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martes, 18 de febrero de 2014

Capítulo 43: "El primer dibujo".

Yami despertó emocionada. Acaba de soñar con Akita y había dormido lo suficiente; motivo por el cual se sentía contenta esa mañana. 

Bajo de la litera con una amplia sonrisa y miró su celular. Pasaban de las 10 de la mañana, pero no le importó... había descansado muy bien. Entonces notó que tenía un mensaje mandado por Akane: Le decía que estaba ansiosa por verla y que pasaría por ella a su casa aquel día. 

Yami sonrió aún más al ver aquello. Quería mucho a Akane y le alegraba que su amiga estuviera tan al pendiente. 

Salió de su habitación de buen humor y fue a buscar a su madre; pero como no la encontró por ningún lado, se preocupó y le marcó a su celular. 

― Má' ¿Dónde estás? ― preguntó.

― "Ah. Vine a desayunar con una amiga; perdón por no avisarte..." ― le dijo la voz al otro lado de la línea ― "Desayuna tú sola, y apúrate para ir a la escuela". 

 Yamile suspiró; le respondió afirmativamente a su madre y colgó. Entonces avanzó hasta la cocina y se sirvió cereal en un tazón. Comenzó a desayunar aprisa y en cuanto terminó, se levantó y fue hacía su habitación. No le gustaba sentirse solitaria... por eso mismo, procuraba mantener su mente ocupada para no aburrirse y no pensar en ello. Así que comenzó a hacer su tarea; y cuando terminó ya era mediodía. 

Se estiró un poco y decidió darse un baño. Aún estaba de buen humor; y eso mejoró en cuanto sintió el agua caliente recorrer su cuerpo. Cerró los ojos y se sorprendió a si misma pensando en Akita. Era evidente que él se estaba colando constantemente en sus pensamientos, por lo cual se sonrojó. 

Cerró la llave de la ducha, se enrolló una toalla en la cabeza y en el cuerpo, y volvió a entrar a su habitación. Cuando terminó de vestirse y arreglarse, avanzó hasta donde se encontraba su mochila y la abrió. Buscaba la nota que Akita le había dado el día anterior... sentía cierto temor de no encontrarla y que todo hubiera sido alguna clase de mal sueño. Pero en cuanto encontró la nota, la desdobló y miro de nuevo el dibujo. Sonrió de oreja a oreja y se llevó el papel al pecho como abrazándolo. De pronto se echó a reír; no solía ser una chica muy expresiva ni romántica, pero Akita estaba haciendo florecer ese aspecto de su ser... 

Con la sonrisa aún en los labios, fue hasta el escritorio y encendió la laptop. Mientras esperaba, sacó un pequeño cofresillo que tenía escondido en su closet, y metió en él aquel dibujo. Ahí guardaba sus posesiones de papel que mas apreciaba... tenía cartas y dibujos ñoños que Sayu y Kaiya le habían dado, y ahora Akita pasaba a formar parte de ese pequeño tesoro. 

De regreso al monitor, entró al chat para ver con quien conversaba y llenaba las horas libres que tenía. Entonces lo vio; Akita había actualizado su estado, escribiendo: >> ¿Y o F? Waa... qué hago?" 

Y el corazón de ella dio un vuelco al leerlo; un sentimiento de emoción y ansiedad... Ambas letras iníciales bailaban ante sus ojos. Sonrió temblorosamente al ver la letra 'Y', en aquella corta publicación; y casi palpó la esperanza firme ante sus ojos -¿Seré yo?- se preguntaba con alegría.... pero claro, también estaba la 'F', y ese fue el aspecto que detuvo su corazón durante un segundo. De estar indeciso ante ambas chicas, debía ser porque verdaderamente ambas eran importantes... ¿Qué tanto lo sería aquella tal F, cómo para no elegir de llano a Yamile? Pero Akita ya le había dado su supuesto corazón a Yami ¿O no?... ¿O sólo sería un juego para Akita? Se sintió frustrada. No quería pensarlo, pero cabía la posibilidad de que Akita fuera de esos chicos capaces de jugar... entonces, recordó sus ojos.  ¡No! No hay manera de que sus ojos me mientan. - Se autoconvenció diciendo aquello. Sabía y sentía que Akita no le mentiría a ella. 

Suspiró y tomó una decisión. Saco unas cuantas hojas de papel, un lápiz y colores de madera; luego se puso a bocetar. Haría un dibujo que le gustara a Akita... uno que fuera una clara indirecta. El primer dibujo que le dedicaría...

Ya eran las 2:00 pm, cuando su madre regresó a casa y entró a la habitación de ella, con la pequeña hermana de Yamile detrás. La chica se sobresaltó al verlas abrir la puerta.

― ¿Qué haces? ― preguntó la mujer, mirando hacía el escritorio; y la pequeña niña también se acercó a ver.

― ¡Ah! Dibujaba un poco... es... es para la escuela ― dijo un poco nerviosa, sin saber si mostrárselo a su madre. 

―  ¿Puedo ver? ― insistió. Y antes de comprometer más a Yamile, el timbre del departamento sonó ― ¿Quien será? ― preguntó repentinamente.

― ¡Ah! Akane me mandó un mensaje, diciendo que pasaría por mi...  debe ser ella ― se puso en pie y guardo sus cosas, con todo y dibujo, en la mochila.

― Entonces, ¿Ya te vas?

― Ajá.... espero que se cuiden. Adiós ― dijo sin más y le plantó un beso en la mejilla a su madre, a modo de despedida.

Luego salió del departamento y atravesó corriendo el patio para recibir a su amiga. 

― ¡Tontita! ― le dijo la chica al verla ― Siempre te tardas mucho, incluso en tu propia casa... ― y rió al decir esto. Luego ambas comenzaron a caminar hacía donde tomarían el camión.

― Ay, es que mamá me entretuvo. Y yo no quería que viera mi dibujo.... por lo que me tardé en evitar ambas cosas ― se excusó.

― ¿Qué dibujaste ahora, que no querías que lo vea tu mami? Eeeea... ¡Pilla! ― dijo con sorna.

― Nada malo... ¡Malpensada! ― dijo Yami riendo. Luego detuvieron al microbus en la parada, subieron y tomaron asiento. Yami abrió su mochila y le tendió el dibujo a su amiga ― Mira. Ésto era lo que dibujé.

Akane miró la hoja que la chica le tendía. Era un dibujo donde se podía apreciar a los mismos corazones caricaturizados, que Akita había dibujado; pero ahora con la técnica de dibujo de la chica y a color. Una mano -que simulaba ser la de Yamile-, sostenía con cuidado al pequeño corazón que simulaba al de Akita (con todo y flequillo). Y había escrito un pequeño texto donde expresaba su agradecimiento, y las ganas y disposición de cuidar dicho corazón como al dueño; todo por el cariño que le tenía. Cualquier chica, habría notado que eso era prácticamente una declaración... no sólo por lo que decía el texto, sino por el esfuerzo implícito que se había tomado para hacer tan cariñosamente el dibujo. 

― ¿Le darás esto? ― preguntó. Yami asintió y Akane le sonrió ― ¿También te declararas al dárselo?

Yamile suspiró y se encogió de hombros. ― Podría decirse que si... ese es el plan. Aunque no es como si fuésemos a salir después de ello...

― ¿A qué te refieres? 

― No es como si Akita, al saber mis sentimientos, fuera a elegirme. También tiene a otra chica; por lo cual no debe elegirme con sólo declararme…

― ¿Sigues con lo de la otra chica? Pero sí él ayer te dio incluso ese dibujo, y ya te dije que eso fue una declaración a todas leguas ― habló Akane, con un dejo de fastidio en la voz.

Yami sonrió con cierto pesar y le contó sobre el mensaje de Akita y esa tal ‘F’ ―… pero no importa si él no me elige a mi; no importa si finalmente no soy yo a quien elija. ― Completó Yamile al terminar de contarle.

― ¿No te molesta? ¿De verdad eres capaz de no elegirlo? Naaah, no te creo…

― Si, me molesta y me duele no ser yo. Y claro que preferiría saber que me quiere y prefiere a mí. Pero… ― guardó silencio un rato para pensar, dejando a Akane en suspenso ― sí me elige a mí y queda fuera de la escuela… ¿No crees que será más doloroso?

― ¿Eh?

― Trata de verlo como yo: Akita corre el riesgo de quedar fuera de la escuela. Por eso quiero declararme; para que al menos sepa cuáles son mis sentimientos. Entonces, sí me elige y decide querer salir conmigo, llenará mi corazón de esperanza… me sentiré feliz. Pero debo ser cautelosa y sería muy poco –o incluso nada- el tiempo que nos veríamos. Será doloroso para mí…

― Ya veo ― dijo Akane, pensando en aquello ― También sería egoísta para ambos.

―  Quizá por eso sea mejor que elija a esa tal… ‘F’, sin importar quien sea.

Akane pasó el brazo sobre los hombros de su amiga y la abrazó. Le costaba trabajo comprender a Yami; y suponía que incluso a ella misma, le debía costar trabajo...

Yami empujó a su amiga, que la miró extrañada por su comportamiento hosco ― ¡Oh! Es que hemos llegado y ya debemos bajar ― se excuso con una sonrisa, al percatarse de la confusión de su amiga.

Ambas bajaron riendo y avanzaron hacía la puerta de la escuela.

***

El resto del día pasó sin mayor problema. Aunque claro, todo el tiempo Akane no paraba de presionar a Yamile para que finalmente le diera el dibujo a Akita; pero de un modo, la chica encontraba alguna excusa para retrasar aquel momento. O bien Akita estaba lejos de ella, o ambos estaban rodeados de gente; y ella quería que aquello fuera un poco más íntimo... después de todo, pensaba hacer de aquello una declaración.

Y así, finalmente llegó la noche; momento en el cual, todo el grupo de amigos salió de clases y andaba por el patio en dirección a la salida.

Yami tembló un poco y se abrazó el cuerpo; hacía frío.

― ¿Porqué no traes chamarra? ― le preguntó Takeshi, acercándose a ella.

― La olvidé... tuve que salir aprisa. Además en la tarde estaba cálido y pensé que seguiría así...

― Bueno, pues el calor hace que llueva... ― puntualizó, mostrando con un ademán el suelo de piedra del patio, que se veía mojado todavía.

― Ya. ― dijo ella cortante. No quería que además le echara en cara su descuido. Lo cierto es que desde hace un tiempo, el ánimo entre ellos dos estaba un poco brusco y se trataban hasta cierto punto, de mal modo.

Akane de pronto se interpuso salvadoramente y cortó la incomodidad, cuando sujetó a su amiga del brazo y la apartó de él.

― Deja de ser tan mala con Takeshi...

― Yo no soy... él empieza. ― Se justificó, pero Akane ni siquiera dio muestras de oírla.

Cruzaron la puerta y Akane seguía sujetándola del brazo ― ¿Ya te declaraste a Akita, o aún no? ― insistió.

― Todavía no... es que siento cierta pena.

― Deberías hacerlo ya ― aún la sujetaba e iban avanzando hacia donde se encontraba la madre de Akane, bajo un paraguas. 

― Ya sé. Lo haré... debo darle el dibujo hoy.

Ambas se detuvieron debajo del paraguas, frente a la señora y la saludaron; y pronto se dieron cuenta de que todos los otros cuatro chicos (Akita, Kenta, Takeshi y Kenichi) estaban detrás de ellas pues las habían seguido. Akane volvió a acercarse al oído de su amiga y le susurró - "Ya debes decirle" 

Yami sonrió y la madre de Akane las miró extrañada ― ¿Ahora que se traen entre ustedes? 

― Secretos. Ya sabes, de adolescentes locas... ― Respondió únicamente su hija, sonriendo. 

En eso, la madre se echó a reír; provocando que el paraguas se moviera y las gotas sobre él resbalaran. Y para buena suerte de Yami -quién era la que estaba más cercana y la más pequeña-, las gotas cayeron en sus hombros, entre su escote y su espalda. Ella soltó un pequeño gritito y sintió como su espalda se arqueaba y su piel se erizaba completamente, por la sensación de frío que se intensificó al no llevar sueter.

Se llevó ambas manos al rostro, sonrojada. Y aprovechó para cubrir su busto con el dorso de los brazos; no quería que nadie mirara aquello. Sentía las miradas confundidas de todos sobre ella, cosa que la hacía sentir abochornada.

Pero lo que más incomoda la hacía sentir era que a pesar de que las gotas de agua estuvieron heladas, sentía calor en su cuerpo.... jamás lo había sentido. Le asombraba encontrar por primera vez la sensibilidad en su cuerpo, ante una situación tan incomoda. 

Akane se le acercó y se despidió de manera fugaz, rompiendo el silencio. Luego Kenichi también se despidió y dejo Yamile con los otros tres chicos. Ella, sin decir nada más, dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección a donde sus padres siempre aparcaban el auto. Quería alargar la distancia con ellos, temerosa de que hubieran malinterpretado el reciente suceso y aun avergonzada.

El bolsillo de su pantalón comenzó a destacar en la mente de la chica, recordándole que ahí guardaba lo que le daría a Akita. Pero ahora no tenía ni cara para mirarlo y menos para darle el dibujo apropiadamente. 

Los cuatro se detuvieron al mismo tiempo que ella, y ellos tres comenzaron a platicar mientras ella sólo los miraba. ¿Qué debía hacer? Debía darse prisa y también ser discreta ante Kenta y Takeshi. 

De pronto, pudo ver de reojo las luces de un auto; y supo que serían sus padres. Se le había agotado el tiempo.

Se acercó a los tres chicos y comenzó a despedirse de ellos, dejando a Akita al último. Cuando estuvo ante él, se puso de puntillas y fue al único al que le planto un beso en la mejilla, al mismo tiempo que sacaba el papel doblado de su bolsillo y lo colocaba en su mano. Sabiendo que estaría confundido, le susurró: "Esto es sólo para que lo mires tú". 

Y sin más, se retiró ante la mirada confundida de los tres. Subió al auto y no le dio más vueltas a ello.

No había sido romántico, ni la declaración que había esperado. Pero al menos, lo había hecho... había avanzado un poco más. Y se sentía llena al haberle dado ese dibujo a Akita... un dibujo cargado de sentimiento.

― Hola pequeña ¿Él es Akita? ― le preguntó su madre, sacándola de su ensimismamiento. 

― ¿Eh? Sí, él es...

― ¿Quién se supone que es el? ― preguntó secamente su padre.

― Un amigo de tu hija. Ya ves, déjala ― respondió rápidamente la mujer, en complicidad con su hija.

Yami sonrió. Le agradecía a su madre.... ahora, esperaba que Akita comprendiera un poco mejor las cosas.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Capítulo 36: "¿Qué se supone que deba sentir? Todo por ti..."

Yamile iba conversando con Akane; ambas iban caminando por el patio en dirección a la salida.

Como eran los primeros días del segundo semestre, no tenían demasiadas cosas que hacer; por ello podían desperdiciar la mayoría de tiempo, paseando por ahí. E iban solas, porque el resto de sus amigos  ahora preferían pasar el tiempo en el gimnasio, entrenando. (Takeshi, Kenichi y Kenta también se habían unido al equipo de artes marciales, con Akita)

Lo cierto es que Yami se las había apañado para convencer a su amiga de dejar a Yoshiki a solas un rato, disfrutando de sus amigos; lo que le dio a ambas, la oportunidad de platicar en confidencia también.

Y aunque al principio Akane accedió, al cabo de un par de horas comenzó a mostrarse ansiosa por ver a su novio: por eso, ahora ambas buscaban al grupo de amigos de Yoshiki. Y aunque Yami no lo admitiera, quería ver a Akita, ya que de algún modo, ella también había visto que él solía pasar algo de tiempo con Yoshiki.

― ¡Mira!  ― dijo Akane con un dejo de alegría en la voz ― ¡Allá está! ― y señaló en dirección a un chico delgado y de cabello en puntas, que aún se encontraba muy lejos.

― ¿Estás segura? ― preguntó Yamile, que no alcanzaba a ver muy bien ― ¿Cómo has podido verle desde acá?

― Lo conozco; además es mi novio y ya quiero verlo.

Yami sonrió a medias. Y repentinamente fue jalada del brazo por una ansiosa Akane que caminaba a grandes zancadas.

― ¡Hola! ― le dijo Akane a Yoshiki, rodeandole los hombros con los brazos. El chico sonrió y le susurró algo; luego la beso. Todo eso provocó que Yamile comenzara a sentirse un poco incomoda en medio de esa escena cursi.

― Oh, por cierto. ― dijo Akane al separarse de su novio ― ¿Has visto a Akita?

― ¿Akita? Pues no, no lo he visto en un buen rato. No ha estado conmigo.

― Pensé que estaría... es que Yamile lo buscaba. ― En eso, se acercó y le susurró algo al oído. Lo que provocó cierto desconcierto en Yami, ya que Yoshiki la vio con cierta sonrisilla pícara.

― No. Tiene algo de tiempo que ya no lo tengo pegado a mis talones. ― dijo él ― Espero lo encuentres.

Luego, la pareja se despidió y ellas volvieron a su caminata.

― ¿Q.qué le has dicho? ― preguntó algo insegura Yamile, pues no sabía si era correcto preguntar.

― Eso ya no importa ― le dijo entre risas.

― Yo no quería buscarlo... le mentiste. ― dijo Yami, a  sabiendas de que eso no era del todo cierto.

― No fue mentira, yo sé que si. Además, el ver tu cara toda sonrojada, valió la pena.

De pronto, Akane se detuvo de golpe. Miraba anonadada una escena que sucedía un par de metros adelante: Akita iba con una gran sonrisa en el rostro, mientras caminaba acompañado de una chica delgada, pequeña, de largo cabello, y a la que no le pudieron ver la cara porque iba de espaldas a ellas.

Yami miró lo mismo que Akane, quién de inmediato la tomo de la mano y la alejó de aquel sitio.

― ¡Hey!.... ¡Hey! ― dijo Yami entre jadeos, tratando de mantener el ritmo de su amiga ― ¡¿Qué diablos... estás... haciendo?! ― finalmente Akane se detuvo, cuándo ya estaban bastante alejadas del edificio de aulas.

― Eso... eso no fue... bueno. ― le respondió su amiga, también hiperventilando.

― ¿Por qué me arrastraste hasta acá? ― le preguntó Yami, una vez que recuperó el aliento.

― ¿Qué no viste eso?

― ¿El qué? ― preguntó Yami algo confundida ― ¿A Akita?

― Si. Pensé que eso no era bueno para ti ― Akane la miró aún más confundida ― ¿O qué no estás celosa?

― Oh, eso. Pues, no es la primera vez que lo veo con alguna chica. ― le dijo Yamile ― Además, no tengo ningún motivo para sentirme celosa de eso; no es como si él y yo fuésemos algo.

― ¿Qué? ¿No sientes nada al verlo así? Yo conozco a esa chica, y no....

― No. ― dijo Yami interrumpiendola ― No me siento celosa... ya te dije que no veo porque estarlo. Él es libre de hacer lo que quiera, ya que no es nada mio.

― Pero... ― Akane parecía desconcertada.

Yami se sentó en una de las jardineras cercanas. ― Además, ni siquiera estoy segura de lo que él siente por mi. ¿Por qué armar toda esta pantomima y alejarme de ahí, solo por eso?

Lo cierto es que aunque no sentía celos, si se sentía extraña:

En primera, aunque no le había visto la cara, con solo ver caminar a la chica, la había reconocido. Ella también conocía a esa chica: era ella quién le hacía desaires con la mirada a Yami; quién al verla caminar, la barría con la mirada, y quién al pasar a su lado la empujaba. No conocía a la chica, pero le caía mal que la tratara mal, sin siquiera conocerla. Y le exasperaba verla a un lado de Akita, y que él le sonriera tan abiertamente.

Además, también extrañaba a Akita, porque ultimamente no había pasado demasiado tiempo con él; y aunque entendía que era debido a los exámenes y que él debía presentar para aprobar las materias, quería poder pasar más tiempo a su lado. Porque también temía que hubiera otro motivo para alejarse de ella...

Pero si todo eso era por el bien de él.

Akane la miró y suspiró ― Eres taaaan tontita. Pero supongo que sí está bien para ti.... regresemos al salón.

Fue al entrar, cuándo Yamile tuvo en verdad ganas de llorar: Akita parecía volver a estar decaído. Estaba sentado de nuevo al fondo del salón, sentado en una banca con la cabeza sobre la mesilla, y cubierto por su chamarra.

― ¿Qué ha pasado? ― preguntó en cuanto Kenta se acercó a ella.

Él chico que al parecer sólo iba a saludarla, pareció que se molestó por que alguien más le robaba la atención de la chica; aún así le respondió. ― No lo sé. Hace un instante estaba bien y platiqué con él; pero al entrar aquí... supongo que es todo el estrés de la escuela y las clases de judo y... ― pero Yami no lo siguió escuchando. Estaba preocupada, mirando a ese chico.

¿Sería verdad que era la escuela? ¿Las clases de judo? ¿Los exámenes?.... ¿Cómo podía ayudarlo?

― No creo que sea buena idea que tú vayas. ― le dijo la voz de Kenichi a sus espaldas.

― ¿Eh?  ― preguntó ella sobresaltada ― ¿Por qué lo dices?

― Aaaaaam... recuerdas qué... tú me dijiste que averiguara de él ¿No? ― le dijo pausadamente su amigo.

― Ajá.

― Pues. ― Suspiró. ― Tú eres el motivo.

Yami lo escuchó atentamente: ¿Yo? La idea no acaba de entrarle a la cabeza. ¿Cómo era posible que ella le provocara aquello?

En ese caso... ¿No era mejor que ella se retirara, para que él dejara de sentir eso?

Ella suspiró. Ciertamente se sentía mucho más frustrada que antes....

martes, 6 de marzo de 2012

Capitulo 23: "Intercambio"

El timbre del celular sonaba insistente, en espera de que su dueña contestara la llamada. Pero Yamile estaba sentada frente a su laptop mensajeándose con Janao -recién agregado a sus redes sociales-; además tenía los auriculares puestos, por lo que aún no había notado la insistente tonadilla del aparato. Por tercera vez el timbre se dejo oír, y en esta ocasión Yami se retiró los audifonos, se percató del sonido y tomo el celular para contestar. Se trataba de Akane:

― ¡Hola Yami! ¿Hoy sí iras a la escuela, verdad? ― le dijo su amiga con tono alegre ― Después de todo, hoy haremos el intercambio y quiero que estés ahí.

― ¿Intercambio? ― preguntó Yami confundida; luego entrecerró los ojos e intento recordar. Hace unos días, una de sus profesoras había organizado un intercambio navideño; esto consistía en regalar un chocolate a otro compañero del grupo, el cuál había sido elegido por sorteo. Y aunque aún no fuera navidad, pero como ya venían las vacaciones, ese día se llevaría a cabo aquello. ― Claro. Ya recuerdo... ¡Por supuesto que iré!

― ¡Genial! Entonces, te veo haya. Sólo te hablaba por teléfono porque tienes lagunas mentales y se te olvidan las cosas. ― dijo ella burlonamente ― Además, quiero que llegues temprano porque quiero pedirte tu opinión sobre Yoshiki.

― ¿Yoshiki? ¿Qué tiene él? ― Preguntó Yami. Entonces recordó a ese chico que iba en su mismo grupo y que era amigo de Akita; era un chico de estatura pequeña, muy delgado, de piel blanca y un cabello muy negro que destacaba porque se peinaba en puntas hechas con demasiado gel fijador.

― Sólo llega temprano. No quiero hablar de ello por aquí... ¿Vale?

― De acuerdo, entonces nos vemos allá ― dijo Yami en modo de despedida.

***

Yami iba sentada en el camión hacía su escuela. Miraba por la ventana e intentaba distraerse, solo para no escuchar la estruendosa música de fondo que le desagradaba, y que el conductor parecía feliz de escuchar. Lo cierto es que a pesar de esa leve molestia, se sentía emocionada. Hace mucho tiempo que no participaba en un intercambio y sobretodo, le encantaba la idea de que se regalarían chocolates. Y aunque, no eran chocolates esplendidos ni costosos, le emocionaba la idea de las sorpresas y los regalos... además, estaba ansiosa por saber lo que quería decirle Akane; pero sonrió alegre, porque lo cierto es que ya imaginaba lo que su amiga le diría sobre ese chico...

Finalmente, al llegar a la escuela, Akane ya la estaba esperando y la recibió con una sonrisa.

― ¡Feliz navidad adelantada! ― dijo su amiga, dándole un abrazo y entregándole un chocolate ― Ya sé que no es parte del intercambio, pero deseaba darte algo a ti, tontita...  aunque fuese pequeño.

― ¡Gracias! Y yo también te traje algo. ― y diciendo esto, Yami hurgó en los bolsillos de su mochila y sacó otro chocolate, que le entregó a su amiga. ― Esto no es simplemente por el día del intercambio o por navidad... Sino porque ya acabamos este semestre y tengo una amiga a la que conocí casi al inicio, y ahora la quiero mucho. Realmente quiero mucho a esa niña, como si fuese mi verdadera hermana. ― y diciendo esto, abrazó a Akane. Ambas rieron... se les notaba que estaban felices.― Por cierto, ¿Qué hay acerca de Yoshiki? ― preguntó ella, una vez que se soltaron. No podía contener más su curiosidad.

Akane la miró emocionada, con una sonrisa de oreja a oreja y los ojos brillantes. Hacía mucho que no notaba tanta felicidad en ese pequeño rostro, que ya llevaba algún tiempo serio y deprimido. ― Oh eso... Bueno pues, es que desde hace unos días, he estado hablando un poco más con él; tanto aquí cómo en fuera de la escuela y en facebook y eso. Y tras varios días, pues él me agrada... bueno de hecho, me gusta. Además, también nos hemos estado frecuentando en la calle y hemos salido juntos a dar una u otra vuelta por ahí; y aunque por ahora, no somos nada más que amigos, pero creo que en serio ese chiquillo se está robando mi cariño.

― No sabía que estaban saliendo... aunque sí que había notado un poco de cercanía aquí en la escuela.

― ¡Nadie más que nosotros sabíamos que salíamos! y eso porque fue, como un secreto. Pero... ¡Es que él se me figura una buena persona, y muy lindo!. Él me gusta, y creo que yo a él. Aunque, aún no somos nada porque tiene miedo desde que salió con Mei y ella lo lastimó...; y yo también tengo miedito desde lo de... bueno ya sabes quién... ¿Tú que crees que deba hacer?

Yami sonrió. Su amiga gustaba de convivir con varios chicos por vez, hasta que alguno se convertía en su novio. Y aunque al final, por uno u otro motivo siempre se terminaba su relación, ella no se daba por vencido, pues parecía dispuesta a encontrar a un chico que en verdad la quisiera. Y aún a pesar de que lloraba una y otra vez, y la lastimaban; seguía dispuesta a creer en el enamoramiento y lo intentaba una vez más... A Yami no le gustaba que fuera tan enamoradiza, pero admiraba su temple y fortaleza. ― Bueno, yo no debería aconsejarte, porque en cierta forma sería como afectarte directamente en tu elección. Aunque siento, que lo más correcto es que, deberías hacer lo que más te gusta y disfrutar del momento. Así que sólo deja que las cosas pasen, y lo que tenga que pasar pasara, y lo que no, pues sólo sigue disfrutando. Y ya que tú me has apoyado en lo de  Takeshi y Janao, ahora es mi turno de apoyarte en toooodo lo que tú decidas. Pero sí en serio lo quieres y crees que él a ti; las cosas saldrán bien a su modo, ¡Inténtalo y sal con él!

Akane sonrió e iba a decir más, pero en ese momento se calló, pues Yoshiki iba entrando al salón y la miró sonriendo. Por fin Yami se daba cuenta que sí existia cierta atracción entre ellos.

Entonces, el resto de los alumnos fueron llegando uno a uno y Yami tomó asiento esperando la primer clase.
Mientras esperaba, Janao llegó; pero ese día en vez de sentarse junto a ella, regresó a su sitio habitual al otro extremo del salón, donde estaban sus amigos más cercanos. Ese hecho, hizo que ella se sintiera mucho más tranquila y pudiera actuar con mucha más naturalidad.

Al cabo de una hora, la profesora organizadora del intercambio por fin llegó y decidió llevar a cabo el evento. Por lo que durante aquella clase, uno a uno, en orden fueron entregando sus chocolates a la persona correspondiente y recibiendo también el suyo. Es cierto que hubo algunos chocolates más que sencillos, y otros demasiado esplendidos -cómo aquel que Akita tuvó que entregarle a Hiroki; que ante el asombro de todos era demasiado grande y hasta había tenido el detalle de grabar el chocolate con el nombre del chico-.

Finalmente, casi todos habían recibido un chocolate; pero parecía que Yamile no tendría más que aquel chocolate que le dio Akane y otro obtenido de Kenta. De pronto, Kenji (un chico alto, robusto y que parecía ser mayor de 20 años, pese a solo tener 16...) llegó tarde. Daba la impresión de que venía de algún entrenamiento, pues estaba en pantalones deportivos y cubierto de sudor; aún así, fue él quien se paró frente a Yamile. E incluso aunque se encontraba así y pese al desagrado de ella, le dio el chocolate y un sudoroso abrazo.

Pero lo más desconcertante, fue que durante ese abrazo los amigos de Janao protestaron, provocando que ante todos, el propio Janao se levantara de su asiento con un ramo de rosas rojas en la mano. Él avanzó hacía ella, hizo una reverencia y le entregó las flores. Yami no sabía que pensar ante aquello; era cierto que se le figuraba un gesto muy romántico por parte de Janao, y que ¡Eran las primeras flores que un chico le regalaba!, lo cuál la emocionaba.... pero por algún motivo, aunque parecía que no debería haber ya un motivo para desconfiar de Janao y seguir eludiéndolo... aún así, cuando él la sujeto con un brazo por la cintura y se acerco para  besarla,  lo único él que obtuvo de nuevo, fue un beso en la mejilla; pues ella no pudo evitar rechazarlo.

Al termino de aquella escena, todos los amigos de Yami parecían incómodos por lo que acababa de suceder, incluyendo a la propia Yamile; por lo que cuando acabaron con el intercambio, ella se disponía a salir a dar una vuelta por el patio, esperando disipar aquella atmósfera. Pero cuando iba a salir del aula, sintió que alguien la sujetaba del brazo y la regresaba dentro; y cuando se giro para ver quien era, vio a Takeshi.

― Hermana... quería hablar contigo... ― dijo él mirándola fijamente a los ojos.

― ¿De qué? Dime, soy toda oídos...

― Sólo quería preguntarte una cosa.― Takeshi cerró los ojos un momento y al volverlos a abrir, volteó la vista en otra dirección evitando volver a mirarla. ― Quiero que me digas exactamente ¿Qué piensas de mi...?... aaaaam lo que quiero decir es... ¿Qué piensas de mí y mi forma de ser? ¿Qué sientes de haberme conocido y ahora ser amigos? ¿Qué opinión tienes sobre mi?... dime...  ― Suspiró. Se le notaba confundido. ― ¿Qué sientes por mi?

Yami sintió el corazón latir fuertemente y retumbar en sus orejas; también supo que su rostro se había ido sonrojando lentamente. Estaba nerviosa, por lo que aguardó un momento y agacho la vista. Tenía dos opciones: Decirle en ese justo momento todo lo que sentía por él y esperar a que él la aceptara o la rechazara -aunque sentía que de cualquier modo, al hacerlo dejarían de ser amigos-; o bien, podía continuar guardando sus sentimientos y permanecer siendo amigos. Eligió lo segundo; además, ahora tenía a Janao... ― Yo... yo te quiero. ― dijo ella al fin ― La verdad es que te quiero mucho Takeshi. Y si bien era cierto, que cuándo te conocí me dabas miedo, me intimidabas y me sentía mal contigo. Pero hoy ya no pienso así. Ahora siento que eres una persona a la que quiero muchísimo; porque sé que puedo confiar en ti, porque me has dado motivos para quererte y creer que tengo un buen amigo con el que puedo contar. Un amigo que me inspira, al que respeto y aprecio mucho. Un amigo que aún pese a todo deseo que sigamos siendo amigos; porque lo amo como persona... ― "Ya está, lo he dicho"  pensó ― Lo amo cómo si fuese mi hermano de sangre...― agregó al final Yami, incapaz de arruinar su amistad con él, pero tampoco pudiendo guardar más sus sentimientos. Entonces alzó la vista y notó que él la miraba fijamente.

― Y yo te quiero a ti hermana. Eres mi hermanita favorita y así sera siempre. ― Takeshi se llevó ambas manos al cuello y comenzó a desatar el cordon del collar que usaba. Esa era una medalla negra con una estrella grabada en color dorado, que a Yami le encantaba. Por eso, una vez que se la quitó, extendió una mano para sujetar la mano de ella.― Toma. Esta medalla es mía y es mi favorita; pero sé que a muchos les gusta, incluyéndote a ti. Aún así, pensé no se la daría a nadie... hasta ahora. ― Con la mano libre colocó la medalla sobre la mano extendida de ella y prosiguió. ― Quiero que la tengas porque eres mi hermanita; porque te quiero y porque pretendo con esto sellar nuestra relación. Esto es un símbolo que significa lo que nos une: una amistad. ― Y una vez dicho esto, dio un paso y abrazó con fuerza a Yami.

― Gracias ― fue lo único que ella pudo decir, sintiendo las lágrimas queriendo derramarse. Estaba feliz de que él le dijera eso, pero también decepcionada de que él finalmente solo la viera como una amiga. Pero en cuanto él la soltó, ella extendió el listón que sujetaba la medalla y lo ató alrededor de su cuello ― Me gusta mucho. Muchísimas gracias Onii-chan*.

***

Saliendo de esa clase -dado que aún era temprano y que al parecer ya no tendrían más clases ese día-, todo el grupo decidió que lo mejor sería salir de la escuela e ir a dar una vuelta. Y es que como eran los últimos días, los profesores ya no tenían más obligaciones con ellos; por lo que les quedaba una larga tarde libre. Por eso, Yami decidió también ir a dar un paseo a algún sitio con sus amigos.

Pero luego, mientras caminaba por el patio seguida de Janao y el resto de sus amigos, Yami se detuvo, pues se percato de que Akane no estaba. Hasta que en la distancia la alcanzó a ver abrazando a Yoshiki y luego besándose. Al parecer habían salido las cosas bien entre ellos. Sonrió, contenta de que su amiga hubiera logrado estar con él.

En ese momento Janao también volvió a acercarse a Yami y la abrazó. Parecía que ese chico no notaba las negativas de Yami, pues intentó besarla de nuevo; pero esta vez sujeto su mentón, obligandola a mantener la cara fija y mirando hacía arriba. Sin embargo, ella alcanzó a moverse pese a que él, esta vez casi lo logra; sólo alcanzó a besar la comisura de los labios de ella. Pero cuándo Yami bajo la vista, se topo con la cara de Takeshi... "No me digas que esto te molesta, tonto. Tú pudiste haber sido quien me abrazara ahora... sólo que los dos fuimos demasiado cobardes" - pensó Yami irónicamente. Y de algún modo, se las apañó para abrazar más fuerte a Janao. Sólo quería ignorar lo que estaba sintiendo por Takeshi.

― ¿Vamos a ir a algún lugar? ― preguntó de pronto Akane, quién se había acercado a ellos tomada de la mano de Yoshiki.

― El resto del grupo va a ir al parque de por aquí cerca... ¿Gustan ir? ― preguntó Janao ― Así puede que nos divertimos todo el grupo juntos...

― Suena bien... ― Dijeron varias voces a la vez.

Entonces, al salir de la escuela se encaminaron hacía allá. Iban caminando por la acera fuera de la escuela, cuando Janao bajo la vista y se le quedo mirando fijamente a la medalla que colgaba del pecho de Yami. ― ¿Y eso?

Ella bajo la vista siguiendo la mirada de él y le respondió. ― Aaaah... esto me lo ha dado Takeshi.  Me gusta.

― Y a mí me gustas tú. ― dijo él agachándose y besándole la mejilla.

En ese momento Yami sintió que alguien la empujaba por el hombro izquierdo y al girar la vista, vio a Akita y luego a Kenichi caminando detrás de él para alcanzarlo. Cuando finalmente Kinichi lo detuvo, ella alcanzó a ver que Akita tenía el ceño fruncido, e incluso en la distancia se percato de esa miradilla triste. Luego de un rato de que estuvo conversando con Kenichi, Akita alzó la mano en señal de despedida y se dio media vuelta, alejándose de ellos. Al parecer él no iría al parque con ellos; lo cual hizo sentir mal a Yami, pues realmente quería que él fuera... y que se despidiera de ese modo, la hizo sentir extraña...

Ella miro al resto. Suspiro; no podía negárlo, no quería estar con ellos.... y es que, Kenichi y Yoshiki casi no hablaban mucho con ella; Akane iba distraida por su nueva relación con Yoshiki; Takeshi había desaparecido; y con Janao y Kenta... bueno ambos sentían lo mismo por ella y ella no quería lidiar justo ahora con esas emociones. De hecho, originalmente el único motivo por el que iba, sería para ir con Takeshi, Akita y Akane, y para verlos en un ambiente extra-escolar... pero ahora eso no parecía posible. Por lo que deseo correr hacía Akita e irse con él.  También quería abrazarlo... además, puede que lo hiciera reír y con eso retirar esos ojos tristes de su rostro. Sip, iría con él...

Yami dio un paso en dirección a Akita, pero justo en ese momento Akane la detuvo. ― ¿A dónde vas?

― Con Akita... es mi hermanito y...

― Ese niño es genial, pero déjalo. Sí se quiere ir, que se vaya.... nosotras quedamos de acompañar al resto al parque....

― P-pero... ― En ese momento Janao se acercó y tomo la mano de Yami ― ¿Nos vamos ya?

Ella volteo a ver a Akita, quien en ese momento ya estaba lejos de ellos. ― Sí... supongo... ― le respondió.



Todos llevaban un rato caminando hacía aquel parque deportivo, pero cada quien iba al pendiente de su propia conversación. Algunos de ellos iban caminando solos,  otros como Akane y Yami acompañados de sus respectivos novios... De pronto Takeshi se acerco a Yami y le dijo ― Hermana, debo irme... creo que aquí no tengo nada más que hacer.... ― Y sin más, justo en ese momento se hecho a correr hacía la avenida y se subió a un camión que iba pasando. Yami gruñó en señal de desaprobación; parecia que estaba destinada a quedarse ese día con Janao.

En cuanto entraron a aquel parque Yami alcanzó a ver al resto del grupo, llevando un balón de fútbol entre ellos -que habían sacado de quien sabe donde-. Al verlos, comenzaron a seguirlos; siendo llevada de la mano de Janao. De pronto él se detuvo y la miro ― ¿Quieres ir con ellos? Van a jugar fútbol... ¿Te gustaría ir?

― No me gusta el fútbol, pero ¿A ti te gustan los deportes, no? Si tú gustas ir, eres libre de hacerlo; que no te importe que yo no vaya.

En ese momento Janao la miro y la abrazó; pero para Yami ese abrazó era curioso. No era eso lo que ella esperaba. Deseaba intercambiar su situación actual. Deseo estar con otra persona, en cualquier otro lugar, haciendo otra cosa; deseaba estár con Takeshi... o haberse ido con Akita cuándo tuvo oportunidad de hacerlo. Deseaba estar disfrutando ese momento con alguien a quien apreciase más...

Entonces, a lo lejos Yami alcanzó a ver a Kenta y Akane parados a la sombra de un árbol, charlando entre ellos, riendo y jugando; se soltó de Janao y avanzó hacía ellos. ― ¿Qué están haciendo?

― Arrojándole cosas a Kenta. ― respondió Akane a la vez que arrojaba ramitas pequeñas y hojas, contra su amigo ― ¡Inténtalo! ¡Es divertido!

Yami se agachó y levanto del suelo unas cuantas ramillas, hojas y flores que estaban regadas; y comenzó a jugar con ellos. Tenían razón, era divertido.

― ¡Esperen! ― dijo de pronto Kenta con una sonrisa en la cara. ― Descansemos de esto un rato.

― ¿Por qué? comenzaba a divertirme cada vez más... ― dijo Yamile al tiempo que caminaba hacía el árbol y se sujetaba de una rama para colgarse de ella.

― Naaaah.... ¡Es más divertido esto! ― dijo Kenta acercándose a Yamile y también sujetándose de la rama; comenzó a agitarla con el fin de molestar a Yami.

― ¡Me caeré! ― dijo ella intentando sujetarse con mayor fuerza para no caerse y lastimarse, y riendo por la adrenalina, emoción y diversión que le causaba aquello.

― Nop, estás conmigo. No te dejaría caer... no a ti.

Pero aún así, de pronto la rama se quebró bajo el peso de ambos y cayeron, sin inmutarse por ello y aún riendo.

― ¿Que sucedió? ― dijo Akane acercándose a ellos.

― El árbol estaba borracho y se rompió la rama ― dijo Kenta con una sonrisa.

― ¿Borracho? Pero, ¿Que idioteces dices? ― dijo la chica riendo.


El tiempo siguió pasando y Yami seguía divirtiéndose con sus amigos; aún así, siguió pensando en lo mucho que le encantaría que Takeshi estuviese ahí; y que incluso le encantaría todavía más, que Akita estuviese, pues sabía que él disfrutaría aquello mucho más que Takeshi y eso podría distraerlo de esa mirada...

Mientras pensaba aquello de pronto sintió un par de brazos que la rodearon por atrás; y sin quererlo de inmediato pensó en Akita. Pero al darse vuelta se dio cuenta que se trataba de Janao, y sólo permaneció un momento mirándolo fijamente. No importaba que deseaba intercambiar lugares, ni importaba que deseaba que fuese Akita quién la estuviese abrazando... o Takeshi... pues se sentiría más cómoda con un abrazo de ellos dos. En eso, se percató de que él tenía la misma estatura que Akita, e incluso la misma complexión ¿Y si, él fuese Akita? ¿Estaría más feliz?... él se agachó y la besó, tomándola desprevenida, por lo que no pudo retirarse y por fin pudo besárla debidamente. Y aunque ella sintió los labios de Janao sobre los suyos, no se apartó... ya no importaba nada más, solo que ahora él era su novio, y debía respetar esa relación... no debería estar pensando en Takeshi, ni mucho menos en Akita...

***

Yami estaba mirando atentamente, el cómo jugaba fútbol Janao con el resto del grupo. De hecho, sólo miraba porque no tenía nada más que hacer; todos estaban ocupados. Luego, cuando finalmente todos dejaron de  jugar, él se acercó a ella y sujetó su mentón para volver a besarla; pero esta vez intento introducir su lengua en la boca de ella, por lo que Yami se retiró y lo miro. Se sintió muy incomoda con aquello... ― Ya debo irme a casa...

― Sí gustas podemos irnos...

―Sí, ya debería llegar a mi casa. Pero yo puedo irme sola...

Janao ignoró el último comentario, regresó con el resto y se despidió de sus amigos; mientras Yami tomaba su mochila y el ramo de rosas e igualmente se despedía.

Ambos caminaron fuera del parque, y mientras caminaban él le pregunto ― ¿Gustas que te acompañe hasta tu casa?

―No. Además, te dije que no podía estar contigo cerca de mis padres.

― Es cierto. ¿Entonces... te dejó en el camión y tú te vas a casa sola?

― Sí. Eso... me parece bien.

El silencio incomodo se planto entre ellos. ¿Esto es lo correcto? Sacudió la cabeza y suspiro. No importaba, ella había tomado esa decisión y la mantendría en pie, tanto como pudiera.

Él la dejo en la parada del autobus, y trato de volver a besarla; ella de nuevo no opuso resistencia. Debía conformarse momentaneamente... solo un poco más. Sin embargo, luego, mientras ella iba en el camión, no pudo evitar desear algo: deseo que Janao la quisiera y que la cuidara... que al menos él si le ayudara. Porque por el momento, ya no podía intercambiar su situación; sólo debía aceptar las cosas como fuese que sucedieran.

Cuando finalmente llegó a casa, entró y su padre la recibió.

― ¿Qué tal estuvó la escuela hoy?

― Agradable. ― le dijo ella, evitando mencionarle sobre la salida con sus amigos.

― ¿Y esas flores? ¿De donde las conseguiste? ― dijo mirando atentamente el pequeño ramo.

― Me las ha dado un chico. Yo le gusto. ― Mintió. Definitivamente él se enojaria si se enteraba de lo de ese día... y que además había estado con su "nuevo novio"; tampoco quería que se enterara demasiado sobre Janao, por comodidad. Si nadie sabia que era su novio, no había demasiada diferencia, a ella no le afectaba, pues no es como si realmente lo quisiera...

― ¿Y él te gusta?

― No, no lo hace. ― ella sonrió con ironia. En eso no le mentía.

¿Qué sucedería a partir de ese momento? ¿Habría algún otro nuevo cambio?

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NOTAS:
*Onii-chan: Del japones, que se traduce como hermano pequeño, o hermanito. 

jueves, 16 de febrero de 2012

Capitulo 19: "En los pies de otro..."

Yami se sentó a un lado de Akane, que la miraba sonriente; se sentía cansada, pero contenta. Era una semana en la que debían presentar sus trabajos finales por medio de exposiciones; y aunque llevaban ya dos días seguidos de exposiciones, aún faltaban unas cuantas;  y en esta ocasión, todos los trabajos estaban relacionados con un mismo tema: "Conocer a las tribus urbanas" ― Esto es muy tedioso ¿No crees? ― Le dijo a su amiga.

― Sí, en serio lo es. Pero vale la pena... ¡Ya hemos exentado varías materias!

― Además me gusta exponer de este tema ― Yami pensaba que era entretenido e interesante conocer más acerca de este tipo de cosas y de este diferente tipo de gente. Además le agradaba porque la mantenía distraída de pensar en otra cosa.... cómo en Takeshi o en la insistencia de Kenta, o en nadie más....

De pronto, Akane se quedó callada; pero no sólo fue ella. Todo el entorno de Yami comenzó a callarse en la mente de ella, y no porque precisamente dejarán de hacer ruido, sino porque ella dejó de prestarles atención.

Sin querer, de pronto se encontró pensando en un tema que la estaba atormentando desde hace un par de días y que había estado evitando...

Hace dos días su madre la habia visto preocupada y le había preguntado el motivo; y Yami decidió contarle acerca de la última conversación interesante que había tenido con Takeshi, en dónde el le había pedido que fuese su mejor amiga. Su madre se había preocupado también y le advirtió que tuviese cuidado con Takeshi, pues si él decía todo eso y por las veces que su madre lo había visto, ella pensaba que entonces podía haberse obsesionado con ella de algún modo... "Deberías cuidarte; sí todas las cosas que te dice son ciertas, sí él piensa de la forma en que dices que hace y si sigue así, quizá él podría lastimarte..." - Yami recordaba las palabras de su madre, y aún resonaban en su mente.... ¿Lastimarla?... el único detalle que había olvidado mencionarle a su madre era que estaba enamorada de él y que ya la había lastimado emocionalmente.... ¿Cómo se supone que debería tomar las palabras de su madre entonces?

"¿Se supone entonces que debería apartarme de Takeshi?" - se preguntaba una y otra vez Yami.

Yami recordó entonces ciertas conversaciones y asuntos sueltos sobre Takeshi....

Era cierto que él era extraño. También que aveces decía que era capaz de ver el aura de las personas y que no le molestaba lastimar a la gente si no lo perjudicaba a él; era verdad que él era muy reservado para charlar sobre sí mismo, y aún así, le hablaba al resto de los chicos con mucha facilidad sobre cualquier tonteria; inclusó, había ciertas cosas de él que a Yami no le gustaban, cómo el hecho de cómo hablaba de ciertas chicas, o el tipo de chicas que le gustaban (de grandes senos y caderas prominentes); o el modo simplista con que se reía de cualquier idiotez...

Y aún así Takeshi le gustaba... ¿Pero qué tanto? ¿Y cuánto estaba ella dispuesta a aceptar?...

En ese momento Akane la saco de sus divagaciones zarandeándola de un hombro; y cómo de golpe, los sonidos a su alrededor regresaron y ensordecieron a Yami por un rato. Cuándo por fin logro escuchar con claridad, notó que Akane la llamaba ― ¡Heeey! ¡Vamonos! La profesora de habilidades del pensamiento, ha llegado y quiere que subamos a una de las aulas digitales.... ¡Vamos Yami!

Yami se levantó y siguió a Akane con un andar torpe y pausado. Se sentía mareada por el sobresalto de hace un momento.

De pronto, Yami cerro los ojos intentando quitarse el mareo y siguió caminando; pero cuándo iba a atravesar la puerta, chocó con Janao, quién en el acto la sujetó y le preguntó ― ¿Estás bien? ― Yami abrió los ojos. Él la miraba de frente, justo a los ojos; ella parpadeó y le respondió ― Sí, no te preocupes... Gracias, pero estoy bien ― Y sin inmutarse más, continuo avanzando; dejando a Janao mirándola cómo atontado, quizá preocupado por ella o por algo que había vislumbrado en los ojos de ella... Ella suspiró y sonrió con un dejo de ironía. Siempre había pensado que los ojos eran una especie de portal o cristal que eran capaces de mostrarte el alma de una persona. Como dos cuencas en las que podías ver los gustos, deseos, sueños, personalidad e incluso los pensamientos de quién estuvieses viendo... Por ese motivo Yami detestaba sus ojos: porque mostraban tanto en los momentos menos oportunos...

Luego de un rato, ella se percató de que ya estaba en el piso de arriba detrás de Akane, frente a la puerta del aula digital; y cayó en cuenta de que ni siquiera había notado el subir las escaleras. Sólo se movía cuál si fuese un zombie... otra vez...

Dentro del aula Yami siguió a Akane, que a su vez seguía Takeshi, y se sentaron al fondo de esa aula. Intentaron prestar atención a lo que les decía la profesora, hasta que fue el turno de ellas y el resto de su equipo, para exponer frente a todo el grupo. Una vez pasada la vergüenza de hablar frente a todos, Yami se bajo del pequeño estrado que tenía esa aula y Akane le dijo  ― ¿Ya has visto la hora? Debemos ir a cambiarnos esta ropa. ― luego se alejó y fue a charlar con la profesora, para solicitarle permiso para salir del aula. En cuánto obtuvo una afirmación, se acercó a Yami, tomaron sus cosas y salieron de ahí.

Se suponía que para la clase siguiente debían exponer acerca de las tribus urbanas y caracterizarse dependiendo de la tribu que debían exponer. Hasta ahora, ambas llevaban ropa formal, con pantalón y blusas de vestir, para estar presentables para cada exposición; pero ahora Yami debía vestirse cómo si fuese una chica Punk y Akane cual si fuese una chica Nazi "Cabeza rapada".

Ambas avanzaron hasta el baño, cerraron la puerta y comenzaron a desvestirse al tiempo que se cambiaban de ropa. Yami sentía cierto recelo al mostrar su cuerpo así como así; pero aún así no se sentía del todo avergonzada y deseó que Akane tampoco se sintiera así; después de todo, Yami la quería como si fuese su hermana.

Una vez que terminaron de vestirse, Yami se miró al espejo, se súper esponjo el cabello y comenzó a maquillarse. Y aún así, al terminar, no le agradaba la imagen que vio en el reflejo. Se vistiera cómo fuera, seguía viéndose igual y no le agradaba su imagen; pero sobre todo le molestaba no poder ocultar su cadera ancha, que no le desagradaba por su forma, si no por cómo la miraban los chicos y sabía que deseaban tocarla, y le molestaba cómo la miraban las chicas con envidia.

Akane le interrumpió el hilo de pensamientos y dijo ― ¡Dios mio! ¡Soy demasiado llenita!

Yami giró el rostro y le dijo ― ¡¿Quéeee!? Estas muy delgada... ― Akane se limitó a mirarla y evitó el tema diciendo ― Baaah.... Tú te ves bien. Sólo te falta el peinado Punk.

― No pienso raparme media cabeza y pintarme el cabello de colores esotéricos. Me gusta mi cabello tal y cómo es; no estoy taaaan loca. Además, tú tampoco puedes peinarte y raparte cómo debes...

Akane sonrió y una vez que ambas se cercioraron de que lucían bien, que tenían el maquillaje y ropa correcta, regresaron al salón.

Mientras tanto, Takeshi había estado esperándolas, y al verlas, sonrió ― ¡¡Yeeeah!! esas son mis hermanas. Ambas se ven bien... ― luego, alagó la hazaña de Akane al usar aquellas zapatillas de tacón, que seguramente medían más de 10 cm.

― Me gustan cómo lucen los pies de las chicas con zapatos altos. ― dijo Takeshi mirando los pies de Akane. Luego alzó la vista hacía Yamile y le dijo ― ¿Me preguntó cómo se verían tus pies en esos zapatos? ¿Podías prestárselos para ver que tan bien le lucen? ― le dijo a Akane y ésta accedió.

Yami nunca antes había utilizado tacones tan altos y por un momento temió caerse. Pero una vez que se los calzó, se sintió cómoda.

― Woa.... te lucen perfectos. ― dijo él sonriendo. ― Debes usar más zapatos de este tipo ― concluyó.

― Sí, quizá... pero no me acostumbro. ― y diciendo esto se los quitó. 

-"¿En serio podría este chico que me habla de este modo, que me cuida y que me gusta, lastimarme?"- una pregunta que hizo eco en la mente de ella...

***

Terminada la clase en el aula dígital, regresaron al aula base que correspondía a su grupo y esperaron a que la profesora llegara, mientras el resto del grupo se preparaba para igualmente exponer.

Yami miraba alrededor a todos maquillándose y algunos ya usando su caracterización. Incluso Takeshi estaba vestido diferente y había dejado de lado sus usuales pantalones holgados, para ahora usar un par de jeans justos y desgarrados, y se había pintado las uñas de color negro -interpretaba a un chico rockero-; Kenta vestía totalmente formal, imitando a los chicos fresas; mientras Akita sólo vestía de colores oscuros cómo siempre y se había acomodado su flequillo más exageradamente, como los chicos emo que estaban de moda -cosa que a ella no le agradó. Le gustaba tal y como era normalmente-; pero definitivamente el más diferente de todos era Kenichi, quién vestia de negro, con una chamarra al estilo gótico y se había maquillado la cara de blanco, los ojos delineados de color negro y la boca del mismo color, en un intento de ser un rudo chico metalero. Sin duda todos vestían extravagante y diferente a lo acostumbrado.

***

El tiempo pasó y las exposiciones, caracterizaciones e imitaciones acerca de las tribus fue algo muy curioso. Algunos hacían el ridículo y otros simplemente actuaban con naturalidad.

Durante todo el proceso, Yami rió bastante. Pero quién definitivamente le gustó más por cómo se veía, fue Janao, quién lucía su habitual look gótico, pero por algún motivo, la naturalidad con que actuó lo hizo interesante...

Luego de aquello, los amigos de Yami decidieron tomarse una fotografía dónde salieran todos, vestidos y maquillados tal cómo estaban.

Ella se sentía contenta. Le agradaban esos cursis detallitos con sus amigos.

Lamentablemente, quién sufrió peor después de todo aquello, fue Kenichi, quién tuvo que desmaquillarse todo el rostro.

Pero Yami estaba feliz pese a todo. Feliz de poder tener momentos graciosos con todos ellos.

Feliz, de tener amigos.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Capitulo 15: "Un momento libre"

Yamile estaba en su salón, demasiado quieta para su entorno.

Su grupo estaba esperando a que el profesor llegara y una nueva clase empezara; y mientras, todos los demás "aprovechaban" el tiempo con sus amigos. Algunos conversaban demasiado alto a pesar de que su interlocutor estuviera justo frente a ellos, cómo si en vez, se encontraran en extremos opuestos del aula; había quiénes simplemente permanecían sentados solos, sin hacer nada o escuchando música; otros entraban y salían del salón, acompañados de personas ajenas a este; unos arrojaban cosas o molestaban a otro; incluso Kenta salió golpeado, pues alguien había arrojado una gran caja negra sobre él, provocando que unos rieran -Yami incluida, pues había sido sumamente gracioso- y luego se preocuparan. Pero lo más extraño eran esos tipos que se estaban divirtiendo con un condón que habían inflado cuál si fuese un globo y lo arrojaban unos a otros para intentar golpearlo y que este flotara en el aire sin caerse... mientras todo eso pasaba, Yami estaba sentada mirando a su alrededor - "¡Esto es genial!..." - pensó ella.

Aunque a cualquier otro le pudiese haber parecido que acababa de entrar a alguna habitación de un manicomio, a Yami le gustaba. Y es que había algo que le agradaba en esa manera tan sencilla que tenían todos de ver su entorno. Todos simplemente difrutaban del momento y de las cosas más sencillas o bizarras que hubiese ahí, sin preocuparse por nada más; no había un "qué-pensaran-los-demás-sí-hago-esto" ni un "podría-meterme-en-problemas"; sencillamente, se sabían divertir; algo que hasta entonces ella había disfrutado en contadas ocasiones en su anterior escuela, y eso, acompañada de sus hermanas: personas en las que confiaba y con las que no le daba vergüenza hacer cualquiera de esas tonterías.

Pero ahora, pese a que le gustaba observar cómo disfrutaban los demás, y le agradaba ver de que manera convivían unos con otros, ella no se atrevía a hacer nada más, solo quedarse sentada... era un poco tonto el estar preocupada por no meterse en líos y no molestar a nadie, pero constantemente escuchaba en su mente una frase que su madre le había dedicado cuándo aún era una chiquilla a la que le gustaba correr de un lado para otro, brincar y revolcarse en el suelo, y que pese a los años transcurridos, ella aún recordaba: "Eres una señorita, y debes comportarte cómo tal... sentada, quieta, hablando respetuosamente, con cortesía y empatía... ¡No cómo si fueses una cabra loca a la que le gusta revolcarse en su propia suciedad!". Y aunque su madre respetaba sus gustos musicales, su forma de pensar, vestir y ser -pues de cierta forma su madre vestía y era muy parecida a ella-, la había educado para que fuese alguien respetuosa y de buena impresión, y por lo tanto ella sabía ser de esa manera y actuaba así ante la gente mayor. Pero aún así, a Yami no le gustaba quedarse quieta... quería poder estar con los demás, divertirse cómo una pequeña -o en todo caso adolescente- y hacer lo que le gustaba; y aunque de cierta manera pensaba que podía hacerlo pues su madre no estaba ahí para poder causarle una mala impresión, también pensaba que sí se metía en problemas, podría hacer enfadar a su madre...

De pronto, mientras divagaba pensando en esto, una voz le dijo ― ¡Heeey, cuidado! ― y Yami sintió algo blando posarse sobre su cabeza; se trataba del preservativo inflado con el que hasta entonces habían estado arrojandolo uno a otro para divertirse. Este "globo" rebotó y fue a parar hasta el asiento de enfrente en dónde estaba sentada Akane, que al tenerlo cerca soltó un gritito y se apartó asqueada cómo si aquello se tratase de un leproso y no quisiera contagiarse ― Perdón, estábamos jugando y se nos fue... ― le dijo entonces la voz de Hiroki, que al mismo tiempo parecía apenado.

Yami se levantó de su asiento, sujeto el sustituto de globo y lo aventó hacía ellos con una risita ― No hay problema.

Hiroki siguió con la vista el curso del objeto inflado y lo tomo. Luego regresó de nuevo los ojos hacía el rostro de Yami ― ¿No te da asco tocarlo?... digo, no tiene nada... está limpio... pero... ― se detuvo a media frase, dejando las palabras al aire; era evidente que al mirarla fijamente se sentía extrañado y tenía con la curiosidad reflejada en sus rasgos.

― No. Bueno, no veo porque habría de darme asco o algo así... es algo... normal... ― contestó Yami, sin comprender porque el comentario de Hiroki.

― ¡Genial!.. es que... bueno a todas las chicas les da asco tocar un condón... no sé que es lo que piensen... es por eso que lo decía...

― Quizá así sea, pero quizá yo no soy cómo todas las demás chicas... ― dijó Yami y se dio la vuelta para regresar a su asiento. Entonces, al sentarse vio que Akane la miraba con un gesto curioso y le preguntó ― ¿Qué pasa?

― Iuuug... ¿No te da cosita tocar un condón? ― respondió en un susurro su amiga, mirándola extrañada, y Yami se percato que la mirada de Kaede unos asientos más atrás, hacía coro con la mirada de Akane.

― Nop... al igual que yo, tú viste cuando ellos lo sacaron nuevo del paquete y lo inflaron... no está usado ni tiene nada, no veo porque no habría de tocarlo... ― respondió igualmente Yami en voz baja, sin saber porque hablaban en ese tono.

― Porque.. es un condón... ― dijo Akane comenzando a sonrojarse, y entonces comprendió hacía dónde quería llegar su amiga...

― Oh... tampoco siento ninguna clase de pena o vergüenza; es algo normal... digo... es un preservativo y no debería darte escalofríos tenerlo entre las manos; ya que, bueno, algún día tendremos que vernos con ese dílema ¿no?... al menos pienso que yo sí...  ― dijo con una sonrisa irónica por el comportamiento de su amiga.

Akane comenzó a sonrojarse aún más, y al mismo tiempo comenzó a sonreír ― ¿En serio? es un buen punto.... supongo...

― Es en serio, no me da asco. Es algo normal. Algún día tendrás que tener uno... ya sea por curiosidad, precaución, por accidente, para usarlo o cómo quieras verlo. Y la verdad, no sólo lo tendrás en las manos... puede que hasta lo tengas en otros lugares... ― en este punto Yami comenzó a sentirse sonrojada, pese a que sus palabras salían con naturalidad.

De pronto, Akane comenzó a reírse a carcajadas, y entre risas, pudo decir ― sip... definitivamente tienes razón; no debería darnos asco, pero eso no le quita que al tocarlo te deje una sensación rara en las manos... ― Yami no comprendía exactamente porque se reía Akane, y pensó que de cierta forma, podía reírse por nerviosismo. Kaede que las había estado escuchando, se acercó y dijo ― En ese punto, coincido con Yamile... y un poco con Akane... no es nada malo, pero si raro...

Yami alzó la vista para mirarla y le sonrió. Kaede era una chica alta, de piel más oscura que Akane y más aún que la de Yami. Tenía el cabello largo, liso y negro, su rostro redondeado,  y unos pequeños ojos oscuros. Le había comenzado a hablar desde la primer semana, pero solo porque algunos proyectos lo ameritaban. Aunque recientemente había comenzado a hablar con ella de temas externos a la escuela; y se dio cuenta que tenían ciertas cosas en común. Le gustaba el mismo tipo de música rock, japonesa, y el Anime. Era una chica agradable, y empatica.

― Algún día, todos deberíamos pensar en los preservativos de un modo diferente... ― dijo Kaede ― y más aún si llegan a tener un novio... ― De pronto, las tres comenzaron a reír y a darle vueltas al asunto, hasta que terminaron charlando acerca de los chicos que les gustaban, y si tenían o no algún novio...

De pronto, Takeshi que había estado en quien-sabe-dónde, apareció en el salón y avanzó hasta su lugar detrás de Yami, quien lo siguió con la vista. ― A Yami-chan sí le gusta alguien aunque le de pena decirlo... ― dijo en un tonito cantado Akane, provocando que el rostro de Yami, cambiara súbitamente a un color rojizo...

― ¡¿En serio?!... ¿Y por qué no dice quién es? ¿Lo conozco? ― preguntó Kaede, con la emoción típica que mostraría una chica ante ese tema.

Yami se tapo la cara con las manos y se negó a decir nada. Entonces, cuándo se aclaro el tono de su piel y se descubrió, vio a Takeshi saliendo de nuevo del salón, y Akane lo señalo. Al fin, Yami tomo valor y dijo ― Pff... pues se trata de... Takeshi...

― ¡Genial! ― dijo de pronto Kaede; y Yami se sintió agradecida de que no reaccionara cómo lo había hecho Akane. La vista de Kaede que había girado el rostro involuntariamente hacía el sitio por dónde se había marchado Takeshi, regresó al rostro de Yami y se quedo pensativa durante un momento. Luego dijo ― Sabes... no sé si debería decirte esto, pero quizá sea mejor que sí... bueno el punto es que, hace unos días me dí cuenta de que Takeshi y tú hablaban mucho, y no fuí la única. Y algunos -cómo yo- ya se han atrevido a acercarse a él y preguntarle sí son novios o sí tú le gustas a él o algo así... y... bueno, al menos yo recibí una única respuesta "NO"...

― Ya-ya lo sabía... ― tartamudeo de pronto Yami ― no me sorprende escucharlo, porque siendo cómo es él, es algo que obviamente era de esperarse...

― Aún así, no te desanimes y sigue intentándolo ¿Vale?... quizá algo bueno pueda suceder ― dijo sonriente Kaede.

***

Durante la hora siguiente, el profesor no se presentó, por lo que el grupo decidió ir a las canchas de basquetball a pasar el rato; y aquellos que no quisieran jugar, podrían pasear un poco por toda la escuela. Yami no quiso jugar, porque pese a que era uno de sus deportes favoritos, jugar con chicos más altos que ella, no era algo que la atrajese; por lo que decidió quedarse con Akane, y luego Takeshi, Kenta, Kenichi  y Akita decidieron seguirlas.

Estaban los seis debajo de uno de los árboles de la escuela. algunos sentados sobre una banquita que había ahí - Akane, Kenta y Kenichi- y otros en el suelo - Takeshi, Akita y Yami -. De pronto, el viento nocturno comenzó a soplar y a sacudir las ramas de los árboles, logrando que volaran en el aire miles de hojas secas, ramas, y coníferas; que cayeron sobre ellos.

Yami que había estado tumbada boca arriba, mirando como iba atardeciendo y las estrellas comenzaba a salir, pronto se vio cubierta de hojitas en el cabello y ropa, y se levantó para sacudirse. ― Estoy aburriéndome... ― dijo mientras retiraba las últimas ramitas de su ropa ― deberiamos hacer algo... ¡Divertido! ― dijo esta última palabra al mismo tiempo que arrojaba sobre sus amigos los restos de las ramitas que tenía en las manos. Entonces, recibió cómo respuesta más ramitas lanzadas en varias direcciones por Kenta, Akane y Akita, los únicos que se inmutaron por su comportamiento.

Los 4 comenzaron a jugar como niños pequeños, riéndose mientras se aventaban ramitas y hojas que encontraban. Hasta que en ese juego, sólo quedaron jugando Akita y Yami, pues Akane se aburrió y Kenta comenzó a "discutir" con Kenichi; además de que Akita parecía incapaz de rendirse. ― ¡Basta! ― dijo de pronto Yami entre risas. En vez, se sentó a un lado de Akita, tomo una pequeña ramita flexible de pino y lo comenzó a molestar con ella. Akita tomo otra ramita e hizo lo mismo; y pronto ambos se vieron jugando "espadasos" con un par de ramitas que se rompían a cada pocos segundos y volvían a tomar otra.

― Si quieren jugar así, en vez de usar ramitas deberían usar algo que valga la pena... ― dijo Takeshi, mirando a ambos "niños". Entonces, saco de su mochila un estuche en el que guardaba navajas de repuesto para los cuters ― Yo los puedo usar cómo defensa... pero pueden ser divertidos. Aunque será mejor que no... podrían lastimarse... ― Yami giro el rostro y miro la navaja que Takeshi sostenía entre sus manos; por un momento se olvido de su pelea con Akita y estiro la mano para quitarsela. Las navajas solían ponerla nerviosa por muchos motivos... De pronto, Akita volvió a "atacarla" con la ramita que sostenía, y la ramita se quebró sobre el dedo de Yami, que se rió por la persistencia de Akita. De pronto, pese a que no le había dolido, su dedo comenzó a gotear sangre y Yami lo acercó a su rostro para examinarse. Al quebrarse, una astilla de la ramita se había incrustado en su dedo y era lo que estaba sangrando. ― ¿Estás bien? ― preguntó Akita al ver la sangre.

Yami se llevo el dedo a la boca, y se quito la astilla con los dientes. Al hacerlo, comenzó a sentir ardor en la herida descubierta.  ― ¿Hermanita, estás bien? ― insistió Akita; pero en vez de responder, Yami se levantó y comenzó a andar hacía el edificio en busca de un baño para lavar la sangre y comprobar que no tenía ningún residuo de la astilla. Akita y Akane la siguieron.

Al salir del baño Akita la miro y volvió a insistir ― ¿Estás bien? ― tenía cierto aire de culpa en su rostro.

― No te preocupes, estoy bien. Ya no me duele... sólo que la herida no quiere cerrar....

― Entonces permiteme... ― se acercó a ella, tomo su mano e hizo ademan de llevarse el dedo a los labios.

― No... ¿Qué haces? ― preguntó extrañada Yami

― La saliva es mágica... anda déjame curarte hermanita. ― Yami no lo permitió, pero Akita insistía -"Cómo es persistente" - sonrió internamente, y al final accedió.

Cuando Akita retiró el dedo de Yami de su boca, ella notó que ya no le ardía y la herida casi había cerrado. ― Gracias ― le dijo a Akita.

― No te disculpes, fue mi culpa... y tu sangre sabe dulcesita... ― "Ooooh vamos.... jejeje no te comportes cómo si fueses un vampiro..." pensó irónicamente Yami.

― Naaaah... no te preocupes... ― entonces Yami avanzó por el pasillo que la llevaba hasta su salón y se topo con Takeshi.

― Hermana... ¿Cómo dejas que él pruebe tu sangre? eso es algo muy tuyo... ― le dijo malhumorado

― Tienes razón, es algo mio... ¿Y qué mas da entonces lo que yo haga con lo mio?... ― al mirarlo a la cara, por un momento ella pensó que quizá el estaba celoso de aquello, y bromeando le dijo ― ¿Tú quieres? ― dy le tendió la mano herida, sin esperar lo que él haría.

― Hagamos un pacto de sangre cómo hermanos... ― Yami tardo un momento en reaccionar ante aquello. Pero ya Takeshi se había hecho una herida en el dedo y le tendía la mano a Yami para que ella probara la sangre de él.

― Un pacto de hermanos... ― dijo Yami, y le sonrió a Takeshi. Su querido hermano...

De pronto, Takeshi la miro y le preguntó.... ― oye... mmm... ¿mañana vendrás a clases?

― Siempre vengo.....

― Mañana te veré entonces. Debo decirte algo importante... ― y sin decir más, se dio la vuelta y se marchó, dejandola a ella ahí, sin saber ni que hacer.

Definitivamente ese había sido un día muy extraño....