Yamile entró a su habitación y cerró la puerta tras de si; luego avanzó hasta la cama baja de la litera y se sentó.
Justo hace unos instantes, había tenido una platica muy intensa con su madre. Resulta que últimamente sus padres estaban teniendo demasiados problemas, y la mujer consideró que era apropiado contarle a su hija sobre esas cosas
― Cómo si no tuviera tantas cosas en la cabeza ahora ― Soltó un largo suspiro, subió las piernas a la cama y se abrazó las rodillas.
No le molestaba que su madre tuviera esa confianza con ella, y de hecho procuraba ser de ayuda en todo cuánto pudiese para ella; si implicaba tener que escucharla atentamente mientras manifestaba y desahogaba su malestar por los problemas con su esposo, ella estaría ahí pacientemente. El problema era que su madre siempre trataba de ponerla "entre la espada y la pared", y ella sentía la abrumadora presión que eso implicaba.
A veces, sentía malestar al saber que quizá sus padres se habían casado demasiado jóvenes y aquello no les había permitido conocerse demasiado; por ello sus muchos problemas. Lo peor es que inconscientemente ella sentía que era su culpa... al fin y al cabo, el que su madre hubiera acabado embarazada de ella, había provocado que estuvieran en esa posición finalmente.
Se levantó con pesar de la cama; pensó que era mejor opción mantenerse ocupada y alejar todos esos pensamientos.
***
Yami avanzó por el pasillo. Esperaba entrar al salón y encontrarse con Akane para que eso le sirviera de distracción; o aún mejor, encontrar a Akita y que repentinamente todo el asunto entre ellos se solucionara.
Giró en el umbral de la puerta para entrar al salón, y de pronto lo vio.
Akita estaba de nuevo en el salón. Estaba sentado al fondo del salón, platicando con Kenichi y Kenta. Se le veía contento, incluso sonreía.
Yami sonrió al mirarlo de nuevo; estuvo tentada de ir hacia allá y abrazarlo. Quería que todo ese problema acabara de una buena vez... pero Akita ni siquiera había notado su presencia. Exhaló decepcionada.
De pronto, sintió que alguien la sujetaba del hombro y giró el rostro para ver de quien se trataba. Estuvo a punto de gritar enojada y golpearlo; era Janao quién ahora la miraba fijamente.
― ¿Qué pasa ahora? ― le dijo secamente; ante lo cual él hizo un gesto de molestia.
― No quiero que las cosas vayan así ahora entre nosotros. No quiero que te sientas ofendida ni que... nos llevemos mal. ― Pero no obtuvo respuesta de la chica, quién se limitó a arrojar sus cosas a un asiento vacío ― Mejor... ¿Podríamos hablar frente a frente?
― Ya estamos hablando ¿Qué quieres ahora? ― dijo ella cortante. Luego de como habían resultado la cosas, Janao no iba a tener las cosas fáciles.
― Me refería a... un lugar menos lleno. Por favor. ― Esperó a que ella respondiera, pero ella parecía inmutable; de hecho estaba agobiada y abrumada por ello. Finalmente Janao cerró los ojos y cedió ― De acuerdo, ahora no será. Pero en verdad quisiera que habláramos; esto es importante para mi. Así que por favor, sí, te estoy suplicando a que accedas. Si gustas, n justo ahora porque quizá estás ocupada.... pero más tarde.
― Mmmh. ― Yami sopesó aquello. Sería interesante ver que tenía que decirle, por lo que dio una seca cabezada de asentimiento. Él resopló y se retiró a su asiento ¿Y ahora qué diablos quería Janao?
De pronto volvió a mirar en dirección a dónde estaba Akita y ya no lo vio ahí, así que instintivamente giró el rostro hacía la puerta y coincidió que él estaba saliendo, al mismo tiempo que aquella chica de cabello negro lo esperaba afuera.
Yamile bufó con descontento y se sentó de mala gana en el asiento.
― ¿Qué tienes? ― preguntó la voz de Kenta, detrás de ella.
La aludida giró y miró a su amigo sin decir nada. No se sentía bien para conversar con él.
― Vamos Yami-chan, te conozco lo suficiente ya, confía en mi ― insistió ― Acabas de quejarte de algo y tienes un gesto en el rostro que indica que algo no va bien.
Ella lo miró. Quizá podía sacar algo bueno de esto... entre más información pudiera develar, quizá solucionaría lo más pronto posible las cosas.
― Sólo dilo. ¿Es sobre Akita no? ― tanteó el chico.
― ¿C-cómo sabes? ― tartamudeó nerviosa ¿Era tan obvio? Estaba tratando de no mostrar sus sentimientos hasta que fuera prudente... pero...
― En cierta parte porque relacioné que él se fuera con tu gruñido. Y adiviné sin querer ― sonrió inocentemente.
Ah. Yami suspiró internamente; agradecía que a veces Kenta fuera tan despistado. Pero sonrió antes de hablar ― Así es. Verás, no sé si hayas notado cierta actitud por parte de él, pero...
― Como que se aleja de nosotros, está muy callado y extraño (al menos más de lo normal), y que incluso pareciera que esta enojado ¿No? ― la interrumpió ― Claro que me he dado cuenta ¿Y eso qué tiene que ver?
― Pues que eso me preocupa. Quiero buscar una manera de ayudarlo. ¿Tú sabes algo de eso?
Kenta sopesó durante un rato su pregunta. Asintió y dijo ― Creo que esto tiene masomenos que ver, con algo que pasó hace poco ― guardo silencio un par de segundos, dejándola intrigada ― Ah, pero ¡No debes decir que yo te dije sobre esto! Aparentemente, nadie debía saberlo, pero por ser tú... ― le sonrió complaciente, y Yami por su parte le juró no hablar de ello, con lo que él continuó ― Escuché que está pasando por muchos malos ratos, pero del único que pude enterarme más, fue sobre un par de chicas...
― ¿U-un par de chicas? ― preguntó ella con un nudo en la garganta. Quizá ese fuera el meollo de aquel asunto.
― Ajá. ― Aquel chico seguía sin darse cuenta que clase de emociones estaba provocando en Yamile al revelar aquello. ― No sé si ya te habrás dado cuenta, y no tengo idea de lo que haga, pero al parecer continuamente es el centro de atención de alguna chica.
Yami sonrió con ironía al escuchar aquello. Sí tan solo Kenta supiera... ― Sigo sin comprender. ― Estaba ansiosa por llegar al final de aquello.
― Pueeeees... recuerdo que era algo como que, a pesar de eso, a él le gustaban dos chicas.
Yamile se inclinó inconscientemente hacía adelante en el asiento. Cualquiera habría notado su ansiedad a leguas, pero Kenta no.
"¿Será que era yo seré una de esas dos?... un momento ¡¿Dos?!"
― Una de esas chicas la conoce de aquí, en la escuela; y a la otra, la conoció por otros lados. Al parecer, cada una de esas tipas le estuvo dando a entender que él les gustaba también ― "¿Así que se ha dado cuenta?" Cómo quería que su amigo le dijera todo más aprisa ― Pero una de ellas, ya fue más obvia y fue una declaración directa. O eso yo entendí...
"Yo no me he declarado ¡Diablos! ¿Me han ganado? ¿Por eso me evita?"
― Fue la chica que conoce de fuera; que aunque le gusta suficiente, aún así él no le dio una respuesta clara porque espera poder averiguar sobre los sentimientos de la otra chica, en la que al parecer él está más interesado. Y aquí está el problema real: Akita no sabe que siente en verdad esa chica o si él ha malinterpretado las cosas. Pensó en declararse él, pero al no saber bien que piensa ella no lo hará por temor a arruinar lo que ha logrado con ella hasta ahora... además porque dice que es de sus mejores amigas, quizá mejor la deje ir.
¡No!
― Yo opino que eso está bien. Digo, si yo fuera él y una ya demostró de forma real lo que quiere, mientras que con la otra sólo son suposiciones, pues me iba con la primera. Tengo novia y conservo a mi amiga ¿Es lógico, no?
Yamile había permanecido callada hasta ahora, pero agachó la vista y dijo ― ¿Crees... crees que él haga eso?
― Yo lo haría. Además, con la chica de la escuela... pues lo más probable es que si él no ha pasado sus materias.... bah, optó que se quedará con la chica externa. La otra ya perdió su oportunidad.
Yami apretó uno de los puños con fuerza; sintió cómo sus uñas comenzaban a clavarse en la palma.
― Así que ya ves. Eso tiene... quizá tú como chica puedas darle algunos consejos para que se de cuenta de que chica está más interesada y se decida por una. ― Era mejor que Kenta cerrara la boca de una buena vez ― Así podrás ayudarlo, pero ya te dije, creo que le conviene aquella. Tú diselo, quizá a ti te ponga más atención por ser el lado femenino de ésto.
Yamile se puso en pie bruscamente y le sonrió a Kenta ― Gracias. Me has sido de mucha ayuda... creo que... creo que esto es bueno. ― Él le regresó la sonrisa de la forma más despistada que pudo. Sin saberlo, había dañado a la chica que le gustaba.
Salió del salón echa un bólido. Debía ir con Akita de una buena vez... quizá... quizá...
No importaba si Akita ya había recibido una declaración de la otra chica, porque ahora Yami iba a darle lo que ambos querían. Le diría cuanto lo quería... le confesaría que él en serio le gustaba, y le pediría la oportunidad de hacerlo sonreír y verlo feliz al ser su novia. Su novia.
Su corazón latía con fuerza dentro de ella. Estaba ansiosa.
Y sin más, en su carrera chocó con una chica que iba por el pasillo en dirección contraria. Ambas cayeron y Yami vio fugazmente un color rosa brillante y una melena despeinada.
― ¿Estás bien? ― preguntó la voz conocida ― ¿A dónde ibas con tanta prisa, tontita?
― A... a buscar a Akita ― dijo mientras se sobaba la pierna en donde se había golpeado al caer.
― Ah. Recién lo he visto, estaba en el patio con un par de chicos... reconocí a tu amigo ese, el que habla gracioso por la perforación lingual, Yoshiro. Y también estaba la chica de cabello largo ― le contó Akane ― ¡Ah, por cierto! Yoshiki me ha dicho que conoce a la chica; ya se como se llama... es un nombre más bien... feo: Hina.
Y entonces, toda esa energía que Yamile había reunido; esa determinación por el enojo del malentendido y los celos... todo eso se vino abajo.
Había olvidado por completo a... ¿Cómo dijo Akane?: Hina.
Últimamente ella estaba tan cerca de Akita, que bien podría ser ella de quién Akita estuviera interesado; es más, de hecho pasaba más tiempo con ella, por lo que no había motivo para que fuera Yami quién le gustara a él.
Sonrió con melancolía.
Ahí estaba, de nuevo llenándose de ilusiones vanas y sin sentido. Había creído que lo que le dijo Kenta tenía que ver con ella... ¡Qué egoísta que había sido! Claro que el mundo no giraba en torno a ella, y no esperaba que la vida de Akita estuviera ligada a la de ella tampoco.
De hecho, ahora que lo pensaba, aquello le alegraba. Sí Akita se sentía cómodo con Hina o con cualquier otra chica, ella lo dejaría ser y eso sería lo mejor. Sin importar lo que ella sintiera por él, lo único que quería era verlo feliz y sonriendo... y si eso implicaba saber que ella no era para él, lo aceptaría tan bien como pudiera.
― ¿No ibas a buscarlo? ― preguntó su amiga al verla repentinamente tan callada.
― Oh. Ya he olvidado lo que iba a decirle... en realidad, tenía que ver con Kenta ― dijo casi mintiendo ― Pero ya no importa.
― ¿Estás segura? ― le escrutó el rostro con curiosidad. Si Yami no hacía algo, seguro que ella acabaría molestándola o regañándola al darse cuenta...
― Ah. Kenta quería hablar contigo, será mejor que vayas; ya sabes cuán gruñón se pone. ― volvió a casi mentir ― Yo voy a.... al sanitario.
Akane la miró, y sin más alzó los hombros y la dejo marchar.
Así que Yamile caminó hasta el patio y se sentó en el suelo, de espaldas a una pared. Sonrió tristemente.
― ¿Qué carajos tienes? ― le dijo groseramente una voz grave, a la vez que Takeshi se sentaba en el suelo junto a ella ― Y no me vengas con tus idioteces de que no es nada porque...
― No te interesa. Cállate.
― ¿Qué me dijiste? ― preguntó él sorprendido ― ¿Cómo me hablas así de repente?
Ella lo miró. Por algún motivo, desde que ella había retirado la atención en él, Takeshi había comenzado a hablarle de ese modo, con malas palabras y tratos bruscos. Así que ella lo trataba igual si él hacia lo mismo.
― Ya me oiste ¿No? No quiero hablar de ello justo ahora.
Él se puso en pie y desde arriba la miro ¿Eso era un gesto dolido? Daba igual ― Yo sólo me preocupo por ti de verdad, y me sales con esto. ¡Haz lo que se te dé la fregada gana! ― y se fue molesto.
No le importaba. Su mente y sentimientos estaban muy ocupados como para detenerse a pensar en él de nuevo.
Entonces lo vio a la distancia. Akita caminaba riendo con Hina.
Se sintió extrañamente contenta y celosa; no se trataba de verlo con una chica, si no de verlo con Hina, quien siempre andaba tratándola mal. También se percato de que sin importar lo que pasara... no podía rendirse tan fácilmente con él. No así... no debía. Estaba indecisa... atrapada en sus elecciones.
De pronto una sombra alta la cubrió y vio un par de pies a un lado de ella.
― ¿No te dije que no me molestaras, Takeshi? ― dijo sin mirarlo.
― No soy Takeshi. Por favor, te pedí que hablaramos ― Sí que estaba solicitada ahora...
"Ya saben, compadescance de la chica que está tumbada en el suelo con cara de perrito adolorido ¿No?"
― Ya te había dicho que no. No tengo ganas de hablar ahora contigo ― miró de reojo a Akita, siendo sujeto posesivamente del brazo por aquella chica.
― Por favor. ¿No entiendes que es en serio? ¿Podemos? ― Ahí estaba Yami indefensa ante todos. Sintiendose rídicula, estaba de espaldas a la pared, con el chico que había blandido la última espada para lastimarla de frente a ella...
― De acuerdo, pero hoy no; no me siento bien. Prometo que mañana escucharé todo cuanto tengas que decirme ¿Ok? ― Volteo a verlo a los ojos y él le sonrió. Él se marchó sin decir nada más; la había comprendido...
Pero ella seguía ahi, atrapada. También emocionalmente, estaba siendo atacada por la visión que Hina le proporcionaba a propósito.
¿Cómo iba a salir de ésto?
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jueves, 16 de enero de 2014
viernes, 27 de diciembre de 2013
Capítulo 36: "¿Qué se supone que deba sentir? Todo por ti..."
Yamile iba conversando con Akane; ambas iban caminando por el patio en dirección a la salida.
Como eran los primeros días del segundo semestre, no tenían demasiadas cosas que hacer; por ello podían desperdiciar la mayoría de tiempo, paseando por ahí. E iban solas, porque el resto de sus amigos ahora preferían pasar el tiempo en el gimnasio, entrenando. (Takeshi, Kenichi y Kenta también se habían unido al equipo de artes marciales, con Akita)
Lo cierto es que Yami se las había apañado para convencer a su amiga de dejar a Yoshiki a solas un rato, disfrutando de sus amigos; lo que le dio a ambas, la oportunidad de platicar en confidencia también.
Y aunque al principio Akane accedió, al cabo de un par de horas comenzó a mostrarse ansiosa por ver a su novio: por eso, ahora ambas buscaban al grupo de amigos de Yoshiki. Y aunque Yami no lo admitiera, quería ver a Akita, ya que de algún modo, ella también había visto que él solía pasar algo de tiempo con Yoshiki.
― ¡Mira! ― dijo Akane con un dejo de alegría en la voz ― ¡Allá está! ― y señaló en dirección a un chico delgado y de cabello en puntas, que aún se encontraba muy lejos.
― ¿Estás segura? ― preguntó Yamile, que no alcanzaba a ver muy bien ― ¿Cómo has podido verle desde acá?
― Lo conozco; además es mi novio y ya quiero verlo.
Yami sonrió a medias. Y repentinamente fue jalada del brazo por una ansiosa Akane que caminaba a grandes zancadas.
― ¡Hola! ― le dijo Akane a Yoshiki, rodeandole los hombros con los brazos. El chico sonrió y le susurró algo; luego la beso. Todo eso provocó que Yamile comenzara a sentirse un poco incomoda en medio de esa escena cursi.
― Oh, por cierto. ― dijo Akane al separarse de su novio ― ¿Has visto a Akita?
― ¿Akita? Pues no, no lo he visto en un buen rato. No ha estado conmigo.
― Pensé que estaría... es que Yamile lo buscaba. ― En eso, se acercó y le susurró algo al oído. Lo que provocó cierto desconcierto en Yami, ya que Yoshiki la vio con cierta sonrisilla pícara.
― No. Tiene algo de tiempo que ya no lo tengo pegado a mis talones. ― dijo él ― Espero lo encuentres.
Luego, la pareja se despidió y ellas volvieron a su caminata.
― ¿Q.qué le has dicho? ― preguntó algo insegura Yamile, pues no sabía si era correcto preguntar.
― Eso ya no importa ― le dijo entre risas.
― Yo no quería buscarlo... le mentiste. ― dijo Yami, a sabiendas de que eso no era del todo cierto.
― No fue mentira, yo sé que si. Además, el ver tu cara toda sonrojada, valió la pena.
De pronto, Akane se detuvo de golpe. Miraba anonadada una escena que sucedía un par de metros adelante: Akita iba con una gran sonrisa en el rostro, mientras caminaba acompañado de una chica delgada, pequeña, de largo cabello, y a la que no le pudieron ver la cara porque iba de espaldas a ellas.
Yami miró lo mismo que Akane, quién de inmediato la tomo de la mano y la alejó de aquel sitio.
― ¡Hey!.... ¡Hey! ― dijo Yami entre jadeos, tratando de mantener el ritmo de su amiga ― ¡¿Qué diablos... estás... haciendo?! ― finalmente Akane se detuvo, cuándo ya estaban bastante alejadas del edificio de aulas.
― Eso... eso no fue... bueno. ― le respondió su amiga, también hiperventilando.
― ¿Por qué me arrastraste hasta acá? ― le preguntó Yami, una vez que recuperó el aliento.
― ¿Qué no viste eso?
― ¿El qué? ― preguntó Yami algo confundida ― ¿A Akita?
― Si. Pensé que eso no era bueno para ti ― Akane la miró aún más confundida ― ¿O qué no estás celosa?
― Oh, eso. Pues, no es la primera vez que lo veo con alguna chica. ― le dijo Yamile ― Además, no tengo ningún motivo para sentirme celosa de eso; no es como si él y yo fuésemos algo.
― ¿Qué? ¿No sientes nada al verlo así? Yo conozco a esa chica, y no....
― No. ― dijo Yami interrumpiendola ― No me siento celosa... ya te dije que no veo porque estarlo. Él es libre de hacer lo que quiera, ya que no es nada mio.
― Pero... ― Akane parecía desconcertada.
Yami se sentó en una de las jardineras cercanas. ― Además, ni siquiera estoy segura de lo que él siente por mi. ¿Por qué armar toda esta pantomima y alejarme de ahí, solo por eso?
Lo cierto es que aunque no sentía celos, si se sentía extraña:
En primera, aunque no le había visto la cara, con solo ver caminar a la chica, la había reconocido. Ella también conocía a esa chica: era ella quién le hacía desaires con la mirada a Yami; quién al verla caminar, la barría con la mirada, y quién al pasar a su lado la empujaba. No conocía a la chica, pero le caía mal que la tratara mal, sin siquiera conocerla. Y le exasperaba verla a un lado de Akita, y que él le sonriera tan abiertamente.
Además, también extrañaba a Akita, porque ultimamente no había pasado demasiado tiempo con él; y aunque entendía que era debido a los exámenes y que él debía presentar para aprobar las materias, quería poder pasar más tiempo a su lado. Porque también temía que hubiera otro motivo para alejarse de ella...
Pero si todo eso era por el bien de él.
Akane la miró y suspiró ― Eres taaaan tontita. Pero supongo que sí está bien para ti.... regresemos al salón.
Fue al entrar, cuándo Yamile tuvo en verdad ganas de llorar: Akita parecía volver a estar decaído. Estaba sentado de nuevo al fondo del salón, sentado en una banca con la cabeza sobre la mesilla, y cubierto por su chamarra.
― ¿Qué ha pasado? ― preguntó en cuanto Kenta se acercó a ella.
Él chico que al parecer sólo iba a saludarla, pareció que se molestó por que alguien más le robaba la atención de la chica; aún así le respondió. ― No lo sé. Hace un instante estaba bien y platiqué con él; pero al entrar aquí... supongo que es todo el estrés de la escuela y las clases de judo y... ― pero Yami no lo siguió escuchando. Estaba preocupada, mirando a ese chico.
¿Sería verdad que era la escuela? ¿Las clases de judo? ¿Los exámenes?.... ¿Cómo podía ayudarlo?
― No creo que sea buena idea que tú vayas. ― le dijo la voz de Kenichi a sus espaldas.
― ¿Eh? ― preguntó ella sobresaltada ― ¿Por qué lo dices?
― Aaaaaam... recuerdas qué... tú me dijiste que averiguara de él ¿No? ― le dijo pausadamente su amigo.
― Ajá.
― Pues. ― Suspiró. ― Tú eres el motivo.
Yami lo escuchó atentamente: ¿Yo? La idea no acaba de entrarle a la cabeza. ¿Cómo era posible que ella le provocara aquello?
En ese caso... ¿No era mejor que ella se retirara, para que él dejara de sentir eso?
Ella suspiró. Ciertamente se sentía mucho más frustrada que antes....
Como eran los primeros días del segundo semestre, no tenían demasiadas cosas que hacer; por ello podían desperdiciar la mayoría de tiempo, paseando por ahí. E iban solas, porque el resto de sus amigos ahora preferían pasar el tiempo en el gimnasio, entrenando. (Takeshi, Kenichi y Kenta también se habían unido al equipo de artes marciales, con Akita)
Lo cierto es que Yami se las había apañado para convencer a su amiga de dejar a Yoshiki a solas un rato, disfrutando de sus amigos; lo que le dio a ambas, la oportunidad de platicar en confidencia también.
Y aunque al principio Akane accedió, al cabo de un par de horas comenzó a mostrarse ansiosa por ver a su novio: por eso, ahora ambas buscaban al grupo de amigos de Yoshiki. Y aunque Yami no lo admitiera, quería ver a Akita, ya que de algún modo, ella también había visto que él solía pasar algo de tiempo con Yoshiki.
― ¡Mira! ― dijo Akane con un dejo de alegría en la voz ― ¡Allá está! ― y señaló en dirección a un chico delgado y de cabello en puntas, que aún se encontraba muy lejos.
― ¿Estás segura? ― preguntó Yamile, que no alcanzaba a ver muy bien ― ¿Cómo has podido verle desde acá?
― Lo conozco; además es mi novio y ya quiero verlo.
Yami sonrió a medias. Y repentinamente fue jalada del brazo por una ansiosa Akane que caminaba a grandes zancadas.
― ¡Hola! ― le dijo Akane a Yoshiki, rodeandole los hombros con los brazos. El chico sonrió y le susurró algo; luego la beso. Todo eso provocó que Yamile comenzara a sentirse un poco incomoda en medio de esa escena cursi.
― Oh, por cierto. ― dijo Akane al separarse de su novio ― ¿Has visto a Akita?
― ¿Akita? Pues no, no lo he visto en un buen rato. No ha estado conmigo.
― Pensé que estaría... es que Yamile lo buscaba. ― En eso, se acercó y le susurró algo al oído. Lo que provocó cierto desconcierto en Yami, ya que Yoshiki la vio con cierta sonrisilla pícara.
― No. Tiene algo de tiempo que ya no lo tengo pegado a mis talones. ― dijo él ― Espero lo encuentres.
Luego, la pareja se despidió y ellas volvieron a su caminata.
― ¿Q.qué le has dicho? ― preguntó algo insegura Yamile, pues no sabía si era correcto preguntar.
― Eso ya no importa ― le dijo entre risas.
― Yo no quería buscarlo... le mentiste. ― dijo Yami, a sabiendas de que eso no era del todo cierto.
― No fue mentira, yo sé que si. Además, el ver tu cara toda sonrojada, valió la pena.
De pronto, Akane se detuvo de golpe. Miraba anonadada una escena que sucedía un par de metros adelante: Akita iba con una gran sonrisa en el rostro, mientras caminaba acompañado de una chica delgada, pequeña, de largo cabello, y a la que no le pudieron ver la cara porque iba de espaldas a ellas.
Yami miró lo mismo que Akane, quién de inmediato la tomo de la mano y la alejó de aquel sitio.
― ¡Hey!.... ¡Hey! ― dijo Yami entre jadeos, tratando de mantener el ritmo de su amiga ― ¡¿Qué diablos... estás... haciendo?! ― finalmente Akane se detuvo, cuándo ya estaban bastante alejadas del edificio de aulas.
― Eso... eso no fue... bueno. ― le respondió su amiga, también hiperventilando.
― ¿Por qué me arrastraste hasta acá? ― le preguntó Yami, una vez que recuperó el aliento.
― ¿Qué no viste eso?
― ¿El qué? ― preguntó Yami algo confundida ― ¿A Akita?
― Si. Pensé que eso no era bueno para ti ― Akane la miró aún más confundida ― ¿O qué no estás celosa?
― Oh, eso. Pues, no es la primera vez que lo veo con alguna chica. ― le dijo Yamile ― Además, no tengo ningún motivo para sentirme celosa de eso; no es como si él y yo fuésemos algo.
― ¿Qué? ¿No sientes nada al verlo así? Yo conozco a esa chica, y no....
― No. ― dijo Yami interrumpiendola ― No me siento celosa... ya te dije que no veo porque estarlo. Él es libre de hacer lo que quiera, ya que no es nada mio.
― Pero... ― Akane parecía desconcertada.
Yami se sentó en una de las jardineras cercanas. ― Además, ni siquiera estoy segura de lo que él siente por mi. ¿Por qué armar toda esta pantomima y alejarme de ahí, solo por eso?
Lo cierto es que aunque no sentía celos, si se sentía extraña:
En primera, aunque no le había visto la cara, con solo ver caminar a la chica, la había reconocido. Ella también conocía a esa chica: era ella quién le hacía desaires con la mirada a Yami; quién al verla caminar, la barría con la mirada, y quién al pasar a su lado la empujaba. No conocía a la chica, pero le caía mal que la tratara mal, sin siquiera conocerla. Y le exasperaba verla a un lado de Akita, y que él le sonriera tan abiertamente.
Además, también extrañaba a Akita, porque ultimamente no había pasado demasiado tiempo con él; y aunque entendía que era debido a los exámenes y que él debía presentar para aprobar las materias, quería poder pasar más tiempo a su lado. Porque también temía que hubiera otro motivo para alejarse de ella...
Pero si todo eso era por el bien de él.
Akane la miró y suspiró ― Eres taaaan tontita. Pero supongo que sí está bien para ti.... regresemos al salón.
Fue al entrar, cuándo Yamile tuvo en verdad ganas de llorar: Akita parecía volver a estar decaído. Estaba sentado de nuevo al fondo del salón, sentado en una banca con la cabeza sobre la mesilla, y cubierto por su chamarra.
― ¿Qué ha pasado? ― preguntó en cuanto Kenta se acercó a ella.
Él chico que al parecer sólo iba a saludarla, pareció que se molestó por que alguien más le robaba la atención de la chica; aún así le respondió. ― No lo sé. Hace un instante estaba bien y platiqué con él; pero al entrar aquí... supongo que es todo el estrés de la escuela y las clases de judo y... ― pero Yami no lo siguió escuchando. Estaba preocupada, mirando a ese chico.
¿Sería verdad que era la escuela? ¿Las clases de judo? ¿Los exámenes?.... ¿Cómo podía ayudarlo?
― No creo que sea buena idea que tú vayas. ― le dijo la voz de Kenichi a sus espaldas.
― ¿Eh? ― preguntó ella sobresaltada ― ¿Por qué lo dices?
― Aaaaaam... recuerdas qué... tú me dijiste que averiguara de él ¿No? ― le dijo pausadamente su amigo.
― Ajá.
― Pues. ― Suspiró. ― Tú eres el motivo.
Yami lo escuchó atentamente: ¿Yo? La idea no acaba de entrarle a la cabeza. ¿Cómo era posible que ella le provocara aquello?
En ese caso... ¿No era mejor que ella se retirara, para que él dejara de sentir eso?
Ella suspiró. Ciertamente se sentía mucho más frustrada que antes....
martes, 31 de julio de 2012
Capitulo 31: "Quiereme..."
Yami estaba sentada frente a su escritorio, mirando la pantalla de su laptop con gesto ausente y concentrado. De pronto, alguien toco la puerta de su habitación:
― Sayu ya llegó. ¿Puede pasar a tu habitación? ― dijo la voz de su madre.
― ¿Eeeeh? Sí claro. ― Respondió Yami sobresaltada, y al instante se abrió la puerta y Sayu entró.
― ¡Yami! ¡Cuánto tiempo sin vernos! ― dijo entusiasmada su amiga ― ¿Cómo estás? ¿Qué tal te ha id..o? ― De pronto Sayu se detuvo pues vio el rostro de Yami, quién tenía un zurco de lágrimas recorriéndole el rostro. ― ¿Qué...? ¿Qué sucede? ¿Por qué lloras?
― Es... es por... est... Akit... ― Comenzó a balbucear Yami. ― Mira. ― Termino por decir, y le mostró la pantalla para qué ella pudiera leer lo qué ella había estado viendo hasta hace un momento.
― ¿Qué se supone que es esto?
― Es... es un escrito de Akita... yo encontré su fotoblog y entonces lo agregué. Ésta es una entrada que él hizo hace poco... léela.
Sayu miró y comenzó a leer. En el escrito, el tal Akita escribía que se encontraba enamorado de una chica, quién aparentemente estaba saliendo con otro chico; y parecía que a Akita le incomodaba y dolía aquella situación, pero al mismo tiempo, aceptaba de buen grado aquello con el fin de saber que ella estaba bien y esperaba que ella se encontrara contenta con eso. Era evidente que esa chica en verdad le gustaba.
― ¡Woa! Ese chico escribe lindo; aunque lo noto algo sombrío... y triste. ― dijo Sayu al finalizar ― ¿Por qué esto te ha hecho llorar? Por cierto, ¿Quién es ese Akita?
― ¡Akita, sonsa! Ya les he hablado a todas ustedes de él ¿Recuerdas? Un chico misterioso, alto...
― El que mencionaste sobre sus ojos, sí mal no recuerdo.
― Sí, exactamente él. Y bueno... lo que pasa es que... esteeee... aaam... sinceramente Akita comienza a gustarme; siempre lo he querido y me gusta como amigo y persona, pero ahora, creo que esto no es un simplemente cariño. Y... leer eso me duele... ya conoces cuan sensible soy.
― ¿Y por qué te duele?
― No estoy segura. Antes de salir de vacaciones lo notaba extraño y me quede con la sensación de querer saber que tenía para ayudarlo; y parece que ya he descubierto porque su estado de animo. Pero ahora... tengo la sensación de no querer que él este enamorado de aquella chica.
― ¿Por qué no?
― No lo sé... no me agrada eso.
― Oye, espera... dices que justo antes de las vacaciones comenzó su comportamiento ¿No?... Mmmm y ahora dice estar enamorado de una chica que comenzó a salir con otro.... y por lo que escribe, también la conoce de la escuela....
― Ajá.
― Y... ¿No comenzaste a salir tú con Janao antes de vacaciones?
― Sí pero... Espera, ¿Qué insinúas? ― Le dijo ella al percibir su tonito suspicaz de intriga.
― Yami... estoy pensando en... y si... ¿No serás tú quién le gusta?
― ¿Eeeeeh? ¿Yo?... ― Sintió un calorsillo detrás de las orejas al pensar en ello. ― Naaah, eso no puede ser... Es que no convivo mucho con él pese a que somos amigos; además, él conoce a muchas otras chicas. Podría ser cualquiera.
― Cómo tú...
― No creo. Además, eso no me hace sentir mejor.
― ¿Por qué?
― Mira, dejo un enlace en la página, alegando que inconscientemente ha puesto esta canción muchas veces frente a ella, para dedicársela... aunque ella no se dé cuenta. Es un vídeo... míralo.
Sayu dio click en el enlace y de inmediato comenzó a sonar "Der morgen danach" de Lacrimosa. Le presto atención al video y a la letra que venía escrita en él, y pareció comprender a lo que se refería Yamile. ― Es lindo, romántico... y triste... ¿Qué es lo que está mal?
― Pues... es una canción romántica y triste... quién dedicara esto debe estar muy enamorado, pero también muy triste; tan triste que se siente del modo deplorable que narra la canción. No es que me gustaría provocarle esos sentimientos a él. Aunque... por otra parte, sí me gustaría ser esa chica a quién Akita quiere. ― Al decir esto último, el rostro de Yamile comenzó a sonrojarse y se cubrió el rostro con ambas manos. ― Estoy confundida ― Dijo por último con voz ahogada, que sonó a través de sus manos.
― ¿Confundida en que sentido?
― Quiero a Akita mucho... tanto, que me encantaría ser esa chica de la que él está enamorado; dudo que lo sea, pero me encantaría serlo. Y al mismo tiempo, sí él me quisiera, eso quiere decir que yo soy la culpable de que se sienta mal. Y jamás había querido hacerlo sentir mal...
― ¿Y desde cuándo quieres a Akita? ¿No tienes a Janao?
― Desde que lo conozco lo quiero; aunque ahora es diferente.... y ya no....
― ¿Diferente, eh?..... ¿Y ya no estás saliendo con él?
― No... es un tonto y cortamos.
― ¿Por qué?
Yami la miro unos segundos y comenzó a contarle lo sucedido hacía poco con él. Cuándo termino, Sayu la abrazó y le dijo. ― No te sientas mal porque él te haya dejado de ese modo... Definitivamente es un tonto y me alegra que eso haya acabado.
― Lo sé, pero él ya no me importa. No lo quería ni lo quiero ahora; además, ya tengo a alguien más importante.
― Me alegra que no te sientas mal por alguien cómo él. No te merecía tampoco.
― Lo sé. Seguramente dirás que yo valgo más que un tipo así... ― le dijo con sarcasmo; y de inmediato, prefirió cambiar el tema. ― Oye, por cierto ¿Has visto a Kaiya o Arween?
― ¿Eh? Nop, no las he visto... ― Sayu prefirió dejarlo pasar, al notar que el tema anterior molestaba a su amiga. Seguramente debió hacerla sentir muy mal.
― Espero que estén bien....
― También lo espero; me preocupan.
― Ya, ya. Cambiemos a algo más alegre.... ¿Qué tal estuvo tu último viaje? ¿Te divertiste? ¡Cuéntame todo!
Sayu sonrió al ver a su amiga más animada. Y comenzó a contarle lo sucedido.
Aún así, la mente de Yami pese a prestarle atención a su amiga, también estaba divagando en un único deseo y la nueva esperanza que había abierto Sayu: Ser ella de quién estaba enamorado Akita.
¿Sería mentira?
Tendría que buscar una manera de averiguarlo...
____________________________________________________________
[...]
Aquí está por fin la canción de los capítulos anteriores. Pueden buscar la letra en la pestaña de "Extras..."
^u^
― Sayu ya llegó. ¿Puede pasar a tu habitación? ― dijo la voz de su madre.
― ¿Eeeeh? Sí claro. ― Respondió Yami sobresaltada, y al instante se abrió la puerta y Sayu entró.
― ¡Yami! ¡Cuánto tiempo sin vernos! ― dijo entusiasmada su amiga ― ¿Cómo estás? ¿Qué tal te ha id..o? ― De pronto Sayu se detuvo pues vio el rostro de Yami, quién tenía un zurco de lágrimas recorriéndole el rostro. ― ¿Qué...? ¿Qué sucede? ¿Por qué lloras?
― Es... es por... est... Akit... ― Comenzó a balbucear Yami. ― Mira. ― Termino por decir, y le mostró la pantalla para qué ella pudiera leer lo qué ella había estado viendo hasta hace un momento.
― ¿Qué se supone que es esto?
― Es... es un escrito de Akita... yo encontré su fotoblog y entonces lo agregué. Ésta es una entrada que él hizo hace poco... léela.
Sayu miró y comenzó a leer. En el escrito, el tal Akita escribía que se encontraba enamorado de una chica, quién aparentemente estaba saliendo con otro chico; y parecía que a Akita le incomodaba y dolía aquella situación, pero al mismo tiempo, aceptaba de buen grado aquello con el fin de saber que ella estaba bien y esperaba que ella se encontrara contenta con eso. Era evidente que esa chica en verdad le gustaba.
― ¡Woa! Ese chico escribe lindo; aunque lo noto algo sombrío... y triste. ― dijo Sayu al finalizar ― ¿Por qué esto te ha hecho llorar? Por cierto, ¿Quién es ese Akita?
― ¡Akita, sonsa! Ya les he hablado a todas ustedes de él ¿Recuerdas? Un chico misterioso, alto...
― El que mencionaste sobre sus ojos, sí mal no recuerdo.
― Sí, exactamente él. Y bueno... lo que pasa es que... esteeee... aaam... sinceramente Akita comienza a gustarme; siempre lo he querido y me gusta como amigo y persona, pero ahora, creo que esto no es un simplemente cariño. Y... leer eso me duele... ya conoces cuan sensible soy.
― ¿Y por qué te duele?
― No estoy segura. Antes de salir de vacaciones lo notaba extraño y me quede con la sensación de querer saber que tenía para ayudarlo; y parece que ya he descubierto porque su estado de animo. Pero ahora... tengo la sensación de no querer que él este enamorado de aquella chica.
― ¿Por qué no?
― No lo sé... no me agrada eso.
― Oye, espera... dices que justo antes de las vacaciones comenzó su comportamiento ¿No?... Mmmm y ahora dice estar enamorado de una chica que comenzó a salir con otro.... y por lo que escribe, también la conoce de la escuela....
― Ajá.
― Y... ¿No comenzaste a salir tú con Janao antes de vacaciones?
― Sí pero... Espera, ¿Qué insinúas? ― Le dijo ella al percibir su tonito suspicaz de intriga.
― Yami... estoy pensando en... y si... ¿No serás tú quién le gusta?
― ¿Eeeeeh? ¿Yo?... ― Sintió un calorsillo detrás de las orejas al pensar en ello. ― Naaah, eso no puede ser... Es que no convivo mucho con él pese a que somos amigos; además, él conoce a muchas otras chicas. Podría ser cualquiera.
― Cómo tú...
― No creo. Además, eso no me hace sentir mejor.
― ¿Por qué?
― Mira, dejo un enlace en la página, alegando que inconscientemente ha puesto esta canción muchas veces frente a ella, para dedicársela... aunque ella no se dé cuenta. Es un vídeo... míralo.
Sayu dio click en el enlace y de inmediato comenzó a sonar "Der morgen danach" de Lacrimosa. Le presto atención al video y a la letra que venía escrita en él, y pareció comprender a lo que se refería Yamile. ― Es lindo, romántico... y triste... ¿Qué es lo que está mal?
― Pues... es una canción romántica y triste... quién dedicara esto debe estar muy enamorado, pero también muy triste; tan triste que se siente del modo deplorable que narra la canción. No es que me gustaría provocarle esos sentimientos a él. Aunque... por otra parte, sí me gustaría ser esa chica a quién Akita quiere. ― Al decir esto último, el rostro de Yamile comenzó a sonrojarse y se cubrió el rostro con ambas manos. ― Estoy confundida ― Dijo por último con voz ahogada, que sonó a través de sus manos.
― ¿Confundida en que sentido?
― Quiero a Akita mucho... tanto, que me encantaría ser esa chica de la que él está enamorado; dudo que lo sea, pero me encantaría serlo. Y al mismo tiempo, sí él me quisiera, eso quiere decir que yo soy la culpable de que se sienta mal. Y jamás había querido hacerlo sentir mal...
― ¿Y desde cuándo quieres a Akita? ¿No tienes a Janao?
― Desde que lo conozco lo quiero; aunque ahora es diferente.... y ya no....
― ¿Diferente, eh?..... ¿Y ya no estás saliendo con él?
― No... es un tonto y cortamos.
― ¿Por qué?
Yami la miro unos segundos y comenzó a contarle lo sucedido hacía poco con él. Cuándo termino, Sayu la abrazó y le dijo. ― No te sientas mal porque él te haya dejado de ese modo... Definitivamente es un tonto y me alegra que eso haya acabado.
― Lo sé, pero él ya no me importa. No lo quería ni lo quiero ahora; además, ya tengo a alguien más importante.
― Me alegra que no te sientas mal por alguien cómo él. No te merecía tampoco.
― Lo sé. Seguramente dirás que yo valgo más que un tipo así... ― le dijo con sarcasmo; y de inmediato, prefirió cambiar el tema. ― Oye, por cierto ¿Has visto a Kaiya o Arween?
― ¿Eh? Nop, no las he visto... ― Sayu prefirió dejarlo pasar, al notar que el tema anterior molestaba a su amiga. Seguramente debió hacerla sentir muy mal.
― Espero que estén bien....
― También lo espero; me preocupan.
― Ya, ya. Cambiemos a algo más alegre.... ¿Qué tal estuvo tu último viaje? ¿Te divertiste? ¡Cuéntame todo!
Sayu sonrió al ver a su amiga más animada. Y comenzó a contarle lo sucedido.
Aún así, la mente de Yami pese a prestarle atención a su amiga, también estaba divagando en un único deseo y la nueva esperanza que había abierto Sayu: Ser ella de quién estaba enamorado Akita.
¿Sería mentira?
Tendría que buscar una manera de averiguarlo...
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[...]
Aquí está por fin la canción de los capítulos anteriores. Pueden buscar la letra en la pestaña de "Extras..."
^u^
sábado, 26 de mayo de 2012
Capitulo 29: "¿Debería decir adiós?"
Abrió los ojos lentamente; incluso tardó unos segundos más en darse cuenta de dónde estaba, pues él silencio la abrumó a tal grado que la deslocalizó. Era sumamente extraño que toda su casa estuviese callada, y más aún durante vacaciones.
Se incorporo del sillón en la sala y avanzó hacía el pasillo, luego entró a cada de las habitaciones y se sorprendió de que todas estuviesen vacías; corrió hacía la cocina y tampoco encontró a su madre. Tomó el teléfono y marcó a su madre: no contestó. Probó marcando a su hermano y padre, pero el resultado fue el mismo.
Sintiéndose desesperada, sin saber exactamente si se debía a la preocupación de que ellos no estaban y no contestaban, o sí era la ansiedad que le daba el estar solita, se sentó en el sofá y puso la cabeza entre las rodillas a la vez que respiraba lentamente para intentar calmarse. Pensó un momento; y se le ocurrió que podría salir y divertirse con sus amigos, pero inmediatamente desechó la idea, pues ninguna de sus amigas se encontraba cerca... y no había forma de comunicarse con ellas tampoco.
Entonces, estaba totalmente sola... y no quería sentirse sola pues lo detestaba: Le daba ansiedad esa total soledad acompañada del aburrimiento. E incluso pensó en salir, pero estaba sola y no se atrevía; además, sí sus padres llegaban y no la encontraban quizá se molestaran después.
Yami se levantó del sillón y tomo su laptop para poner algunas canciones; y como supuso, la música comenzó a tranquilizarla. Pero aún sin sentir que fuese suficiente, deseo poder sentirse comunicada con alguien para olvidar aquella situación que detestaba; por lo que finalmente se conectó para poder charlar con alguno de sus amigos.
Y encontró que Akita se encontraba conectado, por lo que sonrió al ver aquello; durante los últimos días había estado conectada diariamente con él, y pese a que simplemente hablaran de cosas triviales -o trataran un tema más serio-, ella encontraba sus conversaciones relajantes, amenas y divertidas; le encantaba platicar con él, más que con nadie. Por ello decidió comunicarse con él; pero en cuanto estaba por escribir un saludo, él se desconectó.
Desanimada, de pronto se dio cuenta de que Janao estaba conectado y decidió que si no había nadie más, entonces hablaría con él; pues así podría distraerse, pero en vez, fue él quién empezó a hablarle.
>> Yamile... necesito hablar contigo sobre nosotros....
>> ¿Qué sucede?
>> es sobre.... bno, sinseramente no estoy seguro d q este bien seguir saliendo sin q sepas algo...
>> ¿Eeeh? - Ella se sentía confundida y no sabia a donde iba Janao.
>> bueno te dire lo que pasa... desde el principio no estaba seguro de lo q sentía y crei q podía fingir que te quería como una novia, pero lo sierto es que aunque yo lo intentase no podía verdaderamente... intente mirart como se supone que debería...
>> ¿Qué... ? ¿Qué es lo que quieres decir?
>> esto desde el principio no ha sido del todo real, yo había echo una apuesta con mis amigos y debía cumplirla y debia elegir a 1 chica para acer q ella se interesara en mí y salieramos... y esa chica eres tu.
te elegí por q a simple vista m convenciste y me gustabas... no tanto, pero lo suficiente como para q la mayoria d mis sentimientos por ti no fuesen una mentira... pero la relación creo que sí lo fue... debiste haber sido mi amiga simplemente.... no mi novia....
Yami leyó aquello sin creerlo... estaba pasmada.
>> creo q sera mejor q esto entre nosotros ya acabe - terminó de escribir Janao
Ella comenzó a temblar... entre más leía aquello, menos podía creerlo.
¿Una apuesta?: Eso era lo había significado todo esto para Janao.
¿Acaso ella simplemente había sido un juego para Janao?
¿Un medio para demostrar o ganar algo a su costa?
Yami seguía temblando, sin saber sí lo hacía por furia o por algún otro motivo. De pronto, comenzaron a brotar lágrimas de sus ojos; lo que demostró que aquello que sentía, era tristeza....
Se sentía abatida, triste, defraudada y usada: Se sentía cómo si hubiese sido el juguete de Janao.
Sonrió con ironía, pues había sentido que él era diferente a todos. Y en el momento en que él se había "declarado", ella había jurado que era real... ¡¡Que él la querría!!! Incluso sintió que esto al menos la ayudaría; pero había resultado peor...
¿Es que acaso lo único que sería siempre, era el juguetito y distracción momentánea de todos aquellos chicos?
Su día se estaba poniendo cada vez peor, al igual que sus vacaciones. Se sentía sola y estaba sola: Sus hermanas, sus amigos, su novio, su familia... ya no había nadie. Y comenzó a llorar a rienda suelta...
Cerró la laptop y avanzó hasta su cuarto trastabillando. Todo comenzó a ponerse borroso y en ese momento, tomo una decisión precipitada.
Se acercó al botiquín y comenzó a revolver las medicinas en busca de unas pastillas especificas. Encontró los somníferos que buscaba, vació algunas pastillas en su mano y se las llevó a la boca... quería dormir profundamente.
Regresó a su habitación y como lo esperaba, comenzó a sentir sueño. Enseguida, sintió una desazón en el pecho y en el cuerpo.
Cuándo estaba cerrando sus ojos, recordó la voz de Akita diciendole "No lo hagas hermanita... por favor..." Deseo que él estuviera a su lado. Quería ver sus ojos y verlo sonreír; quería que él la abrazara y le sujetara la mano... hubiera querido que él le dijera adiós.
Pero ya era tarde, sus ojos se cerraron y fue imposible intentar volver a abrirlos. ¿Algo iba mal?
Se incorporo del sillón en la sala y avanzó hacía el pasillo, luego entró a cada de las habitaciones y se sorprendió de que todas estuviesen vacías; corrió hacía la cocina y tampoco encontró a su madre. Tomó el teléfono y marcó a su madre: no contestó. Probó marcando a su hermano y padre, pero el resultado fue el mismo.
Sintiéndose desesperada, sin saber exactamente si se debía a la preocupación de que ellos no estaban y no contestaban, o sí era la ansiedad que le daba el estar solita, se sentó en el sofá y puso la cabeza entre las rodillas a la vez que respiraba lentamente para intentar calmarse. Pensó un momento; y se le ocurrió que podría salir y divertirse con sus amigos, pero inmediatamente desechó la idea, pues ninguna de sus amigas se encontraba cerca... y no había forma de comunicarse con ellas tampoco.
Entonces, estaba totalmente sola... y no quería sentirse sola pues lo detestaba: Le daba ansiedad esa total soledad acompañada del aburrimiento. E incluso pensó en salir, pero estaba sola y no se atrevía; además, sí sus padres llegaban y no la encontraban quizá se molestaran después.
Yami se levantó del sillón y tomo su laptop para poner algunas canciones; y como supuso, la música comenzó a tranquilizarla. Pero aún sin sentir que fuese suficiente, deseo poder sentirse comunicada con alguien para olvidar aquella situación que detestaba; por lo que finalmente se conectó para poder charlar con alguno de sus amigos.
Y encontró que Akita se encontraba conectado, por lo que sonrió al ver aquello; durante los últimos días había estado conectada diariamente con él, y pese a que simplemente hablaran de cosas triviales -o trataran un tema más serio-, ella encontraba sus conversaciones relajantes, amenas y divertidas; le encantaba platicar con él, más que con nadie. Por ello decidió comunicarse con él; pero en cuanto estaba por escribir un saludo, él se desconectó.
Desanimada, de pronto se dio cuenta de que Janao estaba conectado y decidió que si no había nadie más, entonces hablaría con él; pues así podría distraerse, pero en vez, fue él quién empezó a hablarle.
>> Yamile... necesito hablar contigo sobre nosotros....
>> ¿Qué sucede?
>> es sobre.... bno, sinseramente no estoy seguro d q este bien seguir saliendo sin q sepas algo...
>> ¿Eeeh? - Ella se sentía confundida y no sabia a donde iba Janao.
>> bueno te dire lo que pasa... desde el principio no estaba seguro de lo q sentía y crei q podía fingir que te quería como una novia, pero lo sierto es que aunque yo lo intentase no podía verdaderamente... intente mirart como se supone que debería...
>> ¿Qué... ? ¿Qué es lo que quieres decir?
>> esto desde el principio no ha sido del todo real, yo había echo una apuesta con mis amigos y debía cumplirla y debia elegir a 1 chica para acer q ella se interesara en mí y salieramos... y esa chica eres tu.
te elegí por q a simple vista m convenciste y me gustabas... no tanto, pero lo suficiente como para q la mayoria d mis sentimientos por ti no fuesen una mentira... pero la relación creo que sí lo fue... debiste haber sido mi amiga simplemente.... no mi novia....
Yami leyó aquello sin creerlo... estaba pasmada.
>> creo q sera mejor q esto entre nosotros ya acabe - terminó de escribir Janao
Ella comenzó a temblar... entre más leía aquello, menos podía creerlo.
¿Una apuesta?: Eso era lo había significado todo esto para Janao.
¿Acaso ella simplemente había sido un juego para Janao?
¿Un medio para demostrar o ganar algo a su costa?
Yami seguía temblando, sin saber sí lo hacía por furia o por algún otro motivo. De pronto, comenzaron a brotar lágrimas de sus ojos; lo que demostró que aquello que sentía, era tristeza....
Se sentía abatida, triste, defraudada y usada: Se sentía cómo si hubiese sido el juguete de Janao.
Sonrió con ironía, pues había sentido que él era diferente a todos. Y en el momento en que él se había "declarado", ella había jurado que era real... ¡¡Que él la querría!!! Incluso sintió que esto al menos la ayudaría; pero había resultado peor...
¿Es que acaso lo único que sería siempre, era el juguetito y distracción momentánea de todos aquellos chicos?
Su día se estaba poniendo cada vez peor, al igual que sus vacaciones. Se sentía sola y estaba sola: Sus hermanas, sus amigos, su novio, su familia... ya no había nadie. Y comenzó a llorar a rienda suelta...
Cerró la laptop y avanzó hasta su cuarto trastabillando. Todo comenzó a ponerse borroso y en ese momento, tomo una decisión precipitada.
Se acercó al botiquín y comenzó a revolver las medicinas en busca de unas pastillas especificas. Encontró los somníferos que buscaba, vació algunas pastillas en su mano y se las llevó a la boca... quería dormir profundamente.
Regresó a su habitación y como lo esperaba, comenzó a sentir sueño. Enseguida, sintió una desazón en el pecho y en el cuerpo.
Cuándo estaba cerrando sus ojos, recordó la voz de Akita diciendole "No lo hagas hermanita... por favor..." Deseo que él estuviera a su lado. Quería ver sus ojos y verlo sonreír; quería que él la abrazara y le sujetara la mano... hubiera querido que él le dijera adiós.
Pero ya era tarde, sus ojos se cerraron y fue imposible intentar volver a abrirlos. ¿Algo iba mal?
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