Globos de helio multicolores, bolsas de regalo, peluches, parejas abrazándose, besos, confesiones, frases cursis... eso era lo que rodeaba a Yamile desde el momento en que bajó del transporte que la dejaba en la escuela.
Había pensado que el 14 de Febrero quedaría atrás con el fin de semana. Pero al parecer había parejas empedernidas a las que a pesar de ser 15 de Febrero ya, sentían la necesidad de presumir su amor; o bien que se sentían lo suficientemente culpables con sus novios, como para no regalarles nada aun cuando no se habían visto aquel domingo. Y eso hacía sentir a Yamile un vacío gigantesco en el estomago...
Jamás había sido la típica chica cursi que creía "hermoso" al día de San Valentin. De hecho, aquel día siempre le había parecido una reverenda tontería... no era más que una excusa barata para muchos. ¿Qué el "amor" no se podía expresar cualquier día o todos los días del año? ¿Acaso sólo amabas a alguién hasta que le dabas un absurdo regalo que probablemente no le gustara?
Exhaló. Por un momento deseo que el día 14 de Febrero quedara muy atrás... lejos, donde no pudiera molestarla.
Sin embargo, no eran esas demostraciones de cariño lo que la molestaba y causaba ese vacío... si no que había otra emoción en la que había evitado pensar todo el fin de semana. Esa emoción era un miedo, que se afanaba en ocultar debajo de esa... "repulsión". Pero entre más se acercaba a la puerta de la escuela, le temblaban cada vez más las piernas, recordándole aquello.
Aquel día estaba tan nerviosa y expectante, que sin darse cuenta se había dado demasiada prisa; y ahora estaba afuera de la escuela, una hora antes de lo que debía para entrar a clases. Suspiró, frustrada y asustada.
La verdad es que quería correr lejos y ocultarse, pues ahora, el haber llegado temprano podría hacer que viese a Akita llegar. ¿Y qué si él venía sonriente? ¿Significaría aquello que si había recibido una declaración ayer? ¿Y si venía con un regalo para declararse él. a alguien más?...
Sacudió la cabeza para borrar eso de su mente; no debía preocuparse... entonces, decidió que lo mejor era entrar para no ver el momento en el que él llegara.
Y adentro fue aún peor. Las cosas rebosaban aún más de cursilerísmos..... pero... quizá pudiera sacarle provecho a aquello. Y por un momento se imaginó a si misma aprovechando eso, para acercarse a Akita con la excusa de que era como festejo también del "día de la amistad"... y quizá pudiera confesarse y volverlo "día del amor"... bueno, sólo era un quizá.
― ¿Yamile? ― escuchó a la voz de Kenta, a unos pasos a un lado de ella. Se giró y lo encaró. ― ¿Qué estás haciendo tan temprano aquí?
― Ah... simplemente llegué antes ― dijo ella tratando de ocultar su nerviosismo.
― Pues me alegra verte desde antes ― le respondió él.
― ¿Tú por qué llegaste temprano? ― cambió el tema Yami, fingiendo no haberlo escuchado.
― Pues... tenía la esperanza de ver a alguien a quien quiero mucho. Además, tengo entrenamiento en el gimnasio....― Oh.... pues... pues no suena mal ― ella comenzaba a sentirse incómoda.
― ¿Quisieras acompañarme a ver el entrenamiento? ― parecía entusiasmado con aquello.
Ella lo pensó un par de segundos. Bueno, no tenía nada mejor que hacer... además, quizá ahí encontrara a Akita.... ― Sip, quiero ir ― Y ambos comenzaron a caminar hacía el área del gimnasio.
***
Cuando Yami regresaba al salón, iba sola, pues sus amigos se habían quedado en los vestidores para cambiarse y ducharse. Había sido una clase interesante; sobretodo le había encantado mirar a Akita. Debía admitir que aunque era algo muy sencillo, le gustó ver esa demostración de fuerza de él... y darse cuenta que no nada más se trataba de la fuerza natural de su complexión, si no por los músculos que se iban formando y que comenzaban a notarse.
Se sonrojó pensando en aquello. Aún le era extraño encontrarse pensando en Akita de ese modo... era el primer chico que le causaba atracción física incluso... ¿Era eso extraño?
Iba pensando en aquello, cuando una sonriente chica de cabello rosado, se le acercó corriendo mientras llevaba en brazos un peluche y un globo de helio que se movía al compás de su carrera.
― ¡Feliz día, tontita! Eres mi mejor amiga... ― le dijo Akane ― ... bueno, en ésta escuela ― completó. Y le dio un abrazó demasiado asfixiante, y más considerando que aquel ostentoso peluche fue parte del abrazo.
"I love you, I love you, I love you."... eso fue lo que se escuchó con un ruido chillon, en cuanto aquel perro de tela fue apretujado por el cuerpo de ambas chicas.
― ¿Qué es eso? ― preguntó extrañada Yamile.
― Oh. Son los regalos que me ha dado Yoshiro... ¿No son adorables? ― puso una mueca de felicidad en la cara ― ¿Ya escuchaste? Me dio éste peluche que dice que me ama... es tan bonito. Creo que cada día quiero mucho más a mi novio.
Yamile en cambio, hizo una mueca que bien pudo interpretarse como cuando ves algo chocante. Pensaba que aquello era un gesto que sobrepasaba sus límites.... no podría aceptar un regalo taaaaaan cursi. Y eso que ella era una sentimental.
― Esa mueca debe ser de envidia ― le dijo Akane con una risita ― Porque a ti nadie te ha dado nada como ésto.
― No, créeme que no quisiera que me dieran algo tan.... ugh. Soy cursi, pero no a ese grado ― y miró al peluche con disgusto.
Akane le sacó la lengua como niña pequeña y luego le sonrió. Y ambas comenzaron a avanzar hacía el salón ― ¿Ya has visto a Akita, por cierto? ¿Te has declarado?
― Sí, ya lo vi.... y no, no he podido ni hablar con él.
Y de pronto, alguien separó a las chicas, colocándose entre ellas; y fueron rodeadas de los hombros, cada una por un brazo masculino. Fue como si él hubiera sido invocado y repentinamente hubiese aparecido. Saludo a ambas y las acompañó al aula.
Una vez en el aula, Yamile tomo asiento e inmediatamente Akita se sentó en la banca tras ella. Eso dio inicio a un día de lo más curioso...
Durante el resto del día, no hablaban demasiado, pues al menos Yamile estuvo demasiado nerviosa como para entablar una conversación continua.... y el motivo de su nerviosismo, fue que él estuvo todo el día pegado a ella. No fue como si ella protestara, de hecho le agradaba, pero eso no aminoraba sus nervios.
No pudo prestar atención a las pocas clases que tuvo, ni pudo evitar sonrojarse cada vez que él se acercaba.
Hubo un momento en el día, en que ambos fueron a dar una vuelta por la escuela, caminando juntos hacía la cafetería y de regreso al aula. De hecho, Akita iba abrazando a Yamile, que sentía la cara ardiendo... ¿Esa cercanía significaba que Akita estaba interesado en ella? ¿Estaba él aprovechando también ese día? ¿O sólo significaba una manera de demostrar su cercanía como amigos? Iba ella dándole vueltas a aquello, cuando de pronto miró a Akane y Kenta mirándolos a la distancia; su amiga estaba riendo, y le hizo una seña para que se acercara.
― ¿Me disculpas? ― le dijo a Akita ― Debo ir con... ― hizo una seña en dirección a su amiga.
― Claro. Ve.
Y la pequeña chica avanzó hacía Akane.
― Eeeea, ¡Yamile! Están muy unidos hoy, ¿no? ― sonreía ― ¿Eso quiere decir que finalmente se han declarado y ya son novios?
― No... aún no lo he hecho.
― ¡¿Qué?! Pues deberías hacerlo... se ven muy bonitos juntos. Se les ve a ambos una sonrisa tímida y los ojos brillantes ― aquello hizo que el color subiera de inmediato al rostro de Yami. ¿De verdad podían ser una buena pareja? Pero justo entonces, pudo notar que Kenta (que estaba a un par de metros) la miraba con un gesto de molestia. Misma emoción que se acrecentaba al mirar al sonriente Akita... ¿Le molestaba aquello?
― No te preocupes por Kenta ― le dijo Akane, leyéndole el pensamiento ― Haz lo que a ti te plazca, no pienses por ahora en sus caprichos... ¡Ya dile lo que sientes!
Y la chica lo sabía, ya estaba oscureciendo lentamente y se le estaba acabando el tiempo. Aún así, terminaron las clases, y seguía sin ser directa con Akita. Por ello, cuando finalmente salieron del plantel, las cosas seguían "igual".
― ¿Tienes frío,? ― le pregunto Kenta, al verla temblar.
― S-sí... y eso que traigo chamarra.
Y antes de que él comenzara a quitarse la chamarra, ella sintió que algo le cubría los hombros. Era la chamarra de Akita, que le quedaba tan gigante como una cobija; y acto seguido él la enrrollo con ella, eso impidió que ella pudiera mover los brazos. Y luego la envolvió con sus brazos por detrás ― Tengo un taquito de Yami ― le susurró.
Todo eso fue suficiente para que el frío se le quitara a la chica. No supo si era por la chamarra... aunque adjudicaba más el hecho a qué él estuviera tan cerca; pues también podía sentir a su corazón latir desbocado. Y una risa alegre se escapó entre sus labios.
― ¿Podría hablar contigo... a solas? ― se atrevió finalmente a susurrarle.
― Claro ― dijo él sonriéndole cálidamente.
Ella sacó un brazo por debajo de la chamarra, y lo sujeto de la mano; luego lo llevo lejos, a donde no pudieran escucharlos los demás.
Podía escuchar a su corazón latir con fuerza, ensordeciéndola. Sentía sus piernas temblar y el calor sobre su piel.
Y como si el clima supiera que había que hacer algo, comenzó a caer una lluvia suave, capaz de bajar el calor asfixiante en ella y e infundirle el valor. Los ojos de ambos brillaban...
― T-tal vez... ya te hayas dado cuenta... de lo que sien-siento.... de mis senti-ti-mientos.... ― Tartamudeaba de nervios. Y suspiró, sintiendo como los ojos de Akita la miraban fijamente y que le robaban el aliento ― ... ésto que siento.... por ti. Porque me gustas; porque tú eres esa persona importante para mi ― De pronto su voz se hizo más segura. Finalmente lo había dicho; y luego se quedo callada. Se sentía avergonzada, no de haberse declarado, sino de no haber sido tan clara como hubiera querido.
Pero él se acercó y mirandola aun a los ojos, le dijo ― Yo siento lo mismo por tí ― No hubo falta decir nada más. Luego la rodeo entre sus brazos y le beso la frente. Ella se sentía cómoda, cobijada y feliz; incluso aunque la lluvia los mojaba, sentía que él también estaba ardiendo.
No existía nada para Yami. Sólo sentía los brazos de él, los latidos del corazón de él y su respiración acompasada, que la tranquilizaba. Y cuando inspiró el aroma en la chamarra y cuerpo de él, sintió como se perdía totalmente. Se sentía sumamente feliz.
Jamás olvidaría esa noche.
Y cuando pensaba que ya todo había pasado, y que nada podía salir ya mal.... una luz la cegó. Pudo reconocer a través de la luz, el auto que acababa de llegar; era el coche de su padre, quién miraba la escena fijamente (y parecía que lo hacía, con el ceño fruncido).
― Debo irme ― le dijo, deseando con todas sus fuerzas que Akita no malinterpretara aquello. Ya le explicaría en cuanto pudiera, lo que pasó en ese momento.
― Oh.... de acueeerdo. ― Él se agachó y volvió a besar su frente, y luego su mejilla. Y sin más ella se quitó la chamarra de él y se la entregó.
La chica avanzó con miedo hacía el auto. Su padre se veía molesto, y lo confirmó en cuanto subió y tomo asiento.
― ¿Quién es él? ¿Por qué te abrazaba?
― Es Akita... déjala de molest... ― comenzó a decir la madre, pero él la interrumpió.
― No te pregunté a ti.
― Tenía frío y me prestó su chamarra, y luego me abrazó ― No le dijo toda la verdad, por miedo; pero tampoco le mintió. Le asustaba mucho su padre enojado.
― Mañana traerás doble chamarra si es necesario. No quiero que cualquier tipo te esté abrazando ― Y en el resto del camino, no dijo nada más, ni permitió que ella lo dijera.
Aun así, pese al miedo.... ella sonreía enormemente por dentro. Finalmente lo había hecho; por fin se había declarado y había recibido la respuesta que había deseado escuchar.
Ella quería a Akita, y era algo reciproco.
Ahora, sólo esperaría para poder volver a verlo. Todo saldría bien.
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martes, 11 de marzo de 2014
martes, 18 de febrero de 2014
Capítulo 43: "El primer dibujo".
Yami despertó emocionada. Acaba de soñar con Akita y había dormido lo suficiente; motivo por el cual se sentía contenta esa mañana.
Suspiró y tomó una decisión. Saco unas cuantas hojas de papel, un lápiz y colores de madera; luego se puso a bocetar. Haría un dibujo que le gustara a Akita... uno que fuera una clara indirecta. El primer dibujo que le dedicaría...
Ya eran las 2:00 pm, cuando su madre regresó a casa y entró a la habitación de ella, con la pequeña hermana de Yamile detrás. La chica se sobresaltó al verlas abrir la puerta.
― ¿Qué haces? ― preguntó la mujer, mirando hacía el escritorio; y la pequeña niña también se acercó a ver.
― ¡Ah! Dibujaba un poco... es... es para la escuela ― dijo un poco nerviosa, sin saber si mostrárselo a su madre.
― ¿Puedo ver? ― insistió. Y antes de comprometer más a Yamile, el timbre del departamento sonó ― ¿Quien será? ― preguntó repentinamente.
― ¡Ah! Akane me mandó un mensaje, diciendo que pasaría por mi... debe ser ella ― se puso en pie y guardo sus cosas, con todo y dibujo, en la mochila.
― Entonces, ¿Ya te vas?
Luego salió del departamento y atravesó corriendo el patio para recibir a su amiga.
― ¡Tontita! ― le dijo la chica al verla ― Siempre te tardas mucho, incluso en tu propia casa... ― y rió al decir esto. Luego ambas comenzaron a caminar hacía donde tomarían el camión.
― Ay, es que mamá me entretuvo. Y yo no quería que viera mi dibujo.... por lo que me tardé en evitar ambas cosas ― se excusó.
― ¿Qué dibujaste ahora, que no querías que lo vea tu mami? Eeeea... ¡Pilla! ― dijo con sorna.
― Nada malo... ¡Malpensada! ― dijo Yami riendo. Luego detuvieron al microbus en la parada, subieron y tomaron asiento. Yami abrió su mochila y le tendió el dibujo a su amiga ― Mira. Ésto era lo que dibujé.
Akane miró la hoja que la chica le tendía. Era un dibujo donde se podía apreciar a los mismos corazones caricaturizados, que Akita había dibujado; pero ahora con la técnica de dibujo de la chica y a color. Una mano -que simulaba ser la de Yamile-, sostenía con cuidado al pequeño corazón que simulaba al de Akita (con todo y flequillo). Y había escrito un pequeño texto donde expresaba su agradecimiento, y las ganas y disposición de cuidar dicho corazón como al dueño; todo por el cariño que le tenía. Cualquier chica, habría notado que eso era prácticamente una declaración... no sólo por lo que decía el texto, sino por el esfuerzo implícito que se había tomado para hacer tan cariñosamente el dibujo.
― ¿Le darás esto? ― preguntó. Yami asintió y Akane le sonrió ― ¿También te declararas al dárselo?
Yamile suspiró y se encogió de hombros. ― Podría decirse que si... ese es el plan. Aunque no es como si fuésemos a salir después de ello...
― ¿A qué te refieres?
Bajo de la litera con una amplia sonrisa y miró su celular. Pasaban de las 10 de la mañana, pero no le importó... había descansado muy bien. Entonces notó que tenía un mensaje mandado por Akane: Le decía que estaba ansiosa por verla y que pasaría por ella a su casa aquel día.
Yami sonrió aún más al ver aquello. Quería mucho a Akane y le alegraba que su amiga estuviera tan al pendiente.
Salió de su habitación de buen humor y fue a buscar a su madre; pero como no la encontró por ningún lado, se preocupó y le marcó a su celular.
― Má' ¿Dónde estás? ― preguntó.
― "Ah. Vine a desayunar con una amiga; perdón por no avisarte..." ― le dijo la voz al otro lado de la línea ― "Desayuna tú sola, y apúrate para ir a la escuela".
Yamile suspiró; le respondió afirmativamente a su madre y colgó. Entonces avanzó hasta la cocina y se sirvió cereal en un tazón. Comenzó a desayunar aprisa y en cuanto terminó, se levantó y fue hacía su habitación. No le gustaba sentirse solitaria... por eso mismo, procuraba mantener su mente ocupada para no aburrirse y no pensar en ello. Así que comenzó a hacer su tarea; y cuando terminó ya era mediodía.
Se estiró un poco y decidió darse un baño. Aún estaba de buen humor; y eso mejoró en cuanto sintió el agua caliente recorrer su cuerpo. Cerró los ojos y se sorprendió a si misma pensando en Akita. Era evidente que él se estaba colando constantemente en sus pensamientos, por lo cual se sonrojó.
Cerró la llave de la ducha, se enrolló una toalla en la cabeza y en el cuerpo, y volvió a entrar a su habitación. Cuando terminó de vestirse y arreglarse, avanzó hasta donde se encontraba su mochila y la abrió. Buscaba la nota que Akita le había dado el día anterior... sentía cierto temor de no encontrarla y que todo hubiera sido alguna clase de mal sueño. Pero en cuanto encontró la nota, la desdobló y miro de nuevo el dibujo. Sonrió de oreja a oreja y se llevó el papel al pecho como abrazándolo. De pronto se echó a reír; no solía ser una chica muy expresiva ni romántica, pero Akita estaba haciendo florecer ese aspecto de su ser...
Con la sonrisa aún en los labios, fue hasta el escritorio y encendió la laptop. Mientras esperaba, sacó un pequeño cofresillo que tenía escondido en su closet, y metió en él aquel dibujo. Ahí guardaba sus posesiones de papel que mas apreciaba... tenía cartas y dibujos ñoños que Sayu y Kaiya le habían dado, y ahora Akita pasaba a formar parte de ese pequeño tesoro.
De regreso al monitor, entró al chat para ver con quien conversaba y llenaba las horas libres que tenía. Entonces lo vio; Akita había actualizado su estado, escribiendo: >> ¿Y o F? Waa... qué hago?"
Y el corazón de ella dio un vuelco al leerlo; un sentimiento de emoción y ansiedad... Ambas letras iníciales bailaban ante sus ojos. Sonrió temblorosamente al ver la letra 'Y', en aquella corta publicación; y casi palpó la esperanza firme ante sus ojos -¿Seré yo?- se preguntaba con alegría.... pero claro, también estaba la 'F', y ese fue el aspecto que detuvo su corazón durante un segundo. De estar indeciso ante ambas chicas, debía ser porque verdaderamente ambas eran importantes... ¿Qué tanto lo sería aquella tal F, cómo para no elegir de llano a Yamile? Pero Akita ya le había dado su supuesto corazón a Yami ¿O no?... ¿O sólo sería un juego para Akita? Se sintió frustrada. No quería pensarlo, pero cabía la posibilidad de que Akita fuera de esos chicos capaces de jugar... entonces, recordó sus ojos. ¡No! No hay manera de que sus ojos me mientan. - Se autoconvenció diciendo aquello. Sabía y sentía que Akita no le mentiría a ella.
Cerró la llave de la ducha, se enrolló una toalla en la cabeza y en el cuerpo, y volvió a entrar a su habitación. Cuando terminó de vestirse y arreglarse, avanzó hasta donde se encontraba su mochila y la abrió. Buscaba la nota que Akita le había dado el día anterior... sentía cierto temor de no encontrarla y que todo hubiera sido alguna clase de mal sueño. Pero en cuanto encontró la nota, la desdobló y miro de nuevo el dibujo. Sonrió de oreja a oreja y se llevó el papel al pecho como abrazándolo. De pronto se echó a reír; no solía ser una chica muy expresiva ni romántica, pero Akita estaba haciendo florecer ese aspecto de su ser...
Con la sonrisa aún en los labios, fue hasta el escritorio y encendió la laptop. Mientras esperaba, sacó un pequeño cofresillo que tenía escondido en su closet, y metió en él aquel dibujo. Ahí guardaba sus posesiones de papel que mas apreciaba... tenía cartas y dibujos ñoños que Sayu y Kaiya le habían dado, y ahora Akita pasaba a formar parte de ese pequeño tesoro.
De regreso al monitor, entró al chat para ver con quien conversaba y llenaba las horas libres que tenía. Entonces lo vio; Akita había actualizado su estado, escribiendo: >> ¿Y o F? Waa... qué hago?"
Y el corazón de ella dio un vuelco al leerlo; un sentimiento de emoción y ansiedad... Ambas letras iníciales bailaban ante sus ojos. Sonrió temblorosamente al ver la letra 'Y', en aquella corta publicación; y casi palpó la esperanza firme ante sus ojos -¿Seré yo?- se preguntaba con alegría.... pero claro, también estaba la 'F', y ese fue el aspecto que detuvo su corazón durante un segundo. De estar indeciso ante ambas chicas, debía ser porque verdaderamente ambas eran importantes... ¿Qué tanto lo sería aquella tal F, cómo para no elegir de llano a Yamile? Pero Akita ya le había dado su supuesto corazón a Yami ¿O no?... ¿O sólo sería un juego para Akita? Se sintió frustrada. No quería pensarlo, pero cabía la posibilidad de que Akita fuera de esos chicos capaces de jugar... entonces, recordó sus ojos. ¡No! No hay manera de que sus ojos me mientan. - Se autoconvenció diciendo aquello. Sabía y sentía que Akita no le mentiría a ella.
Suspiró y tomó una decisión. Saco unas cuantas hojas de papel, un lápiz y colores de madera; luego se puso a bocetar. Haría un dibujo que le gustara a Akita... uno que fuera una clara indirecta. El primer dibujo que le dedicaría...
Ya eran las 2:00 pm, cuando su madre regresó a casa y entró a la habitación de ella, con la pequeña hermana de Yamile detrás. La chica se sobresaltó al verlas abrir la puerta.
― ¿Qué haces? ― preguntó la mujer, mirando hacía el escritorio; y la pequeña niña también se acercó a ver.
― ¡Ah! Dibujaba un poco... es... es para la escuela ― dijo un poco nerviosa, sin saber si mostrárselo a su madre.
― ¿Puedo ver? ― insistió. Y antes de comprometer más a Yamile, el timbre del departamento sonó ― ¿Quien será? ― preguntó repentinamente.
― ¡Ah! Akane me mandó un mensaje, diciendo que pasaría por mi... debe ser ella ― se puso en pie y guardo sus cosas, con todo y dibujo, en la mochila.
― Entonces, ¿Ya te vas?
― Ajá.... espero que se cuiden. Adiós ― dijo sin más y le plantó un beso en la mejilla a su madre, a modo de despedida.
Luego salió del departamento y atravesó corriendo el patio para recibir a su amiga.
― ¡Tontita! ― le dijo la chica al verla ― Siempre te tardas mucho, incluso en tu propia casa... ― y rió al decir esto. Luego ambas comenzaron a caminar hacía donde tomarían el camión.
― Ay, es que mamá me entretuvo. Y yo no quería que viera mi dibujo.... por lo que me tardé en evitar ambas cosas ― se excusó.
― ¿Qué dibujaste ahora, que no querías que lo vea tu mami? Eeeea... ¡Pilla! ― dijo con sorna.
― Nada malo... ¡Malpensada! ― dijo Yami riendo. Luego detuvieron al microbus en la parada, subieron y tomaron asiento. Yami abrió su mochila y le tendió el dibujo a su amiga ― Mira. Ésto era lo que dibujé.
Akane miró la hoja que la chica le tendía. Era un dibujo donde se podía apreciar a los mismos corazones caricaturizados, que Akita había dibujado; pero ahora con la técnica de dibujo de la chica y a color. Una mano -que simulaba ser la de Yamile-, sostenía con cuidado al pequeño corazón que simulaba al de Akita (con todo y flequillo). Y había escrito un pequeño texto donde expresaba su agradecimiento, y las ganas y disposición de cuidar dicho corazón como al dueño; todo por el cariño que le tenía. Cualquier chica, habría notado que eso era prácticamente una declaración... no sólo por lo que decía el texto, sino por el esfuerzo implícito que se había tomado para hacer tan cariñosamente el dibujo.
― ¿Le darás esto? ― preguntó. Yami asintió y Akane le sonrió ― ¿También te declararas al dárselo?
Yamile suspiró y se encogió de hombros. ― Podría decirse que si... ese es el plan. Aunque no es como si fuésemos a salir después de ello...
― ¿A qué te refieres?
― No es como
si Akita, al saber mis sentimientos, fuera a elegirme. También tiene a otra
chica; por lo cual no debe elegirme con sólo declararme…
― ¿Sigues con
lo de la otra chica? Pero sí él ayer te dio incluso ese dibujo, y ya te dije
que eso fue una declaración a todas leguas ― habló Akane, con un dejo de
fastidio en la voz.
Yami sonrió
con cierto pesar y le contó sobre el mensaje de Akita y esa tal ‘F’ ―… pero no
importa si él no me elige a mi; no importa si finalmente no soy yo a quien elija.
― Completó Yamile al terminar de contarle.
― ¿No te
molesta? ¿De verdad eres capaz de no elegirlo? Naaah, no te creo…
― Si, me
molesta y me duele no ser yo. Y claro que preferiría saber que me quiere y
prefiere a mí. Pero… ― guardó silencio un rato para pensar, dejando a Akane en
suspenso ― sí me elige a mí y queda fuera de la escuela… ¿No crees que será más
doloroso?
― ¿Eh?
― Trata de
verlo como yo: Akita corre el riesgo de quedar fuera de la escuela. Por eso
quiero declararme; para que al menos sepa cuáles son mis sentimientos.
Entonces, sí me elige y decide querer salir conmigo, llenará mi corazón de
esperanza… me sentiré feliz. Pero debo ser cautelosa y sería muy poco –o
incluso nada- el tiempo que nos veríamos. Será doloroso para mí…
― Ya veo ―
dijo Akane, pensando en aquello ― También sería egoísta para ambos.
― Quizá por eso sea mejor que elija a esa tal… ‘F’,
sin importar quien sea.
Akane pasó el brazo sobre los hombros de su amiga y la abrazó. Le costaba trabajo comprender a Yami; y suponía que incluso a ella misma, le debía costar trabajo...
Yami empujó a su amiga, que la miró extrañada por su comportamiento hosco ― ¡Oh! Es que hemos llegado y ya debemos bajar ― se excuso con una sonrisa, al percatarse de la confusión de su amiga.
Ambas bajaron riendo y avanzaron hacía la puerta de la escuela.
***
El resto del día pasó sin mayor problema. Aunque claro, todo el tiempo Akane no paraba de presionar a Yamile para que finalmente le diera el dibujo a Akita; pero de un modo, la chica encontraba alguna excusa para retrasar aquel momento. O bien Akita estaba lejos de ella, o ambos estaban rodeados de gente; y ella quería que aquello fuera un poco más íntimo... después de todo, pensaba hacer de aquello una declaración.
Y así, finalmente llegó la noche; momento en el cual, todo el grupo de amigos salió de clases y andaba por el patio en dirección a la salida.
Yami tembló un poco y se abrazó el cuerpo; hacía frío.
― ¿Porqué no traes chamarra? ― le preguntó Takeshi, acercándose a ella.
― La olvidé... tuve que salir aprisa. Además en la tarde estaba cálido y pensé que seguiría así...
― Bueno, pues el calor hace que llueva... ― puntualizó, mostrando con un ademán el suelo de piedra del patio, que se veía mojado todavía.
― Ya. ― dijo ella cortante. No quería que además le echara en cara su descuido. Lo cierto es que desde hace un tiempo, el ánimo entre ellos dos estaba un poco brusco y se trataban hasta cierto punto, de mal modo.
Akane de pronto se interpuso salvadoramente y cortó la incomodidad, cuando sujetó a su amiga del brazo y la apartó de él.
― Deja de ser tan mala con Takeshi...
― Yo no soy... él empieza. ― Se justificó, pero Akane ni siquiera dio muestras de oírla.
Cruzaron la puerta y Akane seguía sujetándola del brazo ― ¿Ya te declaraste a Akita, o aún no? ― insistió.
― Todavía no... es que siento cierta pena.
― Deberías hacerlo ya ― aún la sujetaba e iban avanzando hacia donde se encontraba la madre de Akane, bajo un paraguas.
― Ya sé. Lo haré... debo darle el dibujo hoy.
Ambas se detuvieron debajo del paraguas, frente a la señora y la saludaron; y pronto se dieron cuenta de que todos los otros cuatro chicos (Akita, Kenta, Takeshi y Kenichi) estaban detrás de ellas pues las habían seguido. Akane volvió a acercarse al oído de su amiga y le susurró - "Ya debes decirle"
Yami sonrió y la madre de Akane las miró extrañada ― ¿Ahora que se traen entre ustedes?
― Secretos. Ya sabes, de adolescentes locas... ― Respondió únicamente su hija, sonriendo.
En eso, la madre se echó a reír; provocando que el paraguas se moviera y las gotas sobre él resbalaran. Y para buena suerte de Yami -quién era la que estaba más cercana y la más pequeña-, las gotas cayeron en sus hombros, entre su escote y su espalda. Ella soltó un pequeño gritito y sintió como su espalda se arqueaba y su piel se erizaba completamente, por la sensación de frío que se intensificó al no llevar sueter.
Se llevó ambas manos al rostro, sonrojada. Y aprovechó para cubrir su busto con el dorso de los brazos; no quería que nadie mirara aquello. Sentía las miradas confundidas de todos sobre ella, cosa que la hacía sentir abochornada.
Pero lo que más incomoda la hacía sentir era que a pesar de que las gotas de agua estuvieron heladas, sentía calor en su cuerpo.... jamás lo había sentido. Le asombraba encontrar por primera vez la sensibilidad en su cuerpo, ante una situación tan incomoda.
Akane se le acercó y se despidió de manera fugaz, rompiendo el silencio. Luego Kenichi también se despidió y dejo Yamile con los otros tres chicos. Ella, sin decir nada más, dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección a donde sus padres siempre aparcaban el auto. Quería alargar la distancia con ellos, temerosa de que hubieran malinterpretado el reciente suceso y aun avergonzada.
El bolsillo de su pantalón comenzó a destacar en la mente de la chica, recordándole que ahí guardaba lo que le daría a Akita. Pero ahora no tenía ni cara para mirarlo y menos para darle el dibujo apropiadamente.
Los cuatro se detuvieron al mismo tiempo que ella, y ellos tres comenzaron a platicar mientras ella sólo los miraba. ¿Qué debía hacer? Debía darse prisa y también ser discreta ante Kenta y Takeshi.
De pronto, pudo ver de reojo las luces de un auto; y supo que serían sus padres. Se le había agotado el tiempo.
Se acercó a los tres chicos y comenzó a despedirse de ellos, dejando a Akita al último. Cuando estuvo ante él, se puso de puntillas y fue al único al que le planto un beso en la mejilla, al mismo tiempo que sacaba el papel doblado de su bolsillo y lo colocaba en su mano. Sabiendo que estaría confundido, le susurró: "Esto es sólo para que lo mires tú".
Y sin más, se retiró ante la mirada confundida de los tres. Subió al auto y no le dio más vueltas a ello.
No había sido romántico, ni la declaración que había esperado. Pero al menos, lo había hecho... había avanzado un poco más. Y se sentía llena al haberle dado ese dibujo a Akita... un dibujo cargado de sentimiento.
― Hola pequeña ¿Él es Akita? ― le preguntó su madre, sacándola de su ensimismamiento.
― ¿Eh? Sí, él es...
― ¿Quién se supone que es el? ― preguntó secamente su padre.
― Un amigo de tu hija. Ya ves, déjala ― respondió rápidamente la mujer, en complicidad con su hija.
Yami sonrió. Le agradecía a su madre.... ahora, esperaba que Akita comprendiera un poco mejor las cosas.
― ¿Porqué no traes chamarra? ― le preguntó Takeshi, acercándose a ella.
― La olvidé... tuve que salir aprisa. Además en la tarde estaba cálido y pensé que seguiría así...
― Bueno, pues el calor hace que llueva... ― puntualizó, mostrando con un ademán el suelo de piedra del patio, que se veía mojado todavía.
― Ya. ― dijo ella cortante. No quería que además le echara en cara su descuido. Lo cierto es que desde hace un tiempo, el ánimo entre ellos dos estaba un poco brusco y se trataban hasta cierto punto, de mal modo.
Akane de pronto se interpuso salvadoramente y cortó la incomodidad, cuando sujetó a su amiga del brazo y la apartó de él.
― Deja de ser tan mala con Takeshi...
― Yo no soy... él empieza. ― Se justificó, pero Akane ni siquiera dio muestras de oírla.
Cruzaron la puerta y Akane seguía sujetándola del brazo ― ¿Ya te declaraste a Akita, o aún no? ― insistió.
― Todavía no... es que siento cierta pena.
― Deberías hacerlo ya ― aún la sujetaba e iban avanzando hacia donde se encontraba la madre de Akane, bajo un paraguas.
― Ya sé. Lo haré... debo darle el dibujo hoy.
Ambas se detuvieron debajo del paraguas, frente a la señora y la saludaron; y pronto se dieron cuenta de que todos los otros cuatro chicos (Akita, Kenta, Takeshi y Kenichi) estaban detrás de ellas pues las habían seguido. Akane volvió a acercarse al oído de su amiga y le susurró - "Ya debes decirle"
Yami sonrió y la madre de Akane las miró extrañada ― ¿Ahora que se traen entre ustedes?
― Secretos. Ya sabes, de adolescentes locas... ― Respondió únicamente su hija, sonriendo.
En eso, la madre se echó a reír; provocando que el paraguas se moviera y las gotas sobre él resbalaran. Y para buena suerte de Yami -quién era la que estaba más cercana y la más pequeña-, las gotas cayeron en sus hombros, entre su escote y su espalda. Ella soltó un pequeño gritito y sintió como su espalda se arqueaba y su piel se erizaba completamente, por la sensación de frío que se intensificó al no llevar sueter.
Se llevó ambas manos al rostro, sonrojada. Y aprovechó para cubrir su busto con el dorso de los brazos; no quería que nadie mirara aquello. Sentía las miradas confundidas de todos sobre ella, cosa que la hacía sentir abochornada.
Pero lo que más incomoda la hacía sentir era que a pesar de que las gotas de agua estuvieron heladas, sentía calor en su cuerpo.... jamás lo había sentido. Le asombraba encontrar por primera vez la sensibilidad en su cuerpo, ante una situación tan incomoda.
Akane se le acercó y se despidió de manera fugaz, rompiendo el silencio. Luego Kenichi también se despidió y dejo Yamile con los otros tres chicos. Ella, sin decir nada más, dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección a donde sus padres siempre aparcaban el auto. Quería alargar la distancia con ellos, temerosa de que hubieran malinterpretado el reciente suceso y aun avergonzada.
El bolsillo de su pantalón comenzó a destacar en la mente de la chica, recordándole que ahí guardaba lo que le daría a Akita. Pero ahora no tenía ni cara para mirarlo y menos para darle el dibujo apropiadamente.
Los cuatro se detuvieron al mismo tiempo que ella, y ellos tres comenzaron a platicar mientras ella sólo los miraba. ¿Qué debía hacer? Debía darse prisa y también ser discreta ante Kenta y Takeshi.
De pronto, pudo ver de reojo las luces de un auto; y supo que serían sus padres. Se le había agotado el tiempo.
Se acercó a los tres chicos y comenzó a despedirse de ellos, dejando a Akita al último. Cuando estuvo ante él, se puso de puntillas y fue al único al que le planto un beso en la mejilla, al mismo tiempo que sacaba el papel doblado de su bolsillo y lo colocaba en su mano. Sabiendo que estaría confundido, le susurró: "Esto es sólo para que lo mires tú".
Y sin más, se retiró ante la mirada confundida de los tres. Subió al auto y no le dio más vueltas a ello.
No había sido romántico, ni la declaración que había esperado. Pero al menos, lo había hecho... había avanzado un poco más. Y se sentía llena al haberle dado ese dibujo a Akita... un dibujo cargado de sentimiento.
― Hola pequeña ¿Él es Akita? ― le preguntó su madre, sacándola de su ensimismamiento.
― ¿Eh? Sí, él es...
― ¿Quién se supone que es el? ― preguntó secamente su padre.
― Un amigo de tu hija. Ya ves, déjala ― respondió rápidamente la mujer, en complicidad con su hija.
Yami sonrió. Le agradecía a su madre.... ahora, esperaba que Akita comprendiera un poco mejor las cosas.
viernes, 31 de enero de 2014
Capítulo 42: "El mejor regalo..."
Yami sonreía. El cielo estaba despejado, no había ni una ventisca fría y el sol incluso calentaba levemente el cuerpo; era un buen día. Se sentía a gusto mientras esperaba pacientemente a su amiga, fuera del plantel. Miró de nuevo el reloj de su celular; aunque Akane había dicho que llegaría a las 2 de la tarde y ya había pasado media hora, la chica no reprochó la tardanza. Desde que había llegado a la escuela, sentía extrañamente la sensación de que quizá ese sería un buen día y eso le animaba.
Aunque no todo había comenzado bien:
Esa misma mañana había vuelto a tener una "discusión" con su madre, que insistía en hacer de Yami un pilar para desahogarse, sin tener idea de cuanto afectaba eso a la joven...
Eso sin contar que había amanecido un poco deprimida... y todo gracias a una pesadilla que había involucrado verse a si misma, persiguiendo a Akita sin lograr alcanzarlo o siquiera hacer que él girara el rostro para verla. No había duda que esa distancia y dudas de él, habían afectado mucho a Yamile; aunque algo bueno había salido de aquello...:
Yami había decidido escribir una entrada sobre su tristeza y confusión en su fotoblog, provocando que Akita la leyera. Y aunque probablemente no sirvió para que el chico se diera cuenta de las indirectas, si hizo que él al menos le diera una imagen de un corazón; alegando que era en representación al de él, porque siempre procuraría cuidarla.
Sonrió al recordar aquello. Quizá no significara mucho ni fuera para siempre o el tipo de relación que ella quería, pero se sentía contenta de que Akita hubiera tenido ese detalle.
Sacó su reproductor mp3 y se colocó los audífonos. Miró de nuevo su celular. Ya sólo faltaban 20 minutos para que las manecillas marcaran una nueva hora... ¿Dónde estaba Akane? Su amiga había sido quién le marcó y concordó la cita antes de clases, pero ahora ni siquiera aparecía.... suspiró.... ya llegaría.
Una pequeña sonrisa melancólica se formó en su rostro, en cuanto de pronto una canción comenzó a sonar; se trataba de Be your girl. Era una canción japonesa que precisamente había conocido bajo recomendación de Akita, pero era irónico que justo la letra le hiciera pensar en él y los sentimientos que ella tenía; básicamente la cantante había tratado de expresar el amor que sentía por un chico, pero también las dudas y sufrimiento que le causaba no saber si era correspondida, y el conflicto de aceptación y negación al creerlo en brazos de otra chica...
Yami cerró los ojos casi a punto de llorar. Akita la estaba volviendo más chillona de lo normal...
De pronto sintió un suave tirón de uno de sus mechones de cabello y giró el rostro de inmediato. A la gente le gustaba eso de encontrarla desprevenida...
― ¡Tardaste mucho! ― reclamó de inmediato a su amiga.
― Nah, no seas gruñona ― le respondió con una sonrisa ― además, tú siempre me haces esperar; siempre llegas tarde.
Yami giró el rostro e hizo un puchero. No podía refutar eso.
― ¡Además yo venía enojada contigo! ― le soltó de repente Akane, con voz siseante. Quizá si estaba muy molesta...
― ¿P-por qué? ― titubeó Yami.
― Ash.... ¡¿Qué hay con eso que subiste al fotoblog?! No puedes ser tan obvia... ― le dijo ― y él no puede ser tan estúpido - completó e un susurrro.
― ¿Eh? ― Yami estaba confundida. Francamente, no entendía a su amiga en ocasiones y sus constantes cambios de parecer.
― ¡Has sido muy obvia! Y eso me molesta.... no deberías; él debe luchar por ti, no ir tú arrastrándote tras él....
― No me parece que lo haya hecho... y tampoco le veo lo malo. Si se entera, no hay ningún problema, porque no me avergüenzo de lo que siento por él.
Akane bufó, pero tan rápido como inició esa conversación, la terminó. ― ¿Qué llevas puesto en el cabello? ― preguntó cambiando su ceño fruncido por una sonrisa.
― ¿Ésto? ― Yami tomó un manojo de su cabello ― Ah... aproveché éste fin de semana para hacerme un cambio; sólo es una pequeña porción... ― le mostró el pequeño mechón a Akane ― ¿Se ve bien?
― ¡Ah! ― su amiga sonreía de oreja a oreja ― ¡Se ve precioso! El color morado te favorece mucho... ― Yami le ofreció una sonrisa ― Y sí algún día te pintamos el cabello cómo yo ¿Qué te parece?
― Así estoy bien... ― respondió un poco incomoda ― ¡Ah! ¿Porqué me has citado antes?
― Oh, eso... ― suspiró ― Pues quería comprarte un helado y platicar un poco....
― ¿Para qué o por qué me ibas a comprar un helado? ― preguntó extrañada. No había un motivo aparente... y le era extraño que la gente le diera ese tipo de detalles sin motivo; le costaba mucho aceptarlos.
― Simplemente para sacarte una sonrisa. Sé que te encanta el helado ― la abrazó ― Pero creo que ya es tarde; prometo que lo haré otro día... Mejor entremos a la escuela ¿Ok?
Yami alzó los hombros, y a su vez Akane la sujeto del brazo y la llevó hacia adentro. Ambas chicas comenzaron a caminar hacia el salón mientras iban conversando.
Así las clases comenzaron a pasar una seguida de otra. Y aunque Yami disfrutaba del aprendizaje que obtenía, anhelaba más tiempo libre para poder descanzar todo lo que no había podido dormir por culpa de las pesadillas... y de paso anhelaba pasar más tiempo con Akita. Por eso, cuando aquel día repentinamente anunciaron que saldrían temprano, Yami no protestó.
Y así fue exactamente; Akita se reunió con ellos a la salida. Simplemente fue a platicar con ellos durante un momento. Yami incluso disfrutó mucho conversando con él... pero repetinamente Akane la interrumpió.
― ¿Y si vamos ahora mismo por el helado que te prometí? ― Yamile sonrió y asintió. Apreciaba mucho a su amiga y esos pequeños detalles.
De pronto, Akita la sorprendió diciéndole ― Tienes la mochila abierta... déjame cerrarla. ― se tomo su tiempo y luego le sonrió, recibiendo el mismo gesto por parte de ella.
Takeshi la miró y con una sonrisa maliciosa le dijo ― Ha guardado algo en tu mochila, sólo fue una excusa... ― Akita no dijo nada... de hecho se quedó muy quieto; y más cuando ella se entretuvo en mirar dentro de su mochila. Y ahí estaba... una hoja doblada ¿Qué sería?
― Oye, ¿Qué e.... ― se giró para mirarlo, pero detuvo su pregunta. Akita ya iba caminando lejos de ella, y ni siquiera se despidió.... sonrió y se dispuso a alcanzarlo cuando Akane la sujeto y le dijo:
― Tontita... dijiste que iríamos por el helado. No vayas tras él; ya decidió irse... además si te quedas, podrás ver con calma eso ― luego le sonrió desvergozadamente ― Y podrás mostrarme también.
Yamile rió. Su amiga estaba suficientemente enterada en esto...
Ambas fueron a una heladería cercana y luego regresaron frente a la escuela, donde se sentaron en una banca.
― Abre el papel ― la insto Akane, y la chica volvió a sacar la especie de carta y la desdobló. De inmediato se le formo una sonrisa gigante en el rostro.
Akita había dibujado un par de corazones caricaturizados: Uno de ellos simulaba ser ella, escondida detrás del otro corazón; que a su vez llevaba el típico flequillo de Akita y estaba con los brazos extendidos, protegiéndola. Además había adjuntado una nota: "Mi regalo siempre te protegerá."
Aunque no todo había comenzado bien:
Esa misma mañana había vuelto a tener una "discusión" con su madre, que insistía en hacer de Yami un pilar para desahogarse, sin tener idea de cuanto afectaba eso a la joven...
Eso sin contar que había amanecido un poco deprimida... y todo gracias a una pesadilla que había involucrado verse a si misma, persiguiendo a Akita sin lograr alcanzarlo o siquiera hacer que él girara el rostro para verla. No había duda que esa distancia y dudas de él, habían afectado mucho a Yamile; aunque algo bueno había salido de aquello...:
Yami había decidido escribir una entrada sobre su tristeza y confusión en su fotoblog, provocando que Akita la leyera. Y aunque probablemente no sirvió para que el chico se diera cuenta de las indirectas, si hizo que él al menos le diera una imagen de un corazón; alegando que era en representación al de él, porque siempre procuraría cuidarla.
Sonrió al recordar aquello. Quizá no significara mucho ni fuera para siempre o el tipo de relación que ella quería, pero se sentía contenta de que Akita hubiera tenido ese detalle.
Sacó su reproductor mp3 y se colocó los audífonos. Miró de nuevo su celular. Ya sólo faltaban 20 minutos para que las manecillas marcaran una nueva hora... ¿Dónde estaba Akane? Su amiga había sido quién le marcó y concordó la cita antes de clases, pero ahora ni siquiera aparecía.... suspiró.... ya llegaría.
Una pequeña sonrisa melancólica se formó en su rostro, en cuanto de pronto una canción comenzó a sonar; se trataba de Be your girl. Era una canción japonesa que precisamente había conocido bajo recomendación de Akita, pero era irónico que justo la letra le hiciera pensar en él y los sentimientos que ella tenía; básicamente la cantante había tratado de expresar el amor que sentía por un chico, pero también las dudas y sufrimiento que le causaba no saber si era correspondida, y el conflicto de aceptación y negación al creerlo en brazos de otra chica...
Yami cerró los ojos casi a punto de llorar. Akita la estaba volviendo más chillona de lo normal...
De pronto sintió un suave tirón de uno de sus mechones de cabello y giró el rostro de inmediato. A la gente le gustaba eso de encontrarla desprevenida...
― ¡Tardaste mucho! ― reclamó de inmediato a su amiga.
― Nah, no seas gruñona ― le respondió con una sonrisa ― además, tú siempre me haces esperar; siempre llegas tarde.
Yami giró el rostro e hizo un puchero. No podía refutar eso.
― ¡Además yo venía enojada contigo! ― le soltó de repente Akane, con voz siseante. Quizá si estaba muy molesta...
― ¿P-por qué? ― titubeó Yami.
― Ash.... ¡¿Qué hay con eso que subiste al fotoblog?! No puedes ser tan obvia... ― le dijo ― y él no puede ser tan estúpido - completó e un susurrro.
― ¿Eh? ― Yami estaba confundida. Francamente, no entendía a su amiga en ocasiones y sus constantes cambios de parecer.
― ¡Has sido muy obvia! Y eso me molesta.... no deberías; él debe luchar por ti, no ir tú arrastrándote tras él....
― No me parece que lo haya hecho... y tampoco le veo lo malo. Si se entera, no hay ningún problema, porque no me avergüenzo de lo que siento por él.
Akane bufó, pero tan rápido como inició esa conversación, la terminó. ― ¿Qué llevas puesto en el cabello? ― preguntó cambiando su ceño fruncido por una sonrisa.
― ¿Ésto? ― Yami tomó un manojo de su cabello ― Ah... aproveché éste fin de semana para hacerme un cambio; sólo es una pequeña porción... ― le mostró el pequeño mechón a Akane ― ¿Se ve bien?
― ¡Ah! ― su amiga sonreía de oreja a oreja ― ¡Se ve precioso! El color morado te favorece mucho... ― Yami le ofreció una sonrisa ― Y sí algún día te pintamos el cabello cómo yo ¿Qué te parece?
― Así estoy bien... ― respondió un poco incomoda ― ¡Ah! ¿Porqué me has citado antes?
― Oh, eso... ― suspiró ― Pues quería comprarte un helado y platicar un poco....
― ¿Para qué o por qué me ibas a comprar un helado? ― preguntó extrañada. No había un motivo aparente... y le era extraño que la gente le diera ese tipo de detalles sin motivo; le costaba mucho aceptarlos.
― Simplemente para sacarte una sonrisa. Sé que te encanta el helado ― la abrazó ― Pero creo que ya es tarde; prometo que lo haré otro día... Mejor entremos a la escuela ¿Ok?
Yami alzó los hombros, y a su vez Akane la sujeto del brazo y la llevó hacia adentro. Ambas chicas comenzaron a caminar hacia el salón mientras iban conversando.
Así las clases comenzaron a pasar una seguida de otra. Y aunque Yami disfrutaba del aprendizaje que obtenía, anhelaba más tiempo libre para poder descanzar todo lo que no había podido dormir por culpa de las pesadillas... y de paso anhelaba pasar más tiempo con Akita. Por eso, cuando aquel día repentinamente anunciaron que saldrían temprano, Yami no protestó.
Y así fue exactamente; Akita se reunió con ellos a la salida. Simplemente fue a platicar con ellos durante un momento. Yami incluso disfrutó mucho conversando con él... pero repetinamente Akane la interrumpió.
― ¿Y si vamos ahora mismo por el helado que te prometí? ― Yamile sonrió y asintió. Apreciaba mucho a su amiga y esos pequeños detalles.
De pronto, Akita la sorprendió diciéndole ― Tienes la mochila abierta... déjame cerrarla. ― se tomo su tiempo y luego le sonrió, recibiendo el mismo gesto por parte de ella.
Takeshi la miró y con una sonrisa maliciosa le dijo ― Ha guardado algo en tu mochila, sólo fue una excusa... ― Akita no dijo nada... de hecho se quedó muy quieto; y más cuando ella se entretuvo en mirar dentro de su mochila. Y ahí estaba... una hoja doblada ¿Qué sería?
― Oye, ¿Qué e.... ― se giró para mirarlo, pero detuvo su pregunta. Akita ya iba caminando lejos de ella, y ni siquiera se despidió.... sonrió y se dispuso a alcanzarlo cuando Akane la sujeto y le dijo:
― Tontita... dijiste que iríamos por el helado. No vayas tras él; ya decidió irse... además si te quedas, podrás ver con calma eso ― luego le sonrió desvergozadamente ― Y podrás mostrarme también.
Yamile rió. Su amiga estaba suficientemente enterada en esto...
Ambas fueron a una heladería cercana y luego regresaron frente a la escuela, donde se sentaron en una banca.
― Abre el papel ― la insto Akane, y la chica volvió a sacar la especie de carta y la desdobló. De inmediato se le formo una sonrisa gigante en el rostro.
Akita había dibujado un par de corazones caricaturizados: Uno de ellos simulaba ser ella, escondida detrás del otro corazón; que a su vez llevaba el típico flequillo de Akita y estaba con los brazos extendidos, protegiéndola. Además había adjuntado una nota: "Mi regalo siempre te protegerá."
Y
extrañamente al leerlo, se sintió segura. Estaba totalmente a gusto.... le
gustaba saber que Akita estaba tan al pendiente de ella. Le agradaba saber que aunque era algo retórico, Akita le había dado aquello.
Akane que
estuvo viendo lo mismo que Yami, se atragantó con el helado. ―
E-eso... ― tosió un par de veces y se aclaró la garganta ― ¡Eso es
una declaración!
Yamile la volteó a ver,
ansiosa. ― ¿De verdad? ¿C-crees que esa era
su intención?
―
¡Claro! ― su amiga se puso de pie, emocionada ― Eso muestra indirectamente que le gustas, por eso tanto interés en defenderte ¡Es grandioso!
Ambas sonrieron; se les veía
incluso a la distancia, que estaban alegres. Akane se sentía bien por su amiga; por que él, mostrara ese interés, y verla a ella feliz. Y Yamile estaba que
rebosaba de felicidad por aquello; le brindaba más esperanza...
― Creo que
ahora sí, ha llegado el momento que seas más obvia ― le indujo con confianza ― Lo suficiente para qué ya no tenga excusas.
Yamile se comió lentamente el helado, pensando en lo que haría ahora. Ella también estaba segura; esa era la señal que estaba esperando.
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La canción que escucha Yamile se muestra en la sección "Extras..." de la parte superior; por si gustan verla, para comprender mejor lo que sentía ella.
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La canción que escucha Yamile se muestra en la sección "Extras..." de la parte superior; por si gustan verla, para comprender mejor lo que sentía ella.
viernes, 24 de enero de 2014
Capítulo 41: "En espera de una señal."
― Y entonces... ¿Qué sucede ahora? ― preguntó Yamile.
Janao estaba de frente a ella, mirándola fijamente.
Ya había pasado un día completo desde que ella accedió a escuchar lo que él tenía que decirle; por eso, luego de haber tratado de evitarlo un par de veces, finalmente él la había interceptado y ahora estaban escondidos en un pequeño pasillo oculto de la escuela. Era de noche y estaban detrás de una reja que aparentemente estaba prohibido cruzar y entre los árboles de aquel pequeño "jardín".
― Perdona, es que... estoy nervioso ― tartamudeó él ― No sé como empezar esto... me siento patético.
Ella esperó, tan paciente como podía. No sabía que quería su ex-novio, pero era cierto que estaba tratando de mantenerse calmada y no faltarle al respeto.
― Supongo que primero debo pedirte perdón. ― dijo con timidez él. Ella se quedó atónita ¿Había escuchado bien? ― Primero tengo que suplicar para que me perdones; te pido una verdadera disculpa por lo que pasó. ― Suspiró ― Todo fue un error. Sé que te dije que todo había sido una apuesta, y lo fue, pero... por otro lado sí acepté eso, fue porque me gustabas. ― Yamile estaba sorprendida, escuchando sin interrumpirle. ― Lo cierto es que estos días he tratado de tomarme ésto con calma... sé que me has visto; perdóname por haberme reído incluso frente... a ti. Espero comprendas que lo hice para complacer a esos tipos, aunque sé que fue idiota. Pero ahora... ― se pasó la lengua por los labios; estaba nervioso ― ... no me burlé a propósito, de hecho me sentí mal al hacerlo, y me doy cuenta de que me gustas más de lo que creí. Mientras fuiste mi novia y al verte siempre... me gustas cada vez más.
― ¿Eso que significa? ― preguntó ella finalmente. Estaba alterada.
― Que... quisiera que de ser posible me dieras una segunda oportunidad.
― No. ― Dijo de inmediato ella ― Escúchame. Cuando me dijiste lo de la apuesta.... si, me dolió ¿Qué esperabas que sintiera? Con una chica no se juega... fue como si una barrera se alzara y ya no puedo dejarte atrave...
― ¡Piénsalo! ― la interrumpió ― Ya sé que te lastime, y en verdad lo lamento, fui un estúpido. Pero en verdad te quiero... mírame a los ojos, puedes darte cuenta. Por eso no me respondas ahora; sólo piénsalo y dime después. ¿De acuerdo?
Yami estuvo a punto de volver a abrir la boca, pero él dio un paso al frente y le puso un dedo sobre los labios.
― Por favor ― suplicó el mientras se agachaba para mirarla a los ojos; ella no apartó la vista de esos oscuros ojos marrones, incluso aprovechó para recorrer con la mirada aquel rostro ancho de blanca piel. ― Créeme que no me hace sentir orgulloso lo que he hecho; pero esto va en serio ― dio otro paso al frente y ésta vez la rodeo con sus brazos y le planto un beso en la frente. ― De verdad te quiero Yamile, me gustas mucho... por eso esperaré un poco más. Y si finalmente decides que es imposible... ― se agachó, le besó la mejilla y se separó para mirarla de nuevo a los ojos. Sonrió. ― Piénsalo. ― Dio media vuelta y salió por dónde habían entrado. Ella se quedó ahí paralizada, viéndolo caminar. ¿Por qué repentinamente Janao hacía esto?
Ella suspiró y también salió de aquel lugar. Avanzó hasta el edificio de aulas y fue por el pasillo hasta el salón, en dónde Akane la esperaba ya.
Su amiga sonrió emocionada en cuánto la vio en la puerta del aula y de inmediato se puso en pie; corrió hasta dónde estaba Yamile, la sujetó del brazo y la "arrastró" hacia afuera del salón y al fondo del pasillo.
― ¡¿Qué te ha dicho Janao?! ― preguntó extasiada y ansiosa.
― Calmate ― le dijo Yamile ― No quiero que nos escuchen.
― Pero entonces, ya cuéntame.
Yami suspiró y le dijo sobre lo que Janao quería, sobre el fingir quererla de nuevo y querer regresar con ella ― ... así que opino que puede agarrar sus sentimientos y guardárselos en el... que yo no le voy a creer de nuevo. ― Terminó de decir ella, resuelta con aquello.
De pronto, escucharon a la voz grave de Janao, precisamente en el pasillo. Al parecer estaba alterado:
― ¡Ya te dije que me vale m****a lo que tú creas! ― gritó, mientras aún estaba de pie en la puerta. Yami se encogió un poco ante aquellas palabras ¿La habría oído? ― ¡Yo ya tome mi decisión! ¡Estoy totalmente seguro de lo que siento, y esas pen******s que dices no me harán cambiarlo! ― Salió del salón y comenzó a caminar con un andar furioso. Detrás de él salió uno de sus amigos y lo tomó del brazo...
― ¡No seas imbécil! ― le dijo aquel tipo ― Haciendo esto sólo te haces quedar mal.
― ¿Y? Sólo yo sé lo que siento ― se zafó del agarré ― Dependerá de esa elección...
Siguió caminando y esta vez no se detuvo. Su amigo en cuestión dio media vuelta para regresar al salón, y en cuanto vio a Yamile sonrió avergonzado y se apresuró a entrar.
― Pues al parecer ésto no es una mentira ¡Él va en serio! ― dijo Akane con emoción.
― ¿Lo crees? ― dudó por un segundo ― ¡No! Ya tuvo su oportunidad y me lastimó; ya sabes a quién le corresponde ésta nueva oportunidad.
― ¿Incluso aunque no te haga caso? ― le insinuó Akane.
Yami estuvo por soltarle también un comentario sagaz, pero se detuvo. Akane tenía razón... realmente no sabía si Akita le estaba poniendo atención o no.
De pronto Yoshiki salió del salón y abrazó a su novia por detrás, sorprendiendo a ambas chicas.
― ¿Me acompañas a dar una vuelta? ― le preguntó, ante lo cual Akane miró a Yami con un gesto que implicaba la pregunta de "¿Puedo dejarte sola un momento?". Yami asintió y vio como ambos se alejaban por el pasillo. Mientras, como aún tenía media hora libre sin nada que hacer, se sentó en ese mismo sitio del pasillo.
Pensó en lo que su amiga acababa de decirle. Era cierto, Akita ya no estaba con ella y aunque quizá entre ellos nunca habían sido de esos amigos que permanecían juntos todo el tiempo, la cercanía que habían tenido durante las vacaciones, había sido importante para ella.
Suspiró y se abrazó las rodillas. No quería sentirse mal por esto...
Aun así, lo extrañaba. Quería mirarlo sonreír, quería mirar sus ojos, quería saber cuales eran sus sentimientos; quería incluso saber que se sentiría besarlo...
Abrió los ojos desmesuradamente al percatarse de sus pensamientos y se sonrojó. Akita era sin duda el primer chico que le gustaba de ese modo... Pero ella al parecer, ni siquiera era suficiente para él. Akita tenía tantas chicas detrás de él, que no importaba no aclarar sus sentimientos... no importaba que estuviera indeciso entre 2 chicas, pues al parecer las dos se desvivirían por él. No importaba aclarar si al menos esa chica importante, era Yamile...
Se apretó las rodillas con más fuerza al sentir que las lágrimas comenzaban a correr desde sus ojos. No quería llorar por ésto, pero le dolía mucho.
No sabía si algún día sería correspondida, o si acaso al menos era considerada... no sabía como demostrar sus emociones a aquel chico, y temía que al hacerlo sólo fuera motivo de burla por estar equivocada en sus especulaciones. No sabía en que parte de su corazón debía guardar unos sentimientos de tal magnitud.
― ¡Yami! ― escuchó que la llamaba la voz de su mejor amiga, desde la distancia en el pasillo ― Ya viene la profesora, será mejor que te levantes ― pero no obtuvo respuesta ― No te habrás dormido ¿O sí, tontita? ― se puso de pie frente al ovillo de chica que se negaba a alzar la vista y se agachó para quedar a su altura. ― ¿Qué sucede? ― insistió.
De pronto Akane escuchó un sorbo proveniente de la nariz de la pequeña aludida y la miró con preocupación ― ¿Estás llorando? ― metió la mano entre el enredo de brazos y piernas para sujetarla del mentón y obligarla a alzar el rostro. De inmediato sintió el rostro húmedo de la chica ― ¿Qué ha pasado? ― preguntó pacientemente.
Yamile alzó el rostro finalmente y la miró con los ojos abnegados en lágrimas ― T-tengo mie-do ― respondió con la voz quebrada ― Es-estan pasando tantas cosas aquí y allá, que... ― sollozó de nuevo y no pudo continuar.
Akane la abrazó como pudo y no dijo nada más. Suponía como debía sentirse: Su mejor amiga estaba soportando el no hablar sobre los problemas que ella suponía debía tener en su casa; además aguantaba tanto como podía el permanecer con sus sentimientos ocultos... pero seguramente debía querer mucho a Akita y la tristeza y preocupación sobre todas esas cosas se le estaban viniendo encima... Sí tan solo Akita la animara ¿Por qué él seguía haciendo tantas idioteces, en vez de ver a la chica que incluso lloraba por él?
― Tranquila pequeña ― dijo la chica de cabello teñido ― De algún modo todo va mejorar... sólo se paciente ― trató de consolarla. Le alzó el rostro y le secó las lagrimas con la punta de los dedos ― Siempre me dijiste que debía sonreír; ahora te toca hacerlo a ti. Ahora mismo preocúpate por lo que tienes frente a ti... el resto ya vendrá de a poco.
Yami asintió, sorbió por la nariz; se puso en pie y sonrió pesadamente― Está bien vayamos a clases ― Aún se le notaba la fragilidad en el rostro.
Entraron a la clase. La profesora decidió ponerlos a trabajar en equipo y de inmediato Kenta, Kenichi y Takeshi decidieron integrarse con ellas. Comenzaron a trabajar los cinco juntos, pero al cabo de unos minutos Akita ingresó al salón y también se acercó a ellos.
Por un momento las defensas de Yami volvieron a venirse abajo. Mirarlo de ese modo, sin saber discernir cómo se sentía él, hizo que sus ojos comenzaran a humedecerse de nuevo... ¡Dios! ¡Era una chillona! Así que trató de evitar que el resto la mirara a los ojos. Aún así, pronto recibió un toque en el hombro y se giró; Takeshi la miraba atentamente, sin pestañear. ¿Cómo era posible que ese chico tuviera una mirada tan fría? Eso no la consolaba en lo absoluto.
― Toma ― le dijo él, tendiéndole algo que tenía sujeto entre la palma de su mano. Ella extendió su mano y recibió lo que él le daba: se trataba de un trozo doblado de una hoja de papel. Disimulada y lentamente ella extendió el papel y miró lo que él había escrito:
Yami dudó unos segundos. No sabía que tan prudente era confiar en Takeshi... pero quizá él pudiera ayudarle. Y escribió en el papel, un poco de lo que sucedía. Le escribió sobre que estaba enamorada desde hace un tiempo, de un chico que era bastante cercano a ella pero que a veces se comportaba bastante distante y frío con ella. Que estaba insegura de los sentimientos de él, pero que al menos estaba totalmente segura de los propios...
Takeshi leyó lentamente aquello. Sonrió torcidamente y escribió:
Ella se negó a revelarle a través del papel, esa información, alegando que él lo conocía bastante bien. Takeshi no quedó satisfecho y solicitó... o más bien demandó hablar con ella de frente, en cuánto se acabara la clase.
Así que cuando finalmente finalizó aquella última clase, Takeshi ya estaba esperándola recargado en una de las columnas del patio. Yami caminó lentamente y se abrazó a si misma; en esas horas de clase había lloviznado un poco y la temperatura había bajado.
― Dime ― ordenó en cuanto ella estaba frente a él, sin inmutarse por el temblor en el cuerpo de la chica.
― ¿Para que quieres saberlo? ¿Por qué tanto interés?
― Me llamó la atención la forma en la que lo describiste y el como dices quererlo tanto. Quiero saber... de quién se trata. ― Apartó la vista al ir diciendo ésto... incluso a ella le pareció como si sonriera ¿Eso era un gesto de suficiencia? Yamile estuvo a punto de soltarse a reír ante aquello ¿No estaría pensando Takeshi que se refería de algún modo a él, o sí? Aquello era irónico. Así que antes de que él malinterpretara todo, le reveló el nombre del chico que le gustaba.
La reacción de Takeshi fue inmediata. Giró el rostro y la miro extrañado.
― ¿Es en serio?
― ¿Por qué no lo haría? Si, Akita me gusta mucho.
Takeshi no le quitaba los ojos de encima ― No te conviene; ya no vayas tras él ― sentenció ― No quiero verte con él.
― ¡¿Qué?! ― se alteró ella ― ¿Cómo puedes decirme eso de pronto?
― Escúchame Yamile. Yo lo conozco de un modo que tú no...
― ¡Seguro que yo también lo conozco de un modo que tú no! ― cada vez sentía como le subía el enojo. ¿Cómo Takeshi se atrevía a decirle eso?
― Yamile... él es extraño. Créeme que en verdad lo conozco bastante... ― suspiró ― No soy nadie para decirlo pero... él ha salido con muchas chicas, bastantes.
― Eso ya lo sé; lo he supuesto. ¿Qué tiene eso que ver?
― Sabe como manipularlas, sabe jugar con los sentimientos de ellas... ― Yami tragó, tratando de deshacerse del nudo que se le había formado en la garganta ― No sé que ha pasado entre ustedes, pero lo que sea... quizá te haya engañado. Finalmente te botará...
― Yo estoy segura de lo que siento. No necesito que me des tu opinión respecto a esto. Ya he tomado mi decisión y sea lo que sea que pase, estoy dispuesta a aceptarlo de buen modo.
― Pero.... quizá hay algo que debo decirte... ― de pronto se vio interrumpido por alguien que le sujeto los hombros por detrás. Akita se había acercado a ellos sin que se dieran cuenta.
― ¿Qué se traen ustedes dos? ― preguntó él, con una sonrisa en el rostro. Yami estuvo a punto de hablar, pero Takeshi la interrumpió.
― Sólo le contaba a mi hermana, algo sobre ti ― dijo con sorna ― Oye Yamile... sabías qué... ― pero como si Akita se diera cuenta de que quizá era algo peligroso, le soltó un golpe con la palma abierta a la nuca de Takeshi, quién sonriendo con malicia no se detuvo y se acercó al oído de la chica para intentar susurrarle.
Akita de nuevo cargó contra él. En un segundo, lo siguiente que Yami vio fue a Takeshi corriendo por la explanada del patio y a Akita detrás de él; ella comenzó a reír al ver aquello... Akita iba sonriendo, aunque se le veía preocupado realmente por lo que sea que Takehi iba a revelarle, de otro modo creía conocerlo lo suficiente para suponer que no correría tras él.
Y en un instante, la escena se transformó. Sólo bastó un segundo de descuido por parte de Akita y de Yamile, para que lo siguiente que ella viera fuera a él tumbado boca abajo en el suelo; al parecer había resbalado con la superficie mojada y cayó.
Ella estuvo tentada de correr a ayudarlo, pero en cambio, dejo que él se levantara solo. Pensó que así era mejor... además ¿Debía acercarse a él?
― ¿Qué ha pasado? ― preguntó Akane al mirar también la escena. Venía tomada de la mano de Yoshiki y ahora ambos reían por lo bajo.
― No es gracioso. No deberían burlare de él... ha sido un accidente ― trató de defenderlo.
― Oh vamos. Tú también puedes reirte ― le dijo su amiga con una sonrisita ― Lo que sientes por él, no indica que no debes reirte ― Yoshiki asintió sonriendo, y Yami sintió que su amiga estaba diciendo lo correcto.
Entonces, se vio interrumpida por una llamada a su celular.
― "¿Yami? ¿Sigues adentro de la escuela?" ― preguntó la voz de su madre al otro lado de la linea.
― Ajá. ¿Dónde estás tú?
― "Estoy esperándote afuera, pero como no te veo...." ― guardo silencio un segundo ― "Tu padre y yo, ya llegamos por ti. Será mejor que salgas; yo he salido del auto para esperarte, pero él sigue ahí... y no está muy contento que digamos" ― bufó ― "¿Tardaras mucho?"
― Nop. Ya estoy fuera de clases... de hecho estoy en el patio con mis amigos. Voy... voy para allá. ―Su madre hizo un ruido en señal de asentimiento y la chica colgó.
― Era mi madre ― le explicó a Akane ― Así que ya debo irme. Al parecer mi papá no está muy a gusto...
― Ou. Está bien pequeña tontita ― le respondió. ― Cuídate. ― Se acercó y la abrazó. Luego le susurró al oído ― Espero que todo mejore pronto en tu casa; y cualquier cosa, ya sabes que me tienes a mí ― Yami se alegró, pues su amiga la conocía ya bastante bien.
Luego recorrió el patió en dirección a la entrada, y antes de salir escuchó a Akita llamándola.
― ¿Ya te vas tan pronto? ― le preguntó él. Y sin esperar respuesta se agachó y le besó la mejilla ― Pues cuídate. Espero verte mañana.
Ella sonrió. Estaba contenta de que él le hablara ― También espero verte mañana ― le respondió. Y se dió media vuelta para marcharse. Akita le alegraba la existencia.
De pronto recordó que Takeshi iba a decirle algo ¿Dónde se había metido él? Bah, seguramente ya se había marchado. Así que salió y decidió preguntarle otro día por aquello.
― Ya, sube al auto ― le dijo su madre en cuanto salió.
Ella obedeció de mala gana; comenzaban a desagradarle más los malos ratos que pasaba en su casa, que esos momentos incómodos o tristes en la escuela.
Suspiró. Quizá todo mejoraría pronto. Y con Akita... quizá lo único que ya estaba esperando, era una señal que demostrara el interes en ella; así que estaría al pendiente.
Sonrió. Tal vez la cosas no fueran tan tristes después de todo...
Janao estaba de frente a ella, mirándola fijamente.
Ya había pasado un día completo desde que ella accedió a escuchar lo que él tenía que decirle; por eso, luego de haber tratado de evitarlo un par de veces, finalmente él la había interceptado y ahora estaban escondidos en un pequeño pasillo oculto de la escuela. Era de noche y estaban detrás de una reja que aparentemente estaba prohibido cruzar y entre los árboles de aquel pequeño "jardín".
― Perdona, es que... estoy nervioso ― tartamudeó él ― No sé como empezar esto... me siento patético.
Ella esperó, tan paciente como podía. No sabía que quería su ex-novio, pero era cierto que estaba tratando de mantenerse calmada y no faltarle al respeto.
― Supongo que primero debo pedirte perdón. ― dijo con timidez él. Ella se quedó atónita ¿Había escuchado bien? ― Primero tengo que suplicar para que me perdones; te pido una verdadera disculpa por lo que pasó. ― Suspiró ― Todo fue un error. Sé que te dije que todo había sido una apuesta, y lo fue, pero... por otro lado sí acepté eso, fue porque me gustabas. ― Yamile estaba sorprendida, escuchando sin interrumpirle. ― Lo cierto es que estos días he tratado de tomarme ésto con calma... sé que me has visto; perdóname por haberme reído incluso frente... a ti. Espero comprendas que lo hice para complacer a esos tipos, aunque sé que fue idiota. Pero ahora... ― se pasó la lengua por los labios; estaba nervioso ― ... no me burlé a propósito, de hecho me sentí mal al hacerlo, y me doy cuenta de que me gustas más de lo que creí. Mientras fuiste mi novia y al verte siempre... me gustas cada vez más.
― ¿Eso que significa? ― preguntó ella finalmente. Estaba alterada.
― Que... quisiera que de ser posible me dieras una segunda oportunidad.
― No. ― Dijo de inmediato ella ― Escúchame. Cuando me dijiste lo de la apuesta.... si, me dolió ¿Qué esperabas que sintiera? Con una chica no se juega... fue como si una barrera se alzara y ya no puedo dejarte atrave...
― ¡Piénsalo! ― la interrumpió ― Ya sé que te lastime, y en verdad lo lamento, fui un estúpido. Pero en verdad te quiero... mírame a los ojos, puedes darte cuenta. Por eso no me respondas ahora; sólo piénsalo y dime después. ¿De acuerdo?
Yami estuvo a punto de volver a abrir la boca, pero él dio un paso al frente y le puso un dedo sobre los labios.
― Por favor ― suplicó el mientras se agachaba para mirarla a los ojos; ella no apartó la vista de esos oscuros ojos marrones, incluso aprovechó para recorrer con la mirada aquel rostro ancho de blanca piel. ― Créeme que no me hace sentir orgulloso lo que he hecho; pero esto va en serio ― dio otro paso al frente y ésta vez la rodeo con sus brazos y le planto un beso en la frente. ― De verdad te quiero Yamile, me gustas mucho... por eso esperaré un poco más. Y si finalmente decides que es imposible... ― se agachó, le besó la mejilla y se separó para mirarla de nuevo a los ojos. Sonrió. ― Piénsalo. ― Dio media vuelta y salió por dónde habían entrado. Ella se quedó ahí paralizada, viéndolo caminar. ¿Por qué repentinamente Janao hacía esto?
Ella suspiró y también salió de aquel lugar. Avanzó hasta el edificio de aulas y fue por el pasillo hasta el salón, en dónde Akane la esperaba ya.
Su amiga sonrió emocionada en cuánto la vio en la puerta del aula y de inmediato se puso en pie; corrió hasta dónde estaba Yamile, la sujetó del brazo y la "arrastró" hacia afuera del salón y al fondo del pasillo.
― ¡¿Qué te ha dicho Janao?! ― preguntó extasiada y ansiosa.
― Calmate ― le dijo Yamile ― No quiero que nos escuchen.
― Pero entonces, ya cuéntame.
Yami suspiró y le dijo sobre lo que Janao quería, sobre el fingir quererla de nuevo y querer regresar con ella ― ... así que opino que puede agarrar sus sentimientos y guardárselos en el... que yo no le voy a creer de nuevo. ― Terminó de decir ella, resuelta con aquello.
De pronto, escucharon a la voz grave de Janao, precisamente en el pasillo. Al parecer estaba alterado:
― ¡Ya te dije que me vale m****a lo que tú creas! ― gritó, mientras aún estaba de pie en la puerta. Yami se encogió un poco ante aquellas palabras ¿La habría oído? ― ¡Yo ya tome mi decisión! ¡Estoy totalmente seguro de lo que siento, y esas pen******s que dices no me harán cambiarlo! ― Salió del salón y comenzó a caminar con un andar furioso. Detrás de él salió uno de sus amigos y lo tomó del brazo...
― ¡No seas imbécil! ― le dijo aquel tipo ― Haciendo esto sólo te haces quedar mal.
― ¿Y? Sólo yo sé lo que siento ― se zafó del agarré ― Dependerá de esa elección...
Siguió caminando y esta vez no se detuvo. Su amigo en cuestión dio media vuelta para regresar al salón, y en cuanto vio a Yamile sonrió avergonzado y se apresuró a entrar.
― Pues al parecer ésto no es una mentira ¡Él va en serio! ― dijo Akane con emoción.
― ¿Lo crees? ― dudó por un segundo ― ¡No! Ya tuvo su oportunidad y me lastimó; ya sabes a quién le corresponde ésta nueva oportunidad.
― ¿Incluso aunque no te haga caso? ― le insinuó Akane.
Yami estuvo por soltarle también un comentario sagaz, pero se detuvo. Akane tenía razón... realmente no sabía si Akita le estaba poniendo atención o no.
De pronto Yoshiki salió del salón y abrazó a su novia por detrás, sorprendiendo a ambas chicas.
― ¿Me acompañas a dar una vuelta? ― le preguntó, ante lo cual Akane miró a Yami con un gesto que implicaba la pregunta de "¿Puedo dejarte sola un momento?". Yami asintió y vio como ambos se alejaban por el pasillo. Mientras, como aún tenía media hora libre sin nada que hacer, se sentó en ese mismo sitio del pasillo.
Pensó en lo que su amiga acababa de decirle. Era cierto, Akita ya no estaba con ella y aunque quizá entre ellos nunca habían sido de esos amigos que permanecían juntos todo el tiempo, la cercanía que habían tenido durante las vacaciones, había sido importante para ella.
Suspiró y se abrazó las rodillas. No quería sentirse mal por esto...
Aun así, lo extrañaba. Quería mirarlo sonreír, quería mirar sus ojos, quería saber cuales eran sus sentimientos; quería incluso saber que se sentiría besarlo...
Abrió los ojos desmesuradamente al percatarse de sus pensamientos y se sonrojó. Akita era sin duda el primer chico que le gustaba de ese modo... Pero ella al parecer, ni siquiera era suficiente para él. Akita tenía tantas chicas detrás de él, que no importaba no aclarar sus sentimientos... no importaba que estuviera indeciso entre 2 chicas, pues al parecer las dos se desvivirían por él. No importaba aclarar si al menos esa chica importante, era Yamile...
Se apretó las rodillas con más fuerza al sentir que las lágrimas comenzaban a correr desde sus ojos. No quería llorar por ésto, pero le dolía mucho.
No sabía si algún día sería correspondida, o si acaso al menos era considerada... no sabía como demostrar sus emociones a aquel chico, y temía que al hacerlo sólo fuera motivo de burla por estar equivocada en sus especulaciones. No sabía en que parte de su corazón debía guardar unos sentimientos de tal magnitud.
― ¡Yami! ― escuchó que la llamaba la voz de su mejor amiga, desde la distancia en el pasillo ― Ya viene la profesora, será mejor que te levantes ― pero no obtuvo respuesta ― No te habrás dormido ¿O sí, tontita? ― se puso de pie frente al ovillo de chica que se negaba a alzar la vista y se agachó para quedar a su altura. ― ¿Qué sucede? ― insistió.
De pronto Akane escuchó un sorbo proveniente de la nariz de la pequeña aludida y la miró con preocupación ― ¿Estás llorando? ― metió la mano entre el enredo de brazos y piernas para sujetarla del mentón y obligarla a alzar el rostro. De inmediato sintió el rostro húmedo de la chica ― ¿Qué ha pasado? ― preguntó pacientemente.
Yamile alzó el rostro finalmente y la miró con los ojos abnegados en lágrimas ― T-tengo mie-do ― respondió con la voz quebrada ― Es-estan pasando tantas cosas aquí y allá, que... ― sollozó de nuevo y no pudo continuar.
Akane la abrazó como pudo y no dijo nada más. Suponía como debía sentirse: Su mejor amiga estaba soportando el no hablar sobre los problemas que ella suponía debía tener en su casa; además aguantaba tanto como podía el permanecer con sus sentimientos ocultos... pero seguramente debía querer mucho a Akita y la tristeza y preocupación sobre todas esas cosas se le estaban viniendo encima... Sí tan solo Akita la animara ¿Por qué él seguía haciendo tantas idioteces, en vez de ver a la chica que incluso lloraba por él?
― Tranquila pequeña ― dijo la chica de cabello teñido ― De algún modo todo va mejorar... sólo se paciente ― trató de consolarla. Le alzó el rostro y le secó las lagrimas con la punta de los dedos ― Siempre me dijiste que debía sonreír; ahora te toca hacerlo a ti. Ahora mismo preocúpate por lo que tienes frente a ti... el resto ya vendrá de a poco.
Yami asintió, sorbió por la nariz; se puso en pie y sonrió pesadamente― Está bien vayamos a clases ― Aún se le notaba la fragilidad en el rostro.
Entraron a la clase. La profesora decidió ponerlos a trabajar en equipo y de inmediato Kenta, Kenichi y Takeshi decidieron integrarse con ellas. Comenzaron a trabajar los cinco juntos, pero al cabo de unos minutos Akita ingresó al salón y también se acercó a ellos.
Por un momento las defensas de Yami volvieron a venirse abajo. Mirarlo de ese modo, sin saber discernir cómo se sentía él, hizo que sus ojos comenzaran a humedecerse de nuevo... ¡Dios! ¡Era una chillona! Así que trató de evitar que el resto la mirara a los ojos. Aún así, pronto recibió un toque en el hombro y se giró; Takeshi la miraba atentamente, sin pestañear. ¿Cómo era posible que ese chico tuviera una mirada tan fría? Eso no la consolaba en lo absoluto.
― Toma ― le dijo él, tendiéndole algo que tenía sujeto entre la palma de su mano. Ella extendió su mano y recibió lo que él le daba: se trataba de un trozo doblado de una hoja de papel. Disimulada y lentamente ella extendió el papel y miró lo que él había escrito:
"¿Qué te sucede ahora? Hace días te he notado distante... y sé por tu mirada que algo te pasa y tienes ganas de llorar. Incluso es como si tu aura... hubiera cambiado: Se está apagando tu esencia. Supongo que sabes que puedes confiar en mi... dime que te está pasando."
Yami dudó unos segundos. No sabía que tan prudente era confiar en Takeshi... pero quizá él pudiera ayudarle. Y escribió en el papel, un poco de lo que sucedía. Le escribió sobre que estaba enamorada desde hace un tiempo, de un chico que era bastante cercano a ella pero que a veces se comportaba bastante distante y frío con ella. Que estaba insegura de los sentimientos de él, pero que al menos estaba totalmente segura de los propios...
Takeshi leyó lentamente aquello. Sonrió torcidamente y escribió:
"¿De quién se trata?".
Ella se negó a revelarle a través del papel, esa información, alegando que él lo conocía bastante bien. Takeshi no quedó satisfecho y solicitó... o más bien demandó hablar con ella de frente, en cuánto se acabara la clase.
Así que cuando finalmente finalizó aquella última clase, Takeshi ya estaba esperándola recargado en una de las columnas del patio. Yami caminó lentamente y se abrazó a si misma; en esas horas de clase había lloviznado un poco y la temperatura había bajado.
― Dime ― ordenó en cuanto ella estaba frente a él, sin inmutarse por el temblor en el cuerpo de la chica.
― ¿Para que quieres saberlo? ¿Por qué tanto interés?
― Me llamó la atención la forma en la que lo describiste y el como dices quererlo tanto. Quiero saber... de quién se trata. ― Apartó la vista al ir diciendo ésto... incluso a ella le pareció como si sonriera ¿Eso era un gesto de suficiencia? Yamile estuvo a punto de soltarse a reír ante aquello ¿No estaría pensando Takeshi que se refería de algún modo a él, o sí? Aquello era irónico. Así que antes de que él malinterpretara todo, le reveló el nombre del chico que le gustaba.
La reacción de Takeshi fue inmediata. Giró el rostro y la miro extrañado.
― ¿Es en serio?
― ¿Por qué no lo haría? Si, Akita me gusta mucho.
Takeshi no le quitaba los ojos de encima ― No te conviene; ya no vayas tras él ― sentenció ― No quiero verte con él.
― ¡¿Qué?! ― se alteró ella ― ¿Cómo puedes decirme eso de pronto?
― Escúchame Yamile. Yo lo conozco de un modo que tú no...
― ¡Seguro que yo también lo conozco de un modo que tú no! ― cada vez sentía como le subía el enojo. ¿Cómo Takeshi se atrevía a decirle eso?
― Yamile... él es extraño. Créeme que en verdad lo conozco bastante... ― suspiró ― No soy nadie para decirlo pero... él ha salido con muchas chicas, bastantes.
― Eso ya lo sé; lo he supuesto. ¿Qué tiene eso que ver?
― Sabe como manipularlas, sabe jugar con los sentimientos de ellas... ― Yami tragó, tratando de deshacerse del nudo que se le había formado en la garganta ― No sé que ha pasado entre ustedes, pero lo que sea... quizá te haya engañado. Finalmente te botará...
― Yo estoy segura de lo que siento. No necesito que me des tu opinión respecto a esto. Ya he tomado mi decisión y sea lo que sea que pase, estoy dispuesta a aceptarlo de buen modo.
― Pero.... quizá hay algo que debo decirte... ― de pronto se vio interrumpido por alguien que le sujeto los hombros por detrás. Akita se había acercado a ellos sin que se dieran cuenta.
― ¿Qué se traen ustedes dos? ― preguntó él, con una sonrisa en el rostro. Yami estuvo a punto de hablar, pero Takeshi la interrumpió.
― Sólo le contaba a mi hermana, algo sobre ti ― dijo con sorna ― Oye Yamile... sabías qué... ― pero como si Akita se diera cuenta de que quizá era algo peligroso, le soltó un golpe con la palma abierta a la nuca de Takeshi, quién sonriendo con malicia no se detuvo y se acercó al oído de la chica para intentar susurrarle.
Akita de nuevo cargó contra él. En un segundo, lo siguiente que Yami vio fue a Takeshi corriendo por la explanada del patio y a Akita detrás de él; ella comenzó a reír al ver aquello... Akita iba sonriendo, aunque se le veía preocupado realmente por lo que sea que Takehi iba a revelarle, de otro modo creía conocerlo lo suficiente para suponer que no correría tras él.
Y en un instante, la escena se transformó. Sólo bastó un segundo de descuido por parte de Akita y de Yamile, para que lo siguiente que ella viera fuera a él tumbado boca abajo en el suelo; al parecer había resbalado con la superficie mojada y cayó.
Ella estuvo tentada de correr a ayudarlo, pero en cambio, dejo que él se levantara solo. Pensó que así era mejor... además ¿Debía acercarse a él?
― ¿Qué ha pasado? ― preguntó Akane al mirar también la escena. Venía tomada de la mano de Yoshiki y ahora ambos reían por lo bajo.
― No es gracioso. No deberían burlare de él... ha sido un accidente ― trató de defenderlo.
― Oh vamos. Tú también puedes reirte ― le dijo su amiga con una sonrisita ― Lo que sientes por él, no indica que no debes reirte ― Yoshiki asintió sonriendo, y Yami sintió que su amiga estaba diciendo lo correcto.
Entonces, se vio interrumpida por una llamada a su celular.
― "¿Yami? ¿Sigues adentro de la escuela?" ― preguntó la voz de su madre al otro lado de la linea.
― Ajá. ¿Dónde estás tú?
― "Estoy esperándote afuera, pero como no te veo...." ― guardo silencio un segundo ― "Tu padre y yo, ya llegamos por ti. Será mejor que salgas; yo he salido del auto para esperarte, pero él sigue ahí... y no está muy contento que digamos" ― bufó ― "¿Tardaras mucho?"
― Nop. Ya estoy fuera de clases... de hecho estoy en el patio con mis amigos. Voy... voy para allá. ―Su madre hizo un ruido en señal de asentimiento y la chica colgó.
― Era mi madre ― le explicó a Akane ― Así que ya debo irme. Al parecer mi papá no está muy a gusto...
― Ou. Está bien pequeña tontita ― le respondió. ― Cuídate. ― Se acercó y la abrazó. Luego le susurró al oído ― Espero que todo mejore pronto en tu casa; y cualquier cosa, ya sabes que me tienes a mí ― Yami se alegró, pues su amiga la conocía ya bastante bien.
Luego recorrió el patió en dirección a la entrada, y antes de salir escuchó a Akita llamándola.
― ¿Ya te vas tan pronto? ― le preguntó él. Y sin esperar respuesta se agachó y le besó la mejilla ― Pues cuídate. Espero verte mañana.
Ella sonrió. Estaba contenta de que él le hablara ― También espero verte mañana ― le respondió. Y se dió media vuelta para marcharse. Akita le alegraba la existencia.
De pronto recordó que Takeshi iba a decirle algo ¿Dónde se había metido él? Bah, seguramente ya se había marchado. Así que salió y decidió preguntarle otro día por aquello.
― Ya, sube al auto ― le dijo su madre en cuanto salió.
Ella obedeció de mala gana; comenzaban a desagradarle más los malos ratos que pasaba en su casa, que esos momentos incómodos o tristes en la escuela.
Suspiró. Quizá todo mejoraría pronto. Y con Akita... quizá lo único que ya estaba esperando, era una señal que demostrara el interes en ella; así que estaría al pendiente.
Sonrió. Tal vez la cosas no fueran tan tristes después de todo...
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