la escena y le susurró a su amiga.
― ¡Mira! Tu padre ha sonreído; jamás pensé que vería esto. ― Y rió por lo bajo también ― Me alegra estar contigo, tontita. Y ver a tu familia tan cómoda.
Yami sonrió. Le agradaba esa cercanía que tenia ahora con Akane.
― Oh, por cierto. Me comentaste que habías hablado con tu madre, acerca de Akita ¿No?
La chica asintió.
― Cuéntame. ¿Qué te ha dicho ella, sobre esto? ― se le notaba un fuerte tono de emoción y curiosidad.
Entonces Yamile le hizo señas para indicarle que fueran a su habitación.
― ¿Y bien? ― insistió su amiga, una vez que estuvieron a solas.
― Debo decir que no fue como lo planee ― Yami suspiró ― No le dije a mamá que él me gustaba; más bien fue cómo decirle que él era un chico al que yo quería mucho y que hasta ahora era mi mejor amigo. Le comenté sobre lo mucho que disfrutaba de su compañía y las platicas con él. Incluso, le dije sobre el actual problema que él presenta con sus materias y el riesgo de quedar fuera de la escuela; así, cómo que eso implicaba que yo... pues que nosotros nos distanciáramos y quizá las cosas cambiaran...
― Supongo que tu madre entendió. ¿Qué te dijo de aquello?
― Me escuchó hasta el final sin rechistar. Y luego, me dijo que le agradaba que hubiera encontrado a un chico así; que lo mejor que yo podía hacer era apoyarlo y mostrarle que estaría a su lado siempre. Que incluso, aunque él saliera de la escuela... que yo solo podía esperar, y que si nuestra amistad era tan buena como yo creía, entonces seguramente podríamos superar el distanciamiento por muy largo o fuerte que fuese... básicamente eso. ― Yami agachó la vista ― Lo mejor que puedo hacer, es esperar: Esperar a saber sobre sus sentimientos hacía mi, esperar a que él dé lo mejor de si, esperar a saber que pasará después... esperaré tanto como pueda.
― T.tanto así... ¿De verdad lo quieres? ― preguntó su amiga, impresionada por aquello ― Tu mamá suena muy sabia; y comprensiva también.
― Me gusta más de lo que me había gustado cualquier otro chico. ― sonrió con melancolía ― Supongo, que lo que ella dijo, me ha dado cierto valor... aunque en realidad, pensar en la perspectiva de que él se aleje de mi... me duele.
― Ay tontita. ¿Y ahora, qué pasará con Takeshi?
― ¿Qué tiene que ver él con esto? Ya te dije cansinamente, que por él ya no siento para nada lo mismo.
― Pero... ― bufó y suspiró ― Supongo que te apoyaré tanto cómo pueda.
― Muchas gracias ― dijo sentimentalmente la chica. Luego Akane la abrazó y la dejo sin aliento.
― Te quiero, aunque seas tontita. Y si quieres a Akita... pues ya sabes; no te rindas. Él no se ve tan malo.
― Eso espero.
Yami estaba a gusto; confundida, dolida y preocupada, también. Pero dejaría que por ahora, las cosas pasaran como debían pasar.... por ahora, sólo le quedaba esperar.
¿Cuánto más?
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sábado, 28 de diciembre de 2013
sábado, 14 de diciembre de 2013
Capitulo 33: "Esto no es amor."
― Ya deberías ir a dormir. ― dijo por decima vez la madre de Yamile.
― No aún no. Mañana quedé de ir disfrazada y quiero que el disfraz esté bien… sólo déjame terminar. ― Contestó ella sonriente y con un dejo de emoción en la voz.
― Pues si no duermes, ni siquiera te levantarás y no iras…
― Ya, ya… vale pues: Me iré a dormir. ― Dijo ella soltando los holanes de aquel pequeño vestidito negro que era su disfraz. ― Hasta mañana mamá; y gracias por ayudarme con esto.
― Ya, ve a dormir. ― Y diciendo esto, se dio media vuelta y salió de la habitación de su hija, cerrando tras de sí la puerta.
Ella se cambio rápidamente la ropa y se colocó un camisón. Luego, subió a la cama superior de la litera, abrió las cobijas y se tumbó dentro mientras se cubría. Entonces, sonrió.
Se sentía alegre y entusiasmada, ya que al día siguiente volvería a ver a sus mejores amigas luego de llevar ya más de un mes sin verlas.
Hace un par de días Kaiya le había hablado por teléfono, comunicándole que se había encontrado con Arween y que ambas habían decidido que ya era momento de poder verse un rato. Y le dijo, que esperaba verla para ir a la convención de anime y disfraces; fue obvio que Yami aceptó... realmente las extrañaba y había mucho por contar.
Suspiró, ansiosa porque amaneciera y se quedó dormida.
― ¿Estás segura de qué vendrán? ― Le preguntó su padre entre bostezos. ― Yo tengo sueño y me obligaron a traerte.
― Déjala... ― le dijo la madre de ella.
Pero Yami no contestó y se limitó a mirar por la ventana, expectante por verlas. Y pronto sucedió. A lo lejos vio la silueta de dos chicas ataviadas en sendos vestidos blancos, como parte del disfraz que ellas llevaban y que al parecer, se habían organizado para ir coordinadas.
Ella bajó del auto y corrió a abrazarlas. Todas estaban felices y entusiasmadas por el reencuentro.
Yami dió vuelta, regresó al coche de su padre y se despidió; él arrancó el coche con una mueca y se fue. Siempre tenía un humor extraño.
Luego, todas avanzaron hasta el sitio donde tomarían el camión para llegar al sitio de la convención. Y durante todo el camino, fue evidente que Yami llamaba mucho la atención.
― ¿De que va su disfraz? ― Les preguntó ella.
― Se supone, que somos algo así como diosas griegas ¿Lo notas?
― Supooongo. ― les dijo ella riéndo.
― Ja. Y ¿De qué o quién se supone que es tu disfraz? ― le preguntó Kaiya, mientras observaba atenta el vestido negro, las medias, su peinado en coletas y los accesorios góticos.
― ¡Oh! Esto... es mi adaptación de un personaje que pertenece a una serie que recién he visto en las vacaciones: Akita me la recomendó y me pareció buena. Sé que te gustaría... aunque es algo violenta.
― Debo verla. ― le dijo su amiga. ― Me da curiosidad saber, de algo que al parecer te ha gustado mucho. ― Sonreía con picardía. ― Así que cuéntame de ese tal Akita también.
― ¿Eh? ¿A qué te refieres?
― Oh vamos. Se nota en la cara y por ese brillo, que ese chico te gusta... y mucho. ― terció Arween.
― Ah, ustedes...
― Te conocemos bien. Cuéntanos. ― Kaiya sonreía al decirle aquello, y Yami estaba contenta. Lo sabía: que no había nadie que la conociera tan bien como ella lo hacía.
― Supongo que debo decir que Akita ya era un tipo que desde el principio me atraía... me llamaba la atención que fuese tan enigmático. Y ya les había dicho sobre él, sobre sus ojos ¿Lo recuerdan? ― sus amigas asintieron ― Ajá, se trata de él. ― Suspiró y sonrió. ― Desde que salimos de vacaciones, entre nosotros se ha entablado una amistad a través del chat: hablamos todos los días.
Sus amigas sonreían; se notaba que disfrutaban de aquello.
― Supongo que eso en parte tiene culpa a que Janao se hartara de mi, o a que eso no me doliera tanto como uno esperaba...
― ¡Es cierto! Tú estabas saliendo con ese tal Janao. ― le dijo Kaiya sorprendida.
― ¿Qué pasa con él? ― Se veía a leguas que Arween estaba curiosa.
Yami les contó todo lo que paso: el distanciamiento que hubo con Janao y la cercanía de Akita, el como había terminado enterándose de la apuesta de Janao, la compañía y confianza que recibió de Akita. Y que repentinamente se había dado cuenta de los sentimientos hacía Akita; pero que tenía miedo de no ser ella esa chica especial para él. Lo único omitido, fue aquel sueño extraño y la desesperación que sintió el día que lo tuvo...
Y sus amigas -al igual que hizó Sayu- comenzaron a despotricar en contra de Janao, durante todo el camino.
Luego, incluso Kaiya les contó sobre aquel novio que ella había tenido; porque aquel chico la había humillado, cambiado y se había burlado de ella.
― Lo que hace peor esto, es que... ― Suspiró con frustración ― Iba a ser tan estúpida como para... tener relaciones con él.
― ¿¡Eh?!
― Sí; días antes de que esto pasara, él y yo estuvimos a punto de eso. Me hace sentir aún más frustrada de que estaba casi segura de que hacía lo correcto... aún así, algo me daba mala espina. Y me detuve porque sentí que aún no era el momento. Quizá el imbécil por eso me dejo, y me alegro por ello.
Yami suspiró. Aunque no podía entender a Kaiya, porque jamás había pensado sexualmente en alguién o siguiera intentado algo, estaba molesta por ello: por el golpe bajo que debía suponerse la frustración de saber que solo había sido fingir quererla por sexo.
Kaiya debía sentirse pisoteada. Lo que ese chico sintió por ella, no era para nada algo acercado al amor.
Eso era algo de lo que ella quería estar segura: De que no se precipitaría y esperaría al menos a ser mayor de edad para comenzar a pensar en el sexo; y finalmente, cuándo llegara la oportunidad debía ser con alguien a quién realmente quisiera.... alguien que quizá no se quedara, pero que la quisiera lo suficiente para respetarla.
Finalmente, cuándo llegaron al lugar, entraron y comenzaron con las compras, las fotografías tomadas y que les tomaron.... y en medio de todo aquello, decidieron hacer una apuesta sobre un reto. Besarían al menos a un chico que les llamara la atención. No se limitarían ese día e incluso se desquitarían por los recientes fracasos con sus novios. No se trataba de amor... sólo sería una distracción.
Repentinamente, Yami recibió una llamada. Se trataba de Kenta, quién decía estar en esa misma convención y que le marcaba porque estaba seguro de que ella estaría ahí; por lo que quería verla.
Al escuchar aquello, Yami sonrió... ahí estaba de nuevo Kenta, tratando de hacer las cosas para agradarle a ella, cosa que no lograba al hacer aqullo; y no porque le desagradara el detalle, si no porque no le gustaban los chicos con tal sumisión.... y ella no sabía como explicarle aquello.
Sus amigas accedieron a encontrarse con él. Y una vez que Kenta vio a Yamile, trató por todos los medios de complacerla; le ofreció comida, ropa, objetos y demás tonterías...incluso trataba de agradarle a sus amigas. Habría que hacerle entender que ella no estaba interesada más que en su amistad.
Y así llegó el momento de cumplir aquel reto. Ella iba caminando, cuándo a lo lejos vió un chico alto, de piel pálida y cabello negro y lacio; incluso llevaba un disfraz llamativo. Vistiendose como uno de los personajes de una famosa serie de aprendices ninja, y con el torso totalmente descubierto.
― ¿Ey, disculpa?.... ― Se acercó y llamó la atención de él. ― ¿Podría tomarme una foto contigo?
El chico la miro unos segundos y sonrió. ― Por supuesto, guapa.
Yami sonrió, se colocó a un lado del chico y sus amigas los fotografiaron. Mientras Kenta tenía una obvia expresión de enfado en su rostro... pero tenía que hacerle entender.
― Me gusta tu disfraz. ― Le dijo aquel chico. ― No a cualquiera le queda llevar un vestido tan corto.
Ahí estaba, otro chico fijadose solamente en su físico... aún así, ella se sonrojó. ― Digo lo mismo. Me gusta, porque tampoco a cualquiera le va bien ir mostrando el torso.
Ambos rieron.
― ¿Podría... podría tomarme una foto, dándote un beso? ― se envalentonó a decirle ella.
― ¡Ah! Claro, dónde quieras... soy todo tuyo. ― El chico abrió los brazos, dándole a entender que iba totalmente en serio. Ella podía hacer lo que quisiera... pero sólo se limitó a pararse de puntillas y besarle la comisura de los labios; eso sería suficiente para cubrir el reto y desanimar a Kenta.
― ¿No sería mejor, así? ― Aquel apuesto chico le sujeto la barbilla con delicadeza y movió su rostro, de tal forma que le dio un pronunciado beso.
Yami se quedó pasmada por la sorpresa, y porque por un instante, sintió que traicionaba algo y a alguien: Estaba traicionando sus sentimientos.
Aquel chico se separó y le sonrió. ― Ha sido una buena foto. ¿Te ha gustado? ― No la dejo responder; ella seguía mirandolo embobada. ― Toma. ― Y le dio un pequeño papelito con un número de celular escrito. Le sonrió con picardía y se marchó.
Yami se giró a mirar a sus amigos.
Arween y Kaiya estaban fuera de si ― Mis respetos... eres sin duda la más atrevida.
― Naah. Kaiya me quita el puesto.
― No. En verdad eres muy coqueta; eso le quita puntos a Kaiya. ― le dijo Arween.
Pero Kenta, se veía irritado y celoso. Quizá bastara para darse cuenta de que ella no estaba interesada...
Aunque lo cierto es que, ella también estaba molesta. Estaba enfadada consigo misma, porque se sentía traicionada por si misma. Sentía que había traicionado incluso a Akita, aunque ellos no fueran nada todavía. Porque sentía, que no quería volver a besar a ningún otro chico... que no debía hacerlo.
Todo eso... la traición y lo que estaba sintiendo por él. ¿Qué significaba?
No había besado a ese chico por cariño o amor... pero ¿Y si se tratara de Akita?
Eso no era amor ¿O sí?
― No aún no. Mañana quedé de ir disfrazada y quiero que el disfraz esté bien… sólo déjame terminar. ― Contestó ella sonriente y con un dejo de emoción en la voz.
― Pues si no duermes, ni siquiera te levantarás y no iras…
― Ya, ya… vale pues: Me iré a dormir. ― Dijo ella soltando los holanes de aquel pequeño vestidito negro que era su disfraz. ― Hasta mañana mamá; y gracias por ayudarme con esto.
― Ya, ve a dormir. ― Y diciendo esto, se dio media vuelta y salió de la habitación de su hija, cerrando tras de sí la puerta.
Ella se cambio rápidamente la ropa y se colocó un camisón. Luego, subió a la cama superior de la litera, abrió las cobijas y se tumbó dentro mientras se cubría. Entonces, sonrió.
Se sentía alegre y entusiasmada, ya que al día siguiente volvería a ver a sus mejores amigas luego de llevar ya más de un mes sin verlas.
Hace un par de días Kaiya le había hablado por teléfono, comunicándole que se había encontrado con Arween y que ambas habían decidido que ya era momento de poder verse un rato. Y le dijo, que esperaba verla para ir a la convención de anime y disfraces; fue obvio que Yami aceptó... realmente las extrañaba y había mucho por contar.
Suspiró, ansiosa porque amaneciera y se quedó dormida.
***
Su padre estacionó el auto y de inmediato ella miró en todas direcciones. Ya había llegado al sitio dónde ellas habían dicho que se verían; ahora sólo restaba esperarlas.― ¿Estás segura de qué vendrán? ― Le preguntó su padre entre bostezos. ― Yo tengo sueño y me obligaron a traerte.
― Déjala... ― le dijo la madre de ella.
Pero Yami no contestó y se limitó a mirar por la ventana, expectante por verlas. Y pronto sucedió. A lo lejos vio la silueta de dos chicas ataviadas en sendos vestidos blancos, como parte del disfraz que ellas llevaban y que al parecer, se habían organizado para ir coordinadas.
Ella bajó del auto y corrió a abrazarlas. Todas estaban felices y entusiasmadas por el reencuentro.
Yami dió vuelta, regresó al coche de su padre y se despidió; él arrancó el coche con una mueca y se fue. Siempre tenía un humor extraño.
Luego, todas avanzaron hasta el sitio donde tomarían el camión para llegar al sitio de la convención. Y durante todo el camino, fue evidente que Yami llamaba mucho la atención.
― ¿De que va su disfraz? ― Les preguntó ella.
― Se supone, que somos algo así como diosas griegas ¿Lo notas?
― Supooongo. ― les dijo ella riéndo.
― Ja. Y ¿De qué o quién se supone que es tu disfraz? ― le preguntó Kaiya, mientras observaba atenta el vestido negro, las medias, su peinado en coletas y los accesorios góticos.
― ¡Oh! Esto... es mi adaptación de un personaje que pertenece a una serie que recién he visto en las vacaciones: Akita me la recomendó y me pareció buena. Sé que te gustaría... aunque es algo violenta.
― Debo verla. ― le dijo su amiga. ― Me da curiosidad saber, de algo que al parecer te ha gustado mucho. ― Sonreía con picardía. ― Así que cuéntame de ese tal Akita también.
― ¿Eh? ¿A qué te refieres?
― Oh vamos. Se nota en la cara y por ese brillo, que ese chico te gusta... y mucho. ― terció Arween.
― Ah, ustedes...
― Te conocemos bien. Cuéntanos. ― Kaiya sonreía al decirle aquello, y Yami estaba contenta. Lo sabía: que no había nadie que la conociera tan bien como ella lo hacía.
― Supongo que debo decir que Akita ya era un tipo que desde el principio me atraía... me llamaba la atención que fuese tan enigmático. Y ya les había dicho sobre él, sobre sus ojos ¿Lo recuerdan? ― sus amigas asintieron ― Ajá, se trata de él. ― Suspiró y sonrió. ― Desde que salimos de vacaciones, entre nosotros se ha entablado una amistad a través del chat: hablamos todos los días.
Sus amigas sonreían; se notaba que disfrutaban de aquello.
― Supongo que eso en parte tiene culpa a que Janao se hartara de mi, o a que eso no me doliera tanto como uno esperaba...
― ¡Es cierto! Tú estabas saliendo con ese tal Janao. ― le dijo Kaiya sorprendida.
― ¿Qué pasa con él? ― Se veía a leguas que Arween estaba curiosa.
Yami les contó todo lo que paso: el distanciamiento que hubo con Janao y la cercanía de Akita, el como había terminado enterándose de la apuesta de Janao, la compañía y confianza que recibió de Akita. Y que repentinamente se había dado cuenta de los sentimientos hacía Akita; pero que tenía miedo de no ser ella esa chica especial para él. Lo único omitido, fue aquel sueño extraño y la desesperación que sintió el día que lo tuvo...
Y sus amigas -al igual que hizó Sayu- comenzaron a despotricar en contra de Janao, durante todo el camino.
Luego, incluso Kaiya les contó sobre aquel novio que ella había tenido; porque aquel chico la había humillado, cambiado y se había burlado de ella.
― Lo que hace peor esto, es que... ― Suspiró con frustración ― Iba a ser tan estúpida como para... tener relaciones con él.
― ¿¡Eh?!
― Sí; días antes de que esto pasara, él y yo estuvimos a punto de eso. Me hace sentir aún más frustrada de que estaba casi segura de que hacía lo correcto... aún así, algo me daba mala espina. Y me detuve porque sentí que aún no era el momento. Quizá el imbécil por eso me dejo, y me alegro por ello.
Yami suspiró. Aunque no podía entender a Kaiya, porque jamás había pensado sexualmente en alguién o siguiera intentado algo, estaba molesta por ello: por el golpe bajo que debía suponerse la frustración de saber que solo había sido fingir quererla por sexo.
Kaiya debía sentirse pisoteada. Lo que ese chico sintió por ella, no era para nada algo acercado al amor.
Eso era algo de lo que ella quería estar segura: De que no se precipitaría y esperaría al menos a ser mayor de edad para comenzar a pensar en el sexo; y finalmente, cuándo llegara la oportunidad debía ser con alguien a quién realmente quisiera.... alguien que quizá no se quedara, pero que la quisiera lo suficiente para respetarla.
***
Finalmente, cuándo llegaron al lugar, entraron y comenzaron con las compras, las fotografías tomadas y que les tomaron.... y en medio de todo aquello, decidieron hacer una apuesta sobre un reto. Besarían al menos a un chico que les llamara la atención. No se limitarían ese día e incluso se desquitarían por los recientes fracasos con sus novios. No se trataba de amor... sólo sería una distracción.
Repentinamente, Yami recibió una llamada. Se trataba de Kenta, quién decía estar en esa misma convención y que le marcaba porque estaba seguro de que ella estaría ahí; por lo que quería verla.
Al escuchar aquello, Yami sonrió... ahí estaba de nuevo Kenta, tratando de hacer las cosas para agradarle a ella, cosa que no lograba al hacer aqullo; y no porque le desagradara el detalle, si no porque no le gustaban los chicos con tal sumisión.... y ella no sabía como explicarle aquello.
Sus amigas accedieron a encontrarse con él. Y una vez que Kenta vio a Yamile, trató por todos los medios de complacerla; le ofreció comida, ropa, objetos y demás tonterías...incluso trataba de agradarle a sus amigas. Habría que hacerle entender que ella no estaba interesada más que en su amistad.
Y así llegó el momento de cumplir aquel reto. Ella iba caminando, cuándo a lo lejos vió un chico alto, de piel pálida y cabello negro y lacio; incluso llevaba un disfraz llamativo. Vistiendose como uno de los personajes de una famosa serie de aprendices ninja, y con el torso totalmente descubierto.
― ¿Ey, disculpa?.... ― Se acercó y llamó la atención de él. ― ¿Podría tomarme una foto contigo?
El chico la miro unos segundos y sonrió. ― Por supuesto, guapa.
Yami sonrió, se colocó a un lado del chico y sus amigas los fotografiaron. Mientras Kenta tenía una obvia expresión de enfado en su rostro... pero tenía que hacerle entender.
― Me gusta tu disfraz. ― Le dijo aquel chico. ― No a cualquiera le queda llevar un vestido tan corto.
Ahí estaba, otro chico fijadose solamente en su físico... aún así, ella se sonrojó. ― Digo lo mismo. Me gusta, porque tampoco a cualquiera le va bien ir mostrando el torso.
Ambos rieron.
― ¿Podría... podría tomarme una foto, dándote un beso? ― se envalentonó a decirle ella.
― ¡Ah! Claro, dónde quieras... soy todo tuyo. ― El chico abrió los brazos, dándole a entender que iba totalmente en serio. Ella podía hacer lo que quisiera... pero sólo se limitó a pararse de puntillas y besarle la comisura de los labios; eso sería suficiente para cubrir el reto y desanimar a Kenta.
― ¿No sería mejor, así? ― Aquel apuesto chico le sujeto la barbilla con delicadeza y movió su rostro, de tal forma que le dio un pronunciado beso.
Yami se quedó pasmada por la sorpresa, y porque por un instante, sintió que traicionaba algo y a alguien: Estaba traicionando sus sentimientos.
Aquel chico se separó y le sonrió. ― Ha sido una buena foto. ¿Te ha gustado? ― No la dejo responder; ella seguía mirandolo embobada. ― Toma. ― Y le dio un pequeño papelito con un número de celular escrito. Le sonrió con picardía y se marchó.
Yami se giró a mirar a sus amigos.
Arween y Kaiya estaban fuera de si ― Mis respetos... eres sin duda la más atrevida.
― Naah. Kaiya me quita el puesto.
― No. En verdad eres muy coqueta; eso le quita puntos a Kaiya. ― le dijo Arween.
Pero Kenta, se veía irritado y celoso. Quizá bastara para darse cuenta de que ella no estaba interesada...
Aunque lo cierto es que, ella también estaba molesta. Estaba enfadada consigo misma, porque se sentía traicionada por si misma. Sentía que había traicionado incluso a Akita, aunque ellos no fueran nada todavía. Porque sentía, que no quería volver a besar a ningún otro chico... que no debía hacerlo.
Todo eso... la traición y lo que estaba sintiendo por él. ¿Qué significaba?
No había besado a ese chico por cariño o amor... pero ¿Y si se tratara de Akita?
Eso no era amor ¿O sí?
martes, 15 de mayo de 2012
Capitulo 27: "Almas nocturnas: Un posible adiós."
― Se ve graciosa cuándo duerme ― dijo una voz de chica.
― Es... divertido ― completó otra.
Yamile abrió los ojos lentamente; y parpadeo un par de veces para espabilarse y aclarar la vista. Tardó unos cuantos segundos más en darse cuenta del motivo de las risas de sus amigas, que miraban entretenidas a la chica que dormía a pierna suelta a un lado suyo, roncando y babeando un poco. Al ver eso, Yami no pudo evitar reír también; era realmente gracioso.
Esa noche ella estaba en casa de Kaiya. Todas habían decidido hacer una pijamada y varias chicas se habían quedado a dormir: Arween, Sayu, Misako, Yami, y por supuesto Kaiya y su pequeña hermana Ilia.
Ese hecho la hacía sentir un mar de emociones, pues era la primera vez que Yami dormía fuera de su casa o de algún familiar; y la idea le agradaba tanto que la hacia sentir relajada, además de que por ello, esa noche no sufría de insomnio ni pesadillas, y tampoco se sentía cansada pese a que eran las 3 de la madrugada y apenas había dormido un par de horas. Pensó que se trataba por la confianza que le tenía a estas chicas y por el agrado que sentía porque sus padres la hubiesen liberado tan solo un poco.
― ¿Qué hacen despiertas tan tarde? ― preguntó Yami a Kaiya y Arween.
― Kaiya no podía dormir, y yo le hago compañía ― respondió Arween.
Yami miró a Kaiya y preguntó ― ¿Otra vez insomnio?
La interrogada asintió y contesto ― Siempre lo tengo......
Yami se levantó de la colchoneta del suelo y se estiró un poco ― Entonces, yo me quedo con ustedes.
― De acuerdo... ― dijo Arwen, quien luego miro a Misako y volvió a reír ― Es gracioso...
― Todos dormimos gracioso... ― dijo Yamile ― por cierto, ¿Yo no ronque, di patadas o hice algo raro?
― Babeaste. ― afirmo Kaiya.
― Jejeje. Siempre lo hago... al menos espero no haber babeado a alguien.
Luego las tres chicas abandonaron la sala en donde estaban, y avanzaron hasta el comedor para no despertar a las otras.
― ¿Qué quieren hacer ahora? ― preguntó Kaiya.
― Mmm... en primera, yo quiero agua. ― dijo Arween.
Kaiya avanzó hacía la cocina, y regreso trayendo algunos vasos y una jarra de agua.
De pronto se escucharon movimientos en la sala: alguien bostezo y gruño, y al cabo de unos segundos Sayu también se había unido a ellas. ― ¿Qué hacen despiertas? ― dijo tallándose los ojos.
― Kaiya: Insomnio. ― fue todo lo que dijo Yami.
― .... Otra vez... ¿Puedo hacerles compañía?
Las tres asintieron y ella se sentó con ellas. Permanecieron un rato calladas y pudieron escuchar ruidos provenientes de una de las habitaciones, en donde descansaba el resto de la familia de Kaiya. De pronto una puerta se abrió y vieron a Ilia salir de su habitación y avanzar por el pasillo en dirección al baño.
― ¿Tu familia o papás no se molestan por qué estemos aquí? ― pregunto Yami mirando en la dirección de la habitación de los padres.
― Nop. Lo único que mis padres piden es que nos comportemos, que no salgamos de la casa o la incendiemos... o que no nos embriaguemos mucho ― dijo Kaiya sonriendo.
― Suena razonable. ― coincidió Arween ― Y teniendo eso en cuenta, ¿Qué desean hacer?
― Creo que tengo frío, y que el hecho de que este descalza y toque el suelo helado pueda influir; así que iré por mis pantuflas para cubrirme los pies. ― dijo Yamile, y se encaminó a la sala por ellas.
Una vez en ella, vio a Misako tumbada con los brazos y piernas abiertos cubriendo todas las colchonetas, incluso tenía la boca abierta y salivaba. Yami rió lo más bajo que pudo y aun así el sonido provocó que Misako abriera los ojos y se incorporara lentamente.
― ¿Eh?.... ¿"Je pa....sa"? ― pregunto entre bostezos, limpiándose el rostro ― mmm.... ¿Dondé están todas? ¿Qué haces despierta en la noche?
― Aaaam... pues no tenemos ganas de dormir. ¿Gustas venir al comedor con nosotras?
Y sin decir nada más, Misako se levantó y avanzo detrás de Yami.
Una vez juntas las cinco chicas, se pusieron a conversar entretenidas hasta que de nuevo escucharon ruidos en la habitación contigua.
Kaiya miro con expresión preocupada hacía la habitación de sus padres, y Yami al notar aquello le pregunto ― ¿Te pasa algo?
Kaiya suspiró, dudo un momento y respondió con pesar en la voz ― Se trata de mis padres...
― ¿Qué sucede?
― Es... complicado. ― Arween y Yami se acercaron a ella un poco más y al parecer eso le dio el valor de continuar de forma abrupta. ― Ellos están en planes de separarse. Hace ya mucho tiempo que lo han estado charlando y yo me doy cuenta de las cosas...
― ¿Es seguro?
― Sí. Y el problema con ello es que nos ponen en problemas a mí y mi hermana, porque nosotras podríamos y tendríamos que elegir entre ellos. Es como si estuviésemos en medio de ambos, sin saber que es lo que debemos hacer... yo no podría. Además, es más difícil porque han estado aparentando que nada sucede, y hace complicado actuar fingiendo que tú tampoco lo sabes... me resulta horrible el mirarlos a la cara y estar junto a ellos.
Yami se acerco más y la miro a los ojos; Kaiya continuó.
― Además... se que cuando ellos se separen, nosotras podríamos hacerlo; ya no podría verlas de nuevo. ― Suspiró ― Mi mamá podría querer que nos vayamos con ella al menos hasta que sea mayor de edad, y no se a donde iríamos en ese caso. Y si fuésemos con mi papá... bueno, él ha dejado en claro desde hace mucho tiempo, que de pasar algo así, se iría lejos.
― ¿Te iras? ― pregunto Misako, respondiendo la curiosidad de Yamile también.
― Sí mis papás lo quieren, lo tendré que hacer al menos hasta que sea mayor de edad.
― No es gran tiempo... sólo un par de años. ― dijo Arween.
― Suficiente tiempo para no verlas; para que llegue a sentirme lejos del mundo que amo... ¡De ustedes!
― No te preocupes, todo saldrá bien. ― dijo Yamile intentando darle ánimos ― Todos llegamos a sufrir por problemas de ese tipo, pero al final todo se solucionara... No nos alejaremos de ti.
De pronto Arween interrumpió y con cara sombría confirmo ― Sí, a todos podría sucederles, incluso a mí... Y debo decirles algo también. ― Arween tomo aliento y prosiguio ― Quizá sí nos tengamos que separar un tiempo...
― ¿Por qué lo dices tú?
― Mi padre está enfermo. Necesita cuidados especiales, más espacio para cuidarlo y que este cómodo, con tal de que su situación no sea peor de lo que ya está. Por ello toda mi familia debemos irnos. Quizá nos mudemos cerca... o vayamos fuera de la ciudad, a donde nací y crecí y donde el ambiente sería mejor para él...
Yami recordó que Arween siempre había dicho que creció en las afueras de la ciudad, en un pequeño pueblo que ella jamás había visto. Sonrió con ironía mientras oía atenta aquello, negándose a seguir...
― Kaiya y yo podríamos mudarnos cerca... o lejos... pero sea como sea, es seguro que quizá debemos separarnos un tiempo.
Yami miró atenta a sus amigas y las abrazó. ― Sea como sea estaremos juntas ¿No? Siempre nos apoyaremos.
― Sí...
― Siempre juntas, aunque pasase el tiempo que deba pasar... ― dijeron Arween y Kaiya respectivamente.
Sayu sonrió y Yamile le hizo coro; pero a pesar de su sonrisa, Yami sentía un pesar en su interior. Definitivamente se negaba a aceptar esa posible realidad...
Desde hace años que estaba con ellas; eran las únicas personas a las que tenía. Durante toda la secundaria había estado a su lado, y eso realmente la ayudaba, pero ahora... con todo lo que estaba sucediendo... supuso que tendría que apañárselas sola. ¿Cómo lo haría?
Suspiró. Trató de alegrar aquello y siguió conversando con ellas durante horas; lo mejor era seguir fingiendo tanto como pudiera y alegrarlas a ellas. Además, ya no podría dormir.
Amaneció, incluso desayunaron. Todo siguió marchando bien; hasta que los padres de Yami le llamaron al celular y ella tuvo que despedirse de ellas.
Las abrazó con más emoción de lo normal; ya no sabría cuándo podría volver a verlas. Pero, todo estaría bien... ¿O no?
― Es... divertido ― completó otra.
Yamile abrió los ojos lentamente; y parpadeo un par de veces para espabilarse y aclarar la vista. Tardó unos cuantos segundos más en darse cuenta del motivo de las risas de sus amigas, que miraban entretenidas a la chica que dormía a pierna suelta a un lado suyo, roncando y babeando un poco. Al ver eso, Yami no pudo evitar reír también; era realmente gracioso.
Esa noche ella estaba en casa de Kaiya. Todas habían decidido hacer una pijamada y varias chicas se habían quedado a dormir: Arween, Sayu, Misako, Yami, y por supuesto Kaiya y su pequeña hermana Ilia.
Ese hecho la hacía sentir un mar de emociones, pues era la primera vez que Yami dormía fuera de su casa o de algún familiar; y la idea le agradaba tanto que la hacia sentir relajada, además de que por ello, esa noche no sufría de insomnio ni pesadillas, y tampoco se sentía cansada pese a que eran las 3 de la madrugada y apenas había dormido un par de horas. Pensó que se trataba por la confianza que le tenía a estas chicas y por el agrado que sentía porque sus padres la hubiesen liberado tan solo un poco.
― ¿Qué hacen despiertas tan tarde? ― preguntó Yami a Kaiya y Arween.
― Kaiya no podía dormir, y yo le hago compañía ― respondió Arween.
Yami miró a Kaiya y preguntó ― ¿Otra vez insomnio?
La interrogada asintió y contesto ― Siempre lo tengo......
Yami se levantó de la colchoneta del suelo y se estiró un poco ― Entonces, yo me quedo con ustedes.
― De acuerdo... ― dijo Arwen, quien luego miro a Misako y volvió a reír ― Es gracioso...
― Todos dormimos gracioso... ― dijo Yamile ― por cierto, ¿Yo no ronque, di patadas o hice algo raro?
― Babeaste. ― afirmo Kaiya.
― Jejeje. Siempre lo hago... al menos espero no haber babeado a alguien.
Luego las tres chicas abandonaron la sala en donde estaban, y avanzaron hasta el comedor para no despertar a las otras.
― ¿Qué quieren hacer ahora? ― preguntó Kaiya.
― Mmm... en primera, yo quiero agua. ― dijo Arween.
Kaiya avanzó hacía la cocina, y regreso trayendo algunos vasos y una jarra de agua.
De pronto se escucharon movimientos en la sala: alguien bostezo y gruño, y al cabo de unos segundos Sayu también se había unido a ellas. ― ¿Qué hacen despiertas? ― dijo tallándose los ojos.
― Kaiya: Insomnio. ― fue todo lo que dijo Yami.
― .... Otra vez... ¿Puedo hacerles compañía?
Las tres asintieron y ella se sentó con ellas. Permanecieron un rato calladas y pudieron escuchar ruidos provenientes de una de las habitaciones, en donde descansaba el resto de la familia de Kaiya. De pronto una puerta se abrió y vieron a Ilia salir de su habitación y avanzar por el pasillo en dirección al baño.
― ¿Tu familia o papás no se molestan por qué estemos aquí? ― pregunto Yami mirando en la dirección de la habitación de los padres.
― Nop. Lo único que mis padres piden es que nos comportemos, que no salgamos de la casa o la incendiemos... o que no nos embriaguemos mucho ― dijo Kaiya sonriendo.
― Suena razonable. ― coincidió Arween ― Y teniendo eso en cuenta, ¿Qué desean hacer?
― Creo que tengo frío, y que el hecho de que este descalza y toque el suelo helado pueda influir; así que iré por mis pantuflas para cubrirme los pies. ― dijo Yamile, y se encaminó a la sala por ellas.
Una vez en ella, vio a Misako tumbada con los brazos y piernas abiertos cubriendo todas las colchonetas, incluso tenía la boca abierta y salivaba. Yami rió lo más bajo que pudo y aun así el sonido provocó que Misako abriera los ojos y se incorporara lentamente.
― ¿Eh?.... ¿"Je pa....sa"? ― pregunto entre bostezos, limpiándose el rostro ― mmm.... ¿Dondé están todas? ¿Qué haces despierta en la noche?
― Aaaam... pues no tenemos ganas de dormir. ¿Gustas venir al comedor con nosotras?
Y sin decir nada más, Misako se levantó y avanzo detrás de Yami.
Una vez juntas las cinco chicas, se pusieron a conversar entretenidas hasta que de nuevo escucharon ruidos en la habitación contigua.
Kaiya miro con expresión preocupada hacía la habitación de sus padres, y Yami al notar aquello le pregunto ― ¿Te pasa algo?
Kaiya suspiró, dudo un momento y respondió con pesar en la voz ― Se trata de mis padres...
― ¿Qué sucede?
― Es... complicado. ― Arween y Yami se acercaron a ella un poco más y al parecer eso le dio el valor de continuar de forma abrupta. ― Ellos están en planes de separarse. Hace ya mucho tiempo que lo han estado charlando y yo me doy cuenta de las cosas...
― ¿Es seguro?
― Sí. Y el problema con ello es que nos ponen en problemas a mí y mi hermana, porque nosotras podríamos y tendríamos que elegir entre ellos. Es como si estuviésemos en medio de ambos, sin saber que es lo que debemos hacer... yo no podría. Además, es más difícil porque han estado aparentando que nada sucede, y hace complicado actuar fingiendo que tú tampoco lo sabes... me resulta horrible el mirarlos a la cara y estar junto a ellos.
Yami se acerco más y la miro a los ojos; Kaiya continuó.
― Además... se que cuando ellos se separen, nosotras podríamos hacerlo; ya no podría verlas de nuevo. ― Suspiró ― Mi mamá podría querer que nos vayamos con ella al menos hasta que sea mayor de edad, y no se a donde iríamos en ese caso. Y si fuésemos con mi papá... bueno, él ha dejado en claro desde hace mucho tiempo, que de pasar algo así, se iría lejos.
― ¿Te iras? ― pregunto Misako, respondiendo la curiosidad de Yamile también.
― Sí mis papás lo quieren, lo tendré que hacer al menos hasta que sea mayor de edad.
― No es gran tiempo... sólo un par de años. ― dijo Arween.
― Suficiente tiempo para no verlas; para que llegue a sentirme lejos del mundo que amo... ¡De ustedes!
― No te preocupes, todo saldrá bien. ― dijo Yamile intentando darle ánimos ― Todos llegamos a sufrir por problemas de ese tipo, pero al final todo se solucionara... No nos alejaremos de ti.
De pronto Arween interrumpió y con cara sombría confirmo ― Sí, a todos podría sucederles, incluso a mí... Y debo decirles algo también. ― Arween tomo aliento y prosiguio ― Quizá sí nos tengamos que separar un tiempo...
― ¿Por qué lo dices tú?
― Mi padre está enfermo. Necesita cuidados especiales, más espacio para cuidarlo y que este cómodo, con tal de que su situación no sea peor de lo que ya está. Por ello toda mi familia debemos irnos. Quizá nos mudemos cerca... o vayamos fuera de la ciudad, a donde nací y crecí y donde el ambiente sería mejor para él...
Yami recordó que Arween siempre había dicho que creció en las afueras de la ciudad, en un pequeño pueblo que ella jamás había visto. Sonrió con ironía mientras oía atenta aquello, negándose a seguir...
― Kaiya y yo podríamos mudarnos cerca... o lejos... pero sea como sea, es seguro que quizá debemos separarnos un tiempo.
Yami miró atenta a sus amigas y las abrazó. ― Sea como sea estaremos juntas ¿No? Siempre nos apoyaremos.
― Sí...
― Siempre juntas, aunque pasase el tiempo que deba pasar... ― dijeron Arween y Kaiya respectivamente.
Sayu sonrió y Yamile le hizo coro; pero a pesar de su sonrisa, Yami sentía un pesar en su interior. Definitivamente se negaba a aceptar esa posible realidad...
Desde hace años que estaba con ellas; eran las únicas personas a las que tenía. Durante toda la secundaria había estado a su lado, y eso realmente la ayudaba, pero ahora... con todo lo que estaba sucediendo... supuso que tendría que apañárselas sola. ¿Cómo lo haría?
Suspiró. Trató de alegrar aquello y siguió conversando con ellas durante horas; lo mejor era seguir fingiendo tanto como pudiera y alegrarlas a ellas. Además, ya no podría dormir.
Amaneció, incluso desayunaron. Todo siguió marchando bien; hasta que los padres de Yami le llamaron al celular y ella tuvo que despedirse de ellas.
Las abrazó con más emoción de lo normal; ya no sabría cuándo podría volver a verlas. Pero, todo estaría bien... ¿O no?
lunes, 14 de mayo de 2012
Capitulo 26: "Es solo, un día más"
― ¿Sí tanto te gusta, por que no lo haces? ― se escuchó decir a la voz de Arween a unos pasos más atrás.
― Me da miedo... ¿Y si hago algo mal y me lastimo? ― respondió Yamile.
― Quizá ese chico lindo se fije en ti y te ayude. Y si no, pues te levantaras y seguirás. ― terció Kaiya. ― Mira. Todo mundo lo hace sin miedo aunque saben que podrían terminar lastimados.
― Quizá todo mundo tiene mucha confianza... ― debatió Yamile insegura ― o son tontos...
― O simplemente se atreven a hacerlo...
Hasta ahora, Yamile estaba mirando embobada aquella pista de hielo durante demasiado tiempo. Estaba sentada en una gradas con sus amigas, mientras miraban al resto de la gente hacer acrobacias y aprender a moverse sobre la capa fría; tenía muchas ganas de tomar unos patines y aventurarse en el hielo, pero también tenía mucho más miedo.
― Sólo hazlo. ― volvió a intentar animarla Kaiya.
― Me caeré. Seguro me animaré y lo haré; pero en otra ocasión con más confianza, o con alguien que me guíe y que sepa hacerlo, para no terminar yo con el trasero estampado contra el frío. Sí ya, cuando simplemente me encuentro de pie sobre el pavimento me caigo, no quiero imaginar que sucederá sobre el resbaloso hielo y con esas tiras delgadas de metal en mis pies.
Y es que, en serio moría de ganas de estar en la pista, pues era una de las cosas que figuraba en su lista de "cosas que realmente deseo hacer"; pero era un asco sobre patines. Hace mucho tiempo, había aprendido a patinar sobre el pavimento, pero por descuidada había obtenido una fractura en la muñeca. Tras eso, sus padres habían insistido en que abandonara los patines antes de que se deshiciera otro hueso, y así lo hizo; ahora, desconocía totalmente lo que era tener ruedas en los píes. Prefería quedarse sobre el duro pavimento, y animarse a entrar en ella algún día que alguien tuviera la paciencia de enseñarle y cuidarla dentro de la pista.
― No les parece que ya está haciendo más frío ― dijo de pronto Arween, mientras se envolvía más entre su chamarra.
― Sip. Mejor vayámonos ya de aquí; caminando se nos quitara el frío. ― dijo Yamile y se levanto de las gradas para irse.
― Me parece buena idea.
Salieron de aquel sitio, y miraron alrededor.
― ¿A donde gustan ir ahora? ― pregunto ella luego de un rato.
― mmm... que les parecería que caminemos y veamos que se nos ocurre hacer. ¿Les gusta la idea? ― dijo Kaiya.
Entonces comenzaron a caminar por las calles de la ciudad sin un rumbo aparente. Al cabo de más o menos media hora, llegaron a una plazuela y se sentaron en una pequeña banca que había por ahí.
― Heeeey chicas ― dijo de pronto Kaiya ― ¿No hay demasiados chicos guapos, este día?
― Sí, me parece que sí. Mejor aún que no son solo chicos de por aquí; ese de allá parece ser extranjero. ― respondió Arween
― Es lindo... se ve bien. ― dijo Yami sonriendo.
― Lastima que tú tienes novio y no puedes salir con nadie mas. ― dijo burlonamente Arween.
Ella sonrió. Desde que les había dicho a sus dos amigas acerca de Janao, ellas no paraban de recordárselo.
― ¿Y qué? No tiene nada de malo que mire a algún chico guapo; no hago nada que no deba hacer. Malo que comience a salir con alguien más aparte de Janao; y aun así, de cualquier modo no habría nada malo en ello porque no es como si estuviera casada (ni lo estaría nunca) con él, por lo que podría salir con quien yo quisiese ― respondio Yami ante aquello.
― Apoyo la opinión de Yami. No tiene nada de malo ver, besar, o abrazar a alguien más; y menos si es así de linda. Los chicos la siguen sin que ella realmente quiera y puede conseguir a cualquiera.
― No soy linda... solo les llamo la atención por... bah. Ustedes si lo son.
― Claro que eres linda. ¿Por qué crees que el tal Janao se habrá fijado en ti, si no eres linda?
― Quizá porque nadie más se fijaba en él y yo fui su última opción. O bien, quizá también pudo haber sido que no se fijara en mi rostro...
― Eso último suena lógico. Lamentablemente, a estas alturas todo chico se fija en el físico de la chica, aunque suene horrible. Y claro que eres linda... te demostraré ― dijo Arween, quien acto seguido se le quedo mirando a un chico como de veintitantos años que iba pasando distraído. No parecía mala persona, por lo que ella alzó la mano y lo saludo.
Yami trató de detenerla. Estaba mal que simplemente le hablaran así a un tipo que ni conocían...
Pero aquel chico, ya las había mirado extrañado durante un momento, y se acercó. Entonces las saludó a todas. ― Disculpen, pero ¿Las conozco? ― preguntó.
― Nop...
― ¡Demonios! Soy tonto. Pensé que las conocía y por eso ustedes me habían saludado; fue por ello que me acerque a saludarlas para no ser maleducado y ver si las reconocía. No piensen mal, es solo que conozco a tanta gente, que después olvido algunas caras y ya no las reconozco...
― Bueeenooo... no está mal que no nos conozcas. Puedes conseguir nuevas amigas.
Aquel chico sonrió un poco incomodo y dijo ― En ese caso, me llamo Ryota. Gusto en conocerlas.
Las chicas saludaron y se presentaron; entonces se quedaron a conversar los cuatro.
[...]
― Heeey ustedes son muy divertidas ― dijo él entre risas al cabo de un rato ― Me caen bien.
En ese momento Arween sonrió y le dijo ― ¿Podría preguntarte algo?
― Aaaam ya lo haz hecho... pero claro; supongo que está bien.
― En ese caso; míranos bien y dime ¿Quién se ve más joven de las tres?
Ryota miro a las tres un momento, y al cabo de unos segundos dijo ― Creo que la más joven es Yamile; le calculo unos 16 años, mientras que ustedes se ven de prácticamente de 18 o hasta 19 años.
Arween y Kaiya sonrieron. Siempre la gente apostaba por Yamile.
― ¿Crees que es linda a pesar de que se vea pequeña?
― ¡Claro! Es muy linda. De hecho... si no fuera tan pequeña.... ― sonrió pícaramente y dejo la frase sin terminar, flotando en el aire.
Yamile se sonrojó y agacho la vista confundida: Se sentía halagada por ello; pero también le molestaba que un chico la llamase linda, pues la hacia sentir incomoda y tenía malas experiencias con ello...
De pronto, Yamile se vio interrumpida antes de poder decir nada. Pues Ryota, dijo tener asuntos pendientes y debía irse,
Las chicas se despidieron y entonces se marchó.
― ¡Hey chicas! ¿Qué les parece si vamos por algo de comida? Estoy hambrienta. ― dijo de pronto Kaiya animosamente, con una sonrisa.
― Sí vamos, quiero unas hamburguesas. ― coincidió Yami.
Pese a todo, amaba los días en que podía pasarlos con sus hermanas... aunque ellas hicieran ese tipo de tonterías....
― Me da miedo... ¿Y si hago algo mal y me lastimo? ― respondió Yamile.
― Quizá ese chico lindo se fije en ti y te ayude. Y si no, pues te levantaras y seguirás. ― terció Kaiya. ― Mira. Todo mundo lo hace sin miedo aunque saben que podrían terminar lastimados.
― Quizá todo mundo tiene mucha confianza... ― debatió Yamile insegura ― o son tontos...
― O simplemente se atreven a hacerlo...
Hasta ahora, Yamile estaba mirando embobada aquella pista de hielo durante demasiado tiempo. Estaba sentada en una gradas con sus amigas, mientras miraban al resto de la gente hacer acrobacias y aprender a moverse sobre la capa fría; tenía muchas ganas de tomar unos patines y aventurarse en el hielo, pero también tenía mucho más miedo.
― Sólo hazlo. ― volvió a intentar animarla Kaiya.
― Me caeré. Seguro me animaré y lo haré; pero en otra ocasión con más confianza, o con alguien que me guíe y que sepa hacerlo, para no terminar yo con el trasero estampado contra el frío. Sí ya, cuando simplemente me encuentro de pie sobre el pavimento me caigo, no quiero imaginar que sucederá sobre el resbaloso hielo y con esas tiras delgadas de metal en mis pies.
Y es que, en serio moría de ganas de estar en la pista, pues era una de las cosas que figuraba en su lista de "cosas que realmente deseo hacer"; pero era un asco sobre patines. Hace mucho tiempo, había aprendido a patinar sobre el pavimento, pero por descuidada había obtenido una fractura en la muñeca. Tras eso, sus padres habían insistido en que abandonara los patines antes de que se deshiciera otro hueso, y así lo hizo; ahora, desconocía totalmente lo que era tener ruedas en los píes. Prefería quedarse sobre el duro pavimento, y animarse a entrar en ella algún día que alguien tuviera la paciencia de enseñarle y cuidarla dentro de la pista.
― No les parece que ya está haciendo más frío ― dijo de pronto Arween, mientras se envolvía más entre su chamarra.
― Sip. Mejor vayámonos ya de aquí; caminando se nos quitara el frío. ― dijo Yamile y se levanto de las gradas para irse.
― Me parece buena idea.
Salieron de aquel sitio, y miraron alrededor.
― ¿A donde gustan ir ahora? ― pregunto ella luego de un rato.
― mmm... que les parecería que caminemos y veamos que se nos ocurre hacer. ¿Les gusta la idea? ― dijo Kaiya.
Entonces comenzaron a caminar por las calles de la ciudad sin un rumbo aparente. Al cabo de más o menos media hora, llegaron a una plazuela y se sentaron en una pequeña banca que había por ahí.
― Heeeey chicas ― dijo de pronto Kaiya ― ¿No hay demasiados chicos guapos, este día?
― Sí, me parece que sí. Mejor aún que no son solo chicos de por aquí; ese de allá parece ser extranjero. ― respondió Arween
― Es lindo... se ve bien. ― dijo Yami sonriendo.
― Lastima que tú tienes novio y no puedes salir con nadie mas. ― dijo burlonamente Arween.
Ella sonrió. Desde que les había dicho a sus dos amigas acerca de Janao, ellas no paraban de recordárselo.
― ¿Y qué? No tiene nada de malo que mire a algún chico guapo; no hago nada que no deba hacer. Malo que comience a salir con alguien más aparte de Janao; y aun así, de cualquier modo no habría nada malo en ello porque no es como si estuviera casada (ni lo estaría nunca) con él, por lo que podría salir con quien yo quisiese ― respondio Yami ante aquello.
― Apoyo la opinión de Yami. No tiene nada de malo ver, besar, o abrazar a alguien más; y menos si es así de linda. Los chicos la siguen sin que ella realmente quiera y puede conseguir a cualquiera.
― No soy linda... solo les llamo la atención por... bah. Ustedes si lo son.
― Claro que eres linda. ¿Por qué crees que el tal Janao se habrá fijado en ti, si no eres linda?
― Quizá porque nadie más se fijaba en él y yo fui su última opción. O bien, quizá también pudo haber sido que no se fijara en mi rostro...
― Eso último suena lógico. Lamentablemente, a estas alturas todo chico se fija en el físico de la chica, aunque suene horrible. Y claro que eres linda... te demostraré ― dijo Arween, quien acto seguido se le quedo mirando a un chico como de veintitantos años que iba pasando distraído. No parecía mala persona, por lo que ella alzó la mano y lo saludo.
Yami trató de detenerla. Estaba mal que simplemente le hablaran así a un tipo que ni conocían...
Pero aquel chico, ya las había mirado extrañado durante un momento, y se acercó. Entonces las saludó a todas. ― Disculpen, pero ¿Las conozco? ― preguntó.
― Nop...
― ¡Demonios! Soy tonto. Pensé que las conocía y por eso ustedes me habían saludado; fue por ello que me acerque a saludarlas para no ser maleducado y ver si las reconocía. No piensen mal, es solo que conozco a tanta gente, que después olvido algunas caras y ya no las reconozco...
― Bueeenooo... no está mal que no nos conozcas. Puedes conseguir nuevas amigas.
Aquel chico sonrió un poco incomodo y dijo ― En ese caso, me llamo Ryota. Gusto en conocerlas.
Las chicas saludaron y se presentaron; entonces se quedaron a conversar los cuatro.
[...]
― Heeey ustedes son muy divertidas ― dijo él entre risas al cabo de un rato ― Me caen bien.
En ese momento Arween sonrió y le dijo ― ¿Podría preguntarte algo?
― Aaaam ya lo haz hecho... pero claro; supongo que está bien.
― En ese caso; míranos bien y dime ¿Quién se ve más joven de las tres?
Ryota miro a las tres un momento, y al cabo de unos segundos dijo ― Creo que la más joven es Yamile; le calculo unos 16 años, mientras que ustedes se ven de prácticamente de 18 o hasta 19 años.
Arween y Kaiya sonrieron. Siempre la gente apostaba por Yamile.
― ¿Crees que es linda a pesar de que se vea pequeña?
― ¡Claro! Es muy linda. De hecho... si no fuera tan pequeña.... ― sonrió pícaramente y dejo la frase sin terminar, flotando en el aire.
Yamile se sonrojó y agacho la vista confundida: Se sentía halagada por ello; pero también le molestaba que un chico la llamase linda, pues la hacia sentir incomoda y tenía malas experiencias con ello...
De pronto, Yamile se vio interrumpida antes de poder decir nada. Pues Ryota, dijo tener asuntos pendientes y debía irse,
Las chicas se despidieron y entonces se marchó.
― ¡Hey chicas! ¿Qué les parece si vamos por algo de comida? Estoy hambrienta. ― dijo de pronto Kaiya animosamente, con una sonrisa.
― Sí vamos, quiero unas hamburguesas. ― coincidió Yami.
Pese a todo, amaba los días en que podía pasarlos con sus hermanas... aunque ellas hicieran ese tipo de tonterías....
jueves, 19 de abril de 2012
Capitulo 25: "Disfruta cada uno de tus días."
Yami salió de la ducha, temblando de frio. Aún era muy temprano por la mañana, pero estaba emocionada porque después de mucho tiempo de no ver a sus amigas, hoy se reuniría con ellas dentro de un par de horas. Salió del baño y corrió a su habitación con la toalla enrollada alrededor del cuerpo; se desnudó, se seco el cuerpo y se puso ropa interior entre temblores.
Entonces, pasó frente al espejo de su habitación y se detuvo ante a él para mirarse. Suspiro y al cabo de un rato, se retiró. No importaba cuantas veces se viese en el espejo, nunca le terminaba de agradar lo que veía; ya fuese que se viese sin absolutamente nada de ropa, o hasta vestida y maquillada: el reflejo de ella no le gustaba. Sabía que no se agradaba a si misma por aquella expresión de hastío en su rostro, que sin importar si sonreía, permanecía en sus ojos. Además, estaba su cuerpo... y aunque ella sabía cuán atractiva era, detestaba que los chicos se fijaran en ella por eso; por eso hacía lo posible por cubrirlo, para que no se fijaran en ello a simple vista.
Suspiró y finalmente se vistió. Luego volvió a acercarse al espejo, y minuciosamente se maquilló levemente el rostro; poniendo énfasis, especialmente los ojos. Trataba de ocultar su permanente expresión y cuidaba de cubrir los pequeños detalles que la hacían sentirse más a disgusto con ella.
Una vez que termino de arreglarse, tomo una bolsa de mano y guardó lo necesario: Dinero, celular, audifonos, etc.
Salió de su habitación con cuidado y se encamino a la cocina, en donde tomo una taza y se preparo un poco de café para quitarse el sueño y frío. Se llevo la taza a los labios... justo en ese momento recordó la sonrisa de Takeshi tal y como si lo estuviese mirando.... de pronto, sus ojos se humedecieron y Yami no supo distinguir si se debía a la nostalgia que le producía pensar en él, o si era por el dolor de haberse quemado la lengua con la bebida caliente. Pero sonrió, por la ironía de aquello.
De pronto, sintió una mano posarse sobre su hombro y giro el cuerpo sobresaltada. Su madre la miraba fijamente. ― ¡Ma'...! Me has asustado... casi me derramo el café encima.
― Lo siento, sólo quería que voltearas para saludarte.
― Buenos días mamá ― dijo Yamile y se acerco a ella, para besarle la mejilla.
― Buenos días. ― respondió y la miró ―Ya te has bañado y arreglado ¿Saldrás con tus amigas?
― Sí, y quizá deberías decir "Saldremos". Pensé que papá y tú deseaban ir también. ― dijo Yami tomando un plato en el que se sirvió leche y cereal.
― Iremos. Aunque simplemente te llevaríamos a donde se verán porque no sabes llegar; pero quizá luego te separes de nosotros y ustedes vayan a otro lugar... o simplemente no notes nuestra presencia.
Sonrió. ― Bueno, de cualquier modo irán. Lo mejor sería que papá ya despertara y ambos se quitaran sus pijamas para ir; se supone que quedamos de vernos en hora y media allá, y no sé cuanto tardemos en llegar.
Yami bajo del metro -seguida de sus padres- y comenzó a caminar, mientras miraba a su alrededor. Nunca había estado en ese sitio.
El día anterior Kaiya la había contactado para invitarla a salir con Arween, Tenshu, Sayu y Junjou. Habían planeado dar una vuelta y curiosear en un tianguis en el que vendían toda clase de artículos referentes a cualquier moda excéntrica: desde rockeros, metaleros, darks, etc., etc..
Ahora debía buscarlos en una biblioteca cercana a su destino, que habían denominado como el punto de encuentro.
― ¡Yami-chan! ― escuchó que alguien gritaba y giro el rostro en todas direcciones, buscando el origen de aquello. A unos cuantos metros alcanzo a ver a Kaiya, quien la había llamado y ahora la saludaba con la mano. Entonces, notó que alrededor de Kaiya ya se encontraban Tenshu, Sayu y Junjou; y avanzó para saludar a todos.
Al tener de frente a Kaiya le dio un efusivo abrazo y le dijo― ¡Hola! Ya los extrañaba ― refiriéndose también al otro par.
― Sí ya tenía muchote tiempo que nos nos veíamos ― respondió Kaiya ― En noviembre me parece... ¡Y ya ha pasado más de un mes!
― ¿Oh? Han venido tus padres. ― dijo Junjou, mirándolos a lo lejos, mientras se detenían a examinar alguna cosa.
― Sip... yo no sabía llegar y me guiaron. Además, ya los conoces; ambos tuvieron un cercano pasado, genial y oscurillo como nosotros, y querían venir a ver un poco de lo que hay por aquí. ― dijo Yamile sonriendo.
― Sí... eso los hace geniales. Mucho. ― tercio Kaiya. ― Por cierto, Arween no podrá venir, así que sera mejor que nosotros continuemos.
Todos asintieron y comenzaron a caminar guiados por Kaiya, quien parecía ser la que conocía mejor la zona.
Al cabo de un rato, parecía que Kaiya y Yami se habían quedado solas, pues Tenshu se había perdido, Junjou y Sayu se detenían a ratos para mirar ciertas cosas, o simplemente para permanecer enlazados en un beso, y los padres de Yami ya habían quedado muy atrás.
― ¿Ha pasado algo interesante en tu vida? ― pregunto Kaiya a ella, luego de un momento de divagar.
― No sé que sería algo "interesante". A mi, por ejemplo, lo más sustancial e interesante que me ha pasado por ahora, es que he venido a pasear un rato con una de mis mejores amigas -la más loca y posesa que me encontré-, a un sitio que es bastante curioso, loco y esotérico; en el que estoy segura que nos miran raro, y podríamos salir drogadas si no tenemos cuidado. ― dijo Yami sonriendo a la vez que rechazaba a un chico que le ofrecía alguna bebida que se veía bastante curiosa. Luego la miro a los ojos. ― Creo que aparte de eso, nada me importa más por ahora.
― Bueno sí, suena interesante y raro cuando lo dices así. Pero yo me refería a algo como: sí has salido a tomar a algún lugar, o a dar una vuelta... o sí has hecho nuevos amigos por los que me iras a cambiar... o si has conseguido algún cuñado para mi. Al menos, algo que yo no sepa. ¡Cuéntame alguna anécdota nueva de la que me haya perdido!
― Sabes que no tomo, más que para brindis especiales; no salgo mucho porque no me dejan y no te cambiaría...― su amiga le sonrió ― Pero bueno... veamos, algo nuevo... mmm... Bueno, hay mucho por lo que contar. Tengo una amiga, que me gustaría que conocieses y que me dieses tu opinión de ella... mmm... y sí, ya tengo un novio.
Kaiya había estado mirando la ropa de un puesto distraídamente, pero cuando escuchó aquello se giro bruscamente ante Yami y la sujetó por los hombros. ― ¿¡¡Novio nuevo!!? ¡Genial! Hace años que no tenías ningún interés en tener novio... creo que desde que nos conocimos.
― ¿¡Novio nuevo!? ¿Yami? ― pregunto Sayu, quien había aparecido detrás de Yami repentinamente; Kaiya asintió.
― Eaaaa... Yamile tiene novio, y ¿Al menos es guapo? ― preguntó Junjou.
― Espero, que por lo menos sea más guapo que tú Junjou. ― dijo Kaiya en tono burlón. ― ¿Qué tal es el tipo?
― Es un buen chico, mas alto que yo y no es feo; aunque sí quizá chistoso. Yo no planeaba salir con él ni nada, pero las cosas así se dieron. Por eso no estoy muy segura, de que realmente me guste.
― ¿Sales con él sin que te guste? Espera, ¿No es el chico que dijiste la última vez que nos vimos, que te gustaba? ― pregunto extrañada Kaiya.
― No, no lo es... aunque ese chico me siga gustando.
― Entonces ¿Porque mejor no salias con el chico que en serio te gusta?
― Aaaaam... es una larga historia. ― continuaron avanzando por entre los locales y puestos, y mientras Yami iba contando la historia lo más resumida posible, sin dejar ningún detalle importante suelto.
― Ya veo... ― dijo al fin Kaiya ― Maldito tonto: no merecía que una chica tan linda, buena, amable y sexy como tú se fijase en él...
Yami rió por los comentarios de Kaiya ― Creo que me sobrestimas... Independientemente, de cualquier forma no creo que haya sido culpa de Takeshi. Me ha pasado lo mismo que con Tenshu. Yo no me he confesado por que son mis amigos, y al final ellos han escogido a otra chica; con lo que yo he salido lastimada por mi propia idiotez.
― Siempre me pregunté porque nunca te atreviste a besar a Tenshu al menos para quitarte la curiosidad. ― interrumpió de pronto Junjou.
― Emmmm... porque nunca sentí la necesidad de hacerlo y porque...
― Yo no lo hubiese permitido de haberlo intentado. ― completó Tenshu, quien se encontraba oculto detrás del alto Junjou y de pronto apareció ― Porque no es eso lo que Yamile se merecía.
― aaaam... yo... ― Yami balbuceo un poco, sintiéndose avergonzada hasta que Sayu prosiguió
― No sé... Yo siento que todo esto ha pasado porque Yami no merecia estar con ellos. Quizá sea, que haya alguien que en algún momento va a ser el que realmente deba ser querido por ella. Ese alguien sera bueno, la cuidara, respetara, ayudara, admirara y la amara; ella también lo querrá y entonces estarán juntos. ― dijo románticamente Sayu.
― Ja. Dime donde está ese alguien y ahora mismo lo beso sin importarme que eso de los besos me de un poco de nervios. ― exclamó Yamile.
― Quizá todavía esté escondido en algún lugar y un buen día aparecerá. O puede ser el novio que ahora mismo tienes.
― Prefiero la primera opción. ― afirmo Yami.
― Por el momento, disfruta el novio que tienes ahora, y aprovéchalo. ― dijo sonriente Kaiya ― Yo igual disfrutare mi actual y reciente novio.
― ¡Genial que tengas a alguien con quien salir! Ojala te quiera y respete adecuadamente. ― le deseo Yami.
― Lo mismo para tí.
Luego de eso, continuaron avanzando por la calle, hasta que llegaron a un sitio en donde una banda de rock estaba comenzando una especie de pequeño concierto. Los padres de Yami se encontraban ahí, y decidieron quedarse un rato a escuchar la música.
― Eeeeey... Cuéntame que mas has hecho. ― le dijo Kaiya, de forma casi inaudible, debido al ruido de la batería y guitarra.
Como pudo, Yami continuó contándole casi todo lo que había vivido con el resto de sus amigos en todo ese tiempo. Kaiya permaneció atenta y le dio ciertos consejos sobre ello, logrando hacer que Yami viese las cosas un poco diferentes y sonriera por ahora.
No importaba que Yami aún se sintiera mal por lo que había pasado con Takeshi; o que estuviese preocupada por Akita.... o que extrañara un poco a Akane. Por ahora, se encontraba disfrutando un buen día con la persona a la que más quería: Kaiya.
Entonces, pasó frente al espejo de su habitación y se detuvo ante a él para mirarse. Suspiro y al cabo de un rato, se retiró. No importaba cuantas veces se viese en el espejo, nunca le terminaba de agradar lo que veía; ya fuese que se viese sin absolutamente nada de ropa, o hasta vestida y maquillada: el reflejo de ella no le gustaba. Sabía que no se agradaba a si misma por aquella expresión de hastío en su rostro, que sin importar si sonreía, permanecía en sus ojos. Además, estaba su cuerpo... y aunque ella sabía cuán atractiva era, detestaba que los chicos se fijaran en ella por eso; por eso hacía lo posible por cubrirlo, para que no se fijaran en ello a simple vista.
Suspiró y finalmente se vistió. Luego volvió a acercarse al espejo, y minuciosamente se maquilló levemente el rostro; poniendo énfasis, especialmente los ojos. Trataba de ocultar su permanente expresión y cuidaba de cubrir los pequeños detalles que la hacían sentirse más a disgusto con ella.
Una vez que termino de arreglarse, tomo una bolsa de mano y guardó lo necesario: Dinero, celular, audifonos, etc.
Salió de su habitación con cuidado y se encamino a la cocina, en donde tomo una taza y se preparo un poco de café para quitarse el sueño y frío. Se llevo la taza a los labios... justo en ese momento recordó la sonrisa de Takeshi tal y como si lo estuviese mirando.... de pronto, sus ojos se humedecieron y Yami no supo distinguir si se debía a la nostalgia que le producía pensar en él, o si era por el dolor de haberse quemado la lengua con la bebida caliente. Pero sonrió, por la ironía de aquello.
De pronto, sintió una mano posarse sobre su hombro y giro el cuerpo sobresaltada. Su madre la miraba fijamente. ― ¡Ma'...! Me has asustado... casi me derramo el café encima.
― Lo siento, sólo quería que voltearas para saludarte.
― Buenos días mamá ― dijo Yamile y se acerco a ella, para besarle la mejilla.
― Buenos días. ― respondió y la miró ―Ya te has bañado y arreglado ¿Saldrás con tus amigas?
― Sí, y quizá deberías decir "Saldremos". Pensé que papá y tú deseaban ir también. ― dijo Yami tomando un plato en el que se sirvió leche y cereal.
― Iremos. Aunque simplemente te llevaríamos a donde se verán porque no sabes llegar; pero quizá luego te separes de nosotros y ustedes vayan a otro lugar... o simplemente no notes nuestra presencia.
Sonrió. ― Bueno, de cualquier modo irán. Lo mejor sería que papá ya despertara y ambos se quitaran sus pijamas para ir; se supone que quedamos de vernos en hora y media allá, y no sé cuanto tardemos en llegar.
***
El día anterior Kaiya la había contactado para invitarla a salir con Arween, Tenshu, Sayu y Junjou. Habían planeado dar una vuelta y curiosear en un tianguis en el que vendían toda clase de artículos referentes a cualquier moda excéntrica: desde rockeros, metaleros, darks, etc., etc..
Ahora debía buscarlos en una biblioteca cercana a su destino, que habían denominado como el punto de encuentro.
― ¡Yami-chan! ― escuchó que alguien gritaba y giro el rostro en todas direcciones, buscando el origen de aquello. A unos cuantos metros alcanzo a ver a Kaiya, quien la había llamado y ahora la saludaba con la mano. Entonces, notó que alrededor de Kaiya ya se encontraban Tenshu, Sayu y Junjou; y avanzó para saludar a todos.
Al tener de frente a Kaiya le dio un efusivo abrazo y le dijo― ¡Hola! Ya los extrañaba ― refiriéndose también al otro par.
― Sí ya tenía muchote tiempo que nos nos veíamos ― respondió Kaiya ― En noviembre me parece... ¡Y ya ha pasado más de un mes!
― ¿Oh? Han venido tus padres. ― dijo Junjou, mirándolos a lo lejos, mientras se detenían a examinar alguna cosa.
― Sip... yo no sabía llegar y me guiaron. Además, ya los conoces; ambos tuvieron un cercano pasado, genial y oscurillo como nosotros, y querían venir a ver un poco de lo que hay por aquí. ― dijo Yamile sonriendo.
― Sí... eso los hace geniales. Mucho. ― tercio Kaiya. ― Por cierto, Arween no podrá venir, así que sera mejor que nosotros continuemos.
Todos asintieron y comenzaron a caminar guiados por Kaiya, quien parecía ser la que conocía mejor la zona.
Al cabo de un rato, parecía que Kaiya y Yami se habían quedado solas, pues Tenshu se había perdido, Junjou y Sayu se detenían a ratos para mirar ciertas cosas, o simplemente para permanecer enlazados en un beso, y los padres de Yami ya habían quedado muy atrás.
― ¿Ha pasado algo interesante en tu vida? ― pregunto Kaiya a ella, luego de un momento de divagar.
― No sé que sería algo "interesante". A mi, por ejemplo, lo más sustancial e interesante que me ha pasado por ahora, es que he venido a pasear un rato con una de mis mejores amigas -la más loca y posesa que me encontré-, a un sitio que es bastante curioso, loco y esotérico; en el que estoy segura que nos miran raro, y podríamos salir drogadas si no tenemos cuidado. ― dijo Yami sonriendo a la vez que rechazaba a un chico que le ofrecía alguna bebida que se veía bastante curiosa. Luego la miro a los ojos. ― Creo que aparte de eso, nada me importa más por ahora.
― Bueno sí, suena interesante y raro cuando lo dices así. Pero yo me refería a algo como: sí has salido a tomar a algún lugar, o a dar una vuelta... o sí has hecho nuevos amigos por los que me iras a cambiar... o si has conseguido algún cuñado para mi. Al menos, algo que yo no sepa. ¡Cuéntame alguna anécdota nueva de la que me haya perdido!
― Sabes que no tomo, más que para brindis especiales; no salgo mucho porque no me dejan y no te cambiaría...― su amiga le sonrió ― Pero bueno... veamos, algo nuevo... mmm... Bueno, hay mucho por lo que contar. Tengo una amiga, que me gustaría que conocieses y que me dieses tu opinión de ella... mmm... y sí, ya tengo un novio.
Kaiya había estado mirando la ropa de un puesto distraídamente, pero cuando escuchó aquello se giro bruscamente ante Yami y la sujetó por los hombros. ― ¿¡¡Novio nuevo!!? ¡Genial! Hace años que no tenías ningún interés en tener novio... creo que desde que nos conocimos.
― ¿¡Novio nuevo!? ¿Yami? ― pregunto Sayu, quien había aparecido detrás de Yami repentinamente; Kaiya asintió.
― Eaaaa... Yamile tiene novio, y ¿Al menos es guapo? ― preguntó Junjou.
― Espero, que por lo menos sea más guapo que tú Junjou. ― dijo Kaiya en tono burlón. ― ¿Qué tal es el tipo?
― Es un buen chico, mas alto que yo y no es feo; aunque sí quizá chistoso. Yo no planeaba salir con él ni nada, pero las cosas así se dieron. Por eso no estoy muy segura, de que realmente me guste.
― ¿Sales con él sin que te guste? Espera, ¿No es el chico que dijiste la última vez que nos vimos, que te gustaba? ― pregunto extrañada Kaiya.
― No, no lo es... aunque ese chico me siga gustando.
― Entonces ¿Porque mejor no salias con el chico que en serio te gusta?
― Aaaaam... es una larga historia. ― continuaron avanzando por entre los locales y puestos, y mientras Yami iba contando la historia lo más resumida posible, sin dejar ningún detalle importante suelto.
― Ya veo... ― dijo al fin Kaiya ― Maldito tonto: no merecía que una chica tan linda, buena, amable y sexy como tú se fijase en él...
Yami rió por los comentarios de Kaiya ― Creo que me sobrestimas... Independientemente, de cualquier forma no creo que haya sido culpa de Takeshi. Me ha pasado lo mismo que con Tenshu. Yo no me he confesado por que son mis amigos, y al final ellos han escogido a otra chica; con lo que yo he salido lastimada por mi propia idiotez.
― Siempre me pregunté porque nunca te atreviste a besar a Tenshu al menos para quitarte la curiosidad. ― interrumpió de pronto Junjou.
― Emmmm... porque nunca sentí la necesidad de hacerlo y porque...
― Yo no lo hubiese permitido de haberlo intentado. ― completó Tenshu, quien se encontraba oculto detrás del alto Junjou y de pronto apareció ― Porque no es eso lo que Yamile se merecía.
― aaaam... yo... ― Yami balbuceo un poco, sintiéndose avergonzada hasta que Sayu prosiguió
― No sé... Yo siento que todo esto ha pasado porque Yami no merecia estar con ellos. Quizá sea, que haya alguien que en algún momento va a ser el que realmente deba ser querido por ella. Ese alguien sera bueno, la cuidara, respetara, ayudara, admirara y la amara; ella también lo querrá y entonces estarán juntos. ― dijo románticamente Sayu.
― Ja. Dime donde está ese alguien y ahora mismo lo beso sin importarme que eso de los besos me de un poco de nervios. ― exclamó Yamile.
― Quizá todavía esté escondido en algún lugar y un buen día aparecerá. O puede ser el novio que ahora mismo tienes.
― Prefiero la primera opción. ― afirmo Yami.
― Por el momento, disfruta el novio que tienes ahora, y aprovéchalo. ― dijo sonriente Kaiya ― Yo igual disfrutare mi actual y reciente novio.
― ¡Genial que tengas a alguien con quien salir! Ojala te quiera y respete adecuadamente. ― le deseo Yami.
― Lo mismo para tí.
Luego de eso, continuaron avanzando por la calle, hasta que llegaron a un sitio en donde una banda de rock estaba comenzando una especie de pequeño concierto. Los padres de Yami se encontraban ahí, y decidieron quedarse un rato a escuchar la música.
― Eeeeey... Cuéntame que mas has hecho. ― le dijo Kaiya, de forma casi inaudible, debido al ruido de la batería y guitarra.
Como pudo, Yami continuó contándole casi todo lo que había vivido con el resto de sus amigos en todo ese tiempo. Kaiya permaneció atenta y le dio ciertos consejos sobre ello, logrando hacer que Yami viese las cosas un poco diferentes y sonriera por ahora.
No importaba que Yami aún se sintiera mal por lo que había pasado con Takeshi; o que estuviese preocupada por Akita.... o que extrañara un poco a Akane. Por ahora, se encontraba disfrutando un buen día con la persona a la que más quería: Kaiya.
martes, 6 de marzo de 2012
Capitulo 23: "Intercambio"
El timbre del celular sonaba insistente, en espera de que su dueña contestara la llamada. Pero Yamile estaba sentada frente a su laptop mensajeándose con Janao -recién agregado a sus redes sociales-; además tenía los auriculares puestos, por lo que aún no había notado la insistente tonadilla del aparato. Por tercera vez el timbre se dejo oír, y en esta ocasión Yami se retiró los audifonos, se percató del sonido y tomo el celular para contestar. Se trataba de Akane:
― ¡Hola Yami! ¿Hoy sí iras a la escuela, verdad? ― le dijo su amiga con tono alegre ― Después de todo, hoy haremos el intercambio y quiero que estés ahí.
― ¿Intercambio? ― preguntó Yami confundida; luego entrecerró los ojos e intento recordar. Hace unos días, una de sus profesoras había organizado un intercambio navideño; esto consistía en regalar un chocolate a otro compañero del grupo, el cuál había sido elegido por sorteo. Y aunque aún no fuera navidad, pero como ya venían las vacaciones, ese día se llevaría a cabo aquello. ― Claro. Ya recuerdo... ¡Por supuesto que iré!
― ¡Genial! Entonces, te veo haya. Sólo te hablaba por teléfono porque tienes lagunas mentales y se te olvidan las cosas. ― dijo ella burlonamente ― Además, quiero que llegues temprano porque quiero pedirte tu opinión sobre Yoshiki.
― ¿Yoshiki? ¿Qué tiene él? ― Preguntó Yami. Entonces recordó a ese chico que iba en su mismo grupo y que era amigo de Akita; era un chico de estatura pequeña, muy delgado, de piel blanca y un cabello muy negro que destacaba porque se peinaba en puntas hechas con demasiado gel fijador.
― Sólo llega temprano. No quiero hablar de ello por aquí... ¿Vale?
― De acuerdo, entonces nos vemos allá ― dijo Yami en modo de despedida.
Yami iba sentada en el camión hacía su escuela. Miraba por la ventana e intentaba distraerse, solo para no escuchar la estruendosa música de fondo que le desagradaba, y que el conductor parecía feliz de escuchar. Lo cierto es que a pesar de esa leve molestia, se sentía emocionada. Hace mucho tiempo que no participaba en un intercambio y sobretodo, le encantaba la idea de que se regalarían chocolates. Y aunque, no eran chocolates esplendidos ni costosos, le emocionaba la idea de las sorpresas y los regalos... además, estaba ansiosa por saber lo que quería decirle Akane; pero sonrió alegre, porque lo cierto es que ya imaginaba lo que su amiga le diría sobre ese chico...
Finalmente, al llegar a la escuela, Akane ya la estaba esperando y la recibió con una sonrisa.
― ¡Feliz navidad adelantada! ― dijo su amiga, dándole un abrazo y entregándole un chocolate ― Ya sé que no es parte del intercambio, pero deseaba darte algo a ti, tontita... aunque fuese pequeño.
― ¡Gracias! Y yo también te traje algo. ― y diciendo esto, Yami hurgó en los bolsillos de su mochila y sacó otro chocolate, que le entregó a su amiga. ― Esto no es simplemente por el día del intercambio o por navidad... Sino porque ya acabamos este semestre y tengo una amiga a la que conocí casi al inicio, y ahora la quiero mucho. Realmente quiero mucho a esa niña, como si fuese mi verdadera hermana. ― y diciendo esto, abrazó a Akane. Ambas rieron... se les notaba que estaban felices.― Por cierto, ¿Qué hay acerca de Yoshiki? ― preguntó ella, una vez que se soltaron. No podía contener más su curiosidad.
Akane la miró emocionada, con una sonrisa de oreja a oreja y los ojos brillantes. Hacía mucho que no notaba tanta felicidad en ese pequeño rostro, que ya llevaba algún tiempo serio y deprimido. ― Oh eso... Bueno pues, es que desde hace unos días, he estado hablando un poco más con él; tanto aquí cómo en fuera de la escuela y en facebook y eso. Y tras varios días, pues él me agrada... bueno de hecho, me gusta. Además, también nos hemos estado frecuentando en la calle y hemos salido juntos a dar una u otra vuelta por ahí; y aunque por ahora, no somos nada más que amigos, pero creo que en serio ese chiquillo se está robando mi cariño.
― No sabía que estaban saliendo... aunque sí que había notado un poco de cercanía aquí en la escuela.
― ¡Nadie más que nosotros sabíamos que salíamos! y eso porque fue, como un secreto. Pero... ¡Es que él se me figura una buena persona, y muy lindo!. Él me gusta, y creo que yo a él. Aunque, aún no somos nada porque tiene miedo desde que salió con Mei y ella lo lastimó...; y yo también tengo miedito desde lo de... bueno ya sabes quién... ¿Tú que crees que deba hacer?
Yami sonrió. Su amiga gustaba de convivir con varios chicos por vez, hasta que alguno se convertía en su novio. Y aunque al final, por uno u otro motivo siempre se terminaba su relación, ella no se daba por vencido, pues parecía dispuesta a encontrar a un chico que en verdad la quisiera. Y aún a pesar de que lloraba una y otra vez, y la lastimaban; seguía dispuesta a creer en el enamoramiento y lo intentaba una vez más... A Yami no le gustaba que fuera tan enamoradiza, pero admiraba su temple y fortaleza. ― Bueno, yo no debería aconsejarte, porque en cierta forma sería como afectarte directamente en tu elección. Aunque siento, que lo más correcto es que, deberías hacer lo que más te gusta y disfrutar del momento. Así que sólo deja que las cosas pasen, y lo que tenga que pasar pasara, y lo que no, pues sólo sigue disfrutando. Y ya que tú me has apoyado en lo de Takeshi y Janao, ahora es mi turno de apoyarte en toooodo lo que tú decidas. Pero sí en serio lo quieres y crees que él a ti; las cosas saldrán bien a su modo, ¡Inténtalo y sal con él!
Akane sonrió e iba a decir más, pero en ese momento se calló, pues Yoshiki iba entrando al salón y la miró sonriendo. Por fin Yami se daba cuenta que sí existia cierta atracción entre ellos.
Entonces, el resto de los alumnos fueron llegando uno a uno y Yami tomó asiento esperando la primer clase.
Mientras esperaba, Janao llegó; pero ese día en vez de sentarse junto a ella, regresó a su sitio habitual al otro extremo del salón, donde estaban sus amigos más cercanos. Ese hecho, hizo que ella se sintiera mucho más tranquila y pudiera actuar con mucha más naturalidad.
Al cabo de una hora, la profesora organizadora del intercambio por fin llegó y decidió llevar a cabo el evento. Por lo que durante aquella clase, uno a uno, en orden fueron entregando sus chocolates a la persona correspondiente y recibiendo también el suyo. Es cierto que hubo algunos chocolates más que sencillos, y otros demasiado esplendidos -cómo aquel que Akita tuvó que entregarle a Hiroki; que ante el asombro de todos era demasiado grande y hasta había tenido el detalle de grabar el chocolate con el nombre del chico-.
Finalmente, casi todos habían recibido un chocolate; pero parecía que Yamile no tendría más que aquel chocolate que le dio Akane y otro obtenido de Kenta. De pronto, Kenji (un chico alto, robusto y que parecía ser mayor de 20 años, pese a solo tener 16...) llegó tarde. Daba la impresión de que venía de algún entrenamiento, pues estaba en pantalones deportivos y cubierto de sudor; aún así, fue él quien se paró frente a Yamile. E incluso aunque se encontraba así y pese al desagrado de ella, le dio el chocolate y un sudoroso abrazo.
Pero lo más desconcertante, fue que durante ese abrazo los amigos de Janao protestaron, provocando que ante todos, el propio Janao se levantara de su asiento con un ramo de rosas rojas en la mano. Él avanzó hacía ella, hizo una reverencia y le entregó las flores. Yami no sabía que pensar ante aquello; era cierto que se le figuraba un gesto muy romántico por parte de Janao, y que ¡Eran las primeras flores que un chico le regalaba!, lo cuál la emocionaba.... pero por algún motivo, aunque parecía que no debería haber ya un motivo para desconfiar de Janao y seguir eludiéndolo... aún así, cuando él la sujeto con un brazo por la cintura y se acerco para besarla, lo único él que obtuvo de nuevo, fue un beso en la mejilla; pues ella no pudo evitar rechazarlo.
Al termino de aquella escena, todos los amigos de Yami parecían incómodos por lo que acababa de suceder, incluyendo a la propia Yamile; por lo que cuando acabaron con el intercambio, ella se disponía a salir a dar una vuelta por el patio, esperando disipar aquella atmósfera. Pero cuando iba a salir del aula, sintió que alguien la sujetaba del brazo y la regresaba dentro; y cuando se giro para ver quien era, vio a Takeshi.
― Hermana... quería hablar contigo... ― dijo él mirándola fijamente a los ojos.
― ¿De qué? Dime, soy toda oídos...
― Sólo quería preguntarte una cosa.― Takeshi cerró los ojos un momento y al volverlos a abrir, volteó la vista en otra dirección evitando volver a mirarla. ― Quiero que me digas exactamente ¿Qué piensas de mi...?... aaaaam lo que quiero decir es... ¿Qué piensas de mí y mi forma de ser? ¿Qué sientes de haberme conocido y ahora ser amigos? ¿Qué opinión tienes sobre mi?... dime... ― Suspiró. Se le notaba confundido. ― ¿Qué sientes por mi?
Yami sintió el corazón latir fuertemente y retumbar en sus orejas; también supo que su rostro se había ido sonrojando lentamente. Estaba nerviosa, por lo que aguardó un momento y agacho la vista. Tenía dos opciones: Decirle en ese justo momento todo lo que sentía por él y esperar a que él la aceptara o la rechazara -aunque sentía que de cualquier modo, al hacerlo dejarían de ser amigos-; o bien, podía continuar guardando sus sentimientos y permanecer siendo amigos. Eligió lo segundo; además, ahora tenía a Janao... ― Yo... yo te quiero. ― dijo ella al fin ― La verdad es que te quiero mucho Takeshi. Y si bien era cierto, que cuándo te conocí me dabas miedo, me intimidabas y me sentía mal contigo. Pero hoy ya no pienso así. Ahora siento que eres una persona a la que quiero muchísimo; porque sé que puedo confiar en ti, porque me has dado motivos para quererte y creer que tengo un buen amigo con el que puedo contar. Un amigo que me inspira, al que respeto y aprecio mucho. Un amigo que aún pese a todo deseo que sigamos siendo amigos; porque lo amo como persona... ― "Ya está, lo he dicho" pensó ― Lo amo cómo si fuese mi hermano de sangre...― agregó al final Yami, incapaz de arruinar su amistad con él, pero tampoco pudiendo guardar más sus sentimientos. Entonces alzó la vista y notó que él la miraba fijamente.
― Y yo te quiero a ti hermana. Eres mi hermanita favorita y así sera siempre. ― Takeshi se llevó ambas manos al cuello y comenzó a desatar el cordon del collar que usaba. Esa era una medalla negra con una estrella grabada en color dorado, que a Yami le encantaba. Por eso, una vez que se la quitó, extendió una mano para sujetar la mano de ella.― Toma. Esta medalla es mía y es mi favorita; pero sé que a muchos les gusta, incluyéndote a ti. Aún así, pensé no se la daría a nadie... hasta ahora. ― Con la mano libre colocó la medalla sobre la mano extendida de ella y prosiguió. ― Quiero que la tengas porque eres mi hermanita; porque te quiero y porque pretendo con esto sellar nuestra relación. Esto es un símbolo que significa lo que nos une: una amistad. ― Y una vez dicho esto, dio un paso y abrazó con fuerza a Yami.
― Gracias ― fue lo único que ella pudo decir, sintiendo las lágrimas queriendo derramarse. Estaba feliz de que él le dijera eso, pero también decepcionada de que él finalmente solo la viera como una amiga. Pero en cuanto él la soltó, ella extendió el listón que sujetaba la medalla y lo ató alrededor de su cuello ― Me gusta mucho. Muchísimas gracias Onii-chan*.
Saliendo de esa clase -dado que aún era temprano y que al parecer ya no tendrían más clases ese día-, todo el grupo decidió que lo mejor sería salir de la escuela e ir a dar una vuelta. Y es que como eran los últimos días, los profesores ya no tenían más obligaciones con ellos; por lo que les quedaba una larga tarde libre. Por eso, Yami decidió también ir a dar un paseo a algún sitio con sus amigos.
Pero luego, mientras caminaba por el patio seguida de Janao y el resto de sus amigos, Yami se detuvo, pues se percato de que Akane no estaba. Hasta que en la distancia la alcanzó a ver abrazando a Yoshiki y luego besándose. Al parecer habían salido las cosas bien entre ellos. Sonrió, contenta de que su amiga hubiera logrado estar con él.
En ese momento Janao también volvió a acercarse a Yami y la abrazó. Parecía que ese chico no notaba las negativas de Yami, pues intentó besarla de nuevo; pero esta vez sujeto su mentón, obligandola a mantener la cara fija y mirando hacía arriba. Sin embargo, ella alcanzó a moverse pese a que él, esta vez casi lo logra; sólo alcanzó a besar la comisura de los labios de ella. Pero cuándo Yami bajo la vista, se topo con la cara de Takeshi... "No me digas que esto te molesta, tonto. Tú pudiste haber sido quien me abrazara ahora... sólo que los dos fuimos demasiado cobardes" - pensó Yami irónicamente. Y de algún modo, se las apañó para abrazar más fuerte a Janao. Sólo quería ignorar lo que estaba sintiendo por Takeshi.
― ¿Vamos a ir a algún lugar? ― preguntó de pronto Akane, quién se había acercado a ellos tomada de la mano de Yoshiki.
― El resto del grupo va a ir al parque de por aquí cerca... ¿Gustan ir? ― preguntó Janao ― Así puede que nos divertimos todo el grupo juntos...
― Suena bien... ― Dijeron varias voces a la vez.
Entonces, al salir de la escuela se encaminaron hacía allá. Iban caminando por la acera fuera de la escuela, cuando Janao bajo la vista y se le quedo mirando fijamente a la medalla que colgaba del pecho de Yami. ― ¿Y eso?
Ella bajo la vista siguiendo la mirada de él y le respondió. ― Aaaah... esto me lo ha dado Takeshi. Me gusta.
― Y a mí me gustas tú. ― dijo él agachándose y besándole la mejilla.
En ese momento Yami sintió que alguien la empujaba por el hombro izquierdo y al girar la vista, vio a Akita y luego a Kenichi caminando detrás de él para alcanzarlo. Cuando finalmente Kinichi lo detuvo, ella alcanzó a ver que Akita tenía el ceño fruncido, e incluso en la distancia se percato de esa miradilla triste. Luego de un rato de que estuvo conversando con Kenichi, Akita alzó la mano en señal de despedida y se dio media vuelta, alejándose de ellos. Al parecer él no iría al parque con ellos; lo cual hizo sentir mal a Yami, pues realmente quería que él fuera... y que se despidiera de ese modo, la hizo sentir extraña...
Ella miro al resto. Suspiro; no podía negárlo, no quería estar con ellos.... y es que, Kenichi y Yoshiki casi no hablaban mucho con ella; Akane iba distraida por su nueva relación con Yoshiki; Takeshi había desaparecido; y con Janao y Kenta... bueno ambos sentían lo mismo por ella y ella no quería lidiar justo ahora con esas emociones. De hecho, originalmente el único motivo por el que iba, sería para ir con Takeshi, Akita y Akane, y para verlos en un ambiente extra-escolar... pero ahora eso no parecía posible. Por lo que deseo correr hacía Akita e irse con él. También quería abrazarlo... además, puede que lo hiciera reír y con eso retirar esos ojos tristes de su rostro. Sip, iría con él...
Yami dio un paso en dirección a Akita, pero justo en ese momento Akane la detuvo. ― ¿A dónde vas?
― Con Akita... es mi hermanito y...
― Ese niño es genial, pero déjalo. Sí se quiere ir, que se vaya.... nosotras quedamos de acompañar al resto al parque....
― P-pero... ― En ese momento Janao se acercó y tomo la mano de Yami ― ¿Nos vamos ya?
Ella volteo a ver a Akita, quien en ese momento ya estaba lejos de ellos. ― Sí... supongo... ― le respondió.
Todos llevaban un rato caminando hacía aquel parque deportivo, pero cada quien iba al pendiente de su propia conversación. Algunos de ellos iban caminando solos, otros como Akane y Yami acompañados de sus respectivos novios... De pronto Takeshi se acerco a Yami y le dijo ― Hermana, debo irme... creo que aquí no tengo nada más que hacer.... ― Y sin más, justo en ese momento se hecho a correr hacía la avenida y se subió a un camión que iba pasando. Yami gruñó en señal de desaprobación; parecia que estaba destinada a quedarse ese día con Janao.
En cuanto entraron a aquel parque Yami alcanzó a ver al resto del grupo, llevando un balón de fútbol entre ellos -que habían sacado de quien sabe donde-. Al verlos, comenzaron a seguirlos; siendo llevada de la mano de Janao. De pronto él se detuvo y la miro ― ¿Quieres ir con ellos? Van a jugar fútbol... ¿Te gustaría ir?
― No me gusta el fútbol, pero ¿A ti te gustan los deportes, no? Si tú gustas ir, eres libre de hacerlo; que no te importe que yo no vaya.
En ese momento Janao la miro y la abrazó; pero para Yami ese abrazó era curioso. No era eso lo que ella esperaba. Deseaba intercambiar su situación actual. Deseo estar con otra persona, en cualquier otro lugar, haciendo otra cosa; deseaba estár con Takeshi... o haberse ido con Akita cuándo tuvo oportunidad de hacerlo. Deseaba estar disfrutando ese momento con alguien a quien apreciase más...
Entonces, a lo lejos Yami alcanzó a ver a Kenta y Akane parados a la sombra de un árbol, charlando entre ellos, riendo y jugando; se soltó de Janao y avanzó hacía ellos. ― ¿Qué están haciendo?
― Arrojándole cosas a Kenta. ― respondió Akane a la vez que arrojaba ramitas pequeñas y hojas, contra su amigo ― ¡Inténtalo! ¡Es divertido!
Yami se agachó y levanto del suelo unas cuantas ramillas, hojas y flores que estaban regadas; y comenzó a jugar con ellos. Tenían razón, era divertido.
― ¡Esperen! ― dijo de pronto Kenta con una sonrisa en la cara. ― Descansemos de esto un rato.
― ¿Por qué? comenzaba a divertirme cada vez más... ― dijo Yamile al tiempo que caminaba hacía el árbol y se sujetaba de una rama para colgarse de ella.
― Naaaah.... ¡Es más divertido esto! ― dijo Kenta acercándose a Yamile y también sujetándose de la rama; comenzó a agitarla con el fin de molestar a Yami.
― ¡Me caeré! ― dijo ella intentando sujetarse con mayor fuerza para no caerse y lastimarse, y riendo por la adrenalina, emoción y diversión que le causaba aquello.
― Nop, estás conmigo. No te dejaría caer... no a ti.
Pero aún así, de pronto la rama se quebró bajo el peso de ambos y cayeron, sin inmutarse por ello y aún riendo.
― ¿Que sucedió? ― dijo Akane acercándose a ellos.
― El árbol estaba borracho y se rompió la rama ― dijo Kenta con una sonrisa.
― ¿Borracho? Pero, ¿Que idioteces dices? ― dijo la chica riendo.
El tiempo siguió pasando y Yami seguía divirtiéndose con sus amigos; aún así, siguió pensando en lo mucho que le encantaría que Takeshi estuviese ahí; y que incluso le encantaría todavía más, que Akita estuviese, pues sabía que él disfrutaría aquello mucho más que Takeshi y eso podría distraerlo de esa mirada...
Mientras pensaba aquello de pronto sintió un par de brazos que la rodearon por atrás; y sin quererlo de inmediato pensó en Akita. Pero al darse vuelta se dio cuenta que se trataba de Janao, y sólo permaneció un momento mirándolo fijamente. No importaba que deseaba intercambiar lugares, ni importaba que deseaba que fuese Akita quién la estuviese abrazando... o Takeshi... pues se sentiría más cómoda con un abrazo de ellos dos. En eso, se percató de que él tenía la misma estatura que Akita, e incluso la misma complexión ¿Y si, él fuese Akita? ¿Estaría más feliz?... él se agachó y la besó, tomándola desprevenida, por lo que no pudo retirarse y por fin pudo besárla debidamente. Y aunque ella sintió los labios de Janao sobre los suyos, no se apartó... ya no importaba nada más, solo que ahora él era su novio, y debía respetar esa relación... no debería estar pensando en Takeshi, ni mucho menos en Akita...
Yami estaba mirando atentamente, el cómo jugaba fútbol Janao con el resto del grupo. De hecho, sólo miraba porque no tenía nada más que hacer; todos estaban ocupados. Luego, cuando finalmente todos dejaron de jugar, él se acercó a ella y sujetó su mentón para volver a besarla; pero esta vez intento introducir su lengua en la boca de ella, por lo que Yami se retiró y lo miro. Se sintió muy incomoda con aquello... ― Ya debo irme a casa...
― Sí gustas podemos irnos...
―Sí, ya debería llegar a mi casa. Pero yo puedo irme sola...
Janao ignoró el último comentario, regresó con el resto y se despidió de sus amigos; mientras Yami tomaba su mochila y el ramo de rosas e igualmente se despedía.
Ambos caminaron fuera del parque, y mientras caminaban él le pregunto ― ¿Gustas que te acompañe hasta tu casa?
―No. Además, te dije que no podía estar contigo cerca de mis padres.
― Es cierto. ¿Entonces... te dejó en el camión y tú te vas a casa sola?
― Sí. Eso... me parece bien.
El silencio incomodo se planto entre ellos. ¿Esto es lo correcto? Sacudió la cabeza y suspiro. No importaba, ella había tomado esa decisión y la mantendría en pie, tanto como pudiera.
Él la dejo en la parada del autobus, y trato de volver a besarla; ella de nuevo no opuso resistencia. Debía conformarse momentaneamente... solo un poco más. Sin embargo, luego, mientras ella iba en el camión, no pudo evitar desear algo: deseo que Janao la quisiera y que la cuidara... que al menos él si le ayudara. Porque por el momento, ya no podía intercambiar su situación; sólo debía aceptar las cosas como fuese que sucedieran.
Cuando finalmente llegó a casa, entró y su padre la recibió.
― ¿Qué tal estuvó la escuela hoy?
― Agradable. ― le dijo ella, evitando mencionarle sobre la salida con sus amigos.
― ¿Y esas flores? ¿De donde las conseguiste? ― dijo mirando atentamente el pequeño ramo.
― Me las ha dado un chico. Yo le gusto. ― Mintió. Definitivamente él se enojaria si se enteraba de lo de ese día... y que además había estado con su "nuevo novio"; tampoco quería que se enterara demasiado sobre Janao, por comodidad. Si nadie sabia que era su novio, no había demasiada diferencia, a ella no le afectaba, pues no es como si realmente lo quisiera...
― ¿Y él te gusta?
― No, no lo hace. ― ella sonrió con ironia. En eso no le mentía.
¿Qué sucedería a partir de ese momento? ¿Habría algún otro nuevo cambio?
__________________________________________________________________________
NOTAS:
*Onii-chan: Del japones, que se traduce como hermano pequeño, o hermanito.
― ¡Hola Yami! ¿Hoy sí iras a la escuela, verdad? ― le dijo su amiga con tono alegre ― Después de todo, hoy haremos el intercambio y quiero que estés ahí.
― ¿Intercambio? ― preguntó Yami confundida; luego entrecerró los ojos e intento recordar. Hace unos días, una de sus profesoras había organizado un intercambio navideño; esto consistía en regalar un chocolate a otro compañero del grupo, el cuál había sido elegido por sorteo. Y aunque aún no fuera navidad, pero como ya venían las vacaciones, ese día se llevaría a cabo aquello. ― Claro. Ya recuerdo... ¡Por supuesto que iré!
― ¡Genial! Entonces, te veo haya. Sólo te hablaba por teléfono porque tienes lagunas mentales y se te olvidan las cosas. ― dijo ella burlonamente ― Además, quiero que llegues temprano porque quiero pedirte tu opinión sobre Yoshiki.
― ¿Yoshiki? ¿Qué tiene él? ― Preguntó Yami. Entonces recordó a ese chico que iba en su mismo grupo y que era amigo de Akita; era un chico de estatura pequeña, muy delgado, de piel blanca y un cabello muy negro que destacaba porque se peinaba en puntas hechas con demasiado gel fijador.
― Sólo llega temprano. No quiero hablar de ello por aquí... ¿Vale?
― De acuerdo, entonces nos vemos allá ― dijo Yami en modo de despedida.
***
Yami iba sentada en el camión hacía su escuela. Miraba por la ventana e intentaba distraerse, solo para no escuchar la estruendosa música de fondo que le desagradaba, y que el conductor parecía feliz de escuchar. Lo cierto es que a pesar de esa leve molestia, se sentía emocionada. Hace mucho tiempo que no participaba en un intercambio y sobretodo, le encantaba la idea de que se regalarían chocolates. Y aunque, no eran chocolates esplendidos ni costosos, le emocionaba la idea de las sorpresas y los regalos... además, estaba ansiosa por saber lo que quería decirle Akane; pero sonrió alegre, porque lo cierto es que ya imaginaba lo que su amiga le diría sobre ese chico...
Finalmente, al llegar a la escuela, Akane ya la estaba esperando y la recibió con una sonrisa.
― ¡Feliz navidad adelantada! ― dijo su amiga, dándole un abrazo y entregándole un chocolate ― Ya sé que no es parte del intercambio, pero deseaba darte algo a ti, tontita... aunque fuese pequeño.
― ¡Gracias! Y yo también te traje algo. ― y diciendo esto, Yami hurgó en los bolsillos de su mochila y sacó otro chocolate, que le entregó a su amiga. ― Esto no es simplemente por el día del intercambio o por navidad... Sino porque ya acabamos este semestre y tengo una amiga a la que conocí casi al inicio, y ahora la quiero mucho. Realmente quiero mucho a esa niña, como si fuese mi verdadera hermana. ― y diciendo esto, abrazó a Akane. Ambas rieron... se les notaba que estaban felices.― Por cierto, ¿Qué hay acerca de Yoshiki? ― preguntó ella, una vez que se soltaron. No podía contener más su curiosidad.
Akane la miró emocionada, con una sonrisa de oreja a oreja y los ojos brillantes. Hacía mucho que no notaba tanta felicidad en ese pequeño rostro, que ya llevaba algún tiempo serio y deprimido. ― Oh eso... Bueno pues, es que desde hace unos días, he estado hablando un poco más con él; tanto aquí cómo en fuera de la escuela y en facebook y eso. Y tras varios días, pues él me agrada... bueno de hecho, me gusta. Además, también nos hemos estado frecuentando en la calle y hemos salido juntos a dar una u otra vuelta por ahí; y aunque por ahora, no somos nada más que amigos, pero creo que en serio ese chiquillo se está robando mi cariño.
― No sabía que estaban saliendo... aunque sí que había notado un poco de cercanía aquí en la escuela.
― ¡Nadie más que nosotros sabíamos que salíamos! y eso porque fue, como un secreto. Pero... ¡Es que él se me figura una buena persona, y muy lindo!. Él me gusta, y creo que yo a él. Aunque, aún no somos nada porque tiene miedo desde que salió con Mei y ella lo lastimó...; y yo también tengo miedito desde lo de... bueno ya sabes quién... ¿Tú que crees que deba hacer?
Yami sonrió. Su amiga gustaba de convivir con varios chicos por vez, hasta que alguno se convertía en su novio. Y aunque al final, por uno u otro motivo siempre se terminaba su relación, ella no se daba por vencido, pues parecía dispuesta a encontrar a un chico que en verdad la quisiera. Y aún a pesar de que lloraba una y otra vez, y la lastimaban; seguía dispuesta a creer en el enamoramiento y lo intentaba una vez más... A Yami no le gustaba que fuera tan enamoradiza, pero admiraba su temple y fortaleza. ― Bueno, yo no debería aconsejarte, porque en cierta forma sería como afectarte directamente en tu elección. Aunque siento, que lo más correcto es que, deberías hacer lo que más te gusta y disfrutar del momento. Así que sólo deja que las cosas pasen, y lo que tenga que pasar pasara, y lo que no, pues sólo sigue disfrutando. Y ya que tú me has apoyado en lo de Takeshi y Janao, ahora es mi turno de apoyarte en toooodo lo que tú decidas. Pero sí en serio lo quieres y crees que él a ti; las cosas saldrán bien a su modo, ¡Inténtalo y sal con él!
Akane sonrió e iba a decir más, pero en ese momento se calló, pues Yoshiki iba entrando al salón y la miró sonriendo. Por fin Yami se daba cuenta que sí existia cierta atracción entre ellos.
Entonces, el resto de los alumnos fueron llegando uno a uno y Yami tomó asiento esperando la primer clase.
Mientras esperaba, Janao llegó; pero ese día en vez de sentarse junto a ella, regresó a su sitio habitual al otro extremo del salón, donde estaban sus amigos más cercanos. Ese hecho, hizo que ella se sintiera mucho más tranquila y pudiera actuar con mucha más naturalidad.
Al cabo de una hora, la profesora organizadora del intercambio por fin llegó y decidió llevar a cabo el evento. Por lo que durante aquella clase, uno a uno, en orden fueron entregando sus chocolates a la persona correspondiente y recibiendo también el suyo. Es cierto que hubo algunos chocolates más que sencillos, y otros demasiado esplendidos -cómo aquel que Akita tuvó que entregarle a Hiroki; que ante el asombro de todos era demasiado grande y hasta había tenido el detalle de grabar el chocolate con el nombre del chico-.
Finalmente, casi todos habían recibido un chocolate; pero parecía que Yamile no tendría más que aquel chocolate que le dio Akane y otro obtenido de Kenta. De pronto, Kenji (un chico alto, robusto y que parecía ser mayor de 20 años, pese a solo tener 16...) llegó tarde. Daba la impresión de que venía de algún entrenamiento, pues estaba en pantalones deportivos y cubierto de sudor; aún así, fue él quien se paró frente a Yamile. E incluso aunque se encontraba así y pese al desagrado de ella, le dio el chocolate y un sudoroso abrazo.
Pero lo más desconcertante, fue que durante ese abrazo los amigos de Janao protestaron, provocando que ante todos, el propio Janao se levantara de su asiento con un ramo de rosas rojas en la mano. Él avanzó hacía ella, hizo una reverencia y le entregó las flores. Yami no sabía que pensar ante aquello; era cierto que se le figuraba un gesto muy romántico por parte de Janao, y que ¡Eran las primeras flores que un chico le regalaba!, lo cuál la emocionaba.... pero por algún motivo, aunque parecía que no debería haber ya un motivo para desconfiar de Janao y seguir eludiéndolo... aún así, cuando él la sujeto con un brazo por la cintura y se acerco para besarla, lo único él que obtuvo de nuevo, fue un beso en la mejilla; pues ella no pudo evitar rechazarlo.
Al termino de aquella escena, todos los amigos de Yami parecían incómodos por lo que acababa de suceder, incluyendo a la propia Yamile; por lo que cuando acabaron con el intercambio, ella se disponía a salir a dar una vuelta por el patio, esperando disipar aquella atmósfera. Pero cuando iba a salir del aula, sintió que alguien la sujetaba del brazo y la regresaba dentro; y cuando se giro para ver quien era, vio a Takeshi.
― Hermana... quería hablar contigo... ― dijo él mirándola fijamente a los ojos.
― ¿De qué? Dime, soy toda oídos...
― Sólo quería preguntarte una cosa.― Takeshi cerró los ojos un momento y al volverlos a abrir, volteó la vista en otra dirección evitando volver a mirarla. ― Quiero que me digas exactamente ¿Qué piensas de mi...?... aaaaam lo que quiero decir es... ¿Qué piensas de mí y mi forma de ser? ¿Qué sientes de haberme conocido y ahora ser amigos? ¿Qué opinión tienes sobre mi?... dime... ― Suspiró. Se le notaba confundido. ― ¿Qué sientes por mi?
Yami sintió el corazón latir fuertemente y retumbar en sus orejas; también supo que su rostro se había ido sonrojando lentamente. Estaba nerviosa, por lo que aguardó un momento y agacho la vista. Tenía dos opciones: Decirle en ese justo momento todo lo que sentía por él y esperar a que él la aceptara o la rechazara -aunque sentía que de cualquier modo, al hacerlo dejarían de ser amigos-; o bien, podía continuar guardando sus sentimientos y permanecer siendo amigos. Eligió lo segundo; además, ahora tenía a Janao... ― Yo... yo te quiero. ― dijo ella al fin ― La verdad es que te quiero mucho Takeshi. Y si bien era cierto, que cuándo te conocí me dabas miedo, me intimidabas y me sentía mal contigo. Pero hoy ya no pienso así. Ahora siento que eres una persona a la que quiero muchísimo; porque sé que puedo confiar en ti, porque me has dado motivos para quererte y creer que tengo un buen amigo con el que puedo contar. Un amigo que me inspira, al que respeto y aprecio mucho. Un amigo que aún pese a todo deseo que sigamos siendo amigos; porque lo amo como persona... ― "Ya está, lo he dicho" pensó ― Lo amo cómo si fuese mi hermano de sangre...― agregó al final Yami, incapaz de arruinar su amistad con él, pero tampoco pudiendo guardar más sus sentimientos. Entonces alzó la vista y notó que él la miraba fijamente.
― Y yo te quiero a ti hermana. Eres mi hermanita favorita y así sera siempre. ― Takeshi se llevó ambas manos al cuello y comenzó a desatar el cordon del collar que usaba. Esa era una medalla negra con una estrella grabada en color dorado, que a Yami le encantaba. Por eso, una vez que se la quitó, extendió una mano para sujetar la mano de ella.― Toma. Esta medalla es mía y es mi favorita; pero sé que a muchos les gusta, incluyéndote a ti. Aún así, pensé no se la daría a nadie... hasta ahora. ― Con la mano libre colocó la medalla sobre la mano extendida de ella y prosiguió. ― Quiero que la tengas porque eres mi hermanita; porque te quiero y porque pretendo con esto sellar nuestra relación. Esto es un símbolo que significa lo que nos une: una amistad. ― Y una vez dicho esto, dio un paso y abrazó con fuerza a Yami.
― Gracias ― fue lo único que ella pudo decir, sintiendo las lágrimas queriendo derramarse. Estaba feliz de que él le dijera eso, pero también decepcionada de que él finalmente solo la viera como una amiga. Pero en cuanto él la soltó, ella extendió el listón que sujetaba la medalla y lo ató alrededor de su cuello ― Me gusta mucho. Muchísimas gracias Onii-chan*.
***
Saliendo de esa clase -dado que aún era temprano y que al parecer ya no tendrían más clases ese día-, todo el grupo decidió que lo mejor sería salir de la escuela e ir a dar una vuelta. Y es que como eran los últimos días, los profesores ya no tenían más obligaciones con ellos; por lo que les quedaba una larga tarde libre. Por eso, Yami decidió también ir a dar un paseo a algún sitio con sus amigos.
Pero luego, mientras caminaba por el patio seguida de Janao y el resto de sus amigos, Yami se detuvo, pues se percato de que Akane no estaba. Hasta que en la distancia la alcanzó a ver abrazando a Yoshiki y luego besándose. Al parecer habían salido las cosas bien entre ellos. Sonrió, contenta de que su amiga hubiera logrado estar con él.
En ese momento Janao también volvió a acercarse a Yami y la abrazó. Parecía que ese chico no notaba las negativas de Yami, pues intentó besarla de nuevo; pero esta vez sujeto su mentón, obligandola a mantener la cara fija y mirando hacía arriba. Sin embargo, ella alcanzó a moverse pese a que él, esta vez casi lo logra; sólo alcanzó a besar la comisura de los labios de ella. Pero cuándo Yami bajo la vista, se topo con la cara de Takeshi... "No me digas que esto te molesta, tonto. Tú pudiste haber sido quien me abrazara ahora... sólo que los dos fuimos demasiado cobardes" - pensó Yami irónicamente. Y de algún modo, se las apañó para abrazar más fuerte a Janao. Sólo quería ignorar lo que estaba sintiendo por Takeshi.
― ¿Vamos a ir a algún lugar? ― preguntó de pronto Akane, quién se había acercado a ellos tomada de la mano de Yoshiki.
― El resto del grupo va a ir al parque de por aquí cerca... ¿Gustan ir? ― preguntó Janao ― Así puede que nos divertimos todo el grupo juntos...
― Suena bien... ― Dijeron varias voces a la vez.
Entonces, al salir de la escuela se encaminaron hacía allá. Iban caminando por la acera fuera de la escuela, cuando Janao bajo la vista y se le quedo mirando fijamente a la medalla que colgaba del pecho de Yami. ― ¿Y eso?
Ella bajo la vista siguiendo la mirada de él y le respondió. ― Aaaah... esto me lo ha dado Takeshi. Me gusta.
― Y a mí me gustas tú. ― dijo él agachándose y besándole la mejilla.
En ese momento Yami sintió que alguien la empujaba por el hombro izquierdo y al girar la vista, vio a Akita y luego a Kenichi caminando detrás de él para alcanzarlo. Cuando finalmente Kinichi lo detuvo, ella alcanzó a ver que Akita tenía el ceño fruncido, e incluso en la distancia se percato de esa miradilla triste. Luego de un rato de que estuvo conversando con Kenichi, Akita alzó la mano en señal de despedida y se dio media vuelta, alejándose de ellos. Al parecer él no iría al parque con ellos; lo cual hizo sentir mal a Yami, pues realmente quería que él fuera... y que se despidiera de ese modo, la hizo sentir extraña...
Ella miro al resto. Suspiro; no podía negárlo, no quería estar con ellos.... y es que, Kenichi y Yoshiki casi no hablaban mucho con ella; Akane iba distraida por su nueva relación con Yoshiki; Takeshi había desaparecido; y con Janao y Kenta... bueno ambos sentían lo mismo por ella y ella no quería lidiar justo ahora con esas emociones. De hecho, originalmente el único motivo por el que iba, sería para ir con Takeshi, Akita y Akane, y para verlos en un ambiente extra-escolar... pero ahora eso no parecía posible. Por lo que deseo correr hacía Akita e irse con él. También quería abrazarlo... además, puede que lo hiciera reír y con eso retirar esos ojos tristes de su rostro. Sip, iría con él...
Yami dio un paso en dirección a Akita, pero justo en ese momento Akane la detuvo. ― ¿A dónde vas?
― Con Akita... es mi hermanito y...
― Ese niño es genial, pero déjalo. Sí se quiere ir, que se vaya.... nosotras quedamos de acompañar al resto al parque....
― P-pero... ― En ese momento Janao se acercó y tomo la mano de Yami ― ¿Nos vamos ya?
Ella volteo a ver a Akita, quien en ese momento ya estaba lejos de ellos. ― Sí... supongo... ― le respondió.
Todos llevaban un rato caminando hacía aquel parque deportivo, pero cada quien iba al pendiente de su propia conversación. Algunos de ellos iban caminando solos, otros como Akane y Yami acompañados de sus respectivos novios... De pronto Takeshi se acerco a Yami y le dijo ― Hermana, debo irme... creo que aquí no tengo nada más que hacer.... ― Y sin más, justo en ese momento se hecho a correr hacía la avenida y se subió a un camión que iba pasando. Yami gruñó en señal de desaprobación; parecia que estaba destinada a quedarse ese día con Janao.
En cuanto entraron a aquel parque Yami alcanzó a ver al resto del grupo, llevando un balón de fútbol entre ellos -que habían sacado de quien sabe donde-. Al verlos, comenzaron a seguirlos; siendo llevada de la mano de Janao. De pronto él se detuvo y la miro ― ¿Quieres ir con ellos? Van a jugar fútbol... ¿Te gustaría ir?
― No me gusta el fútbol, pero ¿A ti te gustan los deportes, no? Si tú gustas ir, eres libre de hacerlo; que no te importe que yo no vaya.
En ese momento Janao la miro y la abrazó; pero para Yami ese abrazó era curioso. No era eso lo que ella esperaba. Deseaba intercambiar su situación actual. Deseo estar con otra persona, en cualquier otro lugar, haciendo otra cosa; deseaba estár con Takeshi... o haberse ido con Akita cuándo tuvo oportunidad de hacerlo. Deseaba estar disfrutando ese momento con alguien a quien apreciase más...
Entonces, a lo lejos Yami alcanzó a ver a Kenta y Akane parados a la sombra de un árbol, charlando entre ellos, riendo y jugando; se soltó de Janao y avanzó hacía ellos. ― ¿Qué están haciendo?
― Arrojándole cosas a Kenta. ― respondió Akane a la vez que arrojaba ramitas pequeñas y hojas, contra su amigo ― ¡Inténtalo! ¡Es divertido!
Yami se agachó y levanto del suelo unas cuantas ramillas, hojas y flores que estaban regadas; y comenzó a jugar con ellos. Tenían razón, era divertido.
― ¡Esperen! ― dijo de pronto Kenta con una sonrisa en la cara. ― Descansemos de esto un rato.
― ¿Por qué? comenzaba a divertirme cada vez más... ― dijo Yamile al tiempo que caminaba hacía el árbol y se sujetaba de una rama para colgarse de ella.
― Naaaah.... ¡Es más divertido esto! ― dijo Kenta acercándose a Yamile y también sujetándose de la rama; comenzó a agitarla con el fin de molestar a Yami.
― ¡Me caeré! ― dijo ella intentando sujetarse con mayor fuerza para no caerse y lastimarse, y riendo por la adrenalina, emoción y diversión que le causaba aquello.
― Nop, estás conmigo. No te dejaría caer... no a ti.
Pero aún así, de pronto la rama se quebró bajo el peso de ambos y cayeron, sin inmutarse por ello y aún riendo.
― ¿Que sucedió? ― dijo Akane acercándose a ellos.
― El árbol estaba borracho y se rompió la rama ― dijo Kenta con una sonrisa.
― ¿Borracho? Pero, ¿Que idioteces dices? ― dijo la chica riendo.
El tiempo siguió pasando y Yami seguía divirtiéndose con sus amigos; aún así, siguió pensando en lo mucho que le encantaría que Takeshi estuviese ahí; y que incluso le encantaría todavía más, que Akita estuviese, pues sabía que él disfrutaría aquello mucho más que Takeshi y eso podría distraerlo de esa mirada...
Mientras pensaba aquello de pronto sintió un par de brazos que la rodearon por atrás; y sin quererlo de inmediato pensó en Akita. Pero al darse vuelta se dio cuenta que se trataba de Janao, y sólo permaneció un momento mirándolo fijamente. No importaba que deseaba intercambiar lugares, ni importaba que deseaba que fuese Akita quién la estuviese abrazando... o Takeshi... pues se sentiría más cómoda con un abrazo de ellos dos. En eso, se percató de que él tenía la misma estatura que Akita, e incluso la misma complexión ¿Y si, él fuese Akita? ¿Estaría más feliz?... él se agachó y la besó, tomándola desprevenida, por lo que no pudo retirarse y por fin pudo besárla debidamente. Y aunque ella sintió los labios de Janao sobre los suyos, no se apartó... ya no importaba nada más, solo que ahora él era su novio, y debía respetar esa relación... no debería estar pensando en Takeshi, ni mucho menos en Akita...
***
― Sí gustas podemos irnos...
―Sí, ya debería llegar a mi casa. Pero yo puedo irme sola...
Janao ignoró el último comentario, regresó con el resto y se despidió de sus amigos; mientras Yami tomaba su mochila y el ramo de rosas e igualmente se despedía.
Ambos caminaron fuera del parque, y mientras caminaban él le pregunto ― ¿Gustas que te acompañe hasta tu casa?
―No. Además, te dije que no podía estar contigo cerca de mis padres.
― Es cierto. ¿Entonces... te dejó en el camión y tú te vas a casa sola?
― Sí. Eso... me parece bien.
El silencio incomodo se planto entre ellos. ¿Esto es lo correcto? Sacudió la cabeza y suspiro. No importaba, ella había tomado esa decisión y la mantendría en pie, tanto como pudiera.
Él la dejo en la parada del autobus, y trato de volver a besarla; ella de nuevo no opuso resistencia. Debía conformarse momentaneamente... solo un poco más. Sin embargo, luego, mientras ella iba en el camión, no pudo evitar desear algo: deseo que Janao la quisiera y que la cuidara... que al menos él si le ayudara. Porque por el momento, ya no podía intercambiar su situación; sólo debía aceptar las cosas como fuese que sucedieran.
Cuando finalmente llegó a casa, entró y su padre la recibió.
― ¿Qué tal estuvó la escuela hoy?
― Agradable. ― le dijo ella, evitando mencionarle sobre la salida con sus amigos.
― ¿Y esas flores? ¿De donde las conseguiste? ― dijo mirando atentamente el pequeño ramo.
― Me las ha dado un chico. Yo le gusto. ― Mintió. Definitivamente él se enojaria si se enteraba de lo de ese día... y que además había estado con su "nuevo novio"; tampoco quería que se enterara demasiado sobre Janao, por comodidad. Si nadie sabia que era su novio, no había demasiada diferencia, a ella no le afectaba, pues no es como si realmente lo quisiera...
― No, no lo hace. ― ella sonrió con ironia. En eso no le mentía.
¿Qué sucedería a partir de ese momento? ¿Habría algún otro nuevo cambio?
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NOTAS:
*Onii-chan: Del japones, que se traduce como hermano pequeño, o hermanito.
jueves, 2 de febrero de 2012
Capitulo 16: "Un dia TRANQUILO "
El sonido de los claxons sonando insistentes en el aire hasta desaparecer, el calor de la tarde y el pasar del tiempo, hacían que Yamile comenzara a desesperarse. Y es que la avenida por dónde ahora iba avanzando, estaba abarrotada de autos, por lo tanto el camión avanzaba muy despacio. ¿Qué habría sucedido para que de pronto toda la avenida estuviera bloqueada?... y aunque sentía curiosidad por saber que sucedia, lo que mas le preocupaba y fastidiaba, era que iba a llegar tarde o no iba a llegar nunca a su examen de filosofía; bastante se estaba esforzando por tener una buena impresión ante la profesora y quedar excenta, como para arruinarlo ahora...
Cuándo por fin se detuvo frente a la escuela y bajo del camión, había demasiados estudiantes fuera. ¿Qué sucedía?. Esquivo con gracia a un par de chicos y comenzó a avanzar a trompicones por la acera, cuando de pronto su celular comenzó a sonar, y al mirar la pantalla se dio cuenta de que se trataba de Sayu.
― ¿Hola? ― Era poco común que Sayu le marcara a su celular, pues si necesitaba comunicarse con ella solía contactarla por el chat o facebook. Además, Sayu no era de esas chicas que marcaran sabiendo que se encontraba en horario escolar. Por lo que la llamada la extrañó. ― ¿Qué sucede hermanita?
― ¡Yami¡ ¡Hola!... oye perdón por marcarte ahora... pero es que lo había olvidado...
― ¿Olvidado? ¿Q-qué pasa? ― dijo entrecortadamente Yami mientras intentaba esquivar a un chico que casi le daba un codazo en la cara.
― Bueno lo que pasa es que hoy en la escuela, durante la mañana hubo huelga, y por lo tanto yo no tuve clases.... no nos habían avisado... al menos no a mí, y fui a la escuela a perder el tiempo un rato.... fue algo improvisto, pero quizá tú tampoco tengas clases hoy...
― Sí, ya me he dado cuenta que algo estaba pasando...
― ¿Dónde estás ahora?
― Me encuentro afuera de la escuela y ya he visto que todos están afuera, que aquí es un relajo y que la avenida esta prácticamente cerrada; así que supuse que había sucedido algo. Y tienes razón, al parecer no tengo clases...
― Lo siento. Debí haberte marcado antes para evitar que fueras a perder tiempo y que no te pasara nada. Lo siento, pero lo olvide...
― No te preocupes, todo está bien... no pasa nada porque no me hayas dicho...
― Lo siento... ― De pronto, al otro lado de la linea, Yami alcanzó a escuchar la voz de la madre de Sayu diciendole "Ya es tarde, debemos irnos.", y Sayu se despidió de Yami. ― Tengo cita con el dentista, así que debo irme. Por favor, cuídate.
― De acuerdo me cuidare. No te preocupes, estaré bien. Tú también cuídate. Adios. ― Yami colgó, y avanzó distraidamente por la acera sin ir realmente a ningún lado, pues no sabía que hacer.
Pensó que podía regresar a casa, en un camión pero luego recordó que la avenida estaba impasable y tardaría "horas" en regresar. También podía esperar hasta que terminara todo - eso si es que todo terminaba ese día - o podría caminar hasta un lugar menos conflictivo y desde ahí tomar otro transporte de regreso... pero la idea de caminar sola, bajo el sol, la desanimaba.
Pasado un momento en el que ella pensaba, Akane le marcó también, y le dijo que ella ya se había ido por la huelga y que se verían hasta el martes de la próxima semana, pues era Viernes, y no tenían clases el siguiente Lunes.
Al fin Yami se decidió por esperar un poco más, hasta ver si esto se calmaba, o por el contrario, si la fuerza de los rayos de sol disminuía. De pronto, se encontró con Ichiro, un chico al que conocía desde la secundaría y pese a que asistían a la misma escuela casi no se veían, pues iban en distintos salones e Ichiro se la pasaba casi todo el tiempo en el patio, mientras que ella pasaba casi todo el tiempo en el aula de clases. Entonces, él se acercó para saludarla.
― ¿Qué estás haciendo aquí? ― le pregunto Ichiro en tono de incredulidad ― Pensé que no vendrías, porque no te gustan este tipo de cosas...
― Tienes razón, no me gustan. Pero el problema es que no sabía que sucedería esto y por lo tanto vine... y parece que regresar ahora va a ser toda una odisea... ― dijo ella, mirando en dirección a la avenida con gesto de hastío.
― ¿No te enteraste? ¡Todos sabían! ― dijo sorprendido Ichiro.
― Pues al parecer, yo no soy "todos"...
― Pues deberías enterarte más de los relajos de la escuela... te puede ser útil...
― Debería. Pero yo soy niña buena y no me la paso echando relajo, por lo que no me entero de los relajos de la escuela... además, no me interesa del todo, lo que hagan en la escuela...
― Ja... ¡Tú niña buena! ― dijo él en un tono burlón ― Por favor Yamile... no me lo digas a mí, que te conozco desde hace casi 4 años y te he visto con Kaiya y Arwen de relajienta, golpeando a todos, molestando a gente, trepada en las bancas y demás idio...
― Bueno eso era antes. De cuándo estaba en confianza con ellas... quizá ya haya cambiado ― Yami intento poner una expresión seria en su rostro, pero de inmediato soltó una carcajada ― Naaaah... la verdad es que me sigue gustando hacer todo lo que hacía.... sólo que sigo siendo una "matadita" antisocial y no me entero de las cosas....
― Pues deberías hablar con más gente... o al menos conmigo. Yo sí me entero...
― ¿Tú sabías, y aún así veniste?
― Sip... para poder "colaborar" con esto.... ― miro alrededor y Yami lo imitó. Habían muchos chicos y a lo lejos podía escucharse el vociferio de sus parlamentos. Además, en la avenida estaban comenzando a detener a los conductores; y ella hubiese jurado que deseaban voltear algún auto ― Sabes, quizá sea mejor que te vayas ya... aquí las cosas pueden ponerse feas y tú eres muy chiquita... podrían aplastarte... pulguita... ― sonrió, y le dio un golpe en el hombro.
― Heeeey... ¡no me digas pulga! Sí, soy chiquita ¿y qué?... tú no estas muy alto que digamos... ― comenzó a reír, pero de inmediato se calló por el sonar de las voces a lo lejos ― Tienes razón. Debería irme.
― Sip... vete. ― De pronto, los chicos en la avenida comenzaron a alegar algo ― Ese es mi llamado.... así que debo irme para allá... ¡Cuídate! ― y se marchó, corriendo emocionado.
Yami esperó un momento más, y volvió a mirar alrededor. Lo cierto es que de cierta forma se alegraba de no haber tenido clases.
Entonces, giró y chocó con un chico robusto y alto. Por un instante pensó y deseo que fuese Akita, pero al separarse del tipo y mirarlo, se dio cuenta que no era él.... sonrió decepcionada y dio un par de pasos lejos de aquel chico. Ciertamente, aquella confusión lo hizo extrañarlo. Deseaba verlo antes de irse, pues justo ahora, se sentía solitaria; y además de que odiaba sentirse así, el verlo a él y sus ojos, definitivamente la tranquilizarían.
Y cómo si su deseo se volviese real, Akita apareció de pronto entre la multitud y avanzó hacía ella.
― ¡Hola Yami-chan!... ¿Qué haces aquí? ― dijo él al tenerla de frente. Ella le sonrió gustosa y le respondió.
― Pues al principio sólo esperaba a que llegara el momento ideal para irme, pero tal parece que no va a llegar... ¿Y tú qué haces aquí? ― dijo ella, contenta de que él estuviera ahí...
― Yo... yo estaba esperando a mi chica. Pero ya la busque y espere demasiado... así que supongo que no vino hoy... o ya se me perdió...
Por un momento, al oír aquello la embargó una extraña sensación y se sorprendió también, pues nunca se le había pasado por la cabeza que Akita tuviera novia; él era de cierta forma muy curioso y reservado... aún así, al saber aquello se percató de que era algo que sin darse cuenta, ya se lo esperaba, pues lo había visto rodeado de algunas chicas.
Entonces, se preguntó sí él también mostraría sus distintas miradas con ellas... y de ser así ¿ellas podrían notarlo? ¿O ella era la única capaz de ver así esos ojos?. Lo cierto es qué él tenía unos ojos hermosos -en la opinión de Yami- y más cuando estos brillaban. Quizá era por eso que él le gustaba a todas esas que volteaban a verlo o que iban tras él... pero no era sólo eso; sino que también tenía un gran carisma, su fortaleza, esa facilidad para socializar, ese misterio que lo rodeaba... y claro, también tenía esos labios carnosos que prácticamente decían "bésame"...
Al pensar eso último, Yami se sonrojo y desvió la vista para evitar que Akita la viera- Luego le dijo ― Te ayudaría a buscarla si supiera quién es, o al menos cómo es ella...
― Ya no importa... ya la busque mucho...
― ¿Seguro que ya no la quieres buscar?
― Seguro... es que no tenía nada más que hacer.... ¿Y tú ya te ibas entonces?
― Supongo que sí; antes de que esto se ponga feo... ― y comenzó a caminar en dirección a la avenida, esquivando a la gente, con el fin de regresar por ahí. Luego se dio cuenta que Akita la acompañaba.
― ¿Cómo vas a irte? ― Le pregunto Akita después de un rato de caminar.
― Debería tomar el camión que pasa por aquí y que me lleva a unas cuadras de mi casa... pero no ha pasado y la avenida es un caos...
― Podrías tomar un taxi... ― sugirió él
― Podría, pero no tengo dinero suficiente para el pasaje. Y no me gusta ir en taxi sola...
― Bien pensado, no es seguro... mmm... ¿Entonces, qué harás?
― Caminar hasta llegar a la avenida que cruza con esta. Ahí pasa otro camión que me llevara justo frente a mi casa...
― Bueno, entonces te acompaño hermanita...
En ese momento Yami lo miro y Akita le sonrió, y al tenerlo caminando a su lado tan cerca, pudo percatarse de ciertos rasgos en él que antes no había notado: cómo el hecho de que la barbilla de Akita tenía una pequeña hendidura que podía ocultarse por la forma semi cuadrada de su rostro; o que cuándo mostraba una sonrisa sincera sus labios se curvaban de tal forma, que dejaba que sus colmillos destacaran un poco; o el hecho de que sus labios sonrientes se veían mucho más apetitosos de lo normal... e incluso, a esa poca distancia pudo concluir que Akita tenía la maña de morderse los labios pues tenía varias marcas sobre ellos, que aún lucían recientes.
Al verlo así de cerca, Yami apartó la mirada. Supuso que besar a Akita sería toda una hazaña, y no sólo porque para una chica como ella - que era una novata en eso de los besos - sería difícil, sino que también lo pensaba, porque seguramente con esos labios carnosos y esos colmillos, realmente debía besar muy bien. Él tenía unos labios anchos y antojables, a diferencia de Takeshi que siempre tenia ese gesto malhumorado y sus labios eran delgados y finos... Yami sopesaba esa idea en su mente y comenzó a sentir poco a poco cómo se sonrojaba, hasta que decidió no darle ya más vueltas a eso.
Ambos caminaron, mientras platicaban un rato sobre trivialidades; sobre canciones que a ambos le gustaban, o que el otro no conocía y las recomendaban; sobre libros, o cualquier cosa... incluso vieron a un señor ya mayor, de cabellos y barba largos de color blanco, montado en una pequeña bicicleta rosa; la escena fue tan cómica, que ambos comenzaron a reírse.... hasta que el tema de conversación se cortó y ambos permanecieron callados por un rato. El tiempo pasaba, pero Yami se sentía cómoda y segura caminando a un lado de Akita.
Era cierto que casi no se trataban mucho, y que por su altura él la intimidaba, pero por ese mismo motivo se sentía a salvo a su lado; además, él le agradaba y en serio lo apreciaba, cosa que hacía que se sintiera natural y confiada con él. Era algo tan natural que con su sola presencia la estaba relajando... pero de pronto, un pensamiento cruzó su mente y comenzó a agitarse... ¿Y qué si él no estaba a gusto con ella?... ya muchas veces le habían dicho que era una molestia, y temió que Akita pensara lo mismo....
De pronto, antes de poder cavilar más, Yami se dio cuenta de que habían llegado hasta la siguiente avenida, y vio a la distancia al camión acercarse.
― ooh.... yo aquí te dejo. Ya viene el camión y debo irme... ― dijo Yami apresurada porque no se fuera el camión.
― Ok hermanita... te veo hasta el martes... supongo...
― Sip... hasta el martes... ¡Cuídate!... Adiós. ― subió, y se marchó.
Una vez estando dentro del transporte, Yami miro el reloj de su celular y se sorprendió ¡Tan relajada había estado caminando con Akita, que había recorrido un trayecto de 15 minutos en 1 hora!.
Le había encantado pasar ese rato con Akita; tanto, que había olvidado por completo que Takeshi había querido verla para decirle algo importante y ni siquiera lo había visto. Se sintió curiosa... quizá después él olvidara eso que habría querido decirle...
***
Cuándo Yami llego a su casa, su mamá la recibió sorprendida, y hasta con un gesto de molestia, cómo si dudara que hubiese ido realmente a la escuela. ― ¡¿Qué haces aquí tan temprano?!
― No hubo clases ― entonces Yami le explico lo sucedido.
― ¿Y entonces, porqué tardaste tanto en llegar si no hubo clases?
-"¡Es tarde o temprano?!"- pensó Yami, y luego le dijo ― Bueno era un caos salir. Y aparte me regrese caminando con Akita hasta la otra avenida dónde pasa el otro camión... por dónde está aquella secundaria y el zoológico...
― ¡Y en eso tardaste tantas horas caminando!... ― dijo exaltada y malhumorada su madre. De pronto, pareció olvidar aquello, y en un tono de interés preguntó ― ¿Quién es Akita?
― Un amigo de la escuela que está en el mismo grupo que yo. Y sí me has puesto atención antes, recordaras que ya te he hablado de él....
― Creo que ya se quién es ― susurro para sí misma su madre ― que bueno que regresaras acompañada de él... aún así, te tardaste mucho.
― Sí salgó con amigos te molestas... sí no lo hago, soy antisocial... ¿Quién te entiende mamá?.... ― le dijo Yami con una sonrisa... fuese cómo fuese, le agradaba que su madre se preocupara al menos un poquito por ella.
Definitivamente Akita le había hecho disfrutar ese día aunque fuese por un ratito. Había transformado un caos, en un día tranquilo...
Cuándo por fin se detuvo frente a la escuela y bajo del camión, había demasiados estudiantes fuera. ¿Qué sucedía?. Esquivo con gracia a un par de chicos y comenzó a avanzar a trompicones por la acera, cuando de pronto su celular comenzó a sonar, y al mirar la pantalla se dio cuenta de que se trataba de Sayu.
― ¿Hola? ― Era poco común que Sayu le marcara a su celular, pues si necesitaba comunicarse con ella solía contactarla por el chat o facebook. Además, Sayu no era de esas chicas que marcaran sabiendo que se encontraba en horario escolar. Por lo que la llamada la extrañó. ― ¿Qué sucede hermanita?
― ¡Yami¡ ¡Hola!... oye perdón por marcarte ahora... pero es que lo había olvidado...
― ¿Olvidado? ¿Q-qué pasa? ― dijo entrecortadamente Yami mientras intentaba esquivar a un chico que casi le daba un codazo en la cara.
― Bueno lo que pasa es que hoy en la escuela, durante la mañana hubo huelga, y por lo tanto yo no tuve clases.... no nos habían avisado... al menos no a mí, y fui a la escuela a perder el tiempo un rato.... fue algo improvisto, pero quizá tú tampoco tengas clases hoy...
― Sí, ya me he dado cuenta que algo estaba pasando...
― ¿Dónde estás ahora?
― Me encuentro afuera de la escuela y ya he visto que todos están afuera, que aquí es un relajo y que la avenida esta prácticamente cerrada; así que supuse que había sucedido algo. Y tienes razón, al parecer no tengo clases...
― Lo siento. Debí haberte marcado antes para evitar que fueras a perder tiempo y que no te pasara nada. Lo siento, pero lo olvide...
― No te preocupes, todo está bien... no pasa nada porque no me hayas dicho...
― Lo siento... ― De pronto, al otro lado de la linea, Yami alcanzó a escuchar la voz de la madre de Sayu diciendole "Ya es tarde, debemos irnos.", y Sayu se despidió de Yami. ― Tengo cita con el dentista, así que debo irme. Por favor, cuídate.
― De acuerdo me cuidare. No te preocupes, estaré bien. Tú también cuídate. Adios. ― Yami colgó, y avanzó distraidamente por la acera sin ir realmente a ningún lado, pues no sabía que hacer.
Pensó que podía regresar a casa, en un camión pero luego recordó que la avenida estaba impasable y tardaría "horas" en regresar. También podía esperar hasta que terminara todo - eso si es que todo terminaba ese día - o podría caminar hasta un lugar menos conflictivo y desde ahí tomar otro transporte de regreso... pero la idea de caminar sola, bajo el sol, la desanimaba.
Pasado un momento en el que ella pensaba, Akane le marcó también, y le dijo que ella ya se había ido por la huelga y que se verían hasta el martes de la próxima semana, pues era Viernes, y no tenían clases el siguiente Lunes.
Al fin Yami se decidió por esperar un poco más, hasta ver si esto se calmaba, o por el contrario, si la fuerza de los rayos de sol disminuía. De pronto, se encontró con Ichiro, un chico al que conocía desde la secundaría y pese a que asistían a la misma escuela casi no se veían, pues iban en distintos salones e Ichiro se la pasaba casi todo el tiempo en el patio, mientras que ella pasaba casi todo el tiempo en el aula de clases. Entonces, él se acercó para saludarla.
― ¿Qué estás haciendo aquí? ― le pregunto Ichiro en tono de incredulidad ― Pensé que no vendrías, porque no te gustan este tipo de cosas...
― Tienes razón, no me gustan. Pero el problema es que no sabía que sucedería esto y por lo tanto vine... y parece que regresar ahora va a ser toda una odisea... ― dijo ella, mirando en dirección a la avenida con gesto de hastío.
― ¿No te enteraste? ¡Todos sabían! ― dijo sorprendido Ichiro.
― Pues al parecer, yo no soy "todos"...
― Pues deberías enterarte más de los relajos de la escuela... te puede ser útil...
― Debería. Pero yo soy niña buena y no me la paso echando relajo, por lo que no me entero de los relajos de la escuela... además, no me interesa del todo, lo que hagan en la escuela...
― Ja... ¡Tú niña buena! ― dijo él en un tono burlón ― Por favor Yamile... no me lo digas a mí, que te conozco desde hace casi 4 años y te he visto con Kaiya y Arwen de relajienta, golpeando a todos, molestando a gente, trepada en las bancas y demás idio...
― Bueno eso era antes. De cuándo estaba en confianza con ellas... quizá ya haya cambiado ― Yami intento poner una expresión seria en su rostro, pero de inmediato soltó una carcajada ― Naaaah... la verdad es que me sigue gustando hacer todo lo que hacía.... sólo que sigo siendo una "matadita" antisocial y no me entero de las cosas....
― Pues deberías hablar con más gente... o al menos conmigo. Yo sí me entero...
― ¿Tú sabías, y aún así veniste?
― Sip... para poder "colaborar" con esto.... ― miro alrededor y Yami lo imitó. Habían muchos chicos y a lo lejos podía escucharse el vociferio de sus parlamentos. Además, en la avenida estaban comenzando a detener a los conductores; y ella hubiese jurado que deseaban voltear algún auto ― Sabes, quizá sea mejor que te vayas ya... aquí las cosas pueden ponerse feas y tú eres muy chiquita... podrían aplastarte... pulguita... ― sonrió, y le dio un golpe en el hombro.
― Heeeey... ¡no me digas pulga! Sí, soy chiquita ¿y qué?... tú no estas muy alto que digamos... ― comenzó a reír, pero de inmediato se calló por el sonar de las voces a lo lejos ― Tienes razón. Debería irme.
― Sip... vete. ― De pronto, los chicos en la avenida comenzaron a alegar algo ― Ese es mi llamado.... así que debo irme para allá... ¡Cuídate! ― y se marchó, corriendo emocionado.
Yami esperó un momento más, y volvió a mirar alrededor. Lo cierto es que de cierta forma se alegraba de no haber tenido clases.
Entonces, giró y chocó con un chico robusto y alto. Por un instante pensó y deseo que fuese Akita, pero al separarse del tipo y mirarlo, se dio cuenta que no era él.... sonrió decepcionada y dio un par de pasos lejos de aquel chico. Ciertamente, aquella confusión lo hizo extrañarlo. Deseaba verlo antes de irse, pues justo ahora, se sentía solitaria; y además de que odiaba sentirse así, el verlo a él y sus ojos, definitivamente la tranquilizarían.
Y cómo si su deseo se volviese real, Akita apareció de pronto entre la multitud y avanzó hacía ella.
― ¡Hola Yami-chan!... ¿Qué haces aquí? ― dijo él al tenerla de frente. Ella le sonrió gustosa y le respondió.
― Pues al principio sólo esperaba a que llegara el momento ideal para irme, pero tal parece que no va a llegar... ¿Y tú qué haces aquí? ― dijo ella, contenta de que él estuviera ahí...
― Yo... yo estaba esperando a mi chica. Pero ya la busque y espere demasiado... así que supongo que no vino hoy... o ya se me perdió...
Por un momento, al oír aquello la embargó una extraña sensación y se sorprendió también, pues nunca se le había pasado por la cabeza que Akita tuviera novia; él era de cierta forma muy curioso y reservado... aún así, al saber aquello se percató de que era algo que sin darse cuenta, ya se lo esperaba, pues lo había visto rodeado de algunas chicas.
Entonces, se preguntó sí él también mostraría sus distintas miradas con ellas... y de ser así ¿ellas podrían notarlo? ¿O ella era la única capaz de ver así esos ojos?. Lo cierto es qué él tenía unos ojos hermosos -en la opinión de Yami- y más cuando estos brillaban. Quizá era por eso que él le gustaba a todas esas que volteaban a verlo o que iban tras él... pero no era sólo eso; sino que también tenía un gran carisma, su fortaleza, esa facilidad para socializar, ese misterio que lo rodeaba... y claro, también tenía esos labios carnosos que prácticamente decían "bésame"...
Al pensar eso último, Yami se sonrojo y desvió la vista para evitar que Akita la viera- Luego le dijo ― Te ayudaría a buscarla si supiera quién es, o al menos cómo es ella...
― Ya no importa... ya la busque mucho...
― ¿Seguro que ya no la quieres buscar?
― Seguro... es que no tenía nada más que hacer.... ¿Y tú ya te ibas entonces?
― Supongo que sí; antes de que esto se ponga feo... ― y comenzó a caminar en dirección a la avenida, esquivando a la gente, con el fin de regresar por ahí. Luego se dio cuenta que Akita la acompañaba.
― ¿Cómo vas a irte? ― Le pregunto Akita después de un rato de caminar.
― Debería tomar el camión que pasa por aquí y que me lleva a unas cuadras de mi casa... pero no ha pasado y la avenida es un caos...
― Podrías tomar un taxi... ― sugirió él
― Podría, pero no tengo dinero suficiente para el pasaje. Y no me gusta ir en taxi sola...
― Bien pensado, no es seguro... mmm... ¿Entonces, qué harás?
― Caminar hasta llegar a la avenida que cruza con esta. Ahí pasa otro camión que me llevara justo frente a mi casa...
― Bueno, entonces te acompaño hermanita...
En ese momento Yami lo miro y Akita le sonrió, y al tenerlo caminando a su lado tan cerca, pudo percatarse de ciertos rasgos en él que antes no había notado: cómo el hecho de que la barbilla de Akita tenía una pequeña hendidura que podía ocultarse por la forma semi cuadrada de su rostro; o que cuándo mostraba una sonrisa sincera sus labios se curvaban de tal forma, que dejaba que sus colmillos destacaran un poco; o el hecho de que sus labios sonrientes se veían mucho más apetitosos de lo normal... e incluso, a esa poca distancia pudo concluir que Akita tenía la maña de morderse los labios pues tenía varias marcas sobre ellos, que aún lucían recientes.
Al verlo así de cerca, Yami apartó la mirada. Supuso que besar a Akita sería toda una hazaña, y no sólo porque para una chica como ella - que era una novata en eso de los besos - sería difícil, sino que también lo pensaba, porque seguramente con esos labios carnosos y esos colmillos, realmente debía besar muy bien. Él tenía unos labios anchos y antojables, a diferencia de Takeshi que siempre tenia ese gesto malhumorado y sus labios eran delgados y finos... Yami sopesaba esa idea en su mente y comenzó a sentir poco a poco cómo se sonrojaba, hasta que decidió no darle ya más vueltas a eso.
Ambos caminaron, mientras platicaban un rato sobre trivialidades; sobre canciones que a ambos le gustaban, o que el otro no conocía y las recomendaban; sobre libros, o cualquier cosa... incluso vieron a un señor ya mayor, de cabellos y barba largos de color blanco, montado en una pequeña bicicleta rosa; la escena fue tan cómica, que ambos comenzaron a reírse.... hasta que el tema de conversación se cortó y ambos permanecieron callados por un rato. El tiempo pasaba, pero Yami se sentía cómoda y segura caminando a un lado de Akita.
Era cierto que casi no se trataban mucho, y que por su altura él la intimidaba, pero por ese mismo motivo se sentía a salvo a su lado; además, él le agradaba y en serio lo apreciaba, cosa que hacía que se sintiera natural y confiada con él. Era algo tan natural que con su sola presencia la estaba relajando... pero de pronto, un pensamiento cruzó su mente y comenzó a agitarse... ¿Y qué si él no estaba a gusto con ella?... ya muchas veces le habían dicho que era una molestia, y temió que Akita pensara lo mismo....
De pronto, antes de poder cavilar más, Yami se dio cuenta de que habían llegado hasta la siguiente avenida, y vio a la distancia al camión acercarse.
― ooh.... yo aquí te dejo. Ya viene el camión y debo irme... ― dijo Yami apresurada porque no se fuera el camión.
― Ok hermanita... te veo hasta el martes... supongo...
― Sip... hasta el martes... ¡Cuídate!... Adiós. ― subió, y se marchó.
Una vez estando dentro del transporte, Yami miro el reloj de su celular y se sorprendió ¡Tan relajada había estado caminando con Akita, que había recorrido un trayecto de 15 minutos en 1 hora!.
Le había encantado pasar ese rato con Akita; tanto, que había olvidado por completo que Takeshi había querido verla para decirle algo importante y ni siquiera lo había visto. Se sintió curiosa... quizá después él olvidara eso que habría querido decirle...
***
Cuándo Yami llego a su casa, su mamá la recibió sorprendida, y hasta con un gesto de molestia, cómo si dudara que hubiese ido realmente a la escuela. ― ¡¿Qué haces aquí tan temprano?!
― No hubo clases ― entonces Yami le explico lo sucedido.
― ¿Y entonces, porqué tardaste tanto en llegar si no hubo clases?
-"¡Es tarde o temprano?!"- pensó Yami, y luego le dijo ― Bueno era un caos salir. Y aparte me regrese caminando con Akita hasta la otra avenida dónde pasa el otro camión... por dónde está aquella secundaria y el zoológico...
― ¡Y en eso tardaste tantas horas caminando!... ― dijo exaltada y malhumorada su madre. De pronto, pareció olvidar aquello, y en un tono de interés preguntó ― ¿Quién es Akita?
― Un amigo de la escuela que está en el mismo grupo que yo. Y sí me has puesto atención antes, recordaras que ya te he hablado de él....
― Creo que ya se quién es ― susurro para sí misma su madre ― que bueno que regresaras acompañada de él... aún así, te tardaste mucho.
― Sí salgó con amigos te molestas... sí no lo hago, soy antisocial... ¿Quién te entiende mamá?.... ― le dijo Yami con una sonrisa... fuese cómo fuese, le agradaba que su madre se preocupara al menos un poquito por ella.
Definitivamente Akita le había hecho disfrutar ese día aunque fuese por un ratito. Había transformado un caos, en un día tranquilo...
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