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sábado, 28 de diciembre de 2013

Capítulo 37: "Espontaneidad."

― ¿Así qué sabes tocar la guitarra? ― le preguntó Akane, a un sorprendido Akita.

Justo en ese momento, Akane, Yoshiki, Akita y por supuesto Yamile, estaban en  la escuela. Ese día Akita se les había acercado, llevando consigo repentinamente, un escuche muy grande de una guitarra. Por ello la chica le había preguntado aquello.

― Ajáaa... podría decirse que si. ― dijo él.

― ¡Eso es genial! ― dijo entusiasta la chica. ― ¿Tú sabes tocar guitarra? ― le preguntó a su novio, mientras lo abrazaba por la cintura.

― Estoy en ello... ― contestó tímidamente el aludido.

Pero Yamile seguía mirando a Akita, que al darse cuenta de aquello, sacó la guitarra. Luego se recargó en la pared tras él y comenzó a mover los dedos sobre las cuerdas.

Yami lo escuchaba atenta, y pronto reconoció la canción. Se trataba de la canción de inicio de uno de los animes que Akita le había recomendado tiempo atrás; y aunque era muy sencilla la melodía y no requería realmente mucho esfuerzo de parte del chico, Yami quedó prendada de aquello.

― ¡Me gusta como suena! ― le dijo ella ― Ay, me gusta mucho esa canción... ¿Podrías enseñarme?

― ¿Te gusta la guitarra? ― le preguntó Akita ― ¿Sabes tocarla?

― Si, me gusta mucho. De hecho, ahora en las vacaciones pasadas, mis papás me han  regalado una; pero no he conseguido tocarla correctamente aún... y no hay nadie que me enseñe. ¿Tú podrías?

― Pues... en realidad, tampoco sé mucho. Recientemente he comenzado con esto. ― Luego comenzó a entonar una canción relacionada con una famosa serie de peliculas sobre un mago adolescente.

― ¡Ah! ¡Enséñame! ― dijo ella, muy entusiasmada y extasiada por Akita ― No importa si no sabes mucho.

― Solo son... melodías simples. ― dijo él, sin dejarse halagar.

― Pero, aunque sean cosas simples, podrías enseñarme lo poco que sabes. Quizá aprendamos juntos. ― le respondió ella, provocando que finalmente, él accediera.

Lo cierto es que lo que más le emocionaba de aquello, no era aprender la guitarra simplemente; sino que fuese Akita su "maestro".

Últimamente, las cosas no iban muy bien entre ellos. Él estaba muy distante de todos en general, lo que le impedía a ella, tratar de ser más especifica con sus sentimientos; y el hecho de que hace unos días, ella se enterara de que por su culpa él estaba "mal"... pues no le hacía sentirse mejor.

Pero después de pensarlo mucho, Yamile había decidido que no se rendiría tan fácil. Trataría un poco más con Akita, pues él en verdad le gustaba... hasta que claro, él dejara muy en claro, que no tenía interés en ella.

Por ello, no se opuso cuándo al salir temprano de la escuela, él se ofreció a acompañarla; alegando que no tenía nada mejor que hacer. Pero ya que Akane vivía relativamente cerca de ella, los 3 habían tomado el mismo camión.

― ¿Por qué nos acompaña? ― le susurró Akane, mirando a Akita, que estaba un poco alejado de ellas.

― Se ofreció a acompañarme.... ― dijo Yami, como si eso fuera obvio.

― Eeeea... ― le dijo su amiga con una enorme sonrisa ― ¡Pilla!

― Ya, cállate ― le susurró nerviosa Yamile. Y de pronto, su amiga rió por lo bajo, mientras miraba a Akita. ― ¿Qué te pasa ahora?

― Miralo. ― dijo Akane, ahogando una risa ― Es tan alto... que tiene que ir encorvado. Supongo que realmente debe querer ir contigo, para aguantar esa pose...

― Te dije que te callaras...

― ¿Por qué? ¡Mira, tontita! ¡Te has sonrojado!

Yami giró el rostro, evitando ver a su amiga, y se topó con los ojos de Akita, quién en una seña, le indicó que frente a él había un par de asientos vacíos. Entonces Yami le hizo una seña a Akane, avanzó nerviosa hasta él y tomo asiento. Ambas se sentaron, y luego ella miró a Akita.

― ¿G.gustas darme el es..tuche? ― le preguntó ella con un temblor de ansiedad en la voz  ― Para que no te estorbe.

Akita le sonrió y aceptó. Entonces ella lo tomó; le gustaba aquello. La hacía sentirse... más en confianza con él.

Luego de eso, los 3 fueron platicando el resto del camino; Yami iba distraida, hasta que de pronto, Akane le recordó que ahí debían bajar ellos dos.

― ¡Adiós tontita! Marcame en cuanto llegues a casa... o puedas hacerlo. ― le dijo su amiga sonriente.

Luego, ambos esperaron el camión, que los llevaba hasta la casa de Yami. Lo cierto es que ella lo notaba un poco desorientado, pero en ningún momento, dio señales de querer apartarse de ella. Ni siquiera cuándo una vez dentro de aquel camión, se sentó junto a ella y estaba en una pose muy incomoda.

Cuándo al cabo de un par de minutos, ellos bajaron, caminaron hacía la gran puerta del edificio donde ella vivía.

― Aquí es. ― dijo ella, sin querer despedirse aún.

― Oh, ya veo. ― él miró el lugar un par de segundos. ― ¿Damos una vuelta? ― preguntó finalmente.

Ella accedió y ellos comenzaron a caminar. Lo guió a través de calles, sin ir con un rumbo fijo; y de vez en cuándo, él se detenía a mirar alguna casa, o a comentar algo. Y aunque eran cosas vanas, ella se sentía a gusto. Estaba contenta caminando a su lado, aunque fuera algo tan sencillo como eso.

Fue en ese momento, cuándo ella se dio verdadera cuenta de que era esa actitud en él lo que le gustaba en serio: esa forma de hallar algo divertido en cualquier tontería o decir cualquier cosa y ser gracioso; porque era algo sumamente espontaneo. Eso le encantaba y le provocaba una sonrisa como ninguna.

Ella iba risueña pero sificientemente callada. Se sentía a gusto, pero también estaba nerviosa... sabía que estaba sonrojada y sentía a su corazón latir deprisa. Pero en cambio él, parecía tan natural a su lado...

¿Era cierto que ella lo hacía sentir mal?

Incluso, quiso aprovechar para decirle en ese momento, sobre sus sentimientos. ¿Cómo hacerlo? Pero finalmente desistió. Estaba disfrutando tanto de eso, que temía arruinar las cosas al decirle... Y suspiró. Ya se armaría de valor otro día; por ahora, solo disfrutaría esa sonrisas a su lado.


Cuándo finalmente empezó a atardecer y la temperatura bajó, ambos regresaron hasta la puerta del edificio dónde ella vivía.

― Supongo debo irme. ― dijo él.

― Si.... supongo. ― dijo ella con cierto pesar. Quería invitarlo a pasar... pero ¿Él querría? Además, seguramente su mamá los incomodaría.

¡Cómo quería ir y abrazarlo! Quería siempre ver esos ojos brillantes que él le estaba brindando... quería hacerlo tan feliz como pudiera.

En ese momento, Yami se dijo a si misma, que procuraría siempre hacerlo feliz; sin importar que tipo de relación hubiera entre ellos, ella siempre trataría de hacerlo sentir bien. Y de paso, ella quería ser especial para él... no quería ser sólo otra chica del monton que iba tras él; quería ser aún más.... tanto cómo él se lo permitiera.

Yami se sonrojo, al descubrirse a si misma teniendo esos pensamientos. ¿Qué es lo que este chico era capaz de hacerle pensar o sentir?

― ¿Sabes regresar por tu cuenta? ― preguntó finalmente ella, sintiendose un poco incomoda. Como una niña que ha sido pillada en un acto de travesura.

― Aaaah... ya averiguaré. ― él le sonrió, con esa confianza que la derretía por dentro. Como le gustaba esa sonrisa. ― Adiós. ― dijo, mientras él se acercaba, le plantaba un beso en la mejilla y luego la abrazaba.

Ella también se despidió, y lo vio caminar lejos. Esa fue la primera vez que sintió un vació al verle marchar, sin estar ella satisfecha de cortar su compañía...  quería tenerlo aún a su lado.

Luego, ella entró a casa y suspiró.

Debería comenzar a plantearse, el como decirle a su madre sobre él... ¿no? Después de todo, hasta ahora, no había conocido a alguien tan importante para ella.

martes, 31 de julio de 2012

Capitulo 31: "Quiereme..."

Yami estaba sentada frente a su escritorio, mirando la pantalla de su laptop con gesto ausente y concentrado. De pronto, alguien toco la puerta de su habitación:

― Sayu ya llegó. ¿Puede pasar a tu habitación? ― dijo la voz de su madre.

― ¿Eeeeh? Sí claro. ― Respondió Yami sobresaltada, y al instante se abrió la puerta y Sayu entró.

― ¡Yami! ¡Cuánto tiempo sin vernos! ― dijo entusiasmada su amiga ― ¿Cómo estás? ¿Qué tal te ha id..o? ―  De pronto Sayu  se detuvo pues vio el rostro de Yami, quién tenía un zurco de lágrimas recorriéndole el rostro. ― ¿Qué...? ¿Qué sucede? ¿Por qué lloras?

― Es... es por... est... Akit... ― Comenzó a balbucear Yami. ― Mira. ― Termino por decir, y le mostró la pantalla para qué ella pudiera leer lo qué ella había estado viendo hasta hace un momento.

― ¿Qué se supone que es esto?

― Es... es un escrito de Akita... yo encontré su fotoblog y entonces lo agregué. Ésta es una entrada que él hizo hace poco... léela.

Sayu miró y comenzó a leer. En el escrito, el tal Akita escribía que se encontraba enamorado de una chica, quién aparentemente estaba saliendo con otro chico; y parecía que a Akita le incomodaba y dolía aquella situación, pero al mismo tiempo, aceptaba de buen grado aquello con el fin de saber que ella estaba bien y esperaba que ella se encontrara contenta con eso. Era evidente que esa chica en verdad le gustaba.

― ¡Woa! Ese chico escribe lindo; aunque lo noto algo sombrío... y triste. ― dijo Sayu al finalizar ― ¿Por qué esto te ha hecho llorar? Por cierto, ¿Quién es ese Akita?

― ¡Akita, sonsa! Ya les he hablado a todas ustedes de él ¿Recuerdas? Un chico misterioso, alto...

― El que mencionaste sobre sus ojos, sí mal no recuerdo.

― Sí, exactamente él. Y bueno... lo que pasa es que... esteeee... aaam... sinceramente Akita comienza a gustarme; siempre lo he querido y me gusta como amigo y persona, pero ahora,  creo que esto no es un simplemente cariño. Y... leer eso me duele... ya conoces cuan sensible soy.

― ¿Y por qué te duele?

― No estoy segura. Antes de salir de vacaciones lo notaba extraño y me quede con la sensación de querer saber que tenía para ayudarlo; y parece que ya he descubierto porque su estado de animo. Pero ahora... tengo la sensación de no querer que él este enamorado de aquella chica. 

― ¿Por qué no?

― No lo sé... no me agrada eso.

― Oye, espera... dices que justo antes de las vacaciones comenzó su comportamiento ¿No?... Mmmm y ahora dice estar enamorado de una chica que comenzó a salir con otro.... y por lo que escribe, también la conoce de la escuela....

― Ajá.

― Y... ¿No comenzaste a salir tú con Janao antes de vacaciones?

― Sí pero... Espera, ¿Qué insinúas? ― Le dijo ella al percibir su tonito suspicaz de intriga.

― Yami... estoy pensando en... y si... ¿No serás tú quién le gusta?

― ¿Eeeeeh? ¿Yo?... ― Sintió un calorsillo detrás de las orejas al pensar en ello. ― Naaah, eso no puede ser...  Es que no convivo mucho con él pese a que somos amigos; además, él conoce a muchas otras chicas. Podría ser cualquiera.

― Cómo tú...

― No creo. Además, eso no me hace sentir mejor.

― ¿Por qué?

― Mira, dejo un enlace en la página, alegando que inconscientemente ha puesto esta canción muchas veces frente a ella, para dedicársela... aunque ella no se dé cuenta. Es un vídeo... míralo.

Sayu dio click en el enlace y de inmediato comenzó a sonar "Der morgen danach" de Lacrimosa. Le presto atención al video y a la letra que venía escrita en él, y pareció comprender a lo que se refería Yamile. ― Es lindo, romántico... y triste... ¿Qué es lo que está mal?

― Pues... es una canción romántica y triste... quién dedicara esto debe estar muy enamorado, pero también muy triste; tan triste que se siente del modo deplorable que narra la canción. No es que me gustaría provocarle esos sentimientos a él. Aunque... por otra parte, sí me gustaría ser esa chica a quién Akita quiere. ― Al decir esto último, el rostro de Yamile comenzó a sonrojarse y se cubrió el rostro con ambas manos. ― Estoy confundida ― Dijo por último con voz ahogada, que sonó a través de sus manos.

― ¿Confundida en que sentido?

― Quiero a Akita mucho... tanto, que me encantaría ser esa chica de la que él está enamorado; dudo que lo sea, pero me encantaría serlo. Y al mismo tiempo, sí él me quisiera, eso quiere decir que yo soy la culpable de que se sienta mal. Y jamás había querido hacerlo sentir mal...

― ¿Y desde cuándo quieres a Akita? ¿No tienes a Janao?

― Desde que lo conozco lo quiero; aunque ahora es diferente.... y ya no....

― ¿Diferente, eh?..... ¿Y ya no estás saliendo con él?

― No... es un tonto y cortamos.

― ¿Por qué?

Yami la miro unos segundos y comenzó a contarle lo sucedido hacía poco con él. Cuándo termino, Sayu la abrazó y le dijo. ― No te sientas mal porque él te haya dejado de ese modo... Definitivamente es un tonto y me alegra que eso haya acabado.

― Lo sé, pero él ya no me importa. No lo quería ni lo quiero ahora; además, ya tengo a alguien más importante.

― Me alegra que no te sientas mal por alguien cómo él. No te merecía tampoco.

― Lo sé. Seguramente dirás que yo valgo más que un tipo así...  ― le dijo con sarcasmo; y de inmediato, prefirió cambiar el tema. ― Oye, por cierto ¿Has visto a Kaiya o Arween?

― ¿Eh? Nop, no las he visto... ― Sayu prefirió dejarlo pasar, al notar que el tema anterior molestaba a su amiga.  Seguramente debió hacerla sentir muy mal.

― Espero que estén bien....

― También lo espero; me preocupan.

― Ya, ya. Cambiemos a algo más alegre.... ¿Qué tal estuvo tu último viaje? ¿Te divertiste? ¡Cuéntame todo!

Sayu sonrió al ver a su amiga más animada. Y comenzó a contarle lo sucedido.

Aún así, la mente de Yami pese a prestarle atención a su amiga, también estaba divagando en un único deseo y la nueva esperanza que había abierto Sayu: Ser ella de quién estaba enamorado Akita.

¿Sería mentira?

Tendría que buscar una manera de averiguarlo...

____________________________________________________________
[...]

Aquí está por fin la canción de los capítulos anteriores. Pueden buscar la letra en la pestaña de "Extras..." 
^u^

sábado, 21 de julio de 2012

Capitulo 30: "¡¡Abre los ojos!!."

"No lo hagas hermanita... por favor." ― La voz de Akita resonaba todavía en sus oídos.

Ella en verdad quería verlo.

Akita....... te extraño...... - Aquel último pensamiento inundó totalmente su mente. Luego, todo dejo de tener sentido...

[...]

De pronto, ella abrió los ojos rápidamente y se sintió desorientada. 

No podía distinguir donde estaba, pues todo a su alrededor estaba oscuro, por lo que tardo un tiempo en acostumbrar sus ojos y poder distinguir mejor.

Poco a poco, se fue dando cuenta de que se encontraba en una pequeña habitación oscura en dónde no había nada más que una puerta; así que sin más opciones, avanzó hacía ella. Y una vez fuera, encontró una especie de lampara de aceite en el suelo y se agachó para tomarla; inmediatamente comenzó a distinguir más cosas en esa nueva habitación.

Era un sitió frío y sumamente grande, tan grande que no se alcanzaban a distinguir las paredes por la lejanía, o por que simplemente no las había. Había además, varios bultos de diferentes tamaños desperdigados por el suelo, los cuales para Yami eran familiares, pese a que no encontraba forma a aquello.

¿Dónde estaba? ¿Qué significaba aquello?

Entonces, comenzó a dar pasos hacía el bulto más cercano y fue consciente de algo más: Una vestimenta que le era familiar... Porque aquellos bultos eran personas; y no cualquier persona, sí no que ¡Se trataba de ella misma!

Un poco asustada, pero a la vez curiosa, se acercó más a "ella". Fue en ese momento, que se percató que no era exactamente ella misma, pues la chica en el suelo, pese a tener los mismos rasgos faciales y vestirse prácticamente cómo ella, se veía más joven. Entonces, Yami entendió que era ella pero cuándo tenía 14 años.

Lentamente se agachó y con cierta cautela, se toco. Eso hizo que la Yami de 14 años abriera los ojos y que Yami tuviese una especie de visiones, que reconoció cómo sus propios recuerdos a aquella edad: Vio cuando conoció a Tenshu; las travesuras hechas con sus mejores amigas; los diplomas y premios obtenidos... todos lentamente fueron pasando por su cabeza, hasta desvanecerse por completo.

Un poco aturdida todavía, Yamile se levantó tambaleante y sacudió la cabeza.

Avanzó entre los bultos y se reconoció en diferentes etapas de su vida. Había una Yami, por cada año de vida que llevaba; y se entretuvo acercándose a cada una de ellas y hurgando entre recuerdos agradables o melancólicos.

Pero repentinamente se  percató de que había un bulto de más: Una Yamile que estaba recostada al centro del resto, que llevaba puesto un vestido de color blanco y que tenía los ojos perlados de lágrimas. No hizo falta acercarse a ella para despertarla, sino que fue la chica quién tambaleante se levantó y avanzo hacia ella. Y al verla, Yami se dio cuenta de que era exactamente ella misma... y sin chistar, la chica la abrazó.

En ese momento, Yamile pudo ver toda su vida pasar. Los momentos más felices: cuando era una pequeña y solía divertirse con su hermano, cuándo llegó su primer perro, la vez que aprendió a andar en bicicleta...; ah, pero claro, también estaban aquellos tristes: todas esas veces que se sintió abandonada, olvidada y aburrida... todos sus esfuerzos fallidos. Y vio a las personas a quienes había conocido durante su vida, su amada Kaiya, la inocente Sayu., la sabia Arween, el alegre Janao, el tonto Takeshi, la impulsiva Akane, el sumiso Kenta, el neutral Kenichi, ese patán de Janao, y por último, al cambiante Akita y sus ojos que le encantaban...

"No lo hagas hermanita... por favor..."......... volvió a escuchar su voz...

Fue entonces, que la otra Yami la zarandeo, y la hizo regresar de sus divagaciones.  ― ¡Lo qui.quiero!... ― dijo con la voz cargada de emoción, pero entrecortada por las lágrimas.

― ¿Eeeeh? ¿A qué te refieres? ― preguntó consternada.

― Lo qui.ero... por fa..vor ¡Abre los ojos y da..date cuenta! Tú tam..también lo quieres.... ¡Y lo sabes!

― No te entiendo... ¿Qué es lo que se supone yo también....? ― De pronto, a lo lejos se escuchó pasos acercándose en esa dirección; por lo que Yami interrumpió la pregunta y observo atentamente. A lo lejos una silueta alta se acercaba hacia ellas.

En ese momento, la otra Yami de vestido blanco, se giró hacía aquella silueta con una expresión de emoción y alegría sumamente notoria. Entonces, ella se percató de a quién correspondía aquella silueta: se trataba de Akita.

Akita... Akita...

En cuanto lo vio sintió un vuelco en el corazón, acompañado de la incontrolable necesidad de abrazarlo. Y al tenerlo de frente pensó que él complacería aquel deseo, pues extendió sus brazos hacía ellas. Sonrió, por que por un instante, ella se emocionó ante la perspectiva de abrazarlo; pero en vez de eso, el abrazó a la otra Yami.

Ella permaneció un instante mirándolos; entonces pareció comprender.... "Eso" era a lo que se refería la otra Yami... a que quería a Akita.

Al darse cuenta de eso, comenzó a llorar. En serio lo quería; quería tenerlo frente a ella y abrazarlo, quería mirar esos ojos hermosos, quería sentirse protegida por él y protegerlo de vuelta, quería estar a su lado, quería hacerlo feliz, quería sentirse querida por él y poder mostrarle que lo quería; pero sobretodo, quería ser especial para él y no sólo ser un recuerdo del que pudiese olvidarse fácilmente... ¡EN VERDAD QUERÍA A AKITA!... Fue como si abriera los ojos ante sus verdaderos sentimientos.

Una canción bastante familiar sonaba en la mente de Yami al ver esa escena.... sabía que era una canción importante. Una canción que la hacía sentír sumamente feliz y también melancólica. Y mientras él seguía abrazado a la otra Yami y permanecían enlazados así, él claramente pronunció su nombre una y otra vez. ― Yamile... Yamile... Yamile, abre los ojos.

― Yamile ― Esa última voz, no había sido la voz de Akita, y Yami se sintió desconcertada.― Yamile... ― De pronto, se dio cuenta de que era la voz de su madre. ― Yamile ¡Despierta!

[...]

Yami abrió lentamente los ojos. Ya estaba de regreso en su habitación y su madre la llamaba. ― Llevas dormida toda la tarde, es hora de que despiertes.

Parpadeó un par de veces.
Eso había sido un sueño, y había estado tan profundamente dormida que lo sintió real...

― Sera mejor que te apresures. ― le dijo su madre ― Debes terminar los deberes...

Yami se incorporó.

Pese a que sólo había sido un sueño, había algo que aún sentía real y muy fuerte: La necesidad de ver a Akita.

Akita...

Sonrió complacida, de por fin darse cuenta de aquello. Era ironico, porque finalmente, de algún modo se dio cuenta que desde hace mucho sabía que había sido él...

Él era a quién ella quería. Él realmente le gustaba más que a nadie.

¿Cuándo podría volver a verlo?

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De nuevo, la canción que escucha Yamile es de suma importancia... posteriormente leerán porqué ^u^.

viernes, 18 de mayo de 2012

Capitulo 28:" Necesito verte."

Aburrida.

Así se sentia Yamile luego de llevar dos días en casa, sin poder salir y sin hacer nada interesante por las vacaciones.

― ¿Qué te sucede? ― preguntó la madre de Yamile, tras verla tumbada en el sillón con cara de pocos amigos.

― Pueees... estoy aburrida... y me siento mal por ello.

― Ah, eso... creí que se trataba de algo más sustancial. A quién podría importarle ahora tus estados "emo-cionales" ― Dijo su madre sonriendo, cargando la última palabra con un tono burlón. ― Entonces, busca algo que puedas hacer.

Yami se levanto frustrada, avanzó hacia el teléfono y marco un número. Si ahora contactaba a Kaiya, quizá podría visitarla y ninguna se aburriera. Espero un rato a que el aparato sonara con el habitual tono de espera, pero en vez de eso un mensaje con voz monótona le contestó "Lo sentimos, pero el número que usted marcó, no existe o se encuentra fuera de servicio. Gracias." Yami colocó el auricular en su sitio y lo miro extrañada durante unos segundos. Esto indicaba que Kaiya ya no estaba en su casa... un vuelco en el estomago la atacó, pues se sintió extraña de que su mejor amiga no le hubiera avisado aquello. Suspiró, quizá sólo había estado muy ocupada con todas esas presiones...

Volvió a tomarlo y esta vez marcó a casa de Sayu. Contestó su tía, diciendo que su amiga había ido a casa de Junjou. Esos dos, siempre juntos.

Por último recordó a Arween, y sonrió. Pero luego desistió, pues recordó que ella no tenía ningún número al que pudiera marcar.

Y así, recurrió a su último escape: su Laptop.
Ya estaba comenzando a odiar eso de no hacer otra cosa y recurrir al aparato, pero ya que sus padres no la dejaban salir y no tenía nadie con quién hacerlo, no tenía otra opción.

Entró a una de las redes sociales, miró un par de imágenes, y repentinamente mejor se decidió por otra cosa: Tomó un lápiz y una hoja de papel; prefería dibujar de nuevo. Aún así, dejo su sesión abierta para estar pendiente por si alguien se conectaba y poder charlar.

Al cabo de un rato boceteando, el sonido de un nuevo mensaje la distrajo y abandono su concentración para atender al ordenador: Se trataba de Sayu.

>> Hola, mi mamá me ha dicho que llamaste hace rato para buscarme. ¿Qué pasa? ― había escrito.

>> ¡¡¡Hola!!! Sólo quería saber si hoy estabas ocupada, porque estoy en mi casa sin hacer nada y pensé que podríamos reunirnos. ― respondió Yami.

>> Ups. Lo siento justo en este momento estaba terminando de empacar. No creo poder verte hoy.

>> Empacar??

>> Sip. Recuerdas que mi mamá tiene una casa fuera de la ciudad??? Bueno, nos iremos a pasar el resto de las vacaciones allá. ― ese hecho le cayo a Yami como una piedra.

>> Ya veo... Entonces no te veré por el resto de las vacaciones.............

>> Lo siento...

>> No importa. Oye, al menos has sabido algo de Kaiya o Arween?

>> Me temo que no. Intente contactar a Kaiya, pero no hay forma....

>> Está bien, ya las buscare en otro momento.

>> De acuerdo debo irme. Debemos estar en la estación a tiempo para tomar el autobús. Adiós.

Sayu se desconecto enseguida, pero Yami se quedó con aquella sensación.

No podía olvidarse del hecho de que no podría estar con sus hermanas el resto de aquellas vacaciones... aún así, hizo lo posible por apartar ese pesar de su mente.

De pronto, se dio cuenta de que Akita estaba conectado y decidió saludarlo. Hacía mucho que no hablaba con él.

Mientras esperaba a que él le contestara, de pronto recibió un mensaje de Janao.

>> Ola. ― escribió él, provocando que ella se riese por la falta de ortografía, pero igualmente lo saludó.

>> Cómo estás? ― preguntó ella.

>> mal...

>> Por qué? Qué pasa????

>> Yo... me rompí el brazo.... soy estupido

>> Qué ha pasado?

>> es vergonzoso decirte como, pero me lastime... estaba penzando en varias cosas y sucedio....

Yami sentia curiosidad y estaba preocupada por él, por lo que escribió: >> Quiero saber que pasó... Ibas distraído?? 

>> Es vergonzoso... y sí... penzaba en ti y lo nuestro... crees q podamos salir 1 de estos días? Nesesito hablar con tigo.

Al leer esto, ella hizo un mohin con la boca >> No creo... ― Escribió. En primera, todavía no deseaba salir con él, y tampoco creía que sus padres la dejaran. Jamás la dejaban salir con chicos, aparte de que sus padres no conocían su relación.

>> entonses supongo q nos vemos luego... puedo hacerte 1 pregunta aunq suene rara??

>> Sip, aunque ya has hecho una pregunta XD

>> mmmm..... aun somos novios???? saldrias con otra persona????

>> Hiciste dos preguntas. ― puso, tratando de ser graciosa ― Y tengo entendido que si, todavía somos novios. En cuanto a lo segundo, no... lo harías tú??

>> mmmm... ya veo... esta bien debo irme.

Yami se despidió. ¿Todo iba bien con Janao? ¿Seguía dudando de ella? Aquello, de algún modo, no le agradaba...

De pronto, la respuesta de Akita la saco de sus cavilaciones. >> Hola hermanita.

Al ver aquel saludo Yami sonrió; había temido que Akita estuviese enojado con ella y por eso no hubiese respondido aún, pero se alegro al ver eso y le respondió.

Así fue como el resto de la tarde, Yami olvidó que había estado aburrida; pues la paso escribiéndose con Akita. Y aunque su conversación solo eran trivialidades, ella se sintió contenta de conversar a "solas" con él.

Hacía mucho que anhelaba aquella posibilidad.... quizá ahora, pudiera conocerlo un poco más.

lunes, 13 de febrero de 2012

Capituo 18: "Conociendo su entorno..."

Yami se sentía ansiosa aquella tarde. Hace mucho tiempo que no quedaba de verse con alguien y menos con uno de sus amigos de la vocacional. De hecho, la última vez que había salido de su casa para verse con amigos, había sido hace un mes, cuándo había ido a la convención de anime y la reunión de Halloween con sus otras 3 amigas. Pero en esta ocasión, se había citado con Akane.

Akane le había llamado un día antes, porque el fin de semana ya se había alargado por la reciente huelga y ese Lunes estaba programado para que no asistieran a clases; todo eso, según Akane,  hacian que ella extrañara platicar con Yami. Por eso se pusieron de acuerdo para reunirse ese día. De hecho, el día anterior mientras estaban platicando por teléfono se habían percatado que vivían relativamente cerca; por eso no le preocupaba que Akane se extraviara para llegar o que tardara demasiado.Aún así, Yami no estaba solo ansiosa, sino nerviosa; porque era la primera vez que Akane asistía a su casa.

***

A media tarde, Akane llego a dónde vivia Yami con una puntualidad que rayaba en lo extraordinario. Habían decidido que aproximadamente se verían a las 4:00 de la tarde; y para anunciar su llegada, tocó uno de los muchos timbres que había ahí y que tenía escrito con plumón negro un número 1, pues Yami así se lo había indicado.

Aquel sitio se trataba de un gran edificio de color azul cielo brillante, con un enorme portón blanco que se encontraba un poco maltratado. A simple vista el sitio lucía cómo una gran casa; pero por lo que había oído de Yami, por dentro la casa había sido dividida en varios departamentos. Miro alrededor, deteniendo su mirada en un parque que se encontraba en el camellón, justo frente al edificio. El parque lucía descolorido aunque había algunos juegos infantiles, que pese a ser funcionales, tenían apariencia de no haber recibido mantenimiento en un buen tiempo. También había una especie de torreta con el logotipo policíaco pintado en él -Akane supuso que se trataba de una estación de vigilancia- y que daba la impresión de estar vació y cerrado, además de que todo necesitaba una nueva capa de pintura. Suspiró. Aún así, no se trataba de un mal barrio; pues había gente caminando alegremente por doquier, paseando a sus mascotas en el parque; y algunos niños divirtiéndose sin problemas.

Luego de un rato volvió a tocar el timbre, pensando que quizá no habían escuchado la primera vez. Permaneció un rato más de pie frente al portón, esperando a que le abrieran; y en cuanto la puertesilla de entrada se abrió,  fue recibida por una entusiasta chica que la abrazó al verla.

Akane respondió al abrazó y le dijo a su amiga  ― Te extrañaba tontita. ― Yami finalmente la liberó y la invitó a pasar a un gran patio del mismo color azul que el exterior, con el suelo de concreto gris y un discreto zoclo de baldosas de azulejo color terracota. El sitio era amplio y había unas cuantas puertas que supuso eran la entrada a algunos departamentos o algo así; también había unas escaleras que conducían a más departamentos en los pisos superiores, los cuales podía ver desde ahí, con sus puertas y algunos balcones de rejilla, ambas cosas color negro y dorado... era un sitio grande y sencillo.

Mientras miraba todo aquello, Yami la interrumpió diciéndole ― Disculpa que no podamos ir a dar una vuelta fuera. Sucede que mis padres están molestos por mis notas obtenidas en Álgebra y no me han dejado abandonar la casa.... Pero podemos estar dentro de cualquier modo...

Akane la miró extrañada, y le preguntó ― Pero no has reprobado el bimestre; sólo el examen ¿o no? ¿Por qué están enojados?

― Porque exageran... ― dijo Yami con una sonrisa. Luego la invito a que avanzara por el patio en dirección al apartamento dónde ella vivía. Akane notó que era el único sitio de la planta baja que tenía ventanas y una puerta sencilla de aluminió y cristal, pero todo estaba cubierto por cortinas que impedían ver el interior.

Yami toco la puerta, y esperó. Luego la madre de Yami les abrió y las dejo pasar.

Akane ya había visto a los padres de su amiga durante la noche cuándo pasaban por ella a la escuela, y en todo ese tiempo pensó que la señora era casi idéntica a Yami, cómo si en vez de ser su madre fuesen hermanas, porque la señora era excesivamente joven. Pero ahora a la luz del día pudo ver las diferencias: Aunque ambas tenían un pequeño rostro redondo, pómulos marcados -sin verse huesudos-, una nariz prominente con el tabique sobresaliente, grandes ojos y una pequeña boca de labios gruesos; la madre de Yami tenía un rostro más redondo y pequeño, sus ojos eran de un sutil color ambarino, su nariz era sutilmente más grande y ancha, sus cejas eran más finas, los labios más gruesos, y pese a tener el cabello del mismo color, ella lo tenía largo y lacio - a diferencia de su hija, que era de cabello corto y ondulado-; además, ella era más alta y se veía más delgada y esbelta que Yamile.

 Luego la señora se disculpo y se retiró a la cocina. Entonces, una vez que estuvo segura que no la oiría, le dijo a Yami  ― Son casi igualitas... y tú madre es muy joven...

― Demasiado joven... y si, me parezco bastante a ella...

― Aunque tu madre es mas alta y tiene mejor figura que tú ― le dijo a Yami, provocando que su amiga sonriera.

De pronto, Akane alcanzó a escuchar algunos ladridos provenientes de algún lugar que no alcanzaba a ver en el departamento― ¿Tienes perros? ― le preguntó a Yami.

― Sip, Schnawzers pequeños.  De hecho son dos: macho y hembra... ― respondió Yami con una sonrisita, luego la miro fijamente con una mezcla de temor y le preguntó ― ¿No te darán miedo los perros o sí?

― No, yo también tengo una perrita. Aunque prefiero a los gatos... ― dijo Akane.

― Que bien. A mi también me gustan los gatos... pero soy más de perros...

― Los perros son graciosos y bobines... como tú.... por eso te gustan ― dijo Akane, bromeando con su amiga.

Entonces por primera vez Akane paseo la mirada por el lugar. El departamento era pequeño y acogedor; no había divisiones ni muros entre la entrada, la sala y el comedor, lo que le daba amplitud al lugar. Parecía que hubiesen decorado de tal forma que los muebles que eran todos de colores marrones y pardos, y estos dividían el sitio, haciendo notar dónde empezaba una estancia y dónde terminaba otra.

En la entrada había una especie de estudio, en dónde había dos escritorios con una computadora cada uno, un librero lleno hasta el tope y una repisa para CDs que rebosaba de su contenido, y un par de dibujos a lápiz y enmarcados. También había algunas cajas que daban la impresión de que cuando se habían mudado no habían tenido sitio para colocar todo y por ello habían dejado las cajas de mudanza sin vaciar. La sala era una sitio pequeño formado por dos sillones medianos y un pequeño taburete; todo de diferentes matices de color café, y había una estantería en dónde estaba colocada una pequeña televisión, un DVD, algunas consolas y bastantes estuches de películas y videojuegos, y en la pared había un enorme cuadro al óleo con un ostentoso marco de madera que resaltaba los blancos girasoles de la pintura. Y el comedor era el sitio que tenía mayor luz pues había una ventana por la que se filtraba un poco de sol hacía una mesa de cristal para 6 personas, se fijo también que había una puerta metálica en aquella dirección que te llevaba a una pequeña terraza o patio; y desde el comedor podías entrar a un pasillo o a la cocina. Entonces Akane pudo notar que detrás de la mesa no había una estantería o guarda vajillas convencional, sino que había una enorme pecera y sobre esta un gran cuadro que retrataba unas manzanas rojas. Se giro hacía su amiga para preguntarle ― ¿También tienes peces?

― Nop. No son peces, son tortugas... ¿Quieres verlas? ― dijo Yami, y avanzó hacia la gran caja de cristal con Akane detrás de ella.

― ¿Tortugas? ¿No te parece una gran pecera para simples tortuguitas? ― y diciendo esto, se acercó a uno de los bordes para mirar el interior. Yami tomo una de las tortugas y se la mostró a Akane, que comprendió porque necesitaban una pecera tan grande: Eran enormes. Y rió ante la ironía de que las manos de Yami eran tan pequeñitas que ni siquiera juntando sus dos manos podría cubrir a toda la tortuga.

― Son 6 tortugas y las más grandes tienen 8 años, es por eso que tienen este tamaño... ― dijo Yami.

― Vaya... perros y tortugas; sí que te gustan los animales....

― No sólo a mi, a todos nosotros. También tenemos pericos y canarios... están afuera, en la terraza...

― Tienes un pequeño zoológico en tu casa....

― Y eso no es nada; antes cuando era más pequeña y vivíamos con mis abuelos -como era un sitio más grande- llegamos a tener un dalmata, muchos gatos, más canarios y pericos, peces, un loro parlante.... e incluso llegamos a tener un búho gris.... ― dijo Yami, que parecía divertida ante la expresión de asombro que tenía Akane en su rostro. ― Pero no te preocupes... siempre hemos cuidado bien de todos los animales, hasta que claro los liberamos, vendemos para un mejor sitio, o ellos mueren...

― En serio parece que les gustan los animales....

― ¡Me encantan! ― dijo Yami.

Luego de un rato, Yami la condujo por un pasillo, en el que pudo notar que había varios cuadros al óleo y algunos dibujos enmarcados. ― ¿Tú los hiciste? ― le preguntó a Yami, impresionada por los detalles que tenían.

― Nop. Todos estos los hizó mi padre... a él también le gustan el dibujo y la pintura ― respondió Yami, mirando también con adoración los cuadros.

― ¡Vaya!... así que de ahí aprendiste a dibujar... el debió enseñarte...

― Naaah... que va. Aprendí yo sola... pues parece que él "no tiene tiempo ni paciencia para enseñarme" ― dijo Yami, con una muestra de recelo en la voz.

― Por cierto ¿Dónde está tu padre? No lo he visto por aquí... ― dijo Akane mirando al rededor como si lo estuviese buscando.

― No está hoy aquí... ha ido a trabajar...

― ¡Genial! ― Akane no tenía nada contra el padre de Yami. De hecho, sólo lo había visto en unas cuántas ocasiones cuándo salían de la escuela, pero había algo en la mirada y presencia de aquel señor que la intimidaba. Y se sintió mucho mejor cuándo hablando con el resto de sus amigos y con la propia Yami, se enteró que no era la única que se sentía de esa manera...; pero había algo en la miradilla de Yami que le quiso hacer el preguntarle si algo iba mal... y antes de que pudiera preguntarlo Yami la tomó de la mano, y la llevo a la puerta del fondo del pasillo, hacía su habitación.

Al entrar el lugar era curioso. Era un sitio amplio, y las paredes eran de color blanco, pero cubiertas con varios posters, cromos y dibujos. Había una litera, por lo que supuso que Yami dormía en una cama y la hermanita de Yami en otra. También había un restirador en dónde supuso que Yami solía dibujar y pasar la mayor parte del tiempo; había un buro colorido con un montón de perfumes, cremas y demás encima; y  dos cajoneras de madera, una de ellas tenía encima un montón de libros...

― Espero que no te moleste qué esté hecha un desastre... ― dijo Yami y sonrió desvergonzadamente.

― No tontita. Además este es tu estilo ― dijo y le sonrió.

***

Yami se sentía muy tranquila con Akane en su habitación. Adoraba a esa chica cómo pocas personas.

Pronto ambas se encontraban conversando acerca de los últimos sucesos. Fue un momento importante para Yami. Pocas personas habían recibido el honor de estar en su casa, y más aún en su habitación; pero sobretodo, a pocas personas les contaba acerca de quién era ella realmente, y eso fue lo que pasó aquella tarde entre confesiones...

 Luego de un rato, fue el turno de Yami para escuchar a Akane. Ella era una chica cómo pocas, buena, inteligente y amable; y sí aveces solía ser exigente o payasa era más bien por cómo había sido educada, o por cómo era su vida. Akane era una chica que había perdido a su padre hacía poco, que no se llevaba bien con su madre, que tenía hermanos mucho mayores a ella por lo que no los veía, y el único hermano que veía sufría alguna especie de parálisis, lo que le impedía salir de cama... nada era sencillo detrás de ese rostro sonriente y gritón.

Fue entonces, en el momento en que Akane le contó aquello a Yami, que por fin la entendió. Por fin pudo notar toda la valía de esa pequeña chica sentada frente a ella.

De pronto, cómo para cambiar el tema, Akane le preguntó a Yami ― ¿Y qué tal van las cosas con Takeshi? ― Sin decir nada, Yami se levantó de la cama dónde estaban sentadas, y avanzó hacía la el restirador, en dónde estaba su laptop. La tomó, la llevó hasta Akane,  abrió la conversación que había tenido con él hacía poco y que había guardado, y se la mostró.

Luego de leerla sonrió y le dijo ― Genial... aunque debes comprender que él es muy complicado; deberías entenderlo y estar con precaución con él. Tú sólo inténtalo más.

― Lo intentó.... en serio lo intento... pero es tan raro....

Mantuvieron una charla en la que Akane le daba consejos y motivación... una amiga siempre pendiente por ayudarla.

Entonces, Akane miró el reloj en la habitación de; ya pasaba de las 7:00 pm, y dijo ― ¡Es tarde! ¡Debo irme!

Akane tomó sus cosas y sonrió. Salió de la habitación, y se despidió de todos.  Luego, Yami la acompaño hasta la puerta de salida y la abrazó ― Te quiero Akane ― le dijo.

― Y yo a ti.. Aunque seas tan tontita. ― se liberó del abrazó y se dio media vuelta, cuándo de pronto, recordó algo y le dijo ― Por cierto, no olvides que mañana debemos exponer el proyecto final de expresión oral... no olvides tu material ni tu investigación. ― y luego se marchó.

Yami sonrió. Akane era curiosa.

Era una buena amiga, amable... pero sobretodo, nunca dejaba de lado su preocupación y atención a la escuela. Eso le agradaba de su amiga... de su hermana....

jueves, 9 de febrero de 2012

Capitulo 17: "Apatía y confusión"

Yamile estaba tumbada boca arriba sobre la cama superior de la litera de su cuarto, sin nada que hacer.

En ese momento no tenía ningún proyecto, ni tarea, ni actividad pendiente; no debía hacer limpieza o preocuparse por escombrar su habitación y tampoco tenia ningún libro nuevo que pudiese leer; no le apetecía mirar el televisor y ni siquiera hallaba la concentración e inspiración necesaria para poder dibujar. Lo único que estaba haciendo era quedarse tumbada sobre su cama. mirando como ida hacía el techo, mientras escuchaba cómo fondo la música que había dejado sonar desde su laptop.

Pronto su situación comenzó a desesperarla, se giro sobre la cama para acomodarse de lado y poder mirar desde ahí todo lo que la rodeaba. Movió los ojos por toda la habitación, deteniéndose en ciertos puntos con una mirada inquisidora, tal y cómo si buscara en ese sitio algo que pudiese distraerla un poco, pero pronto desistió, pues no encontró nada que fuese de su agrado. ― "¡Odio esto!" ― pensó Yami, sintiéndose cada vez más frustrada ― "Odio que todos los días sean iguales...."― La monotonía que parecían tener cada uno de los días y la apatía que eso provocaba en ella la hacían desesperarse.

Y es que pensaba que en esa casa todo siempre lucía igual: Sabía que su padre y su hermano se encontraban en este momento disfrutando de algún videojuego en el x-box, e incluso aunque se encontraran a 2 habitaciones de distancia y hubiese música en la habitación de ella, aún podían escucharse los disparos y las exclamaciones de emoción de ellos; también sabía que su madre se encontraba en su habitación escombrandola, jugando con su i-pod o escuchando música, como solía hacerlo siempre; e incluso su hermana menor estaba ocupada en la computadora de escritorio mirando de nuevo alguna serie de su agrado. Todos hacían lo mismo una y otra vez cada que estaban en su tiempo libre.

Mientras Yamile se sentía desesperada de tener que quedarse quieta.

Había unas cuantas cosas que en definitiva no le agradan hacer o sentir; la soledad, el aburrimiento, la apatía, y tener que quedarse quieta, cosas que en ese momento estaba sintiendo juntas. De hecho, sí sus padres le permitiesen salir y no la mantuvieran dentro de casa cómo si fuese una prisionera, sabía que probablemente no se aburriría, pues había tantas cosas que quería hacer.

Estaría en algún lugar aprendiendo a patinar o practicando con la bicicleta, o bien en un curso para aprender natación. Estaría visitando algún museo, exposición fotográfica o alguna convención. Estaría en una librería o biblioteca rodeada de estanterías con libros que podía adquirir. Estaría sentada en un parque dibujando su entorno. Estaría en algún curso de dibujo o arte en el que podría mejorar sus técnicas o aprender cosas nuevas. Estaría en una clase de música aprendiendo a tocar guitarra o teclado, o incluso en algún coro dónde le enseñaran a mejorar su voz. Estaría con sus amigas mirando el escaparate de alguna tienda de música, anime o ropa, con el propósito de gastar tiempo o dinero. ¡Podría estar haciendo mil cosas! Pero en vez de eso, se encontraba tumbada sobre su cama sin poder salir de casa porque sus padres no se lo permitían.

Y una parte de ella pensaba que estaba bien que sus padres no le permitieran salir sola pues podía sucederle algo, pero sabía que si se lo permitían, podría encontrar a alguien que quisiese acompañarla y no dejarla sola. Podía ir con Arwen, Kaiya y Sayu.... e incluso podría decirle a Kaiya o a Sayu que llevaran sus respectivos novios para que de ese modo no fuesen solamente chicas.... o podía pedirle a Tenshu o Junjou que la acompañaran, o a cualquier otro chico de los que conocía... e incluso podía hacer que sus padres la acompañaran o llevaran a todos esos sitios... es más, ¡Ni siquiera se trataban de antros, bares o fiestas!... sólo pedía no tener que estar encerrada....  pero en vez de eso, preferían que se pasara día tras día, cada fin de semana en casa.... e incluso, sopeso la posibilidad de escaparse de casa e ir a uno de esos sitios ella misma... pero no encontró en si el valor para hacerlo....

Hastiada, se levantó de su cama, bajo de la litera y avanzó hasta su escritorio donde aún continuaba encendida su laptop -entonando una y otra vez sus canciones- y tomo asiento frente al monitor para poder al menos buscar en ella algo en lo que pudiese distraerse. Pasado un tiempo, entró al chat, y lo dejó en espera de alguien de sus amigos con quien pudiese hablar. Mientras, decidió que sí no podía ir a una librería, entonces al menos podía descargar algún libro en versión online...

Pasado un momento, de pronto un mensaje comenzó a parpadear en la pantalla, y Yami dio un click sobre el para poderlo leer. Se trataba de un saludo de Takeshi, que acababa de conectarse también. ― Hola hermana ― decía el texto.

>> Hola ― escribió Yami, y sonrió a pesar de que nadie la miraba, pues se complació de que él se comunicara con ella.

Entonces, ambos comenzaron a comunicarse por ese medio, contándose acerca de las cosas que les habían sucedido en los días que no se habían visto. De pronto, Takeshi escribió algo que comenzó a alterar a Yami, pues no supo como debía reaccionar ante aquello:

>> Sabes hermana... ― comenzó a escribir él ― este fin de semana fue extraño, porque tenía mucho sueño y cuando por fin pude dormir, ya no podía despertar. Digamos que entre en un estado de shock-coma-suspensión o como gustes llamarlo. Aún  incluso recuerdo que no paraba de verte en mi subconsciente, como si estuviera soñando contigo y te viera por todas partes. En ese momento me dí cuenta de muchas cosas.

>> ¿Muchas cosas? ¿Que cosas? ― preguntó Yami intrigada, sin tener un mejor argumento para aquello.

>> Demasiadas cosas... el punto es que quizá ahora te comprenda mejor.... aunque el punto será que quizá tú no logres entenderme a mi....

Yami no alcanzaba a saber hacía donde quería llegar Takeshi, por lo que lo único que pudo responderle fue >> Quizás no.... quizás sí, si tú me lo permitieras...

Takeshi esperó un momento para responder, tal cómo si estuviera pensando en la situación; y al fin le dijo >> Entonces Yamile, ¿Te das cuenta de que si tú me entendieras, entre nosotros habría un lazo tan fuerte que no se podría romper fácilmente?

Por más que leía y releía el texto, no alcanzaba a entender las intenciones de Takeshi. Aunque algo de aquello era obvio: ella lo quería y él tenía razón; pasara lo que pasara, la emoción que sentía por él... esa curiosidad... todos esos sentimientos eran cómo un lazo para ella que lo ataban hacía él y que no podría dejar ni olvidar con tanta facilidad. >> Sí, lo sé.... por algo eres mi hermano y te he aceptado cómo tal  ― le respondió ella, pasado un momento. ¿Qué significaba todo esto?

>> Entonces, ¿Aceptas el compromiso de ser parte de mí, por ser mi mejor amiga?

Yami accedió, pensando, que quizá esa sería la relación que tendría más cercana con Takeshi... sólo sería una buena hermana... su mejor amiga... no podría haber nada más... no había nada más lejos, pues él nunca podría aceptar la forma en que ella lo quería...

>> Debo irme... tengo otros asuntos ― dijo Takeshi, y añadió ― No te lo tomes tan en serio ― Luego, se desconectó.

"¿Pero que jodidos sucede con este tipo?" - Pensó consternada Yami... -"¿Por qué demonios me dice esto? " - y es que él no le desagradaba, pero se daba cuenta que en su manera tan extraña de actuar, a veces era muy confuso...

jueves, 12 de enero de 2012

Capitulo 14: "El mejor hermano"

Ella estaba sentada al fondo del pasillo, mirando fijamente algo que ante los demás no existía. Con sus ojos vacíos, oscuros, y sin brillo; tal como 2 agujeros negros, en medio de un rostro sin vida. Pensaba en algo que era tan importante, que era capaz de lograr que para ella el resto del mundo dejara de existir aunque fuera por ese instante.

La verdad estaba dándole vueltas a su sueño de la noche anterior, a sus pensamientos respecto a eso; y mientras divagaba en eso, comenzaba a adormilarse, pues no había vuelto a conciliar el sueño después de haberse despertado.

De pronto, una chica que iba acompañada de otro chico se acercaron a donde estaba; pero ella, que se encontraba sentada en el suelo, ni siquiera pareció percatarse de que estaban ahí, hasta que la recién llegada habló ― Hola Yami-chan... ¿Qué haces aquí, sentada tan sólita?

Y cómo si con el sonido de la voz, Yami despertara, sacudió la cabeza, y contestó confundida― aaaah... nada... sólo pierdo un poco de tiempo, y me duermo... es que no tenia nada que hacer antes de entrar a clase... ― entonces alzó la vista, y miro a Akane, y pocos pasos por detrás a Takeshi. Al verlo, volvió a bajar la visa y se sonrojo, pues hasta hace pocos segundos, había estado pensando en él.

Entonces, ambos se sentaron a cada lado de Yami y se quedaron callados, cómo si esperaran a que algo sucediera. De pronto, Takeshi sacó su celular y pusó una canción de ritmos repetitivos y sonidos electonicos. luego comenzó a bailar. Yami lo miraba atenta y rió. Estaba complacida de verlo hacer algo que a él le agradaba, además de que pensó que se veía muy gracioso contoneándose de ese modo....

En el momento en que Takeshi se cansó, se sentó de nuevo a un lado de ella, y Yami pudo estar casi segura de que él podía escuchar a su corazón, que latia con fuerza... "¿Cómo era posible que volviera a gustarle alguien.. y más tratándose de el?"... Era sencillo concluir que lo quería; y que también estaba encaprichada con él, y con la idea de que ella era capaz de gustarle... "él debe quererme... debe hacerlo..." - se decía Yamile, deseando con fuerza que él, al menos la apreciara.

De pronto, Takeshi se recargó en el hombro de Yami y le dijo ― Tengo mucho sueño hermana... espero no te importe si me quedo aquí... ― y comenzó a cerrar los ojos poco a poco. Yami no lo apartó, sino que comenzó a sentir calor en las mejillas y una intranquilidad que la taladraba desde dentro. De cierta manera, tras el último sueño que había tenido, le incomodaba un poco que él estuviera tan cerca; pero por otra parte no quería quitarlo. y se sorprendió a si misma pensando : "Quiero que me quieras..." una frase que se repetía constantemente en su interior. Y de pronto, sin saber porque lo hizo o cómo reaccionaría Takeshi, se acercó y recargó su cabeza un poco sobre la de él...  no estuvo segura de sí lo dijo en voz alta o si sólo lo pensó, pero escuchó a su propia voz decirle a él ― Te quiero hermano... te quiero mucho...

― Eeeey Yami... ya viene el maestro ― dijo de pronto Akane, interrumpiendo el momento ― Debemos levantanos y entrar al salón ― y cómo si le hubiesen prendido fuego al suelo y Yami se estuviese quemando el trasero, se levanto de prisa, inquieta por lo que acababa de suceder. Inquieta por el miedo, las dudas y todo eso que ella sentía... y ni siquiera se giro para ver de nuevo el rostro de Takeshi.

― Anda... tenemos examen ― dijo Akane, presionando a la ya alterada Yamile para que tomara asiento y pusiera atención a clase.

***

Yami se sentía ahora nerviosa; tanto, que sentía fuertemente como le tamborileaban sus rodillas. Estaba inquieta por conocer el resultado del examen que ya había realizado.

― Bien, ya tengo calificados sus exámenes, y ahora deberán pasar por ellos. ― dijo el profesor de matematicas, mientras iba mencionando el nombre de cada alumno, para entregarles su examen.

Al escuchar su nombre, ella se levantó deprisa, tropezando y trastabillando con todo a su paso, nerviosa por no haber aprobado. Sabía que su calificación sería mala, porque había sido un asco en el examen, pues había estado distraída... pero realmente deseaba poder aprobar, porque nunca había reprobado ni una materia; y porque quería hacer sentir orgullosos a sus padres. Sin embargo, la nota roja escrita sobre el papel, la hizo perder sus ánimos.

― ¿Y bien? ¿Qué tal te fue? ― dijo Akane una vez que Yami regreso a su asiento.

― ¡No he aprobado! ― dijo Yamile insatisfecha, deprimida y con un vacío en el estomago. Deseaba que por una vez, sus padres le dijeran que estaban  orgullosos de ella... quería saber que al menos, las cosas que ella hacía por complacerlos estaban bien... pero con una calificación así, no lo lograría ― ¿Y qué tal tú?

― Yo no he reprobado... y se siente bien ― dijo Akane con un dejo de orgullo en la voz.

― Me alegro por tí ― dijo Yami contenta de que al menos ella se sintiera bien ― ... pero no por mí ― y al decir esto, el peso de su anhelo quebrado momentáneamente, hizo que ella derramara lágrimas -"Nunca lograre que se sientan bien... nunca lograre escuchar lo que quiero" - pensó Yami, intentando dejar de llorar, pero pronto desistió pues el intento era nulo.

En ese momento, Akita llamó su atención y le toco el hombro para que volteara. Le entrego una nota escrita rápidamente en una hoja de cuaderno que había arrancado recién y estaba doblada de manera descuidada. Cuándo la extendió, leyó:

<< Un día, el amor le preguntó a la amistad - ¿Para qué existes tú. si existo yo? - y la amistad respondió : - Para dejar una sonrisa, dónde tú has dejado una lágrima -

PD.- Tranquila, no te puede afectar así un trozo de papel...

PD de a PD .- No hay PD de la PD. >>

Yami sonrió. La carta era obviamente un sin sentido escrito rápidamente, pero la hizo sonreír por la última ocurrencia de Akita;  por el detalle que había tenido al preocuparse y haberse tomado la molestia de escribirlo; pero lo que más llamo su atención fue que Akita había dibujado un ojo, siendo que ella adoraba los ojos... Y sonrió porque él estaba en lo cierto ¿Cómo había sido que una estupidez así le había afectado tanto?... Yami se secó las lágrimas y sin voz, gesticulo "Gracias" dirigido a su hermanito Akita... le había agradado el detalle...

― Eeey... todo va a estar bien ― le dijo Akane y la abrazó ― No te preocupes. Si no le entiendes a algo puedes decirme; y quizá no soy muy buena explicando, ni sepa demasiado o sepa tanto cómo tú, pero te ayudare. Estudiare contigo y quizá así, ambas podamos comprender mejor... ¿Te parece buena idea? ― Yami sonrió a Akane y asintió. No tenía palabras para agradecerle todo eso. Pese a todo, Akane era tan buena amiga...

Kenta se acercó y le dijo ― No importa, yo sé que tú puedes. Eres muy muy inteligente y tú puedes... ― le sonrió, y Yami se preguntó si decía aquello porque realmente lo pensaba o sólo lo decía por lo que sentía por ella... no importaba eso ahora; porque ahora Yami sonreía. Le agradaba saber que la apoyaban aunque fuese en algo tan pequeño como esto.

Había elegido bien a estos chicos. Eran buenos amigos... buenos hermanos...