jueves, 15 de marzo de 2012

Capitulo 24: "Lluvia"

Yami tomo el celular que hasta hace un momento estaba sonando y contesto sin conocer el número en pantalla ― ¿Hola?

¡Bonjour mademoiselle! ― dijo la voz de Janao al otro lado de la linea. Eso si que era sorpresivo. ― ¿Cómo va tu mañana?

― Hola niño. ― rió extrañada ― Va bien, gracias por preguntar. Aaaaam.... ¿Por qué y cómo me has llamado? ¿Sucede algo?

― Bueno, estaba pensando en que hoy va a ser una convención de cómic y manga; y ya que a ti te gusta eso... ¿Te gustaría ir conmigo? ― se le escuchaba animado.

― ¿Contigo? ¿Hoy? ― respondió ella, en un tono de sorpresa.

― Claro, si gustas podemos ir. No te preocupes, yo pagaría tu boleto de entrada y lo que gustes. Podemos vernos en algún lugar y de ahí ir; o vernos directamente en el sitio de la convención. No estaríamos solos, ya que acabo de localizar a Takeshi, Akane y Kenta, y ellos irán; y pues ya he quedado de verlos a las 10. Y pensé también que te gustaría ir... además de que si te incomoda, no estarás solo conmigo. ¿Qué dices? ¿Irás?

― Es que... es que... bueno, faltan sólo un par de horas para ir y no creo estar lista;  además, no creo que me dejen ir.... ― pero en el fondo, el verdadero motivo de negar la invitación era porque de aceptarla, estaría aceptando un poco más su relación. Y aunque ya se hubieran besado, aceptar una invitación de él y verse en un asunto extraescolar.... era algo que aún no estaba lista para hacer.

― Está bien. Supongo que entonces no te dejaran... Pero, ¿Iras al menos a la escuela hoy? ― Yami sonrió con ironía al escucharlo. ¿Acaso se le oía decepcionado?

― Sip. Es el último día... además, quede antes con Akane de que nos veríamos hoy allá.

― De acuerdo, nos vemos allá entonces. ― Y sin más, él colgó.

***

Yami cruzó la puerta de la escuela y avanzó por el patio. De pronto miró a sus amigos platicando a la distancia y se acercó a ellos. Recibió el saludo de Akane y Kenta primero, y notó que Janao no estaba -Akane le dijo que él se había ido a resolver un asunto-.

Entonces a lo lejos vio a Akita y Takeshi, este último, al verla se acercó y la abrazó ― Hola hermana. ― Yami se separo de él y lo miro fijamente ― ¿Te has cortado el cabello? ¡Pensé que te gustaba usarlo largo!

― Sí. Pero circunstancias de hoy, me hicieron cortarlo...

Yami permaneció hablando con él un rato. Él sonreía, y se veía bien... así que ella también estuvo riendo y sintiéndose feliz de estar con él. ― Hoy pareces estar más alegre de lo usual; lo cual realmente no es usual. ― comentó ella intrigada.

― Bueno, es que hoy... ha sucedido algo que me ha puesto muy feliz.

― Me alegro por ti ― dijo ella sonriéndole

En ese momento Takeshi de alejó de ella y Akane aprovecho para alejarla aún más de él.

― ¿Qué sucede? ― le preguntó Yami confundida por la brusca manera en que su amiga la había jalado del brazo, sólo para apartarla del resto y tener su exclusiva atención.

― Yo... bueno hay algo que deberías saber; aunque la verdad no sé que tan buena idea sea... ― contestó Akane con vacilación ― Es que...― cerró los ojos y suspiro. Algo no iba bien. ― Baaah... pienso que es importante que sepas; deberías saberlo. Se trata de Takeshi y su alegre animo el día de hoy... ¿Lo has notado?

― ¿De qué se trata? ― preguntó Yamile con ansiedad.

― Bueno, hace rato estábamos en la convención y noté la forma curiosa que tiene hoy de actuar: esa alegría. E incluso él me contó lo que lo tenía tan... contento. Y pienso, que tú realmente debes saber el motivo de porque está feliz. Esto no es fácil; Takeshi ha conseguido una novia... ― su amiga  escrutó el rostro de Yami, esperando ver que reacción tendría.

Yamile no podía creer lo que Akane acababa de decirle, tardó un momento en asimilar lo que su amiga le había dicho...  ¿Novia?...  Le resultaba difícil digerir aquella información; ¿Era eso posible?... Lo miró. Sonreía y parecía feliz. Debía ser cierto; pero ¿Una simple  chica, sería capaz de cambiar su actitud? Sí. Era posible sí él realmente la quería.― No lo entiendo; pensé que él no... dejo en claro que... dijo... nadie..... ― balbuceaba Yami, cada vez más con la garganta seca.

Akane la miró con melancolía, y justo cuándo iba a tomar la mano de Yami, ella la apartó de un empujón y comenzó a caminar para apartarse de ahí poco a poco. Luego, se hecho a correr para alejarse de la visión del sonriente Takeshi. Se sentía defraudada... decepcionada... ¡No podía creerlo!

― ¡Espera! ― le gritó su amiga intentando alcanzarla. Pero Yamile no hizo caso. No quería saber nada de nadie; todo le parecía irreal en ese momento.

Llegó al extremo de otro de los patios de la escuela; entonces fue cuando sus rodillas falsearon y casi se vino abajo. ― ¡Pensé que no te detendrías! ― le dijo Akane exhausta, corriendo detrás de ella.

Yami se giró y encaró a su amiga. Pero al tenerla cerca, lo primero que hizo fue acercarse a ella y abrazarla. ― Sabes... me había hecho a la idea de dejar a Takeshi a un lado, porque... porque creí que todo estaría bien. Pensé que... él no me elegiría nunca y al final me hice a la idea. Porque además pensé que él no podría elegir a nadie, ni andar con nadie por su forma de ser y todo lo que decía. Esos pensamientos me consolaron y por eso acepté el dejarlo de lado...― su voz, comenzó a escucharse pastosa; casi a punto de llorar ― Sentí que... si no era mio, ni de nadie, todo estaría bien... pero... p.pero... ― por fin las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos lentamente y su voz se fue apagando poco a poco. ― ¿Te dijo por qué a ella sí la aceptó?

― Yo.... ― Akane tenía una expresión de confusión. Sopesaba si debía continuar diciendole aquello o si debía parar. ― Al parecer, dijo que era una amiga suya, de su anterior escuela; y que al verla de nuevo, ella le gustó tanto que él le preguntó sobre si quería salir con él.... y ella aceptó. ― dijo Akane, todavía dudando de que eso fuera correcto para Yami. Poco a poco gotitas leves de lluvia comenzaron a caer....

― Así que fue él quien eligió... ― sonrió cansinamente. ― Entonces... sí él pudo elegir a alguien, y ese alguien no fui yo, es porque... ― su voz fue ahogada en ese momento por el sonido de un relámpago, y la lluvia comenzó a caer al mismo tiempo que se le desbordaban las lágrimas.

Ella pensó, que todo esto era culpa suya. Había sido tonta al creer que podía gustarle a él... o tonta al creer, que él no la elegía porque no podía querer a nadie. Pero lo cierto es que sentía que no la había elegido porque al fin y al cabo, ella había sido insuficiente para él. Insuficiente para que él la viera como una mujer, insuficiente para llamar su atención, insuficiente para que él la viera como algo más que una amiga. Pero aún así, esa chica, con sólo verla una vez lo había llenado y había hecho que él se fijara en ella. Se sintió furiosa, por que por más esfuerzos que Yami hizo, nunca lo logro. Ella simplemente, era insuficiente...

Yami escuchó pasos a la distancia y liberó del abrazo a Akane. Al separarse, la lluvia le refrescó el rostro y se combinó con las lágrimas.  Intentó limpiarse un poco el rostro y se dio media vuelta para ver quién se había acercado a ellas.

Akita estaba empapado y la miraba fijamente. ― Her-hermanita... ¿Te encuentras bien? ― preguntó él, al verle la expresión en su rostro.

― Sí ― contesto secamente.

― ¿Segura? Parece qué...

― Solamente me siento mal; me duele la cabeza. ― respondió ella, mirándolo a los ojos.

― Pero... ―  Él tenía cierta mirada en sus ojos, que hizo que ella quisiera abrazarlo; y al mismo tiempo deseaba alejarse lo más que pudiese de él. ¿Qué estaba sucediéndole a Akita en sus ojos? ¿Es que, acaso Yami estaba condenada a no ver de nuevo esos ojos brillantes? Es que, ¿Tan mal aspecto tenía ella y tan mal hacía sentir a Akita, que él tenía que verla con tanta lastima y tristeza?

― No es nada... ― dijo ella al cabo de un rato, y se giró hacía Akane sonriéndole. ― Regresemos con todos los demás ¿De acuerdo? Ya se me pasara el dolor. ― entonces caminó con ella a su lado, y Akita siguiéndolas de cerca.

Fue curioso para ella, fingir que nada le pasaba; sonreír y divertirse con sus amigos bajo la lluvia. Pero durante todo ese tiempo, ella no se apartó de la lluvia pues le refrescaba los ojos y evitaba que se notaran demasiado las lágrimas que derramaba por el dolor que sentía. Así que intentaba, distraerse una y otra vez al mirarlos a ellos...

El día siguió pasando, sin clases ni nada que hacer. Y ella evitó también en todo momento quedarse a solas con Takeshi; pues el simple hecho de verlo así, sonriente mientras ella se sentía terrible, la hacía sentirse aún peor.

Pero no fue, sino hasta que Janao llegó ese día, que ella deseo largarse de una buena vez de ahí. No deseaba tener que mirarlo y sonreírle; no deseaba abrazarlo... no deseaba que la viesen ese día con él. Pero en vez de eso, se quedó a su lado, pues tampoco deseaba lastimar a Janao solamente porque la habían lastimado ese día.

Sí que estaba comportándose como una estúpida...

Al cabo de un rato, ya sin poder soportarlo más, ella decidió que ya podía irse a su casa sin llamar la atención. Entonces comenzó a despedirse de todos, evitando un poco a Takeshi e incluso a Janao; pero justo cuando se iba a ir, Takeshi la llamó desde detrás. Y cuando iba a girar para verlo, Janao la tomó en brazos y la levantó del suelo para besarla.

― Debo... irme... ―  balbuceo ella como pudo, aún con los labios pegados a los de él.

―  Lo siento... ―  dijo él soltándola ― Es que, después de éste día puede que no nos veamos durante todas las vacaciones... y quise hacer esto antes...

―  No importa. ―  En ese momento, Yami recordó a Takeshi y se giro para mirarlo; pero él ya se había apartado de ella. En vez, se topo con Akita y esa miradilla de ojos apagados; y al cabo de un rato, él también se dio la vuelta y se apartó de ella.

Una estúpida...

Entonces sintiéndose repentinamente preocupada, e inútil por aún no poder hacer nada con Akita y esa mirada que persistía; y así, dejo a Janao solo- Avanzó hacía la única persona que pensó podría ayudarla...

―  Heeey... Kenichi.― dijo una vez teniéndolo enfrente. ―  Necesito que me hagas un favor...

Kenichi era hasta ahora, un buen amigo. Era en muchos sentidos alguien neutral; alguien a quién todos hablaban y no tomaba partido con nadie a menos que lo considerara necesario. Confiable, amable y por lo visto un cómplice de ayuda... Además, había notado que él y Akita comenzaban a hablar más, y decidió que podía usar eso a su favor...

―  ¿Qué sucede? ―  preguntó él.

―  Es sobre Akita. Sé que eres un buen amigo de él; se llevan bien. Pues, por favor, me gustaría usar esa ventaja... por qué... necesito que averigües que le sucede a Akita. Quisiera que me ayudes a averiguar por qué tiene esa mirada; a saber que lo ha estado atormentando... por favor, necesito saberlo; quiero ayudarlo, y por eso lo necesito.

Kenichi permaneció mirando hacía la nada un momento, y luego respondió: ― Suena lógico, y quizá sea buena idea de tu parte. Algo complicado, por su forma de ser. Pero creo que podré hacerlo por tí... ―  y dicho eso, volteo a verla y sonrió.

―  ¡Gracias!

Yami sentía que era una medida desesperada, pero ya que Akita e incluso Akane - quién también parecía saber aquello-, se negaban a hablarle de ello, no le quedaba más remedio que mandar una especie de "espía" que pudiese averiguarlo y comentarle después sobre eso...

***

Salieron de la escuela, y poco a poco comenzaron a despedirse. Takeshi sonrió, alegando que tenía un nuevo asunto que atender a partir de esos días, y se fue, seguido de Janao, quién se despidió repentinamente seco de Yamile - ella en cambio, ni siquiera se inmutó por aquello; pero sí le extraño que dejara de lado su romanticismo...

― Yami... ― la llamó tímidamente su amiga ― Por favor cuídate. ― le dijo Akane, mientras se acercaba a abrazarla a modo de despedida. ― No quiero que hagas nada.... estúpido...

― No te preocupes....― suspiró ― creo que estaré bien...

― Ya verás, que él dolor pasará... te ayudaré. ― su amiga camino hacía el camión que tomaría, y una vez arriba, se giró para hacer un ademán de despedida hacía ella y obsequiarle una sonrisa de apoyo.

Yamile sonrió, aunque lo cierto es que ella sentía que ya nada podía salírle peor ese día. Le dolía todo y se sentía horrible. ¿Tan poca cosa había sido para él? ¿Qué se supone que debía hacer ahora?

Volteo alrededor, estaba confundida. Justo entonces, su mirada se juntó con la de Akita, quién le sonrió tristemente.  ― ¿Te irás sola a casa? ― le preguntó él, acercándose a ella. Entonces, ella se percató de que escuchaba una canción familiar.....

― Sí. Aún es temprano como para que mi papá venga...

― ¿Te acompaño?... sí, te duele la cabeza...  alguien debería cuidarte. ― la canción distraía a Yamile. Le incitaba a cantarla, pues estaba segura de conocerla... al menos, sabía que había crecido escuchándola; y que le gustaba. Pero no recordaba su nombre.... y por algún motivo, la canción la inquietaba.... *

― No te preocupes; estaré bien.

La miró. Su expresión de desconcierto embonaba perfectamente con la canción que él escuchaba. ― Sí así lo prefieres...

― Gracias. ― le sonrió. ¿Acaso le daba lástima a Akita? o... ¿Solo se preocupaba por ella? ― Mira. Ya viene el camión que tomaré...

― Cuídate. Te quiero hermanita.

― Gracias. Tú también cuídate. Estaremos en contacto estás vacaciones ¿Cierto?

― Por supuesto. ― se acercó y le dió un beso en la mejilla, antes de que ella subiera al camión. ― Adiós.

Ella subió y se desipidió con un gesto de la mano, de Akita y Takeshi... ellos se quedaban a conversar.

Ahora debía olvidar la nueva noticia sobre Takeshi; tenía otros asuntos importantes que atender...

Esperaba que su nuevo plan, funcionara....

__________________________________________________________________________
NOTAS:
*Para conocer el motivo de esta canción, deberías seguir leyendo la historia entre ellos. Más adelante publicare la relación de esa canción, con el resto de la historia, y su importancia.
Por si lo deseas saber ahora, la canción es una de las que se encuentran en el apartado "
Extras" en las pestañas superiores. :)  Aún así, sé paciente y aguarda. porque de  ver la  canción ahora, seguro te arruinarías la emoción gradual de la historia... ;)


martes, 6 de marzo de 2012

Capitulo 23: "Intercambio"

El timbre del celular sonaba insistente, en espera de que su dueña contestara la llamada. Pero Yamile estaba sentada frente a su laptop mensajeándose con Janao -recién agregado a sus redes sociales-; además tenía los auriculares puestos, por lo que aún no había notado la insistente tonadilla del aparato. Por tercera vez el timbre se dejo oír, y en esta ocasión Yami se retiró los audifonos, se percató del sonido y tomo el celular para contestar. Se trataba de Akane:

― ¡Hola Yami! ¿Hoy sí iras a la escuela, verdad? ― le dijo su amiga con tono alegre ― Después de todo, hoy haremos el intercambio y quiero que estés ahí.

― ¿Intercambio? ― preguntó Yami confundida; luego entrecerró los ojos e intento recordar. Hace unos días, una de sus profesoras había organizado un intercambio navideño; esto consistía en regalar un chocolate a otro compañero del grupo, el cuál había sido elegido por sorteo. Y aunque aún no fuera navidad, pero como ya venían las vacaciones, ese día se llevaría a cabo aquello. ― Claro. Ya recuerdo... ¡Por supuesto que iré!

― ¡Genial! Entonces, te veo haya. Sólo te hablaba por teléfono porque tienes lagunas mentales y se te olvidan las cosas. ― dijo ella burlonamente ― Además, quiero que llegues temprano porque quiero pedirte tu opinión sobre Yoshiki.

― ¿Yoshiki? ¿Qué tiene él? ― Preguntó Yami. Entonces recordó a ese chico que iba en su mismo grupo y que era amigo de Akita; era un chico de estatura pequeña, muy delgado, de piel blanca y un cabello muy negro que destacaba porque se peinaba en puntas hechas con demasiado gel fijador.

― Sólo llega temprano. No quiero hablar de ello por aquí... ¿Vale?

― De acuerdo, entonces nos vemos allá ― dijo Yami en modo de despedida.

***

Yami iba sentada en el camión hacía su escuela. Miraba por la ventana e intentaba distraerse, solo para no escuchar la estruendosa música de fondo que le desagradaba, y que el conductor parecía feliz de escuchar. Lo cierto es que a pesar de esa leve molestia, se sentía emocionada. Hace mucho tiempo que no participaba en un intercambio y sobretodo, le encantaba la idea de que se regalarían chocolates. Y aunque, no eran chocolates esplendidos ni costosos, le emocionaba la idea de las sorpresas y los regalos... además, estaba ansiosa por saber lo que quería decirle Akane; pero sonrió alegre, porque lo cierto es que ya imaginaba lo que su amiga le diría sobre ese chico...

Finalmente, al llegar a la escuela, Akane ya la estaba esperando y la recibió con una sonrisa.

― ¡Feliz navidad adelantada! ― dijo su amiga, dándole un abrazo y entregándole un chocolate ― Ya sé que no es parte del intercambio, pero deseaba darte algo a ti, tontita...  aunque fuese pequeño.

― ¡Gracias! Y yo también te traje algo. ― y diciendo esto, Yami hurgó en los bolsillos de su mochila y sacó otro chocolate, que le entregó a su amiga. ― Esto no es simplemente por el día del intercambio o por navidad... Sino porque ya acabamos este semestre y tengo una amiga a la que conocí casi al inicio, y ahora la quiero mucho. Realmente quiero mucho a esa niña, como si fuese mi verdadera hermana. ― y diciendo esto, abrazó a Akane. Ambas rieron... se les notaba que estaban felices.― Por cierto, ¿Qué hay acerca de Yoshiki? ― preguntó ella, una vez que se soltaron. No podía contener más su curiosidad.

Akane la miró emocionada, con una sonrisa de oreja a oreja y los ojos brillantes. Hacía mucho que no notaba tanta felicidad en ese pequeño rostro, que ya llevaba algún tiempo serio y deprimido. ― Oh eso... Bueno pues, es que desde hace unos días, he estado hablando un poco más con él; tanto aquí cómo en fuera de la escuela y en facebook y eso. Y tras varios días, pues él me agrada... bueno de hecho, me gusta. Además, también nos hemos estado frecuentando en la calle y hemos salido juntos a dar una u otra vuelta por ahí; y aunque por ahora, no somos nada más que amigos, pero creo que en serio ese chiquillo se está robando mi cariño.

― No sabía que estaban saliendo... aunque sí que había notado un poco de cercanía aquí en la escuela.

― ¡Nadie más que nosotros sabíamos que salíamos! y eso porque fue, como un secreto. Pero... ¡Es que él se me figura una buena persona, y muy lindo!. Él me gusta, y creo que yo a él. Aunque, aún no somos nada porque tiene miedo desde que salió con Mei y ella lo lastimó...; y yo también tengo miedito desde lo de... bueno ya sabes quién... ¿Tú que crees que deba hacer?

Yami sonrió. Su amiga gustaba de convivir con varios chicos por vez, hasta que alguno se convertía en su novio. Y aunque al final, por uno u otro motivo siempre se terminaba su relación, ella no se daba por vencido, pues parecía dispuesta a encontrar a un chico que en verdad la quisiera. Y aún a pesar de que lloraba una y otra vez, y la lastimaban; seguía dispuesta a creer en el enamoramiento y lo intentaba una vez más... A Yami no le gustaba que fuera tan enamoradiza, pero admiraba su temple y fortaleza. ― Bueno, yo no debería aconsejarte, porque en cierta forma sería como afectarte directamente en tu elección. Aunque siento, que lo más correcto es que, deberías hacer lo que más te gusta y disfrutar del momento. Así que sólo deja que las cosas pasen, y lo que tenga que pasar pasara, y lo que no, pues sólo sigue disfrutando. Y ya que tú me has apoyado en lo de  Takeshi y Janao, ahora es mi turno de apoyarte en toooodo lo que tú decidas. Pero sí en serio lo quieres y crees que él a ti; las cosas saldrán bien a su modo, ¡Inténtalo y sal con él!

Akane sonrió e iba a decir más, pero en ese momento se calló, pues Yoshiki iba entrando al salón y la miró sonriendo. Por fin Yami se daba cuenta que sí existia cierta atracción entre ellos.

Entonces, el resto de los alumnos fueron llegando uno a uno y Yami tomó asiento esperando la primer clase.
Mientras esperaba, Janao llegó; pero ese día en vez de sentarse junto a ella, regresó a su sitio habitual al otro extremo del salón, donde estaban sus amigos más cercanos. Ese hecho, hizo que ella se sintiera mucho más tranquila y pudiera actuar con mucha más naturalidad.

Al cabo de una hora, la profesora organizadora del intercambio por fin llegó y decidió llevar a cabo el evento. Por lo que durante aquella clase, uno a uno, en orden fueron entregando sus chocolates a la persona correspondiente y recibiendo también el suyo. Es cierto que hubo algunos chocolates más que sencillos, y otros demasiado esplendidos -cómo aquel que Akita tuvó que entregarle a Hiroki; que ante el asombro de todos era demasiado grande y hasta había tenido el detalle de grabar el chocolate con el nombre del chico-.

Finalmente, casi todos habían recibido un chocolate; pero parecía que Yamile no tendría más que aquel chocolate que le dio Akane y otro obtenido de Kenta. De pronto, Kenji (un chico alto, robusto y que parecía ser mayor de 20 años, pese a solo tener 16...) llegó tarde. Daba la impresión de que venía de algún entrenamiento, pues estaba en pantalones deportivos y cubierto de sudor; aún así, fue él quien se paró frente a Yamile. E incluso aunque se encontraba así y pese al desagrado de ella, le dio el chocolate y un sudoroso abrazo.

Pero lo más desconcertante, fue que durante ese abrazo los amigos de Janao protestaron, provocando que ante todos, el propio Janao se levantara de su asiento con un ramo de rosas rojas en la mano. Él avanzó hacía ella, hizo una reverencia y le entregó las flores. Yami no sabía que pensar ante aquello; era cierto que se le figuraba un gesto muy romántico por parte de Janao, y que ¡Eran las primeras flores que un chico le regalaba!, lo cuál la emocionaba.... pero por algún motivo, aunque parecía que no debería haber ya un motivo para desconfiar de Janao y seguir eludiéndolo... aún así, cuando él la sujeto con un brazo por la cintura y se acerco para  besarla,  lo único él que obtuvo de nuevo, fue un beso en la mejilla; pues ella no pudo evitar rechazarlo.

Al termino de aquella escena, todos los amigos de Yami parecían incómodos por lo que acababa de suceder, incluyendo a la propia Yamile; por lo que cuando acabaron con el intercambio, ella se disponía a salir a dar una vuelta por el patio, esperando disipar aquella atmósfera. Pero cuando iba a salir del aula, sintió que alguien la sujetaba del brazo y la regresaba dentro; y cuando se giro para ver quien era, vio a Takeshi.

― Hermana... quería hablar contigo... ― dijo él mirándola fijamente a los ojos.

― ¿De qué? Dime, soy toda oídos...

― Sólo quería preguntarte una cosa.― Takeshi cerró los ojos un momento y al volverlos a abrir, volteó la vista en otra dirección evitando volver a mirarla. ― Quiero que me digas exactamente ¿Qué piensas de mi...?... aaaaam lo que quiero decir es... ¿Qué piensas de mí y mi forma de ser? ¿Qué sientes de haberme conocido y ahora ser amigos? ¿Qué opinión tienes sobre mi?... dime...  ― Suspiró. Se le notaba confundido. ― ¿Qué sientes por mi?

Yami sintió el corazón latir fuertemente y retumbar en sus orejas; también supo que su rostro se había ido sonrojando lentamente. Estaba nerviosa, por lo que aguardó un momento y agacho la vista. Tenía dos opciones: Decirle en ese justo momento todo lo que sentía por él y esperar a que él la aceptara o la rechazara -aunque sentía que de cualquier modo, al hacerlo dejarían de ser amigos-; o bien, podía continuar guardando sus sentimientos y permanecer siendo amigos. Eligió lo segundo; además, ahora tenía a Janao... ― Yo... yo te quiero. ― dijo ella al fin ― La verdad es que te quiero mucho Takeshi. Y si bien era cierto, que cuándo te conocí me dabas miedo, me intimidabas y me sentía mal contigo. Pero hoy ya no pienso así. Ahora siento que eres una persona a la que quiero muchísimo; porque sé que puedo confiar en ti, porque me has dado motivos para quererte y creer que tengo un buen amigo con el que puedo contar. Un amigo que me inspira, al que respeto y aprecio mucho. Un amigo que aún pese a todo deseo que sigamos siendo amigos; porque lo amo como persona... ― "Ya está, lo he dicho"  pensó ― Lo amo cómo si fuese mi hermano de sangre...― agregó al final Yami, incapaz de arruinar su amistad con él, pero tampoco pudiendo guardar más sus sentimientos. Entonces alzó la vista y notó que él la miraba fijamente.

― Y yo te quiero a ti hermana. Eres mi hermanita favorita y así sera siempre. ― Takeshi se llevó ambas manos al cuello y comenzó a desatar el cordon del collar que usaba. Esa era una medalla negra con una estrella grabada en color dorado, que a Yami le encantaba. Por eso, una vez que se la quitó, extendió una mano para sujetar la mano de ella.― Toma. Esta medalla es mía y es mi favorita; pero sé que a muchos les gusta, incluyéndote a ti. Aún así, pensé no se la daría a nadie... hasta ahora. ― Con la mano libre colocó la medalla sobre la mano extendida de ella y prosiguió. ― Quiero que la tengas porque eres mi hermanita; porque te quiero y porque pretendo con esto sellar nuestra relación. Esto es un símbolo que significa lo que nos une: una amistad. ― Y una vez dicho esto, dio un paso y abrazó con fuerza a Yami.

― Gracias ― fue lo único que ella pudo decir, sintiendo las lágrimas queriendo derramarse. Estaba feliz de que él le dijera eso, pero también decepcionada de que él finalmente solo la viera como una amiga. Pero en cuanto él la soltó, ella extendió el listón que sujetaba la medalla y lo ató alrededor de su cuello ― Me gusta mucho. Muchísimas gracias Onii-chan*.

***

Saliendo de esa clase -dado que aún era temprano y que al parecer ya no tendrían más clases ese día-, todo el grupo decidió que lo mejor sería salir de la escuela e ir a dar una vuelta. Y es que como eran los últimos días, los profesores ya no tenían más obligaciones con ellos; por lo que les quedaba una larga tarde libre. Por eso, Yami decidió también ir a dar un paseo a algún sitio con sus amigos.

Pero luego, mientras caminaba por el patio seguida de Janao y el resto de sus amigos, Yami se detuvo, pues se percato de que Akane no estaba. Hasta que en la distancia la alcanzó a ver abrazando a Yoshiki y luego besándose. Al parecer habían salido las cosas bien entre ellos. Sonrió, contenta de que su amiga hubiera logrado estar con él.

En ese momento Janao también volvió a acercarse a Yami y la abrazó. Parecía que ese chico no notaba las negativas de Yami, pues intentó besarla de nuevo; pero esta vez sujeto su mentón, obligandola a mantener la cara fija y mirando hacía arriba. Sin embargo, ella alcanzó a moverse pese a que él, esta vez casi lo logra; sólo alcanzó a besar la comisura de los labios de ella. Pero cuándo Yami bajo la vista, se topo con la cara de Takeshi... "No me digas que esto te molesta, tonto. Tú pudiste haber sido quien me abrazara ahora... sólo que los dos fuimos demasiado cobardes" - pensó Yami irónicamente. Y de algún modo, se las apañó para abrazar más fuerte a Janao. Sólo quería ignorar lo que estaba sintiendo por Takeshi.

― ¿Vamos a ir a algún lugar? ― preguntó de pronto Akane, quién se había acercado a ellos tomada de la mano de Yoshiki.

― El resto del grupo va a ir al parque de por aquí cerca... ¿Gustan ir? ― preguntó Janao ― Así puede que nos divertimos todo el grupo juntos...

― Suena bien... ― Dijeron varias voces a la vez.

Entonces, al salir de la escuela se encaminaron hacía allá. Iban caminando por la acera fuera de la escuela, cuando Janao bajo la vista y se le quedo mirando fijamente a la medalla que colgaba del pecho de Yami. ― ¿Y eso?

Ella bajo la vista siguiendo la mirada de él y le respondió. ― Aaaah... esto me lo ha dado Takeshi.  Me gusta.

― Y a mí me gustas tú. ― dijo él agachándose y besándole la mejilla.

En ese momento Yami sintió que alguien la empujaba por el hombro izquierdo y al girar la vista, vio a Akita y luego a Kenichi caminando detrás de él para alcanzarlo. Cuando finalmente Kinichi lo detuvo, ella alcanzó a ver que Akita tenía el ceño fruncido, e incluso en la distancia se percato de esa miradilla triste. Luego de un rato de que estuvo conversando con Kenichi, Akita alzó la mano en señal de despedida y se dio media vuelta, alejándose de ellos. Al parecer él no iría al parque con ellos; lo cual hizo sentir mal a Yami, pues realmente quería que él fuera... y que se despidiera de ese modo, la hizo sentir extraña...

Ella miro al resto. Suspiro; no podía negárlo, no quería estar con ellos.... y es que, Kenichi y Yoshiki casi no hablaban mucho con ella; Akane iba distraida por su nueva relación con Yoshiki; Takeshi había desaparecido; y con Janao y Kenta... bueno ambos sentían lo mismo por ella y ella no quería lidiar justo ahora con esas emociones. De hecho, originalmente el único motivo por el que iba, sería para ir con Takeshi, Akita y Akane, y para verlos en un ambiente extra-escolar... pero ahora eso no parecía posible. Por lo que deseo correr hacía Akita e irse con él.  También quería abrazarlo... además, puede que lo hiciera reír y con eso retirar esos ojos tristes de su rostro. Sip, iría con él...

Yami dio un paso en dirección a Akita, pero justo en ese momento Akane la detuvo. ― ¿A dónde vas?

― Con Akita... es mi hermanito y...

― Ese niño es genial, pero déjalo. Sí se quiere ir, que se vaya.... nosotras quedamos de acompañar al resto al parque....

― P-pero... ― En ese momento Janao se acercó y tomo la mano de Yami ― ¿Nos vamos ya?

Ella volteo a ver a Akita, quien en ese momento ya estaba lejos de ellos. ― Sí... supongo... ― le respondió.



Todos llevaban un rato caminando hacía aquel parque deportivo, pero cada quien iba al pendiente de su propia conversación. Algunos de ellos iban caminando solos,  otros como Akane y Yami acompañados de sus respectivos novios... De pronto Takeshi se acerco a Yami y le dijo ― Hermana, debo irme... creo que aquí no tengo nada más que hacer.... ― Y sin más, justo en ese momento se hecho a correr hacía la avenida y se subió a un camión que iba pasando. Yami gruñó en señal de desaprobación; parecia que estaba destinada a quedarse ese día con Janao.

En cuanto entraron a aquel parque Yami alcanzó a ver al resto del grupo, llevando un balón de fútbol entre ellos -que habían sacado de quien sabe donde-. Al verlos, comenzaron a seguirlos; siendo llevada de la mano de Janao. De pronto él se detuvo y la miro ― ¿Quieres ir con ellos? Van a jugar fútbol... ¿Te gustaría ir?

― No me gusta el fútbol, pero ¿A ti te gustan los deportes, no? Si tú gustas ir, eres libre de hacerlo; que no te importe que yo no vaya.

En ese momento Janao la miro y la abrazó; pero para Yami ese abrazó era curioso. No era eso lo que ella esperaba. Deseaba intercambiar su situación actual. Deseo estar con otra persona, en cualquier otro lugar, haciendo otra cosa; deseaba estár con Takeshi... o haberse ido con Akita cuándo tuvo oportunidad de hacerlo. Deseaba estar disfrutando ese momento con alguien a quien apreciase más...

Entonces, a lo lejos Yami alcanzó a ver a Kenta y Akane parados a la sombra de un árbol, charlando entre ellos, riendo y jugando; se soltó de Janao y avanzó hacía ellos. ― ¿Qué están haciendo?

― Arrojándole cosas a Kenta. ― respondió Akane a la vez que arrojaba ramitas pequeñas y hojas, contra su amigo ― ¡Inténtalo! ¡Es divertido!

Yami se agachó y levanto del suelo unas cuantas ramillas, hojas y flores que estaban regadas; y comenzó a jugar con ellos. Tenían razón, era divertido.

― ¡Esperen! ― dijo de pronto Kenta con una sonrisa en la cara. ― Descansemos de esto un rato.

― ¿Por qué? comenzaba a divertirme cada vez más... ― dijo Yamile al tiempo que caminaba hacía el árbol y se sujetaba de una rama para colgarse de ella.

― Naaaah.... ¡Es más divertido esto! ― dijo Kenta acercándose a Yamile y también sujetándose de la rama; comenzó a agitarla con el fin de molestar a Yami.

― ¡Me caeré! ― dijo ella intentando sujetarse con mayor fuerza para no caerse y lastimarse, y riendo por la adrenalina, emoción y diversión que le causaba aquello.

― Nop, estás conmigo. No te dejaría caer... no a ti.

Pero aún así, de pronto la rama se quebró bajo el peso de ambos y cayeron, sin inmutarse por ello y aún riendo.

― ¿Que sucedió? ― dijo Akane acercándose a ellos.

― El árbol estaba borracho y se rompió la rama ― dijo Kenta con una sonrisa.

― ¿Borracho? Pero, ¿Que idioteces dices? ― dijo la chica riendo.


El tiempo siguió pasando y Yami seguía divirtiéndose con sus amigos; aún así, siguió pensando en lo mucho que le encantaría que Takeshi estuviese ahí; y que incluso le encantaría todavía más, que Akita estuviese, pues sabía que él disfrutaría aquello mucho más que Takeshi y eso podría distraerlo de esa mirada...

Mientras pensaba aquello de pronto sintió un par de brazos que la rodearon por atrás; y sin quererlo de inmediato pensó en Akita. Pero al darse vuelta se dio cuenta que se trataba de Janao, y sólo permaneció un momento mirándolo fijamente. No importaba que deseaba intercambiar lugares, ni importaba que deseaba que fuese Akita quién la estuviese abrazando... o Takeshi... pues se sentiría más cómoda con un abrazo de ellos dos. En eso, se percató de que él tenía la misma estatura que Akita, e incluso la misma complexión ¿Y si, él fuese Akita? ¿Estaría más feliz?... él se agachó y la besó, tomándola desprevenida, por lo que no pudo retirarse y por fin pudo besárla debidamente. Y aunque ella sintió los labios de Janao sobre los suyos, no se apartó... ya no importaba nada más, solo que ahora él era su novio, y debía respetar esa relación... no debería estar pensando en Takeshi, ni mucho menos en Akita...

***

Yami estaba mirando atentamente, el cómo jugaba fútbol Janao con el resto del grupo. De hecho, sólo miraba porque no tenía nada más que hacer; todos estaban ocupados. Luego, cuando finalmente todos dejaron de  jugar, él se acercó a ella y sujetó su mentón para volver a besarla; pero esta vez intento introducir su lengua en la boca de ella, por lo que Yami se retiró y lo miro. Se sintió muy incomoda con aquello... ― Ya debo irme a casa...

― Sí gustas podemos irnos...

―Sí, ya debería llegar a mi casa. Pero yo puedo irme sola...

Janao ignoró el último comentario, regresó con el resto y se despidió de sus amigos; mientras Yami tomaba su mochila y el ramo de rosas e igualmente se despedía.

Ambos caminaron fuera del parque, y mientras caminaban él le pregunto ― ¿Gustas que te acompañe hasta tu casa?

―No. Además, te dije que no podía estar contigo cerca de mis padres.

― Es cierto. ¿Entonces... te dejó en el camión y tú te vas a casa sola?

― Sí. Eso... me parece bien.

El silencio incomodo se planto entre ellos. ¿Esto es lo correcto? Sacudió la cabeza y suspiro. No importaba, ella había tomado esa decisión y la mantendría en pie, tanto como pudiera.

Él la dejo en la parada del autobus, y trato de volver a besarla; ella de nuevo no opuso resistencia. Debía conformarse momentaneamente... solo un poco más. Sin embargo, luego, mientras ella iba en el camión, no pudo evitar desear algo: deseo que Janao la quisiera y que la cuidara... que al menos él si le ayudara. Porque por el momento, ya no podía intercambiar su situación; sólo debía aceptar las cosas como fuese que sucedieran.

Cuando finalmente llegó a casa, entró y su padre la recibió.

― ¿Qué tal estuvó la escuela hoy?

― Agradable. ― le dijo ella, evitando mencionarle sobre la salida con sus amigos.

― ¿Y esas flores? ¿De donde las conseguiste? ― dijo mirando atentamente el pequeño ramo.

― Me las ha dado un chico. Yo le gusto. ― Mintió. Definitivamente él se enojaria si se enteraba de lo de ese día... y que además había estado con su "nuevo novio"; tampoco quería que se enterara demasiado sobre Janao, por comodidad. Si nadie sabia que era su novio, no había demasiada diferencia, a ella no le afectaba, pues no es como si realmente lo quisiera...

― ¿Y él te gusta?

― No, no lo hace. ― ella sonrió con ironia. En eso no le mentía.

¿Qué sucedería a partir de ese momento? ¿Habría algún otro nuevo cambio?

__________________________________________________________________________
NOTAS:
*Onii-chan: Del japones, que se traduce como hermano pequeño, o hermanito. 

lunes, 27 de febrero de 2012

Capitulo 22: "En serio me preocupo por tí..."

Aquel día, cuándo Yamile llegó a la escuela, se encontró con un aula casi vacía. La única de sus amigos que se encontraba ahí, era Akane, quién al verla le sonrió.

― ¡Hola! ― La saludó Yami, mientras tomaba asiento detrás de ella.

― ¡Hola!... ¿Qué tal tu mañana? ¿Qué tanto hiciste? ― preguntó Akane.

― En realidad, no estuvo interesante... ― contestó Yami con el ceño fruncido mientras recordaba ― No tenía nada que hacer, vagabundee por internet... y me conecte un momento. ¡Oh! Y me llamó la atención que de nuevo Akita tenía escrito algo curioso... pensé en hablarle, pero... quizá no fuera lo más sensato.

― ¿Curioso? ¿Pues qué decía? ― preguntó Akane también frunciendo el ceño, con curiosidad.

― "No sabes cómo me duele" decía; y no pude quitarme de la cabeza aquello y relacionarlo con el cómo se marchó ayer. Yo....no sé qué tiene, ni cómo ayudarlo, pero no puedo quedarme así... Realmente me preocupa, siento que algo no va bien, y que yo tengo que hacer algo. Es una sensación extraña... ¿Qué hago?

― ¡Por dios!... Yamile Genji, ¡Yo declaró que usted es una tontita! ― dijo Akane riéndose descaradamente, para desconcierto de Yami. ― ¿Realmente no lo entiendes, o te haces tonta tú misma?

― No entiendo a qué te...

― Bah... es por tu personalidad, que no entiendes.

― No entiendo; realmente quiero saberlo. ¿Por qué se supone que soy tonta? Dímelo.

― Eso ahora no importa; restale importancia, ya llegará su momento... pero, ¡Cuéntame más!...

― ¿Eh?...Bueno, no hice gran cosa: Salí a correr y hacer ejercicio como todos los días... mmm... estuve un rato dibujando y otro en la laptop...Es que,  realmente sólo buscaba distraerme durante la mañana para no pensar en Janao... ― Y de pronto, cómo si fuera invocado, en ese momento él entró al salón; y al ver a Yami, sonrió y se encaminó hacía un asiento desocupado a un lado de ella.

― ¡No quiero que se siente aquí! ― le susurró Yamile a Akane, antes de que él llegara a su asiento. ― No quiero tenerlo pegado a mí las 6 o 7 horas que pasamos en la escuela...

― ¿Por qué no? Después de todo, ya es tu novio ― le respondió Akane.

― Bueno, pero no es cómo si lo quisiera y deseara pasar todo el día con él...

―  Eso ya es tu problema...

En ese momento Janao arrojó su mochila al asiento y se agachó para saludar a Yami. Por un segundo ella estuvo segura de que objetivo de él era besarle los labios; sus movimientos y ademanes eran obvios. Pero ella giro el rostro, por lo que él simplemente alcanzó a besar la mejilla de ella ― Hola ― le dijo él desilusionado, y ella simplemente le contesto con una sonrisa. Lo cierto es que para Yamile, todo este asunto de ser novia de Janao, le parecía algo surrealista. Y no se trataba del hecho de que no recordara porque lo había hecho, o no quisiera recordarlo. Simplemente que no se acostumbraba a la idea de tener un novio  en la escuela, en el mismo salón... y al que realmente no quería.

Luego, el salón comenzó a llenarse y sus amigos fueron llegando poco a poco. Sin embargo, algo en el ambiente era extraño, pues era como sí algo ahí no encajase; y Yami supo exactamente que es lo que estaba mal: Janao.

La primera reacción que notó contra él, fue de parte de Takeshi, que al llegar y verlo sentado junto a Yami, los miró fijamente con el reproche exaltado en sus ojos. Luego llegó Kenta, que en vez de sentarse en su lugar habitual, se quedó alejado de todos ellos. Y justo antes de que comenzara la clase, llegó Kenichi, quien simplemente lo miró con curiosidad y encogió los hombros.

¿Qué tan buena había sido su decisión?

La clase siguió avanzando; y entre más tiempo pasaba, más inquieta se sentía Yamile. Se sentía incomoda con Janao junto a ella y por cómo lo trataba el resto; pero no quería ser grosera y correrlo, pues era gracias a ella -quien había decidido ser su novia- que él estaba ahí.

Sin embargo lo que más la inquietaba era Akita... Porque ella aún era incapaz de deducir que es lo que sucedía con él, con su situación actual y sobretodo el hecho de que estuviera ausente luego de lo sucedido el día anterior... Y aunque era común que Akita llegara tarde, nunca se retrasaba tanto. ¿Que demonios estaba sucediendo? Además, ella realmente deseaba verlo. Ansiaba saber que encontraría ese día en esos ojos... Pero la primer clase avanzó, y luego de un tiempo, la segunda también; y Akita seguía ausente.

― Probablemente continúe en sus lecciones de Judo. ― le dijo Takeshi cuando ella finalmente le preguntó si no sabía nada de él ― Normalmente son a esta hora o un poco antes; pero conociéndolo, debe continuar allá...

"¡Ni siquiera sabía que tomaba clases de Judo!"- pensó Yami, quién se desanimo al darse cuenta que realmente no conocía a Akita. No sabia nada real de él. Lo cual demostraba la poca confianza que Akita depositaba en ella;  una ingenua que no era nada más que una hermana, y por lo visto, quizá no por sentimiento mutuo, si no por un simple titulo asumido.... La desanimaba que por un instante había sentido que él la quería....

Al cabo de un tiempo, Yami salió al patio con Akane. Pero incluso ahí, ella no pudo dejar de buscarlo, con la esperanza de encontrarlo y saber que se encontraba bien.

― ¿Te encuentras bien? ― le preguntó intrigada su amiga ― Hoy estás particularmente ausente...

― ¿Eeeeeh? Si... estoy bien ― mintió ella ― ¿Te parece si vamos a comprar algo dulce para comer?

El objetivo de ir a la tienda de la escuela, era que se encontraba cerca del gimnasio, lugar donde seguramente él estaría entrenando. Por eso, cuándo Yamile salió de la tiendita -y mientras esperaba a que su amiga también saliera-, no podía dejar de mirar alrededor. Sabia que realmente no le incumbía, pero no podía evitarlo.

De pronto, estando distraída, un chico llegó por detrás de ella y la sujetó por el hombro. Ella se asustó y giró el rostro para mirarlo de frente. Entonces él le dijo, arrastrando la voz:

― ¡Hola chica! ¿Yamile, cierto? ¿Te acuerdas de mí? ― Yami miró a aquel chico sin lograr  obtener nada de sus recuerdos; no sabía quién era ese tipo. Usaba una chaqueta de mezclilla azul y por debajo vestía totalmente de negro. Era un chico "bajito"  de piel clara; llevaba el cabello de color castaño, lacio y largo hasta los hombros; tenía el rostro cuadrado, una mirada inquisidora debajo de un par de cejas pobladas; le crecía una pequeña barbita rala en el mentón y tenía un piercing en la lengua, que le daba un acento curioso al momento de hablar. Algo en su rostro le era familiar a ella, pero no lograba acordarse de su nombre.

― Soy Yoshiro ― dijo al fin él ― ¡Nos conocimos en el curso de ingreso a la escuela! Fueron unos días antes de entrar a la escuela... ¿Ya te acuerdas? ― Yami lo miró y recordó aquellos días en que había tenido que ir a la escuela para conocer el plantel desde una semana antes de que empezara el curso. De pronto, entre sus recuerdos se vio a ella misma presentandose ante ese grupito, y a un chico que al conocer su promedio anterior y el porcentaje obtenido en el examen para ingresar a esa escuela, le había gritado: "¡Por favor sé mi novia!"

― ¡Claro! Ya recuerdo. ― y le sonrió.

― Que bueno... yo me acorde de ti, en cuanto te vi; y quise venir y hablarte.

En ese momento Akane se acercó a ellos y miro al chico ― ¿Quién es él?

― Él es Yoshiro. Un conocido de antes del que no me acordaba... ― entonces los presentó y los tres permanecieron un rato charlando de banalidades. Yoshiro era alguien gracioso, pero le dio la sensación de que no debía fiarse demasiado de él.

Luego ambas decidieron regresar al salón. Y cuándo Yami entró, vio a Akita sentado en la misma fila que Janao, sólo que se encontraba hasta el fondo y miraba con aire distraído hacía algún punto perdido; con sus ojos tan negros, que ella habría creído que ya no existían. Pero al ver esos ojos Yami se quedó pasmada de terror; sintió como si algo le perforara la cabeza desde esos ojos. No supo que la aterraba más: Sí tenía miedo de esa mirada vacía porque veía en ellos un dolor profundo, o porque tenía miedo de no volver a ver los "otros" ojos de Akita, o sí simplemente le daban miedo porque sabía que esa mirada solía presentarse en sus propios ojos.

Apartó la mirada, incapaz de seguir viéndolo así... ya se ocuparía e él luego. Debía buscar como ayudarlo... queria ayudarlo realmente. Entonces Akane la interrumpió e incitó a que siguiera avanzando hasta su asiento.

Una vez en su sitio Yamile notó que Kenichi, Kenta, Janao y Takeshi conversaban sobre algo, y decidió distraerse conversando también con ellos. Aún así, sus ojos iban y venían. Sólo miraba a Akita de reojo, quien al cabo de un rato puso la mochila sobre la mesilla de su banca y apoyo la cabeza en ella.

Sin poderlo evitar, Yami se levantó de su asiento y se coloco junto a él ― ¿Qué tienes hermanito?

Akita continuo con la cara sobre la mochila y con voz ahogada dijo ― No es nada... ― Pero ella no quedó conforme con aquella respuesta e intento de nuevo. ― Anda... por favor dime. ― se detuvo y espero a que él respondiera algo; pero al no obtener nada, continuó ― No me dejes con la curiosidad... Yo quiero ayudarte. Es inevitable; me preocupo por ti... ― estuvo tentada a agregar "especialmente porque te quiero muchísimo", pero no se atrevió a revelar aquello y no pudo decir más, pues en ese momento él alzó la vista y Yami perdió la voz.

Ambos permanecieron mirándose por un momento, y ella ahondo más en esos ojos. Él tenía muchas dudas, algo le molestaba, algo le dolía, tenia miedo, se sentía... ¿Decepcionado?. Y aún así debajo de todas esas emociones negativas, aún existía ese brillo en sus ojos; minimizándose por el resto de emociones. A ella le sorprendió que pese a todo, esa grandeza, fuerza y voluntad permanecieran soportándolo todo.... se sintió deslumbrada por él; no cabía duda que Akita era increíblemente... extraño. No lo entendía; no sabía como podía soportarlo...  él la asombraba y hacía que lo quisiera cada vez más. Y aún así, pese a que vio aquello, quiso consolarlo; podía ser un tipo fuerte, pero ella notaba que incluso él, necesitaba un apoyo...

― No es nada, en serio. ― dijo de pronto él, al cabo de un rato ― Sólo tengo sueño; ya no te preocupes por mí... ― él sonrió y volvió a recargar su cabeza sobre la mochila. Acto seguido se cubrió la cabeza con su propia chamarra, cómo si quisiera cubrir la luz o evitar que lo vieran.

"Entonces, yo también tengo sueño y nada..." - pensó con ironía Yamile. No podía forzarlo, así  que sin saber qué más hacer, regreso con el resto.

En la hora siguiente no tuvieron clase, por lo que tuvieron tiempo libre; y durante todo ese tiempo, Akita no descubrió su rostro. Yami intentaba ignorar esa actitud, distrayéndose al conversar con los demás; y fue en vano. Pese a que sabía que no debía inmiscuirse más en el asunto de Akita, que trataba de participar en la conversación, parecer alegre, sonreír si Janao la miraba y no ser grosera; pese a que en serio trataba de no darle importancia, no podía dejar de dar miradas furtivas hacía el asiento de Akita...

Ella había visto esa mirada en sus propios ojos y no quería que nadie más se sintiera cómo ella, y menos sí ese alguien era el pequeño Akita. Ya que en el momento en que su mirada había chocado con la de Akita, ella alcanzó a ver un brillo característico en esos ojos, que la hicieron darse cuenta de que él estaba recordando algo. Y definitivamente él había recordado a algo o a alguien que le dolía; entonces, ella había querido abrazarlo para reconfortarlo y hacerle notar que, en el presente al menos él tenía a alguien que lo quería...

Aún así, mientras miraba en aquella dirección, ella notó la mirada insistente de Janao posada sobre ella; e  incluso cuándo ella volteo a verlo, él continuo viéndola con curiosidad y el ceño fruncido.

― ¿Sucede algo? ― dijo ella. Riéndose en un disimulado tono alegre, para deshacer la tensión.

― Sólo pensaba algunas cosas... ― respondió él, e hizo un ademan con la cabeza para señalar la puerta. ― ¿Me acompañas a caminar un rato y comprar algo para comer?

― Sí gustas... ― dijo Yami. Levantándose de su asiento, al mismo tiempo que él lo hacía.

Ambos iban caminando por el patio hacía la tienda, cuando de pronto, ella notó que él fruncía el ceño de nuevo y que miraba distraidamente hacía adelante.

― ¿Qué pasa? ―  preguntó de nuevo Yami, sintiendo que esa era una frase que repetía mucho ese día.

― Bueno... pensaba en un amigo con el que hable hace poco. Él es como un hermano para mí; y el punto es que cuándo lo vi y escuché... bueno él estaba realmente mal, muy triste de hecho. Sufría porque su novia lo engaño con otro y él sí la quería...

― ¿Y él te preocupa? ― preguntó ella, tratando de comprender lo que él quería expresarle.

― Si. Y también, pensaba que no me gustaría eso. No me gustaría que alguien con quien esté saliendo me engañara; definitivamente me molestaría con la chica que se atreva a hacerlo... bueno, quizá la perdone sí ella me da un buen motivo...

― mmm ya... ― respondió Yamile mientras lo miraba. Todavía le costaba trabajo acoplarse a los comentarios de Janao... ¿Eso sonaba como qué, la estaba inculpando de algo?

― ¿Tú lo harías? ― le preguntó él de repente, mirándola a los ojos.

― ¿Hacer qué? ¿Engañarte?

― Sí, eso... ¿Lo harías? Realmente no me gustaría que precisamente tú lo hicieras...

Ella rió y le respondió. ― No. La verdad es qué a mí sí me han engañado hace un tiempo; y no simplemente sospeche que lo hicieran, sino que incluso vi ese engaño. Me sentí horrible. Y ya que lo he vivido, no lo haría, pues se que enfurece y duele; y más si quieres a esa persona, porque te deja con una sensación de reemplazo e impotencia. Así que no te preocupes, pues no hallaras ese problema conmigo. No planeo engañarte, ni siquiera con mis sentimientos hacía ti; por eso he sido sincera en lo que sentía desde ayer... ― él la miraba fijo y le sonrió ― ¡No te preocupes! Yo soy cómo un perro... siempre leal a quién me cuida y quiere, pero dame un motivo y podría morderte. ― se detuvo un momento y suspiró ― En realidad, me tomo muy en serio una relación. Y no me refiero a que sea algo que, quiera que dure para siempre; sino que respeto a mi pareja. Además, sí quisiera engañarte o me gustara alguien más, te lo diría. Solo no lo hagas tú tampoco ¿De acuerdo? ― concluyó ella.

Janao parecía más tranquilo. Se inclino e iba a besarla, pero ella se apartó y le desvio ― ¿No ibas a comprarte algo?

― "Comprarnos". A ti también te compraré algo. ― le sonrió y tomo la mano de ella, quien permitió que avanzaran tomados de la mano hasta la tienda. No sabía porque, pero se daba cuenta de que Janao no era un mal chico. Le gustaba aunque fuese cómo un amigo... o en todo caso, cómo un simple novio momentáneo.

Cuándo regresaron al salón, ella vio que Akita por fin se había descubierto la cara y platicaba con Akane. Parecía que su amiga estaba tranquila, pero él... ¿Tenía el contorno de los ojos enrojecidos?

Yami iba a avanzar hacía él, decidida a abrazarlo, cuando Kenichi la sujetó y le impidió avanzar ― Así es mejor... ― le dijo. Y cuando ella iba a protestar, Akane se levantó y avanzó hacia ella...

― Hola de nuevo chiquitita ¿Dónde estabas?

― Fui a dar una vuelta con Janao. Pero eso no importa ¿Qué tiene Akita? ― preguntó inquieta Yamile.

― Eres tontita. Ya te dije que eso no importa ahora; creo que ni él lo sabe o prefiere ignorar eso... pero bueno. No te preocupes, ese chiquillo es genial y ya sabrá reponerse sólo; lo veo en su mirada...

― ¿Cómo que no importa? ¡Es mi hermanito y me importa!... ― dijo ella alterándose por la calma de Akane ― ... espera... ¿Tú también ves en sus ojos? ― preguntó, asombrada y complacida de comprobar que no se estaba volviendo loca.

― No sé con exactitud. Sólo veo a veces una mirada apagada, pero con mucha energía... y no se descifrarla. Aunque supongo que no está mal, ya que es la misma miradita que veo en ocasiones en tí pequeña...

Yami se sintió curiosa en ese momento. No conocía a muchas personas que pudiesen ver la mirada del resto, y menos descifrarla. Aunque algo era cierto: Ella era muy transparente, y al parecer Akita lo era un poco. Pero también se sintió un poco desilusionada: No era la única que podía ver los ojos de Akita... esas miradas no eran algo exclusivo que solo se atreviera a mostrar ante ella...

Bah. Supuso que eso no era aún importante...

La interrogante aquí, y el asunto más agraviante de todo era... ¿Qué tenía Akita?